Ahora mismo, la muerte nos ayuda, en cierto sentido; nos permite hacer un descanso. Así, cuando regresamos, llegamos con una nueva esperanza, una nueva luz y una nueva aspiración. Pero si tuviéramos una aspiración consciente, una llama ascendente ardiendo continuamente en nuestro corazón, veríamos que la muerte física puede ser conquistada fácilmente. Amanecerá un día en que la muerte no será necesaria; pero ahora mismo no tenemos esa capacidad; somos débiles. Los Maestros espirituales, las almas liberadas, sin embargo, poseen el dominio sobre la muerte; no obstante, abandonan su cuerpo cuando el Divino quiere que lo hagan.
Una persona común que haya llevado la carga de una familia entera a lo largo de veinte, treinta o cuarenta años, dirá: «Estoy cansada; ahora necesito parar». Para ella, la muerte tiene verdaderamente significado; el alma se dirige a la región del alma y disfruta de una breve tregua. Pero para un guerrero divino, para un buscador de la Verdad Última, la muerte no tiene sentido; él desea hacer su progreso continuado, sin detenerse. Así pues, procurará vivir en aspiración constante, eterna aspiración. Y con esa aspiración eterna intentará conquistar la muerte para poder ser una eterna manifestación exterior del Divino en él.Evidentemente, también hay dolor físico. En la hora de la muerte, incluso hasta el último instante, si alguien sufre una enfermedad no puede arrojarla en algo más elevado o más profundo, sus últimos días serán extremadamente dolorosos. Incluso el último momento será muy doloroso, porque el ser de la muerte se presentará ante él bajo una apariencia muy destructiva. La fuerza de la muerte, el ser de la muerte, se le aparece a cada persona de una forma diferente, según el logro y la realización de su alma en la tierra
La gente corriente que no aspira, la gente que literalmente se regodea en los placeres de la ignorancia, experimentará la muerte como un ser espantoso y brutal, como un personaje oscuro y horrible. A veces, la fuerza de la muerte tiene numerosos subordinados que se presentan ante el moribundo, y éste a menudo ve tigres o inmensas criaturas inimaginables, y se asusta. Por el contrario, los buscadores sinceros ven a su Maestro espiritual o a un ser luminoso, semejante a un ángel, que acude para conducirlos en una carroza. Estos buscadores han trabajado duramente en la tierra a lo largo de muchos años, y ahora la Madre Tierra desea ofrecerles conscientemente su bienaventurada y divina gratitud. Su Piloto interno o su Maestro los toma, pero ellos ven la Mano bienhechora de Dios conduciéndolos hacia la otra Orilla en Su Barco Dorado. Algunas personas, en el momento de la muerte, ven a sus seres queridos que partieron hace mucho tiempo. Sus más amados acuden a ellos y es sencillamente como alguien que conoce el camino guiándolos hacia un nuevo mundo.
Si estamos atrapados por las cadenas de la ignorancia, habrá dolor, tanto dentro como fuera de nosotros, a la hora de nuestra muerte física. Este sufrimiento es debido a la ignorancia en la mente y en el cuerpo humano, la cual nos impide entrar al reino de la muerte y después ir más allá de éste consciente y deliberadamente. Pero si el velo de la ignorancia es retirado, no puede haber sufrimiento, ni en la muerte, ni en la atmósfera del mundo. Si podemos penetrar hasta la raíz de nuestro sufrimiento y dolor, que es ignorancia, y transformar la ignorancia con la Luz de nuestra alma, entonces la muerte será como un pasaje que nos conducirá a otra orilla. Esta otra orilla es la Luz Eterna que nos guía, nos protege, nos forma y nos moldea a través de la eternidad.Además, debo decir que la ley del karma no es sencilla; por el contrario, es muy, muy complicada. Algunas almas son muy puras y espirituales y, a pesar de ello, sufren al morir. ¿Es debido a su mal karma del pasado? No, es porque se identifican con la humanidad y desean experimentar por si mismas el más amargo tipo de sufrimiento. La mayor parte de los grandes Maestros espirituales han tenido muertes muy dolorosas. ¿Por que? Habrían podido abandonar sus cuerpos por propia voluntad, pero no lo hicieron. En su lugar, contrajeron cáncer y otras enfermedades graves, y sólo murieron después de mucho sufrimiento. En su caso, lo que hacían era entrar en el sufrimiento de la humanidad e intentar sentir cómo ésta sufre. Si no entramos en el sufrimiento de la humanidad, todo es teórico; nada es práctico. Pero si la gente corriente sufre, vemos que es la ley del karma, la rueda del karma, lo que está actuando.
Sin embargo, si una persona muere por un repentino paro cardíaco, eso no significa necesariamente que fuera muy espiritual o religiosa. No; es porque Dios quiso tener esa experiencia particular a través de ella y, quizás también, a través de sus seres queridos, en ese momento determinado. Aquí no es una cuestión bueno o malo, de divino o no divino, sino del tipo de experiencia que Dios quiso tener en esa persona concreta. A fin de cuentas, todo lo que estamos viendo o teniendo es una experiencia de Dios.Esta vida es una oportunidad de oro que nos ofrece el Supremo. Pero la oportunidad es una cosa y el logro otra. Nuestra evolución espiritual, nuestro progreso interior es muy constante, muy lento, pero, al mismo tiempo, muy significativo. Naturalmente, hay personas que, durante cientos y miles de encarnaciones, seguirán un ciclo normal y natural de nacimientos y muertes, y que un día, en la Eternidad de Dios, llegarán a realizar a Dios. Pero algunos aspirantes reales, sinceros, auténticos, hacen la fervorosa promesa de realizar a Dios aquí y ahora, en la encarnación actual. Lo hacen sabiendo que esta vida no es ni la primera, ni la última. Pero saben que hay personas que han realizado a Dios y no quieren esperar a otra vida en un futuro lejano. Piensan que no tiene sentido vivir sin la realización de Dios y desean alcanzarla lo antes posible. En tales casos, si sobreviene la muerte cuando aún no han alcanzado la realización, la muerte es un obstáculo. Cuando alguien que está destinado a morir a los cincuenta años está aspirando fervorosamente, si puede retrasar la muerte otros veinte o treinta años, con la amable aprobación del Supremo, ¿qué hará en ese lapso de tiempo? Continuará su sincera aspiración, su más profunda meditación, su más elevada contemplación. Será como un corredor que se lanza sin obstrucción hacia su Meta. Durante esos veinte o treinta años más, puede alcanzar el final más lejano, donde se halla su Meta. Pero si la muerte se interpone, no realizará a Dios en esta vida.
En su siguiente encarnación, son raras las almas que pueden retomar inmediatamente el hilo de su aspiración pasada. Tan pronto como se entra en el mundo, las fuerzas cósmicas no divinas aparecen y atacan, y la ignorancia, las limitaciones y las imperfecciones del mundo tratan de cubrir el alma. En los años formativos de la infancia, no nos acordamos de nada. El niño es inocente, ignorante e indefenso. Entonces, algunos años después, comienza a funcionar la mente. Entre los ocho y los doce años, la mente lo complica todo. De este modo, durante los once, doce o trece primeros años de su vida siguiente, casi todas las almas, por muy grandes y espirituales que sean, olvidan sus realizaciones pasadas y su profundo llanto interior. Es cierto que hay Maestros espirituales o grandes buscadores que tienen experiencias elevadas en su infancia, o que empiezan a pensar en Dios y cantar Sus alabanzas a muy temprana edad; pero, habitualmente, no hay un vínculo de conexión fuerte entre los logros del alma en la Tierra durante su anterior encarnación y los años de infancia en la encarnación presente. Existe un vínculo, un vínculo muy sutil, pero éste no se hace evidente durante los primeros doce o trece años de vida.
Algunas almas no recuperan la aspiración de su encarnación pasada hasta la edad de cincuenta o sesenta años. Desde el punto de vista espiritual, esos cincuenta o sesenta años representan un tiempo totalmente desperdiciado. Así, si alguien pierde cincuenta años en esta encarnación, y veinte o treinta en su encarnación pasada, son en total ochenta años mal gastados. En este caso, digo que la muerte es una verdadera obstrucción que debemos apartar con nuestra aspiración, con nuestra aspiración ininterrumpida. La aspiración debería ser como una bala, debería atravesar el muro de la muerte.
Pero, aunque pueda tardar tiempo, el ser interior emergerá conscientemente, y la persona empezará a meditar y a orar a Dios con mucha fuerza y sinceridad en su nueva encarnación. En ese momento, advertirá que nada de su pasado se ha perdido realmente. De hecho, todo ha sido salvaguardado en la conciencia de la Madre Tierra, que es el banco común para todo el mundo. El alma sabrá cuánto ha logrado en la tierra; y todo esto es guardado celosamente en la conciencia de la Tierra, el banco de la tierra. Aquí, puedes depositar dinero en un banco. Entonces, puedes ir a Inglaterra y regresar después de seis años o más y retirar tu dinero. El alma hace lo mismo después de haber abandonado la tierra durante diez o veinte años. Todos los logros del alma han sido conservados aquí intactos en la Madre Tierra. Entonces ésta se los devuelve cuando el alma regresa para trabajar por Dios en la tierra.
