Los Secretos de mi Señor revelados

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1.

La pregunta eterna del hombre es:
“¿Quién es Dios?”


La Respuesta inmediata de Dios es:
“Mi niño, ¿quién más puede ser Dios,
sino tú?”

2.

Nunca estoy solo.

Cuando estoy completamente desamparado,
Dios está a mi lado.
Cuando soy absolutamente poderoso,
la humanidad está a mi lado.

3.

Conocí a Dios en el Cielo.

Dios me conoce en la tierra.

Yo Le conocí allí
porque Le vi repetidamente.

Él me conoce aquí,
porque me da constantemente.

4.

Pienso en Dios
porque Le quiero y Le necesito.


Dios piensa en mí
porque me ama y me aprecia.

5.

Oh Dios,
¿dónde estás?

“Mi niño,
estoy entre
tu deseo y tu aspiración.”


Mi Dios,
¿tienes algo especial que hacer
con mi deseo y mi aspiración?

“Si, hijo mío,
con tu deseo
ato Mi Cuerpo externo
y con tu aspiración
libero Mi Aliento interno.”

6.

El Dios de un niño
es su imaginación pura.

El Dios de un adolescente
es su creación segura.

El Dios de un joven
es su frustración fatal.

El Dios de un anciano
es su aspiración que muere e implora.

7.

Mi Señor,
¿cuál es la diferencia
entre el amor humano y el amor divino?

“Mi niño,
la diferencia entre amor humano y amor divino
es muy sencilla:
El amor humano necesita desesperadamente;
El amor divino alimenta copiosamente.”

8.

Mi dulce Señor,
tengo sólo un deseo,
una oración, una aspiración:
Muéstrame por favor, tan sólo una vez,
el rostro de la entrega incondicional
en la tierra.

9.

En el Cielo
yo solía obtener el Deleite ilimitado de Dios
para quien lo pide.

En la tierra
obtengo la Compasión ilimitada de Dios
para quien la pide.

10.

Dios está ansioso y anhelante
esperando a ser reclamado por ti.
Lo que necesitas
es el modo adecuado
y lo que necesitarás
es el momento adecuado
para reclamarle como tuyo propio.

11.

Soy el esclavo de Dios.
¿Quién puede estar más orgulloso que yo?

Soy el amigo de Dios.
¿Quién puede ser más feliz que yo?

Soy el hijo de Dios.
¿Quién puede ser más real que yo?

12.

Mi dulce Señor,
dime por favor cual es la diferencia
entre Tú y yo.

“Mi niño,
la diferencia es muy pequeña.

Tú estás poseído
por tus pequeñas posesiones;
Yo estoy liberado
por Mis Posesiones infinitas.”

13.

Mi pregunta es:
“¿Cómo podré dejar el mundo
mejor que lo encontré?”


La respuesta de Dios es:
“Dale al mundo un momento de tu atención
y dame a Mí tu interminable noche de ignorancia.

¡Mira!: has alcanzado tu noble fin.”

14.

En esta encarnación,
mi Señor,
sólo tengo tres deseos:
Mi primer deseo es hacer de mi vida
un largo agradecimiento.
Mi segundo deseo es hacer de mi vida
una larga aspiración.
Mi tercer deseo es hacer de mi vida
una larga entrega.

15.

Dios nos confía
la Bendición trascendental
de la libertad.
Nosotros Le confiamos
las incontables obligaciones
de nuestra indignidad.

16.

Mi Señor me dice
que necesito la ciencia y la espiritualidad.

En mi vida de deseos
necesito la ciencia
a fin de transmitir mis pensamientos
a los confines más remotos del globo.

En mi vida de aspiración,
necesito la espiritualidad
para que me traiga el mensaje de lo Desconocido,
del Más Allá último.

17.

Esta mañana acusé a Dios
de haber hecho el Cielo superior a la tierra.

Él negó mi acusación y dijo:
“Ofrezco por igual Mis Bendiciones
al Cielo y a la Tierra.


