Oh corazón mío, tu día celestial dentro de un día terrenal es para realizar a Dios. Tu minuto inmortalizador dentro de un minuto fugaz es para encarnar a Dios. Tu segundo revelador dentro de un segundo evanescente es para manifestar a Dios.
Oh corazón mío, los demás miembros de la familia están temerosos de Dios. ¡Tú, jamás! Su persistente temor sin luz es una persistente parálisis inerte. A lo largo del viaje de la vida, los demás eligen por sí mismos. Dios elige por ti. Ellos quieren salvar a la humanidad con la oscurísima noche de su ego. Tú deseas servir a la humanidad con el brillantísimo día de tu dedicación. Su victoria es la victoria sobre la humanidad. Tu victoria es la victoria sobre ti mismo.Oh corazón mío, oh mi corazón, eres el barco de mi vida. Navegas los mares inexplorados de la ignorancia y alcanzas la ribera dorada del Más Allá.
No estoy solo, oh corazón mío, estoy con tu aspiración que vuela alto. Tú no estás solo. En ti y para ti está el hálito sin reservas de mi vida.Tuya es la firme Voluntad y la fe inagotable en el Supremo. Cada pétalo del loto radiante que hay en lo profundo de ti, está bañado perpetuamente por los rayos de néctar del Deleite Trascendental.
Oh dulce, más dulce, dulcísimo corazón mío, no solo tú eres de Dios. Dios es también tuyo.From:Sri Chinmoy,Cantos del alma, Herder and Herder, 1971
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