Nada se pierde excepto tiempo, en la mayoría de los casos, durante esos pocos años de la infancia. Pero es preferible realizar a Dios en una sola encarnación, de manera que no se pierda nuevamente la aspiración consciente en este periodo transitorio. Si podemos continuar en la tierra de cincuenta a cien años con una gran y sincera aspiración, podremos conseguir mucho. Si obtenemos ayuda real de un Maestro espiritual, es posible realizar a Dios en una, dos o tres encarnaciones. Si no hay un Maestro real y se carece de aspiración, llevará cientos y cientos de encarnaciones.El año pasado murió tu padre. Si hubieras estado presente físicamente, lo que deberías haber hecho en ese momento es meditar muy fervorosamente. Aunque tu padre no era conscientemente mi discípulo y no había aceptado nuestro camino, ¿quién sabe lo que hará en su próxima encarnación? Tú sabes que hay alguien que puede ayudar a tu padre mientras está muriendo, de modo que deberías haber meditado en mí. Uno siempre sabe quien puede ayudar en cada situación. Cuando alguien está enfermo, llamamos al médico. Cuando alguien tiene problemas legales, consigue la ayuda de un abogado. Si tú hubieras querido ayudar a tu padre, inmediatamente deberías haber pensado en mí y meditado en mí. Si tuvieses tremenda aspiración o poder espiritual, le habrías dado toda tu fortaleza espiritual. Pero tu fortaleza espiritual ahora mismo es tu aspiración, y la fuente de tu aspiración está dentro de este Maestro, tu Gurú. Así pues, si quieres ayudar a tus seres queridos, has de hacerlo de este modo.
Si estás hablando de otras personas, para saber lo que es mejor hacer cuando están muriendo, hay que saber quién les proporcionó mayor alegría en la tierra o en quién depositaban su mayor fe. Si alguien tenía mucha fe en Jesucristo, aunque tal vez tú no sigas el camino de Cristo, debes de inmediato invocar conscientemente y con la mayor devoción la presencia de Cristo. En ese momento, debes ayudar a tu amigo a reforzar su fe en Cristo. Puedes repetir en voz alta el nombre de Cristo, llevarle una imagen de Cristo y leerle la Biblia. De este modo, serás capaz de ayudarle en su aspiración. Si alguien espiritual que me conoce está muriendo, en ese momento deberías leerle mis escritos y hablar de mí. Pero si es simplemente un conocido, deberías fomentar su fe a su propia manera.Si el Supremo desea apartar a alguien de nuestra vida, debemos aceptarlo. «Que se haga Tu Voluntad». Si ésta es nuestra actitud, sentiremos la mayor alegría. Y esta alegría rinde el mayor servicio al que va a partir. Cuando nos sometemos totalmente al Supremo, esta sumisión deviene en una fuerza y una energía suplementarias para el alma que se dispone a partir y que está sufriendo aquí, en la esclavitud. De este modo, si sometemos verdaderamente nuestra voluntad a la Voluntad del Supremo, esta sumisión verdaderamente proporcionará paz, paz duradera, al alma que se dispone a abandonar la escena terrestre.
Los que han empezado a meditar y a concentrarse tienen vislumbres momentáneos de sus encarnaciones pasadas. Si creemos que hemos tenido un pasado y sabemos que tenemos un presente, podemos también sentir que tendremos un futuro. Sabiendo esto, debemos estar siempre conscientes de esta verdad: que no existe la muerte. En el Bhagavad-Gita se dice: «Al igual que una persona desecha su vieja ropa y se pone otra nueva, el alma se deshace de su cuerpo físico y toma uno nuevo». Cuando sabemos que la persona que va a morir tan sólo está dejando su viejo cuerpo antes de aceptar otro nuevo, y la persona moribunda tiene el mismo conocimiento, ¿cómo puede haber miedo alguno?
No sabemos lo que es realmente la muerte; por ello, deseamos permanecer en la tierra el mayor tiempo posible. Pero la verdadera muerte no es la disolución del cuerpo físico. La verdadera muerte, la muerte espiritual, es otra cosa.No sabría decir quienes son estas personas. Hay cientos y miles que no son mis discípulos directos. Sin embargo, llaman a la puerta de la Conciencia Universal y reciben mi Luz y mi Compasión. Es por eso que ves mi rostro en el suyo. Ellos me ven y obtienen la ayuda de mi compasivo ser interno. En ese momento, una parte iluminada de mi ser, de mi existencia interna acude a ellos para darles algún consuelo, alguna pequeña iluminación, de forma que puedan tener una mejor existencia en el mundo de las almas y puedan regresar de nuevo para aspirar. Si observas a una persona moribunda y ves mi rostro, sabrás que esa persona es un buscador. No es necesario que sea mi discípulo. Si tiene una aspiración sumamente sincera, debido a mi Conciencia Universal, yo puedo estar allí.
Hay ocasiones en que mis discípulos meditan muy profundamente en mí y se identifican conmigo hasta tal punto que otros discípulos verán en ellos mi rostro. Su poder de concentración en mí es tan sincero, tan devoto, tan agudo y fervoroso, que justo en su rostro los discípulos verán el mío, incluso en el caso de mujeres. Esto ha sucedido varias veces.Ahora bien, desde el punto de vista espiritual, el suicidio no sirve de nada. La madre se ha sacrificado en vano por sus hijos. Y aunque pensó que crearía la armonía mediante su sacrificio físico, en el mundo vital no habrá escape ni perdón para ella. Por su estupidez se dirigirá al mundo vital y permanecerá allí. ¿Por qué no tuvo la sabiduría de ver que los hijos no eran sus hijos, sino los hijos de Dios? Dios es quien le dio esos hijos. ¿Por qué, entonces, no ha implorado a Dios para iluminar su conciencia? ¿Por qué no ha rogado a Dios por su armonía y su paz?
El mundo permanecerá ignorante a menos y hasta que el Supremo ilumine su conciencia. Sacrificando nuestras vidas individuales para causar la paz, nunca se resolverán los problemas del mundo. Numerosos mártires, aspirantes y personas espirituales se han quitado la vida pero ello no resolvió los problemas del mundo. Estos problemas sólo se resolverán por medio de la aspiración, de la oración a Dios para que ilumine el mundo mientras estamos aquí en la tierra. Nuestra muerte individual jamás podrá transformar la faz del mundo. Pero si invocamos la Bendición de Dios, la Gracia de Dios y el atento Cuidado de Dios, los problemas podrán, entonces, resolverse.Desde el punto de vista espiritual, sabemos que el cuerpo ha venido a la existencia a partir de cinco elementos: tierra, agua, aire, éter y energía. A partir de cinco elementos la envoltura física accedió a la existencia y, con la ayuda del fuego, volverá a los cinco elementos. Con la cremación, el cuerpo físico se disolverá con la máxima purificación, que aquí significa transformación.
Por otro lado, quienes en occidente prefieren el entierro, también tienen su propia interpretación espiritual. Surge una especie de compasión espiritual porque el cuerpo nos ha servido tan fielmente, y decimos: «Oh, utilicé este cuerpo durante muchos años y nunca le di descanso. Ahora el alma ya no está; el ave ha volado lejos, pero el cuerpo sigue ahí. Déjame ponerlo en un ataúd y darle la oportunidad de descansar». Los que se interesan por la cremación, sienten que el cuerpo, que ha hecho tantas cosas estúpidas y malas en esta vida, necesita purificación. Los que prefieren el entierro, quieren darle al cuerpo un descanso confortable.Construimos el edificio de la Verdad sobre nuestra aspiración, no sobre nuestros deseos y preocupaciones, temores y dudas. El pasado quiso mostramos la Verdad a su manera, pero ha fracasado; por ello, somos actualmente lo que somos. No sabemos si el presente nos mostrará o no la Verdad; pero creemos que la descubriremos, ya sea en el presente inminente, o bien en el futuro próximo, en el futuro que emana del hoy inmediato.
Uno de los misterios en la vida espiritual es que a cada momento estamos muriendo y renovándonos. A cada instante vemos que una nueva conciencia, un nuevo pensamiento, una nueva esperanza, una nueva luz naciente en nosotros. Cuando algo nuevo amanece, vemos que lo antiguo ha sido transformado en algo más elevado, más profundo y más significativo. Así, en la vida espiritual superior podemos ver en cada momento la denominada muerte de nuestra conciencia limitada y su transformación en una conciencia nueva, más luminosa.Venimos de la Vida Infinita, la Vida Divina. Esta Vida Infinita permanece en la tierra por un corto espacio de tiempo, digamos cincuenta o sesenta años. En ese momento, tenemos dentro de nosotros la vida ceñida a la tierra, pero dentro de ella está la Vida sin límites. Después de un tiempo, esta vida atraviesa de nuevo el pasaje de la muerte por cinco, diez, quince o veinte años. Cuando entramos en este pasaje, el alma abandona el cuerpo y regresa a su región, para tener un descanso más o menos largo. Allí, si la persona era espiritual, el alma recuperará la Vida Eterna, la Vida Divina que existía antes del nacimiento y que existe entre el nacimiento y la muerte, en la muerte, y a la vez, más allá de la muerte.