El Cielo está conmigo y en Mí.
Por eso el Cielo es eternamente divino.
La tierra es de Mí y para Mí.
Por eso la tierra está evolucionando eternamente
hacia Mi Perfección transcendental.”

18.

Mi Señor,
¿necesito la Consolación y la Compasión a la vez,
o es suficiente con una de las dos?

“Hijo mío,
necesitas ambas, Consolación y Compasión.
Necesitas Mi Consolación
porque eres derrotado
en el campo de batalla de la vida.
Necesitas la Compasión
para actuar como un héroe divino
en el campo de batalla de la vida.
Además, necesitas la Compasión
para actuar como un vencedor
sobre las fuerzas del fracaso.”

19.

Ayer
el nombre de mi Señor era Duda.

Hoy
el nombre de mi Señor es Temor.

Mañana
el nombre de mi Señor será Alegría.

20.

Ayer
recibí mi primera lección de Dios
sobre la Divinidad.

Hoy
estoy recibiendo mi segunda lección de Dios
sobre la Eternidad y la Infinitud.

Mañana
recibiré mi tercera lección de Dios
sobre la Inmortalidad.

Pasado mañana
recibiré mi cuarta
y última lección de Dios
sobre la Realidad.

21.

Mi Señor,
yo tengo millones de deseos.

¿Tienes Tú algunos?

“Si, mi niño, los tengo.”


¿Los tienes?

¡Por favor, dime cuales son!

“Mi único deseo es verte eternamente feliz.
¿Podrías satisfacer Mi deseo?”


Lo intentaré, mi Señor.

“Inténtalo, mi niño, inténtalo.”

22.

Cuando estoy sin Dios,
imploro.

Imploro porque no hay otro modo
de realizar a Dios
que implorar en silencio y sin cesar.

Cuando estoy con Dios
lloro.

Lloro porque no hay otro modo
de expresar mi eterna gratitud a Dios
que llorar con toda mi alma y sin reservas.

23.

Mi Señor,
Tu Sol de Conocimiento
es inimaginablemente costoso.

“Hijo mío,
tu noche de ignorancia
es increíblemente explosiva.”

24.

Dime por favor,
mi Señor verdadero,
cómo puedo vivir sin aflicción y sin placer.

“Hijo mío,
para vivir sin aflicción,
lo que necesitas es la luz de tu alma.
Para vivir sin placer,
lo que necesitas es la alegría de tu alma.”

25.

A veces consigo
en función de lo que creo.
A veces creo
en función de lo que consigo.
¿Estoy haciendo lo correcto mi Señor?

“Hijo mío,
lo correcto para ti será conseguir
sólo lo que Yo quiero que consigas
y creer
sólo lo que Yo quiero que creas.
Lo que quiero que consigas es
la perfecta Perfección.

Lo que quiero que creas es
la inmortalidad de tu aspiración.”

26.

Cuando hablo alto,
Dios me oye fríamente.

Cuando hablo fríamente,
Dios me oye compasivamente.

Cuando hablo en silencio,
Dios me oye con devoción.

Cuando hablo con devoción,
Dios me oye sin reservas
y sin condiciones.

27.

El trabajo por sí solo
no demuestra nada.
El trabajo para la humanidad
demuestra algo siempre apreciable.
El trabajo para Dios
es algo siempre provechoso y adorable.

28.

Debo siempre amar.

Cuando amo a la humanidad,
soy objeto de constante admiración
en el mundo externo.
Cuando amo a Dios,
soy objeto de constante admiración
en el mundo interno.

29.

Dios y yo nos admiramos mutuamente.
Dios admira mi humildad.
Yo admiro la Soberanía de Dios.
Dios admira mi entrega.
Yo admiro la Compasión de Dios.

30.

La tierra tiene sólo un consejo para mí:
“Intenta.”

El Cielo tiene sólo un consejo para mí:
“Implora.”

Dios tiene sólo un consejo para mí:
“Sonríe.”

Yo tengo sólo un consejo para mí:
“Acepta.”

31.

