Quien es puro sacrificio jamás puede pasar por la vida como un fracasado. Suya es la victoria perpetua. Suya es la espontánea alegría interna. ¿Qué hay que sacrificar? El propio hálito de vida. ¿Cómo sacrificarlo? Con el sentimiento de unidad universal.
El autosacrificio dice «No» a la invitación de la desesperanza. El autosacrificio dice «Sí» a la invitación del deleite.Dios me bendice en secreto desde el Cielo cuando deseo crecer en el sacrificio. Dios me bendice abiertamente en la tierra cuando mi existencia terrestre se vuelve todo sacrificio.
La elección del hombre es la alegría. La elección de la alegría es el sacrificio. La elección del sacrificio es nada. Esta nada es en verdad el despliegue de todo, y la plenitud del hombre y de Dios.Una persona incapaz de sacrificarse desea poseer el mundo con su toda su fuerza. Una persona dispuesta a sacrificarse desea ser poseída por el mundo con su derecho a entregarse totalmente. Amar la vida es sacrificar nuestra divinidad interior. Sacrificar la vida es transformar nuestra humanidad exterior.
Cuando sacrifico mis posesiones materiales, veo a Dios viniendo hacia mí sonriente. Cuando sacrifico mis austeridades, veo a Dios marchando hacia mí dinámicamente. Cuando sacrifico mis logros espirituales, veo a Dios corriendo hacia mí velozmente.From:Sri Chinmoy,Cantos del alma, Herder and Herder, 1971
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