Ahora, mientras estamos viviendo en la tierra, podemos situarnos en el reino de la Vida Eterna a través de nuestra aspiración y meditación. Pero el mero hecho de entrar en la Vida sin fin, no quiere decir que la poseamos; hemos de crecer en ella conscientemente. Cuando entramos en la vida de la meditación, con el tiempo debemos llegar a ser parte integral de la meditación; y cuando somos capaces de meditar veinticuatro horas al día, estamos constantemente respirando en la Vida infinita. En nuestra conciencia interior habremos llegado a unirnos con el alma. Cuando vivimos en el alma, no hay nada llamado muerte. Sólo hay una constante evolución de nuestra conciencia, de nuestra vida aspirante. Pero cuando vivimos en el cuerpo, hay muerte todo el tiempo. En cuanto el miedo entre en nuestra mente, morimos de inmediato. En cuanto algunas fuerzas negativas vienen, morimos. ¡Cuántas veces morimos al día! El miedo, la duda y la ansiedad están constantemente matando nuestra existencia interior.La muerte es el camino. La vida es el viajero. El alma es el guía.
Cuando el viajero está cansado y agotado, el guía le instruye para que se tome un descanso más o menos largo, y después su viaje comienza otra vez.
En la vida ordinaria, la verdadera victoria de la muerte ocurre cuando la persona sin aspiración disfruta en el lodazal de la ignorancia. En la vida espiritual, cuando el aspirante no implora por una luz, dicha y poder más elevados, ese es el nacimiento de su muerte.
¿Qué podemos aprender de la vida interior, la vida que desea la extinción de la muerte? La vida interior nos enseña que la vida es conmovedoramente preciosa, que el tiempo es fructíferamente precioso. La vida sin la aspiración del tiempo está desprovista de sentido. El tiempo sin la aspiración de la vida es inútil.
Nuestra mente piensa en la muerte. Nuestro corazón piensa en la vida. Nuestra alma piensa en la inmortalidad. La mente y la muerte pueden ser trascendidas; el corazón y la vida pueden ser expandidos; el alma y la inmortalidad pueden ser colmadas.
Cuando la mente y la muerte sean trascendidas, el hombre tendrá un nuevo hogar: la Luz, la Luz del Más Allá. Cuando el alma y la inmortalidad sean colmadas, el hombre tendrá una nueva meta: el Deleite, el Deleite trascendental.
Hoy, el hombre piensa que la muerte es una necesidad inevitable. Mañana, sentirá que la inmortalidad es una realidad inequívoca.
Por desgracia, la mayoría albergamos concepciones equivocadas sobre la muerte. Pensamos que la muerte es algo extraño, algo destructor. Pero debemos saber que, ahora mismo, es algo natural, normal y, hasta cierto punto, inevitable. El Señor Krishna le dijo a Arjuna: «Oh Arjuna, segura es la muerte para el que ha nacido, y seguro el nacimiento para el que ha muerto. Por consiguiente, lo que es inevitable no debería ser una causa para tu tristeza».
El Chandogya Upanishad nos enseña algo significativo: «¿Qué debemos hacer cuando se acerque la hora de la muerte? Debemos refugiarnos en tres pensamientos sublimes: somos indestructibles; nunca podemos ser quebrantados; somos la esencia misma de la vida». Cuando la hora de la muerte se acerque, si sentimos que jamás podremos ser destruidos, que nada puede quebrantarnos y que somos la esencia misma de la vida, ¿dónde está entonces la tristeza, dónde el miedo, dónde la muerte? No hay muerte.
Sarada Devi, la consorte de Sri Ramakrishna, dijo algo muy significativo: «La diferencia entre la persona espiritual y la persona común es muy sencilla, fácilmente distinguible. Una persona común llora y vierte amargas lágrimas cuando la muerte se le aproxima; por el contrario, una persona verdaderamente espiritual reirá abiertamente a su llegada, porque para él la muerte es una diversión, nada más».
Aquí tenemos que decir que la persona espiritual entra en el juego cósmico; deviene en un instrumento consciente del juego cósmico. Por eso sabe que la muerte no es una extinción, sino sólo un descanso más o menos largo.
Una y otra vez tendremos que regresar al mundo. Tenemos que trabajar para Dios aquí en la tierra. No hay escapatoria. Tenemos que colmar a lo Altísimo en la tierra. Dios no nos permitirá malgastar y dilapidar las facultades y posibilidades del alma. Imposible.
Las palabras inmortales de Kipling proclaman:
> Regresarán, regresarán de nuevo,
> mientras la roja Tierra dé vueltas.> Él nunca ha malgastado una hoja o un árbol.
> ¿Creen que desperdiciaría almas?Cada encarnación nos está conduciendo a una vida más elevada, a una vida mejor. Todos nos encontramos en un proceso de evolución; cada encarnación constituye un peldaño en la escalera de la evolución. El hombre está progresando consciente e inconscientemente; pero si progresa conscientemente en cada encarnación, está acelerando su evolución espiritual. La realización se producirá mucho antes para él que para quienes están progresando inconscientemente.
Sabemos que nuestro viaje comenzó en la vida mineral y luego entró en la vida vegetal. Después en el reino animal. Desde allí hemos llegado al mundo humano; pero éste no es el final: todavía tenemos que transformarnos en seres divinos. Mientras no nos hayamos transformado y divinizado, Dios no estará satisfecho con nosotros. Él sólo puede manifestarse en nosotros y a través de nosotros cuando estamos totalmente transformados e iluminados. Por ello, cuando pensamos en nuestra evolución, interior y exterior, deberíamos experimentar abundante alegría. No perdemos nada, absolutamente nada, en esta denominada muerte.
Jalalu’d-din Rumi nos habla de la evolución en palabras hermosas y conmovedoras:
> Como piedra morí y resurgí de nuevo como planta.
> Como planta morí y me levanté como animal.> Animal morí y nací como humano.
> ¿Qué debería temer? ¿Qué he perdido con la muerte?¿Qué es la muerte después de todo? La muerte es un niño dormido. ¿Y qué es la vida? La vida es un niño que juega, canta y danza en todo momento ante el Padre. La muerte es el niño dormido dentro del corazón del Piloto Interno. La vida es inspiración. La vida es aspiración. La vida no es la mente intelectual. La vida no es un juego de frustración. ¡No! La vida es el mensaje del la divinidad en la tierra. La vida es el canal consciente de Dios para colmar la divinidad en la humanidad sobre la tierra.
Hay mucha verdad en estas palabras de Confucio: «No conocemos la vida, ¿cómo podemos conocer la muerte?» Pero me gustaría decir que podemos conocer la vida. Si realizamos que la vida es la plasmación de la Verdad, la Luz, la Paz y la Dicha de Dios, sabremos lo que la vida verdaderamente es y podremos reconocer la muerte como un mero descanso, necesario en nuestro estado actual de evolución.
Llegará un día en que el descanso no será necesario en absoluto. Únicamente la Vida reinará suprema -- la Vida del Más Allá, la Vida del siempre trascendente Más Allá. Esta vida no es ni puede ser el monopolio de un sólo individuo. Cada ser humano ha de estar rebosante de esta Vida del Más Allá siempre trascendente, porque es en esta Vida Divina donde Dios se manifestará sin reservas, aquí, aquí en la tierra.
DR 24. El 9 de noviembre de 1970, durante su primera gira de conferencias en Europa, Sri Chinmoy dio esta charla en la Universidad de Kent, Canterbury, Inglaterra.↩
Entonces preguntaron: «¿Por qué no podemos ir?». «No podéis porque ese lugar está muy, muy, muy lejos y necesitáis un billete especial», les dije. «Cuando quieres ir de un sitio a otro, compras un billete y vas. Para ese lugar hay un billete especial y un dinero especial, entonces, cuando los tienes, puedes ir allí». «¿Está él pensando en nosotros?», preguntaron. «Él piensa en vosotros constantemente. Piensa en vosotros y os bendice, y su alma os ayudará y os guiará».
El primer día que Buddy tuvo el ataque fatal, su madre, Karuna, me telefoneó de madrugada. Me concentré en él y al momento descubrí que su muerte estaba tan sólo a unos minutos. De inmediato, entré en mi conciencia trascendental más elevada e invoqué al Supremo y a Su Gracia descendente. Después, esa tarde, sobre las seis en punto, el periodo crítico habría pasado y él se salvaría. A esa hora en concreto, mientras meditaba, vi a su alma entrando en mi habitación y me dijo: «Sálvame, sálvame». Le respondí: «Ya estás salvado. El Supremo te ha salvado».