Te voy a decir un secreto, mi Señor.

Cuando pienso en Ti,
mi vida tiene esperanza.

Cuando Tú piensas en mí,
mi vida tiene significado.

“Hijo mío, te diré un secreto.
Cuando Me haces pensar en ti,
Mi Vida entera se vuelve alegre.

Y cuando pensamos en nosotros juntos,
nuestras vidas devienen
supremamente fructíferas.”

32.

Le digo a Dios
que no hay nada tan inútil
como mi incapacidad.

Dios me dice
que no hay nada más inútil y más vano
que mi consejo.

33.

De la pasión a la liberación
es el papel del hombre.
De la Visión a la Compasión
es el Papel de Dios.

34.

El hombre demanda abiertamente
la Realidad de Dios.
Dios espera secretamente
la receptividad del hombre.

35.

El hombre ordena:
“¡Dios, ven a mí inmediatamente!”


Dios ordena:
“¡Hijo, mírame conscientemente,
mírame felizmente,
mírame valientemente,
mírame totalmente
y mírame perpetuamente!”

36.

Señor, dime una cosa con franqueza.

¿Te hago caso siempre
porque soy un estúpido
o te hago caso siempre
porque soy listo y sabio?

“Hijo mío, me haces caso siempre
porque no hay diferencia alguna
entre Mi Consejo y tu aceptación.

Un hijo devoto y un Padre devoto
están para siempre destinados a ir juntos.”

37.

Mi Señor,
un amigo mío dice
que tiene el objetivo correcto en la vida,
pero no el coraje necesario.

¿Cómo puedo ayudarle?

“Dile, hijo mío,
que necesita la fortaleza
de la entrega sincera y total
a la Voluntad de Dios.

Teniendo esto,
su vida será la del coraje correcto,
constante e ilimitado,
interno y externo.”

38.

Mi Señor, me gustaría beber Tu Néctar para poder ser inmortal como Tú.

“Mi dulce niño, ciertamente te daré a beber Mi Néctar, pero hay para ti otra manera de ser inmortal.
Si me ofreces tu amor puro, tu devoción sincera y tu entrega total, inmediatamente te vuelves inmortal.
Ahora dime lo que quieres.
¿Deseas beber Mi Néctar o quieres ofrecerme tu amor, devoción y entrega?”


Mi Señor, quiero hacer ambas cosas.
Quiero beber Tu Néctar y también quiero ofrecerte todo mi amor, mi devoción y mi entrega.
Mientras bebo Tu Néctar me sentaré a Tus Pies con mi vida de gratitud.
Mientras Te ofrezco mi amor, devoción y entrega, intentaré entrar en Tu Corazón de Compasión infinita con mi aspiración sin reservas.

Mi Señor sonríe.

39.

Mi Señor, estoy cantando.
“Bien, eso es lo que Me complace.”


Mi Señor, estoy bailando.
“Maravilloso, eso Me encanta.”


Mi Señor, estoy sufriendo.
“No, hijo mío, no estás sufriendo.
Eso no es cierto.
Lo que estás pasando
es una serie de experiencias.
Es más, intenta comprender
que soy Yo quien está pasando
todas esas experiencias
en ti y a través de ti.”

40.

Mi Señor, me estoy muriendo.

“¡Pobre tonto!
¿Has hecho ya tu parte?
No pienses en morir ahora mismo.

Tienes que manifestar Mi Sueño en la tierra.

Tienes que hacer consciente al mundo
de que aún estoy vivo.

No Me decepciones, hijo Mío.

No Me abandones, hijo Mío.”


Si Te decepciono,
¿qué harás?

“Si Me decepcionas,
utilizaré otro instrumento.”


Si Te abandono,
¿qué sucederá?

“Si Me abandonas,
serás conocido como un fracaso de por vida
y Yo seré conocido
como el Perdón incondicional.”

41.

Mi Señor,
¿qué pasa cuando falla la aspiración?

“Cuando falla la aspiración,
reina la exasperación.

Con toda seguridad,
tu aspiración nunca te fallará.

