Mi silencio

Mi silencio sirve de puente entre el triunfo y el fracaso de mi vida. Mi silencio no magnifica mis defectos. Tampoco los pasa por alto. Mi silencio transforma mis defectos en fortaleza indomable.

Mi silencio es una llama ascendente que calienta mi mundo de desesperanza. Mi silencio es mi luz interna. Ninguno de mis problemas puede desacatar una solución. Mi silencio es un desinteresado distribuidor de alegría hacia horizontes cada vez más amplios.

En mi silencio me convierto en una persona de carácter genuino, un prolífico escritor, un voraz lector, un amante divino, un profundo inspirador y un triunfante liberador.

En mi profundo silencio jamás me vuelvo víctima de la ignorancia, la mayor calamidad que puede acontecer a cualquier ser humano. En mi creciente silencio, estoy convencido de que incluso como persona en esta tierra, podré alcanzar alturas trascendentales y divinas.

Mi radiante silencio puede acelerar por sí solo mi marcha hacia Dios.

Mi silencio propagándose me hace ver, sentir y poseer satisfacción, satisfacción sin mezclas. Ya no tengo que soltar más diatribas de tenebroso desagrado.

En la actividad y en la vitalidad siento, orgullosa y erróneamente, que tendré que cuidar del mundo entero. En el corazón del silencio comprendo, humilde e inequívocamente, que es la divinidad dentro del mundo la que ha cuidado, cuida y cuidará por siempre del mundo entero.

El silencio es mi petición incesante. El silencio es mi preparación sin reservas. El silencio es mi realización ilimitada. El silencio es la fuente insondable de mi vida aquí en la tierra, allá en el Cielo.

Lo que el Silencio de Dios es… es la Verdad eterna. A lo que el Silencio de Dios sirve es al Propósito eterno. Lo que el Silencio de Dios llega a ser es la Plenitud inevitable.

From:Sri Chinmoy,Cantos del alma, Herder and Herder, 1971
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