«Fue salvado en ese momento, pero podéis preguntaros, ¿cómo es que ahora, un mes después, ha abandonado el cuerpo?». Mi respuesta es que hay un Plan cósmico y Dios tiene derecho a cambiar este Plan cósmico según Su Voluntad. Primero, el alma de Buddy estaba luchando con voluntad férrea por permanecer en la tierra, y nosotros nos identificamos con su alma. Con nuestra oración, nuestra concentración, con la fuerza que pusimos en el físico, con el clamor de nuestra alma, él permaneció en la tierra. Pero su alma vio que, después de haberse curado, su cuerpo físico no iba a ser capaz de completar la elevada misión que él estaba poniendo ante sí. Cuando su alma hizo emerger esta alta, altísima visión justo delante de su nariz, su cuerpo al principio estaba temeroso de aceptar esta visión y realidad. Pero el alma convenció al cuerpo de que, no con este cuerpo, sino con otra forma, con otro cuerpo, él se colmaría a sí mismo, a Dios y a la humanidad. Esa mañana, a las 10:15, el Supremo y su alma tomaron la decisión de que él abandonaría el cuerpo. Inmediatamente después, entré en el mundo oculto y lo galardoné con la bendición, el afecto de mi alma y todo mi amor y dulzura. Aproximadamente una hora después, su alma salió volando de la jaula.
Dos o tres días antes, su madre sintió que Buddy estaba despidiéndose. Lo sintió porque su cuerpo, mente corazón y alma estaban totalmente unidas con su hijo. La decisión fue tomada exactamente a las 10:15 de la mañana, pero el corazón de la madre vio la verdad antes incluso de que existiera. Debido a su unidad psíquica con Buddy, su sentimiento intuitivo se lo hizo saber antes incluso de que Dios tomara la decisión.
Si actúo como cualquier ser humano corriente que no se identifica con la Voluntad del Supremo, estoy preparado para decir, desde lo más profundo de mi corazón, que la muerte de Buddy fue una terrible derrota. Perdemos en el campo de batalla de la vida, donde cada segundo es una oportunidad para el alma de lograr, materializar y manifestar aquí en la tierra. Porque me identifiqué con él, lloré y lloré desde lo más profundo de mi corazón. Creedme, personalmente puedo estar en mi conciencia más elevada y también en la más baja. Cuando estoy en el físico, sufro. Lo primero que dije fue: «Es mi derrota, porque puse tanta concentración, tanta fuerza en él...». Pero, desde el punto de vista espiritual, esta pérdida, esta derrota, no fue tal. Cuando estamos identificados con la Voluntad del Supremo, sentimos que Su Voluntad es todo compasión y todo satisfacción. En el momento en que todos nos hubimos rendido a la Voluntad del Supremo, Buddy dejó el plano físico. Su madre, su hermana, él y yo, entramos todos en la Voluntad del Supremo y dijimos: «Que se haga Tu Voluntad».
Ahora, ¿por qué no nos rendimos al principio a la Voluntad del Supremo? En primer lugar, en este mundo estamos identificados con lo físico. Tratamos de poseer a nuestro ser querido tanto como podemos. Y en segundo lugar, sentimos que quizá la Voluntad de Dios sea que él viva, para que su alma pueda obtener más experiencias internas en el campo de la manifestación. Pero nuestro Ser más elevado es siempre uno con el Supremo, y desde allí vemos la Visión eterna y la Realidad eterna. Cuando somos uno con el Supremo, sentimos la eternidad como nuestra. Buddy estuvo en la tierra cuarenta y dos años, pero su nombre espiritual, Asim, significa vida eterna, ilimitada, infinita. Es la vida infinita la que el alma posee y atesora.
Cuando vi a Buddy en el hospital antes de morir, me dijo: «Ayúdame a salir del hospital vivo». Le dije que sin duda él iba a estar bien. No fue falsa compasión, sino mi sentimiento genuino, y ese sentimiento era mi visión. Dios es todo amor; Dios es todo sabiduría. Y aunque la decisión de Dios es definitiva, Él puede cambiar Su Voluntad y tomar otra decisión. Más tarde, unas tres horas después de abandonar el cuerpo, él me dijo: «Estoy más vivo que nunca».
¿Qué significa «vivo», en este caso? Para gente corriente, para quienes no creen en Dios, es absurdo. Se burlarán de mí. Pero aquellos que han entrado en la vida interna, sentirán que Buddy está viviendo ahora en la Vida eterna. Anteriormente estuvo en la vida ligada a la tierra por cuarenta y dos años. En ese tiempo tuvo muchas, muchas experiencias, pero en comparación con las experiencias que está teniendo ahora en un solo segundo fugaz, esas experiencias terrenales no son nada. En un fugaz segundo, él está teniendo miles y millones de experiencias en el mundo interno, y estas experiencias son de las que nos llenan dentro y fuera. Cuando Buddy murió, el alma de mi madre física descendió del mundo de las almas y llevó su alma hasta el mundo vital. Luego, mi amigo más cercano, mi mayor admirador, mi hermano espiritual Jyotish, que falleció hace tres años, vino y llevó a Buddy a descansar en un mundo muy elevado. Fui allí a visitarle. Está muy feliz. Me senté junto a él y ¿qué me dijo? Dijo que su cuerpo físico era chatarra. «¿Querías que me quedara con ese cuerpo?». ¿Y qué podía yo decirle? «¡Chatarra!», esa fue su palabra. Quiso que me quedara con él un rato y me hizo sentar. Entonces hicimos todo tipo de bromas divinas y me contó algunos secretos, que he compartido con los miembros de su familia. Puedo decir algunas cosas sobre su preocupación por sus seres queridos, pero no puedo decir los secretos más profundos. Dijo que los niños deben comer más en los próximos tres meses. Luego, anoche vino a mí y me dijo: «Oh, diles a mi madre y a mi hermana, que a partir de ahora no sólo estaré dentro de ellas, sino también para ellas, para ellas, para ellas».
Ayer, su sobrina Holly, me preguntó: «¿Toman comida en el Cielo?». «Desde luego que sí», le respondí. Ahora, estoy seguro de que todos sabéis que aquí en la tierra comemos. Pues bien, también lo hacemos en el Cielo y en el mundo vital. Es un alimento diferente del nuestro. Es como diminutas partículas de azúcar, que tienen un color muy grisáceo. Hace unos diecisiete años, una de mis hermanas, que me tenía mucho cariño, murió. La primera vez que entré en ese mundo vital, ella me dio esa comida. «No puedo comerla», le dije, «es todo hueso; no quiero comer hueso». Ella rió y rió, y me hizo comer. Justo anoche, Buddy me dio esta comida, y junto a él estaban mi madre, mi amigo y algunos amigos suyos. Estábamos todos sentados, cenando. Así pues, quienes creen en la vida interior, la vida espiritual, creerán inmediatamente que este mundo interior es un mundo de realidad. Allí hablamos, comemos, hacemos todo.
Más tarde, los niños preguntaron: «¿Cómo podemos hablar con él?». Les respondí: «Aquí en la tierra, aunque estemos muy lejos de una persona, podemos hablar con ella por teléfono. De un modo similar, hay otro tipo de teléfono para hablar con las personas en el Cielo». Este otro teléfono es la capacidad de la unidad del alma. Todos nosotros, no sólo en la tierra de los sueños o el mundo del espíritu, sino también en este mundo de realidad, podemos entrar en nuestros difuntos mientras meditamos, pero desafortunadamente no lo hacemos. Vivimos en lo físico y no vamos más allá de los límites de lo físico. Por esta razón, no sentimos a nuestros seres queridos, una vez que se han marchado. Pero si profundizamos en nuestra meditación, podremos verlos concretamente, justo delante de nuestros ojos.
Ahora mismo, el alma de Buddy está en el mundo de la luna, que es considerado una de las esferas más elevadas en el mundo espiritual. Hay gran cantidad de mundos, pero este mundo de la luna está lleno de purísima alegría, deleite y tranquilidad. Pronto Buddy estará con nosotros de nuevo. En pocos años lo veremos en un cuerpo diferente, y podré deciros que su alma ha encarnado en una forma diferente. Le dije que su madre, hermana, hermano, padre y todos sus seres queridos quieren verlo. Él dijo: «¿Verme? Me tendrán». De modo que lo tendrán en una forma diferente, un cuerpo diferente.
DR 25. En otoño de 1968, uno de los discípulos de Sri Chinmoy murió. Esta es una charla espontánea que Sri Chinmoy dio en el Centro de Nueva York poco después de la muerte de este discípulo.↩
Nada natural puede ser perjudicial.
La muerte es descanso.El descanso es fortaleza disfrazada para una nueva aventura.
En el presente estadio de la evolución humana, conquistar la muerte puede ser imposible.
Pero vencer el miedo la muerte no sólo es factible sino inevitable.La muerte es generalmente la señal de que el alma, bajo las circunstancias particulares, ha agotado sus posibilidades de progreso en un cuerpo determinado.
Cuando la fuerza de la posibilidad pierde ante la fuerza de la imposibilidad, se le llama muerte.