Lo que te falla
es tu salvaje tentación.”

42.

Mi Señor,
¿estás tan ocupado como yo?

“No, no lo estoy.

De hecho,
nunca estoy ocupado.

Tú estás ocupado cavando la fosa
del pasado estéril,
y Yo simplemente estoy mirando
hacia dentro, hacia arriba y hacia adelante.
Miro hacia dentro
para ver Mi Rostro de Aspiración.
Miro hacia arriba
para ver Mi Rostro de Realización.
Miro hacia adelante
para ver Mi Rostro de Manifestación.”

43.

Realmente no puedo comprender cómo Tú, mi Señor, lo hiciste todo partiendo de la nada, mientras que yo no puedo hacer ni una cosa partiendo de todo.

“Mi niño, has de saber lo que quieres.
Sólo entonces sabrás como hacerlo.
Lo que quieres es la perfección en la vida, y la única manera de lograr esta perfección es el constante sacrificio de ti mismo y el constante llanto interior.”

44.

Señor, sé sincero.
¿Te enfadas conmigo o Me castigas interiormente cuándo Te critico?

“Hijo mío, cuando Me criticas, ni me enfado contigo ni te castigo.
Tan sólo intento elevar tu nivel humano de entendimiento hasta Mi nivel más elevado de Dispensación divina.
Allí te muestro Mi Amor, Mi Alegría y Mi Orgullo igual que aquí te muestro Mi Paciencia, Mi Interés y Mi Compasión.”

45.

Señor,
Tú no me has dado
la mente para pensar.

“Pero te he dado
el corazón para sentir.”


Señor,
Tú no me has dado
el vital para combatir.

“Pero te he dado
el alma para conquistar.”

46.

Esta tarde,
Dios y yo tomamos nuestras decisiones.

Mi decisión
es odiar la tentación.

La decisión de Dios
es amar mi frustración.

47.

Cuando defiendo
mi opinión sincera,
Dios alimenta y aprecia
mi aspiración pura.

48.

Mi Señor,
¿quién es el tonto,
Tú, yo, o los dos?
Tú me has creado.

Pero mi ignorancia está frustrándote.

Yo quiero satisfacerte.

Pero mi incapacidad está frustrándome.

“¡Mi niño,
ni tú ni Yo somos tontos!

¡Lo que Yo necesito es más Altura-Compasión
y lo que tú necesitas es más luz-paciencia!”

49.

Mi Señor,
soy un débil ser humano.

Por eso a veces me veo obligado
a cambiar mis planes.

Pero Tú eres el Señor del Universo.

Tú no tienes que cambiar Tus Planes.

“Mi niño,
precisamente porque soy el Señor del Universo
no tengo que estar atado por Mis Planes.

Mientras cambio Mis Planes cósmicos,
juego con nuevas posibilidades,
canto con nuevas oportunidades
y bailo con nuevas necesidades.”

50.

Mi Señor,
¿no estás harto de mis quejas?
“No, nunca lo estoy.

Pero si que estoy harto
de tu constante sentimiento
de indignidad.”

51.

Mi Señor Supremo,
esta vez tienes que ser
realmente franco conmigo.

Sabes que tengo cientos de enemigos.

¿Tienes Tú algún enemigo?

“Hijo mío, sólo tengo un enemigo.”


¿Sólo uno?

¡Puedo aniquilarlo de inmediato!

Dime el nombre de Tu enemigo.

“Hijo mío, Mi único enemigo es tu miedo,
tu miedo de Mí.”


Padre del Amor eterno.
¿Es eso cierto?

¡Mira!, ya he matado a Tu enemigo.

No tengo ya miedo de Ti.

Soy todo amor por Ti.

Soy todo agradecimiento a Ti.

“Hijo mío, estoy realmente orgulloso de ti.

En Mi caso, no mataré a tus enemigos
sino que los iluminaré.

Y también te iluminaré a ti.

Lo que tú quieres es alegría.