Una vida inútil es una cordial invitación a la muerte.
La muerte es el guión entre el miedo creciente del hombre y sus menguantes energías de vida.
Quien prefiere la muerte a la vida, tan sólo tiene que escalar el Árbol.
Pero quien prefiere la vida a la muerte, no sólo tiene que subir sino también descender de nuevo para hacer el trabajo de Dios.Cuando la muerte se acerca a una persona, su existencia psíquica le dice: «Muerte, espera, déjame ver lo que deseo ejercitar en el próximo nacimiento».
La muerte le dice: «¡Tú quieres vida, crecimiento evolutivo.Lo siento, no estás pidiendo el favor a la persona adecuada.
Un segundo de retraso por mi parte puede añadir algo a tu experiencia!».La muerte dice que es inmortal.
Las hazañas del hombre dicen: «Muerte, tienes razón.Pero la verdad del asunto es que nosotros brillamos permanentemente sobre tu pecho mismo.
Y no sólo eso, brillamos por siempre en ti, a través de ti y más allá de ti».La vida es amor.
El amor es vida.La vida colma a Dios a través del amor.
El amor colma a Dios en la vida.```
La vida tiene una puerta interior.
La aspiración abre esta puerta.El deseo la cierra.
La aspiración abre la puerta desde dentro.El deseo la cierra desde fuera.
La Vida tiene una lámpara interior.
Esta lámpara es llamada aspiración.Y cuando mantenemos nuestra aspiración encendida, sin falta, trasmitirá su brillo fulgurante a toda la creación de Dios.
La vida tiene una Voz interior.
Esta Voz es la Luz del Supremo.La vida es protección, la vida es perfección, la vida es plenitud cuando nos abrimos a esta Luz del Supremo.
Dios está en la Vida.
Pero la Vida debe despertar a la Luz de Su Presencia, a Sus Pies Trascendentales.Cada día es la renovación de la vida.
Cada día es el renacer de nuestra certeza interior de que todo individuo es el instrumento elegido por el Supremo para revelar y colmar al Divino infinito aquí, en la tierra.La vida que va hacia fuera, no encuentra sino problemas, tortura, miseria y frustración.
La vida que fluye hacia dentro descubre el Océano de paz y deleite.Para iluminar nuestra vida necesitamos pensamientos puros.
Cada pensamiento puro es más precioso que todos los diamantes del mundo, ya que el Respirar de Dios reside sólo en los pensamientos puros del hombre.¿Cómo empezar el viaje interior de la vida?
Con la idea simple, el pensamiento espontáneo, de que la Realización de Dios es nuestro derecho innato.¿Dónde comenzar?
Aquí, desde dentro.¿Cuándo comenzar?
Ahora, antes de que nazca otro segundo.La Vida está siempre trabajando.
Está siempre activa y dinámica.Intenta ayudar al alma a completar su tarea todavía inacabada, la Misión divina.
El alma necesita la ayuda de la vida para revelarse plenamente.La vida necesita la ayuda del alma para colmarse tanto física como espiritualmente.
La melancolía y el desaliento son los peores adversarios para matar la vida en toda su divina aspiración.
No más tristeza, no más desaliento.Tu vida se volverá la belleza de una rosa, la canción del amanecer, la danza del crepúsculo.
El nacimiento y la muerte juegan, juegan juntos.
Su juego es el juego de la armonía. Y se juega siempre en el seno infinito de la vida.La segunda clase de personas ha sido amable, dulce y extremadamente servicial con los miembros de su familia; y cuando está a punto de morir, siente que debería existir un lazo de afecto y apego que dure para siempre. Este tipo de persona no quiere abandonar la escena terrestre. Siente que sólo el apego puede mantener la conexión entre este mundo y el otro; por eso intenta atraer el mayor afecto, simpatía e interés por parte de sus seres cercanos y queridos. Si ve que éstos no expresan ninguna simpatía o pena por su pérdida, o no lloran amargamente por ella, experimenta una terrible angustia en su existencia interior. Siente: «Estoy tratando de establecer un vínculo permanente, pero no obtengo ninguna ayuda o cooperación por parte de los miembros de mi familia». Sin embargo, no es el denominado amor humano, no es el apego humano, lo que podrá crear un lazo divino eterno entre el alma que ha partido y las almas en el reino de los vivos. El amor que enlaza a los seres humanos es parecido a una cuerda de arena; nunca puede durar. Sólo el amor divino puede trascender todas las barreras.
Entonces, llegamos a las grandes almas, es decir, a los Maestros espirituales. Cuando un Maestro abandona su cuerpo y ve que sus discípulos lloran amargamente su pérdida, se siente afligido porque sus discípulos no lo reconocen plenamente como un verdadero Maestro espiritual. Una persona espiritual, una que ha realizado a Dios, vive en todos los planos; su conciencia penetra todos los mundos. Si sus discípulos lloran amargamente por él, sintiendo que ya no lo verán más, están poniendo a su Maestro en la misma categoría que la gente ordinaria. Es como un insulto. El Maestro sabe que aparecerá ante los discípulos que le están rezando sinceramente, o que están meditando y aspirando sinceramente. Él sabe que estará siempre guiándolos, formándolos y moldeándolos. Sabe que podrá entrar en ellos y ellos podrán entrar en él. Por eso se siente muy triste si sus discípulos toman esta actitud: «Ahora el Maestro se ha ido y ya no le oiremos nunca. Nuestras plegarias a él serán en vano; así que es inútil rezar. Vayamos a ver a otro Maestro o busquemos otros medios para progresar espiritualmente». Así pues, los Maestros espirituales se sienten afligidos cuando sus seres queridos lloran o vierten amargas lágrimas por ellos, mientras que a las personas ordinarias eso les proporciona alegría.
Sí, por un rato, los discípulos pueden sentirse tristes porque han perdido a su Maestro, porque ya no lo verán en la forma física. Pero esta tristeza no debe durar, porque la alegría, el amor intenso y la solicitud todo abarcadora del alma ha de entrar en los discípulos que han aceptado sinceramente al Maestro como el único Piloto de sus vidas.Me gustaría hablaros de mi propia madre, quien fue una mujer muy, muy espiritual. Cuando estaba abandonando su cuerpo, uno de mis parientes más cercanos vio en un sueño que los amigos de mi madre llegaban en una carroza dorada para recibirla. Cuando murió mi padre, uno de mis tíos que se hallaba fuera en la ciudad, vio a otro de mis tíos y algunas personas más venir a llevar a mi padre en un barco dorado. Fueron muchos a recibir a mi padre y a mi madre, porque ambos, y muchos de sus amigos y parientes, era muy espirituales.
En el caso de la mayoría de las personas religiosas y espirituales, los parientes acuden. Para las personas espirituales es más fácil venir, porque tienen un acceso casi libre a este mundo. Por el contrario, cuando personas corrientes, no espirituales ni aspirantes, abandonan el cuerpo, no se dirigen inmediatamente a Dios. Quedan primero en el mundo vital y sufren mucho. Cuando el padre de un discípulo mío murió, fue al mundo vital donde no fue bien tratado. Estaba teniendo bastantes problemas allí, hasta que uno de los seres vitales le pregunto si había conocido a alguna persona religiosa o espiritual en su vida. Él dijo: «Sí, conozco al amigo de mi hija» -- que resultaba ser yo. Cuando pronunció mi nombre, inmediatamente los seres vitales supieron con quien estaba él conectado y fue liberado en seguida. Entonces pudo abandonar el mundo vital, el mundo de tortura, e ir a un mundo superior muy bueno.
Cuando el padre de otro de mis discípulos murió, fue a un mundo muy elevado, pero no estaba satisfecho allí. Sólo me había visto una vez, en Canadá, pero cuando ocurrió, su cuerpo entero estuvo emocionado de pies a cabeza con indescriptible alegría. Entonces, cuando abandonó el cuerpo y no estaba satisfecho con el lugar donde se hallaba, su alma acudió a mí y dijo: «Quiero ir a un mundo superior». Así que llame a uno de mis amigos, Jyotish, para que lo llevase al plano donde él estaba. Ahora él es sumamente feliz allí, en ese muy alto mundo. A veces viene a mí y expresa su profundísima alegría. Cuando tome su siguiente encarnación lo sabré. Probablemente lo hará en una familia italiana, pero depende enteramente de la Voluntad del Supremo. Y por supuesto, habrá un poquito de interferencia por mi arte si él quiere ir a algún lugar que yo no apruebe. Algunas veces las almas cometen errores al decidir sobre su siguiente encarnación. Si las almas son muy cercanas a mi corazón, no permitiré que lo hagan. Ahora mismo, mientras hablo con vosotros, creedme, estoy recibiendo una vibración interna de su padre que quiere venir en la familia de uno de mis discípulos. Por primera vez ahora, él ve un lazo interno. Antes quería venir en una familia italiana, pero ahora, mientras estoy hablando, me está enviando el mensaje en el mundo interior de que quiere venir en la familia de uno de mis discípulos. Nada nos dará más alegría que tenerle entre nosotros. Y veamos lo que hará el otro padre tras tomarse un poco de descanso.Pero, actualmente, Dios es lo más querido para nosotros. ¿Creéis que Dios nos va a permitir permanecer insatisfechos? ¡No! El propósito mismo de Dios es colmar a cada individuo y a Sí mismo a través de nosotros. Nos hará regresar una y otra vez a la tierra para realizar nuestros deseos. Si alguien desea ávidamente llegar a ser millonario en esta encarnación, y al término de su viaje ve que no lo ha conseguido, si su deseo es verdaderamente intenso, tendrá que seguir regresando hasta lograrlo. Pero, al hacerse millonario, se dará cuenta de que sigue siendo un mendigo en cierto sentido, porque no tendrá paz mental. Sin embargo, si entra en el mundo de la aspiración, tal vez no tenga dinero, pero tendrá paz mental, y ésta es la verdadera riqueza.
Si vamos a través de los deseos, veremos que éstos forman una procesión sin fin. Pero si vamos a través de la aspiración, podremos observar el todo, fundirnos en el todo y, por último, convertirnos en el todo. Sabemos que si podemos realizar a Dios, encontraremos todo en Él, porque todo existe en Dios. De este modo, abandonamos finalmente el mundo del deseo y entramos en el mundo de la aspiración. Allí, reducimos nuestros deseos y pensamos más en la Paz, la Dicha y el Amor divino. Obtener un poco de Paz, una gota de néctar, puede llevar años y años. Pero una persona espiritual está dispuesta a esperar indefinidamente la Hora de Dios para colmar su aspiración. Y su aspiración de lograr esta Paz, Luz y Dicha no será en vano.
Ahora bien, si nuestro objetivo es fundirnos con lo Más Elevado, con lo Infinito, lo Eterno, lo Inmortal, naturalmente, el breve período de una vida no es suficiente. Por otra parte, Dios no nos permitirá quedar insatisfechos. En nuestra próxima encarnación proseguiremos nuestro viaje. Somos viajeros eternos, debemos continuar, continuar hasta alcanzar nuestra Meta. La Perfección es el objetivo de cada aspirante. Intentamos perfeccionamos en un mundo imperfecto. Y esta Perfección última nunca podemos obtenerla en una sola vida.
A través de la aspiración y la evolución, el alma desarrolla la plena posibilidad de realizar lo Altísimo y satisfacer al Divino. En primer lugar, el físico, lo humano en nosotros, debe aspirar a unirse con el alma, lo Divino en nosotros. Actualmente, el cuerpo no sigue los mandatos del alma. Es decir, la mente física se rebela. Las operaciones de la mente encubren el propósito divino del alma, y ésta no puede pasar a primer plano. En el estadio actual de la evolución, la mayoría de las personas no es consciente o ignora los deseos y las necesidades del alma. Tienen deseos, ansiedad por triunfar, tensiones y excitación. Todo esto se deriva del vital o del ego, mientras que todo lo que es hecho con la conciencia del alma está siempre lleno de alegría. A veces, oímos los dictados del alma o el mensaje de nuestra conciencia y, aún así, no hacemos o decimos lo correcto. No, la mente física es débil; somos débiles. No obstante, si empezamos a aspirar con la mente, y luego vamos más allá de ella hacia el alma, podremos fácilmente oír sus dictados y obedecerlos.
Llegará un día en que el alma se halle en posición de ejercer sus cualidades divinas y hacer sentir al cuerpo, a la mente y al corazón que necesitan descubrirse a sí mismos. El físico y el vital querrán escuchar conscientemente al alma y ser instruidos y guiados por ella. Entonces, aquí, en lo físico, tendremos una naturaleza inmortalizada, una vida inmortal, porque el alma estará total e inseparablemente unida al Divino en la tierra. Será el momento de ofrecer al mundo entero nuestra riqueza interior y manifestar las potencialidades de nuestra alma.
Muy a menudo sucede que la realización tiene lugar en una encarnación, pero para la manifestación el alma debe descender repetidas veces a la tierra. Mientras no revelemos y manifestemos la altísima Divinidad que hay en nosotros, nuestro juego no habrá terminado. No hemos finalizado nuestro papel en el Drama cósmico; por ello debemos regresar al mundo una y otra vez. Pero en el transcurso de la evolución, en una de sus encarnaciones, el alma realizará y manifestará plenamente al Divino en el físico y a través del físico.Uno de mis discípulos más devotos me preguntó un día sobre su encarnación pasada. Le dije que fue un barquero en Japón y que podría profundizar en sí mismo para verlo. Ni siquiera había completado mi frase cuando él vio que había sido un barquero. Pero para quienes son arrogantes, para quienes no van a creerlo (y hay gente que no creerá cuando hablas de reencarnación), hemos de ver si merece la pena convencerlos sobre su pasado. Porque si están satisfechos con su propia noción de que no hay reencarnación, dejémoslos estar satisfechos. Después de todo, ¿quién pierde?
Un muchacho, que no era discípulo mío, me preguntó en cierta ocasión acerca de su vida previa. Le dije que había vivido en Alemania y muerto en un aeroplano que se estrelló. Inmediatamente dijo que desde los tres años de edad había sido un gran admirador de Hitler. Podía leer libros y poesía en alemán desde los tres años. Pero esta información no ayudó espiritualmente al chico para nada. Sólo tenía curiosidad y yo alimenté esa curiosidad, no su espiritualidad. De modo que, en la mayoría de los casos, no diré a una persona nada acerca de sus encarnaciones pasadas.El Nirvana es el camino de la negación. Quienes lo siguen quieren permanecer en la Beatitud última, o podrías llamarlo extinción. Pero no deberíamos utilizar el término «extinción»; es la Beatitud última. Estas personas no quieren volver a encarnar. Cuando entran en el Nirvana, el viaje termina para ellos. El alma siente que ya no caminará o correrá más allá. No quiere involucrarse en actividades terrenales. Nadie puede obligar al alma a reencarnar, excepto el Supremo; pero aunque pueda, no lo hace. El Supremo no obliga a nadie a hacer algo.
Pero hay determinadas almas que quieren asumir un papel consciente en el Juego divino o Lila de Dios. Saben que la reencarnación es absolutamente necesaria para quienes desean servir a Dios aquí en la tierra. Es necesario realizar a Dios en la tierra; no puede haber realización en ningún otro planeta o en ningún otro plano. Tras la realización, prometen que regresarán, como Swami Vivekananda y Sri Ramakrishna; ambos dijeron que, aunque no quedase más que una sola persona sin realizar en la tierra, estaban dispuestos a regresar. En mi caso también, iré y vendré si puedo hacer algún servicio al Supremo en la humanidad.Tagore, nuestro poeta más grande, solía escribir seis u ocho poemas cada día. Una vez pensó que si pudiera retirarse a un lugar solitario, podría escribir mucha mejor poesía. Así pues, abandonó su casa y se confinó en un lugar solitario en las montañas. Estando allí, no fue capaz de escribir una sola poesía. Descubrió que no es el entorno lo más importante, sino la inspiración interior.
Dios ha elegido las condiciones bajo las que estás desarrollando tu vida actual. Es como un drama. Se ha montado el escenario y se ha levantado el telón, para que interpretes tu parte y avances en el camino espiritual. Tus condiciones presentes, son las mejores posibles para tu avance. Y ahora, quieres abandonar tu cuerpo y tomar uno nuevo, en una encarnación futura, con el fin de poder estar en un entorno que crees que te convendrá más. Pero ese tipo de vida sería peor que la presente, porque habría sido escogida por ti, mientras que tu vida actual fue escogida por Dios.
Si tus acciones pasadas de esta encarnación te molestan, me gustaría decirte que mi filosofía es: «el pasado es polvo». Lo que hayas hecho hace años, o incluso ayer, no te debería concernir. El pasado no es importante. Lo que hagas a partir de ahora es lo que puede acelerar tu progreso. Ahora tienes un Maestro espiritual en un cuerpo físico para ayudarte. Son el presente, y el futuro fluyendo hacia el presente, los que pueden darte la liberación.Muchas veces realizamos acciones malas y obtenemos los resultados antes o después. Pero también, hay momentos en los que sufrimos a causa de las fuerzas cósmicas. A veces, padres sinceros y muy devotos tienen hijos que son absolutamente no espirituales, no divinos e indignos. Podrás decir que, tal vez, los padres fueron igualmente no espirituales en su encarnación pasada e hicieron muchas cosas malas. En ciertos casos, los padres han sido malos en sus vidas previas pero, en otros casos, puede no ser cierto. En ocasiones, los buscadores sinceros son perjudicados por fuerzas hostiles, fuerzas animales que están actuando en el mundo. Cuando estas fuerzas no divinas, hostiles, que están merodeando alrededor se comportan como elefantes enloquecidos, o entran en una persona, la víctima sufre. Es como animales a nuestro alrededor golpeándose, disputando y destruyéndose unos a otros. Un elefante enloquecido, sea cual sea tu sinceridad y tu amabilidad, sencillamente te destruiría. Nunca se sabe cuándo están rondando estas bestias. De manera que, si un buscador sincero sufre, no se puede inmediatamente sacar la conclusión de que hizo algo malo en su encarnación pasada.