Esta alegría la conseguirás
sólo cuando tú y tus enemigos
seáis iluminados todos a la vez.”


52.

Mi Señor,
todos los seres humanos creen
que no son amados suficientemente
y que no son comprendidos
correcta y plenamente.

¿Puedo ofrecerles alguna ayuda?

“No, hijo Mío.

Si ellos sienten que no son amados
ni comprendidos,
diles que Me den una oportunidad.

¡Deja que Me prueben!”

53.

Mi Señor,
he leído mucho sobre el Cielo y el infierno.

También he oído cosas acerca
del Cielo y el infierno
posiblemente más
de lo que soy capaz de digerir.

¿Qué significa cuando dicen
que alguien está viviendo en el Cielo
y que alguien está viviendo en el infierno?

“Hijo mío,
no sé a lo qué ellos se refieren
cuando hablan del Cielo y del infierno.
Pero te diré a qué me refiero Yo:
Vivir conmigo es vivir en el Cielo.

Vivir sin Mí es vivir en el infierno.”

54.

Mi Señor,
Tú eres el Rey de reyes.

¿Cuál es el nombre de Tu Reino?

¿Cuál es el nombre de Tu Capital?

“Hijo mío,
el nombre de Mi Reino es Justicia.

El nombre de Mi Capital es Perdón.”

55.

Yo Te doy
según mis medios.
¿Cómo me das Tú, mi Señor?

“Hijo mío.

Yo quiero darte
en función de tu ávida necesidad.

Pero ¡lástima!,
Me veo obligado a darte
en función de tu receptividad.

Si te doy más de lo que puedes recibir,
Tu vasija se rompería.

En ese caso,
ambos seríamos los verdaderos perdedores.”

56.

Mi dulce Señor,
necesito Tu Amor constante.

Estoy afligido por no merecerlo.

“Mi niño,
no te preocupes.

Tan sólo intenta preservar Mi Amor.

Si puedes hacer esto,
es más que suficiente.”

57.

Mi Señor,
he de hacer una confesión.

Hablo demasiado.

Estoy avergonzado de ello.

¿Cuándo puedo dejar de hablar?

“Puedes dejar de hablar, hijo Mío,
cuando tus escritos comiencen
a hablar por ti.”

58.

En el mundo del hombre,
el miedo es el Señor.
En el mundo de Dios,
el amor es el Señor.
En el mundo del hombre,
la ignorancia es el esclavo.
En el mundo de Dios,
la compasión es el esclavo.

59.

Mi Señor,
¿quieres que escriba mi diario?

“No, no es necesario.

¡Yo lo he estado haciendo por ti!”


¿Has estado escribiendo mi diario?

¿Desde cuándo?

“Hijo mío,
desde el día en que Me ofreciste
tu vida de entrega
y tu respirar entregado.”

60.

Mi Señor,
¿Qué es la fortaleza?

¿Qué es la debilidad?

¿Qué es la duda?

¿Qué es la certeza?

“Hijo mío,
la obediencia es fortaleza.
La desobediencia es debilidad.

La duda es futilidad.

La certeza es realidad.”

61.

Mi Señor,
me consume el deseo
de ser tan grande como eres Tú.

“Hijo mío,
eso es muy fácil.

Simplemente haz más amplia tu visión,
más intensa tu conciencia,
y mas perspicaz tu vida.

¡Mira!
Ya me has igualado.”

62.

Mi Señor,
¿hay alguna manera de que un buscador
se haga espiritualmente rico
de la noche a la mañana?

“Si, hay una manera.

Dile simplemente al buscador
que abandone devotamente
lo que tiene
y despierte inmediatamente
con lo que es.”

63.

Mi Señor, ¿qué es la muerte?
“Hijo mío, la muerte es hambre.”

¿Qué más?
“Hambre de oscuridad.”

¿Algo más?
“Si, la muerte es la mente deseosa.”


Ahora, mi Señor, ¿qué es la Inmortalidad?
“Hijo mío, la Inmortalidad es hambre.”

¿Qué más?
“Hambre de luz.”