Si seguimos continuamente la vida espiritual nos mantendremos en el terreno del Poder divino, que es como una fortaleza. Estamos en su interior protegidos por Dios. Cuando fuerzas malvadas, no divinas, traten de atacamos, la Gracia divina les cerrará el camino. Las personas espirituales intentan siempre ser conscientes de la Compasión de Dios, la Bendición de Dios, la Luz de Dios, porque saben que pueden ser asaltadas por fuerzas no divinas, aunque no hagan nada malo. Y si lo hacen, saben inmediatamente que hay alguien que puede perdonarlos, que puede protegerlos, que puede elevar su conciencia; y este alguien es su Piloto Interno, o Dios.En el caso de una persona corriente, no aspirante, el efecto kármico es inevitable. La ley del karma siempre se cumple; se enrosca a su alrededor como una serpiente. Debe pagar la cuota, el impuesto, la ley del karma es despiadada. Pero, por otro lado, existe lo que se llama Gracia divina. Fui ignorante y cometí malas acciones; pero si vierto amargas lágrimas e imploro el perdón, la Compasión de Dios despertará en mí. Cuando una persona entra en la vida espiritual, su karma puede ser anulado fácilmente, si esa es la Voluntad de Dios operando a través de un Maestro espiritual. La Gracia infinita de Dios puede anular los resultados de su mal karma y acelerar los de su buen karma. Si un buscador no sólo quiere la vida espiritual, sino que también la practica sinceramente cada día, puede estar por encima de la ley del karma, porque Dios será llamado a verter Su Gracia ilimitada sobre la cabeza y el corazón devotos del aspirante. Evidentemente, no puedo continuar perpetrando una acción no divina y creer que Dios me perdonará siempre. ¡No! Pero si Dios ve el clamor de mi alma surgiendo desde dentro, si Él ve que soy sincero y aspirante, y quiero liberarme de las redes de la ignorancia, no sólo me perdonará, sino que además me dará la fuerza necesaria para no repetir el mismo error.
Cuando regresemos en nuestra encarnación siguiente, naturalmente tendremos que empezar nuestro viaje conforme a los resultados de nuestro karma pasado. Si hemos cometido muchas malas acciones, no podemos esperar realizar la Verdad más elevada en nuestra próxima encarnación. Pero si se halla Gracia de Dios, podemos neutralizar fácilmente las malas acciones ya cometidas durante esta vida.¿Cómo puede ayudar un Maestro espiritual a sus discípulos si no se dirigen a otro Maestro? Puede ayudarlos a través de su voluntad consciente, la voluntad de su alma. Yo estoy aquí en la tierra, y aunque no estoy en Inglaterra o Puerto Rico, por medio de mi voluntad consciente, muy temprano, después de las 2 de la madrugada, me concentro en todos aquellos que son mis discípulos allí. Concentrarme durante un fugaz segundo es suficiente, pero empleo más que eso para saber qué está haciendo el alma y cuán lejos ha llegado. De modo que, incluso estando en el plano físico, que es una atadura real, un Maestro puede ayudar a sus discípulos en las diferentes partes del mundo. Luego, cuando abandona el cuerpo, es completamente libre. Desde la otra orilla, el Maestro espiritual actúa a través de la Luz del alma o de la fuerza de Voluntad. La Luz del alma puede ser ofrecida desde cualquier plano de conciencia, desde el plano más elevado hasta el plano terrestre. Así pues, desde los mundos superiores, el Maestro puede fácilmente conectar con el alma aspirante del discípulo, y éste puede responder a su Luz. Así es como el Maestro puede ayudar, ayuda y debe ayudar al discípulo.
Cuando un Maestro acepta a alguien como verdadero discípulo, hace la promesa a Dios, al Supremo, y al alma individual del buscador de que será eternamente responsable de esa alma. Pero son muchos, muchos los que acudirán a nuestro camino, cientos de miles. Podrán permanecer durante diez, veinte, treinta o, incluso, cuarenta años con nosotros, pero sin aceptarnos nunca realmente. Cuando el Maestro abandona el cuerpo, no es responsable de estos denominados discípulos. Los abandonará a su propio destino.
Puede ser que algunos digan: «¿Cómo es que, habiendo estado viniendo al Centro, no nos has aceptado como verdaderos discípulos?». La sencilla razón es que ellos no me han aceptado de todo corazón. Sólo alguien que ha aceptado realmente nuestro camino puede ser considerado un verdadero discípulo. La aceptación debe ser mutua; nadie puede forzarla. Los padres humanos fuerzan pero los padres espirituales no pueden hacerlo.
Externamente, no lo he dicho personalmente a todos aquellos que son mis verdaderos discípulos, pero internamente lo he hecho, y pueden estar seguros de que cuando abandonen el cuerpo no estarán perdidos. Nunca estarán perdidos, ni en esta ni en sus futuras encarnaciones. Los verdaderos discípulos -- aquellos que me han aceptado como suyo y a quienes yo he aceptado como míos- -- van a colmarse y realizarse en esta encarnación, en la próxima, o en muy pocas encarnaciones. Algunos discípulos tal vez tomen veinte encarnaciones o más, debido a su muy pobre comienzo. Algunos que han venido a mí en su primera o segunda encarnación humana, tal vez tomen cientos de encarnaciones. La primera o segunda encarnación humana, es aún medio animal. El animal aún está ahí como un factor predominante, por tanto, ¿cómo pueden lograr la realización de Dios? Incluso en el Centro de Nueva York, hay muchos discípulos que han tenido sólo seis o siete encarnaciones humanas.
Cuando grandes Maestros descienden a la tierra, aceleran considerablemente el progreso de sus discípulos. Pero, ¿hasta dónde pueden llegar, si los discípulos mismos han avanzado tan poco? No obstante, los Maestros intentan librar un combate muy valiente y desafían a la ignorancia. Dicen: «Veamos cuán lejos podemos llegar». También, algunos discípulos que sólo han vivido en la tierra unas pocas encarnaciones, correrán muy rápidamente, debido a su sinceridad, su humildad y sus ganas de correr. No emplean sus previas cualidades oscuras y su mente no ha sido cubierta por millones de pensamientos e ideas. Empiezan a marchar desde el comienzo mismo de su vida espiritual. Nacen en una familia espiritual o, si son lo bastante afortunados, algo los empuja adelante desde dentro para dirigirse hacia la Luz. Existe algo llamado Fortuna Divina. Algunas personas poseen esta fortuna, y, si la utilizan correctamente, todo es posible en una encarnación. De lo contrario, se necesitan cientos de años.Le dije: «Mira, voy a usar mi teléfono. Voy a llevarle a tu madre un mensaje de tu parte. Entonces, obtendré un mensaje de ella y te llegará a ti directamente como respuesta. Le haré una pregunta por ti, pero tú recibirás la respuesta». Hice tres preguntas. Las respuestas llegaron; él las recibió y quedó profundamente conmovido. Primero envié su alma y luego la mía, hasta el alma de la madre. Entonces tuvieron una conversación y de ahí recibió los mensajes.
Ahora, cuando Jyotish tenía unos 25 años, cinco mujeres se enamoraron de él, pero no llegó a casarse con ninguna de ellas.
Debido a un karma anterior, las cinco murieron juntas en un accidente de barco. Él estaba en Burma en el momento del accidente. Estas mujeres estaban ahora también en el mundo del alma con su madre.
Cuando le dije que le traería también un mensaje de sus amigas, preguntó: «¿Cómo vas a saber quienes son, si no te digo sus nombres?». Le dije: «Entraré a través de tu alma y te daré sus nombres. Repite ahora en silencio los nombres de las chicas. Haré una pregunta a cada una y tú recibirás la respuesta». Él era muy astuto y pensó que me engañaría. Para tres de las chicas pensó en los nombres reales, pero para las otras dos pensó en nombres completamente falsos. Yo estaba a punto de decirle esos nombres cuando, inmediatamente, su alma se puso delante de mí y me dijo la verdad. Su alma me protegió. «¡Oh, estás intentando engañarme con estos dos últimos nombres!», le dije, y se echó a mis pies.
Entonces comenzó el chismorreo en el ashram. ¡Desde dónde hasta dónde descendimos ese día! Al día siguiente, Jyotish le preguntó a un amigo mutuo cercano, «¿Tú lo crees?». El amigo le dijo, «Tal vez estabas bebido. Él siempre está bebido. ¡Sólo los borrachos pueden hacer este tipo de cosas. ¿Qué beneficio obtienes de saber acerca de tus amigas?». Interiormente, el amigo lo creyó, pero externamente pretendió que no.