¿Algo más?
“Si, la inmortalidad es el corazón
que se entrega.”

64.

Mi Señor,
¿cómo es que Tú haces siempre lo correcto
y yo cometo siempre errores?

“Mi dulce niño,
cometes siempre errores
porque no tienes fe en ti mismo,
mientras que Yo tengo plena fe
en Mí mismo.”

65.

Mi Señor, dime por favor
de una vez por todas quién soy yo.

“Hijo mío, eres Mi eterno compañero
y co-creador.”


¿Soy un creador?

¿Qué he creado yo, mi Señor?

“Hijo mío, has creado la necesidad constante,
dentro y fuera de ti.”


Ahora, mi Señor,
¿qué has creado Tú?

“He creado la Divinidad que colma
y la Realidad colmada.”

66.

Mi Señor, ¿hay algo que,
una vez conseguido, jamás se pierda?

“Si, hijo Mío, hay algo.

Hay algo y tú ya lo tienes.”


¡Lo tengo y todavía no sé lo que es!

Mi Señor, por el amor de Dios,
no tortures mi curiosidad.

Por favor, déjame saber qué es eso que tengo
que jamás se perderá.

“Mi niño supremamente estúpido,
nunca puedes perder y nunca perderás
tu conocimiento de ti mismo
y tu realización de ti mismo.”

67.

Mi dulce Señor,
¿me echas de menos alguna vez?

“Te echo de menos,
te echo de menos siempre, Mi niño.”


¿Me echas de menos?
¡Increíble!

¿Me echas de menos siempre?
¡Imposible!

“Te echo de menos, Mi niño,
cuando Me haces sentir
que estás un poco por debajo de Mí.
¡Te echo de menos siempre
cuando entro en el corazón
de la ingratitud de Mi creación!”

68.

Mi Señor, esta vez Te haré una pregunta aunque, claramente y obviamente, conozco la respuesta.

“Está bien, Mi niño, pero estoy ansioso por conocer tu pregunta y tu respuesta.”


Mi pregunta es: ¿Caes alguna vez enfermo como yo?
Mi respuesta inmediata es: Tú nunca enfermas.

“Mi niño supremamente insensato, te equivocas totalmente.
De vez en cuando caigo enfermo.”


¡Caes enfermo!
No me mientas así.
Por el amor de Dios, dime ¿cuándo enfermas?

“Mi niño, caigo enfermo cuando Me amenazas con que ya no trabajaras más para Mí en la tierra.
Caigo enfermo cuando, prematuramente, no deseas participar en Mi Juego Cósmico.
Caigo enfermo cuando no le dices al mundo que tú y Yo nos necesitamos urgentemente uno a otro.
Caigo enfermo en cuanto tu boca turbia e imposible Me dice que no Me mereces.”

69.

Mi Señor, estoy seguro de que Te sientes triste cuando estoy enfadado contigo.
Estoy seguro de que Te enfadas conmigo cuando hablo mal de Ti.

“Mi niño, tú eres Mi orgullo eterno.
Cuando estás enfadado conmigo, en lugar de sentirme triste, dejo que el asombro se apodere de Mí, de Mi Corazón y Mi Alma.
Porque estoy viendo en ti entonces un aspecto inusitado, inimaginable.

“Ahora, cuando hablas mal de Mí, no Me enfado contigo lo más mínimo.
Al contrario, sonrío y bailo.
Porque sé que como tú y Yo somos uno, eternamente uno, inseparables, tienes que compartir la mitad de tu amable ofrenda conmigo.


“Además, Mi preciado niño, estoy contento cuando hablas mal de Mí, porque en ese momento tengo la oportunidad de afilar el arma de Mi defensa personal.
Tú sabes bien que en muy raras ocasiones Me das la oportunidad de utilizar Mi arma invencible, la defensa personal.


“Queridísimo hijo de Mi Corazón, tú peleas conmigo porque tu corazón Me necesita.
Yo peleo contigo porque Mi Alma te ama.
Cuando tú peleas, me das lo que siempre quieres dar: la fuerza.
Cuando Yo peleo, te doy lo que siempre soy, Solicitud, eterna Solicitud.”