Cuando un discípulo mío murió, le dije a sus sobrinos pequeños que podríamos hablar con su tío en el mundo del alma, igual que por el teléfono. Pensé en hacer un poco de esto para ellos, pero mi ser interno me advirtió de que se asustarían terriblemente y eso crearía problemas, así que no lo hice.Algunas almas reencarnan casi inmediatamente, sin siquiera haber ido siquiera al mundo de las almas. Supón que alguien muere prematuramente en un accidente. En este caso, tal vez su alma sólo asciende hasta la esfera vital y desde allí, si una figura espiritual o la Gracia Divina intervienen, en siete u ocho meses toma encarnación en una nueva familia.
La mayoría de las almas corrientes regresan después de una estancia de seis, siete o, como mucho, veinte años en el mundo de las almas. Emplean ese tiempo para asimilar sus experiencias en la tierra. Grandes seres, por ejemplo, grandes científicos o Maestros espirituales, no renacen tan rápido como las personas corrientes. Raramente verás que una gran figura de cualquier ámbito tome muy pronto una nueva encarnación. Algunos permanecen en el mundo del alma durante setenta o más años. En determinados casos, los Maestros espirituales esperan cien o doscientos años antes de reencarnar. Pero no hay una regla establecida; si Dios quiere que regresen a la tierra, deberán hacerlo, aunque no lo deseen. La propia decisión del alma y la aprobación del Supremo son los factores que determinan el tiempo que tardará una persona en volver a reencarnar.Supongamos que sabemos que fuimos un ciervo en nuestra última encarnación animal. La única ventaja de esto es que podemos acordamos de nuestra velocidad y decir: «En la encarnación animal corría sumamente rápido, y en esa época no tenía el alma avanzada que tengo hoy. ¡En esta encarnación voy a correr todavía más rápido!». Tan pronto como recordamos que corríamos tan rápido en esa encarnación previa, nos sentimos inspirados a correr rápido en esta también. Si conocemos nuestra encarnación pasada, lo podemos utilizar positivamente; en ese momento la inspiración emerge muy rápido. Si alguien sabe que era un buscador, obtendrá un poco de alegría y confianza: «Comencé mi viaje en una encarnación pasada, pero fue un camino muy largo y arduo. En esta encarnación todavía estoy caminando por el mismo sendero, pero ya no tengo una distancia tan larga que recorrer. Además, es más fácil, porque tengo un poco de ayuda. Tengo la capacidad. Tengo la voluntad. Tengo la experiencia. Con un Maestro espiritual que me guía, alcanzaré fácilmente mi objetivo».
Pero sólo en muy raras ocasiones utilizamos el conocimiento de nuestras encarnaciones pasadas correctamente. La mayoría de las veces apenas nos da algún estímulo. Si sabemos que fuimos un ladrón o algo no divino, ¿va a darnos eso alguna inspiración o aspiración? ¡No! Pensaremos inmediatamente: «Oh, fui un ladrón y en esta encarnación, estoy intentando llegar a ser un santo. ¡Es imposible! Es inútil tratar de volverme espiritual en esta vida». Incluso en esta encarnación, necesitamos largo tiempo para salir de la desesperación si hacemos algunas cosas incorrectas. Pensamos: «Fui tan malo, hice esto, hice aquello… ¿Cómo voy a volverme puro ahora? ¿Cómo voy a realizar a Dios?». Incluso si hemos hecho algo malo hace cuatro años, tal vez todavía nos preocupa.
Por otra parte, supongamos que sabemos que fuimos alguien muy grande en la encarnación pasada, mientras que en ésta no somos nada. Nos sentiremos desgraciados. Maldeciremos a Dios y nos maldeciremos a nosotros mismos. Diremos: «¿Si fui tan grande, cómo es que soy tan inútil en esta encarnación? ¿Qué cosa inconcebible he hecho para merecer este destino? Dios es duro; no se preocupa de mí». Pero malentendemos a Dios. Dios quiere tener una experiencia diferente a través nuestro en esta encarnación, y nosotros pensamos que Él está siendo cruel.
Un aspirante quiere alegría interna, la alegría que le colma y que colma a Dios. Ahora bien, esto nunca lo obtendrá de sus encarnaciones pasadas. Sí entra en alguna encarnación pasada y descubre que fue el Presidente de los Estados Unidos, aún no obtendrá ninguna satisfacción. Verá que su vida como Presidente estaba llena de miseria, frustración y todo tipo de sufrimientos. Para conseguir la alegría real, el aspirante ha de avanzar en la vida espiritual con su propia aspiración y su propio llanto interno, con su propia concentración y meditación.
Lo mejor que se puede hacer es no pensar en el pasado. Nuestra Meta no está detrás, sino delante de nosotros. Nuestra dirección es hacia delante, no hacia atrás. Para una persona espiritual yo siempre digo: «El pasado es polvo». Lo digo porque el pasado no nos ha dado lo que queremos. Lo que queremos es la Realización de Dios. Conocer nuestras encarnaciones pasadas no nos sirve para esto. La Realización de Dios depende enteramente de nuestro llanto interior. Lo importante no es el pasado, sino el presente. Debemos decir: «No tengo pasado. Estoy empezando aquí y ahora, con la Gracia de Dios y con mi propia aspiración. Ahora voy a empezar a correr. Lo lejos que haya corrido en el pasado es irrelevante. Voy a pensar únicamente en lo lejos que quiero correr en esta vida».
De momento, hemos de considerar el pasado como algo totalmente diferente del presente, y el presente como algo totalmente diferente del futuro. Una vez que realicemos a Dios, el pasado, el presente y el futuro se volverán uno. Forman un círculo que es nuestro propio ser interior, nuestra vida entera. En ese momento podremos fácilmente volver la vista a nuestras encarnaciones anteriores y saber qué fuimos.
Si deseas saber sobre tus encarnaciones pasadas, ciertamente Dios te concederá esa capacidad. Pero lo que más importa no son las pasadas o futuras encarnaciones, sino lo que quieres aquí y ahora. Quieres a Dios, y si meditas con toda tu alma, Dios está llamado a concederte ese favor. Lo poseerás a Él y podrás reclamarlo como tuyo.
Quisiera decir una cosa más para mis discípulos. Dejadme ahora presumir un poco y vosotros también podéis alardear. En vuestras encarnaciones pasadas ya llevasteis una vida espiritual. ¿Si no hubieseis tenido alguna preparación, creéis que Dios os habría traído hasta mí? ¡No! Él os habría llevado a algún Maestro que es algo inferior a mí. Los Maestros espirituales de mi calibre reciben discípulos que han intentado o logrado algo en el pasado. Unos han hecho más, otros menos, pero todos habéis hecho algo; de lo contrario, habríais ido a algún otro Maestro espiritual. Dios es amable conmigo y también con vosotros. Al profesor de enseñanza secundaria Dios no le dará estudiantes de jardín de infancia. Dejará esos estudiantes para quienes no pueden enseñar clases superiores. En raras ocasiones, una o dos almas han venido a mí tras sólo unas pocas encarnaciones humanas. Pero estas pocas almas tienen un intenso deseo de trascender su conciencia presente.Si una persona acaba de entrar en la vida humana, si está en su primera o segunda encarnación como ser humano y su propensión hacia la vida animal es todavía muy fuerte, es decir, si sus deseos impuros no fueron satisfechos en su encarnación pasada en la vida animal, es posible que regrese a la vida animal. Lo que sucede es que, llegado el momento, una parte de su vida animal llega a estar totalmente despierta y quiere entrar en la vida humana, pero hay alguna parte de ella que no está lo suficientemente preparada para esto. Aún así, el alma viene a la vida humana a pesar de ser imperfecta, de no estar lo bastante preparada para ello y entonces, más tarde se ve obligada a regresar a la vida animal, ya que la parte no iluminada en ella no ha sido transformada y tiene muy intensas inclinaciones y deseos animales.
Otra razón es que cuando el vital inferior, el vital insatisfecho y no colmado de una persona común, está causándole dolores y sufrimientos insoportables, si la persona cree que tendrá más ocasiones de gozar del placer físico grosero, del vital más inferior, en el mundo animal, entonces esa alma en particular entra en el reino animal durante algunos meses, para poder tener muy libremente el disfrute más grosero. No es por un año o dos, sino sólo por un breve periodo. Cuando el disfrute ha terminado y la experiencia necesaria se ha llevado a cabo, el alma regresa al mundo humano de nuevo.
El ser humano ha trascendido al animal, pero no por completo. Existe un animal dentro de nosotros. Con nuestra oración y nuestra meditación conscientes, estamos intentando trascenderlo por completo. De los que estamos reunidos aquí, nadie va a ser un animal en vidas posteriores, porque estamos mucho más desarrollados. Para cuando comienza la aspiración, el alma está ya demasiado desarrollada como para regresar al mundo animal. Ni una sola alma de los aquí presentes esta noche tendrá más encarnaciones animales.From:Sri Chinmoy,Muerte y reencarnación: El viaje de la Eternidad, Agni Press, 1973
Obtenido de https://es.srichinmoylibrary.com/dr