70.

Mi muy perfecto Señor, estoy totalmente convencido de que aprecias mi sinceridad.

“No sólo aprecio tu sinceridad, Mi niño, sino que la admiro.
¿Qué te inquieta ahora, Mi niño, sinceridad personificada?”


Durante los últimos veinticinco años, mi Señor, he estado usando y explicando e interpretando tres palabras sumamente complicadas: Infinitud, Eternidad e Inmortalidad.
Pero, muy a mi pesar, no sé realmente lo que quieren decir.
Finalmente, he decidido que no engañaré más a la humanidad, ni me engañaré a mí mismo.
Eso quiere decir que ya no usaré más las palabras Infinitud, Eternidad e Inmortalidad.

“Mi dulcísimo niño, no tienes que engañar ni a la humanidad ni a ti mismo.
Te voy a enseñar lo que significan Infinitud, Eternidad e Inmortalidad.
Infinitud significa el Dios realizador, el Dios realizado y que realiza eternamente.
Eternidad significa el Dios revelador, el Dios revelado y que revela eternamente.
Inmortalidad significa el Dios colmador, el Dios colmado y que colma eternamente.”

71.

Mi Señor, me he estado preguntando si podrías explicarme lo que es Tu Substancia y lo que es Tu Esencia, lo que significa Tu Aspiración y lo que significa Tu Realización.

“Mi niño, Mi Esencia es Néctar-Deleite, Mi Substancia es Fuerza-Voluntad.
Mi Aspiración significa que soy el Árbol Transcendental.
Mi Realización significa que soy el Eterno Escalador.”

72.

Mi Señor, Tú sabes que soy víctima de la duda constante.
Por favor, dime si Tú alguna vez tienes ocasión de dudar de Ti mismo.

“Mi dulcísimo niño, sólo una vez tuve ocasión de dudar de Mí mismo en el curso de Mi Vida sin fin.”


¿Sólo una vez, mi Señor?
¿Cuándo?

“Mi niño, fue en el tiempo en que realizaba Mi creación y vi que se volvía totalmente apegada a Mí.
Yo soy el Creador, eterno, libre y desapegado.
¿Cómo podría Mi propia creación estar apegada, totalmente apegada y atada?
Créeme, hijo Mío, no podría aceptarlo.
Tuve que dudar de Mi propia capacidad.”


Mi Señor, perdóname, pero no puedo estar de acuerdo contigo.
Tú me has creado, yo soy Tu creación, ¿cómo puedo vivir sin estar apegado a Ti?

“Hijo Mío, no quiero que estés apegado, sino que tengas devoción hacia Mí.”


Mi Señor, ¿cuál es la diferencia?

“Hijo Mío, la diferencia es esta: el apego es frustración y la frustración es destrucción.
La devoción es luz-sabiduría y la luz-sabiduría es altura-realización.”

73.

Mi Señor,
¿hay alguna cosa más dulce
que el perdón?

“Si, Mi niño,
la gratitud es mucho más dulce
que el perdón.”


Mi Señor,
¿hay alguna cosa más colmadora
que el sentimiento de unicidad?

“Si, Mi niño,
cuando sientes
que tú eres el Amante Eterno
y Yo tu Eterno Amado,
y cuando sientes
que Yo soy el Amante Eterno
y tú Mi Eterno Amado,
el sentimiento de unicidad
es supremamente trascendido
e inmortalmente colmado.”

74.

Mi Señor,
si alguna vez no Te escucho,
¿qué sucederá?

“Mi niño, no te preocupes.
Me has escuchado millones de veces.

Si una vez no Me escuchas, no pasa nada.

Te escucharé Yo a ti
en ese momento en particular.

Si por segunda vez no quieres escucharme,
no estés triste, deprimido y sorprendido,
pues Yo mismo
hago la promesa infalible
de escucharme en tu lugar.”

75.

Mi Señor,
me temo que esta vez
no podrás contestar a mi pregunta.

“Dime.
Déjame al menos intentarlo, Mi niño.”


Mi Señor, mi Señor del eterno Perdón,
¿quién Te pidió,
quién Te obligó,
quién Te inspiró
a ser el Creador del mundo?

“Mi niño,
Mi Solicitud Me pidió
ser el Creador del mundo.

Mi Realización Me obligó
a ser el Creador del mundo.

Mi Compasión Me inspiró
a ser el Creador del mundo.”


Mi Señor del Perdón infinito,
has contestado a mi pregunta.

Acepto mi humilde derrota.

76.

Mi Señor,
ya sé que Tú no tienes que leer libros.

De todos modos,
¿has leído unos cuantos libros,
o debería decir algún libro?

“Mi niño,
sólo he leído tres libros
en toda Mi Vida sin fin.

El primer libro que leí se llama Vida,
escrito por tu madre, la Infinitud.

El segundo libro se llama Realización,
escrito por Mi hijo, la Eternidad.

El tercer libro se llama Manifestación,
escrito por Mi hija, la Inmortalidad.”

77.

Mi Señor, ¿puedo gastarte una broma tonta?

“Por supuesto, Mi niño.”


Mi Señor, ahora he llegado a ser conscientemente uno contigo.
Tú y yo somos uno de una manera inseparable y eterna.
Supongamos que hoy Te abandono y mañana Te supero y llego más allá de Ti.
¿Qué ocurrirá entonces?

“Oh niño más cándido de toda Mi creación, tú sabes que los dos somos inseparables.
No puedes irte sin llevarme.
¿Cómo puedes superarme e ir más allá de Mí a solas, sin Mí, si somos eternamente inseparables?
Te diré algo más, Mi dulcísimo y cándido niño.
Si hoy Me abandonas y mañana Me superas y vas más allá de Mí, pasado mañana clamarás por una nueva Meta.
Y, para tu sorpresa total, verás que esa Meta también soy Yo, tu Amado, tu Padre y Amigo eterno.
Mi niño, Yo soy el Más Allá en transcendencia constante.”


Mi Señor, eres algo más también, eres Mi Padre del Perdón constante.

78.

Mi Señor,
tengo un amigo.

Él dice que nunca Te necesitará.

“Descuida, Mi niño.

Puesto que tú eres su amigo,
quiere decir que te necesita.

Mientras te necesite a ti,
Yo colmaré sus deseos actuales
y sus aspiraciones futuras,
en ti y a través de ti.”

79.

Mi dulce Señor,
Tú eres la esencia y la substancia
y yo soy la flor.

¿Estoy en lo cierto?

“Estás en lo cierto a medias, hijo Mío.

Tú eres la flor y los pétalos.

Los pétalos significan la multiplicidad;
la flor significa la unidad.

Quiero que seas ambas cosas,
la unidad y la multiplicidad
en Mi creación.”

80.

Mi Señor, sé que eres la Amabilidad y la Compasión infinitas, pero ¿dónde estabas antes?
Hace veintiocho años viniste a mí con incontables deseos.
¿Dónde estaban entonces Tu Amabilidad y Tu Compasión?

“Mi niño, tu acusación es falsa.
Yo no me acerqué a ti con un sin fin de deseos.
Eras tú quien quería jugar continuamente con tus hermanos y hermanas sombríos y oscurecedores: los deseos.
No prestabas atención a tus hermanos y hermanas luminosos e iluminadores: las aspiraciones.”


Perdóname, mi Señor Supremo, retiro mi desvergonzada acusación.

81.

Mi Señor, ¿qué religión es la mejor de todas?

“La religión que dice: ‘el ser humano por encima de todo, la Verdad por encima de todo’.”


¿Qué religión es realmente la peor?

“La religión que proclama tener el único camino y ser la única puerta para la salvación de la humanidad.”


Mi Señor, ¿qué yoga es el mejor de todos?

“El yoga que Me trae sobre sus muy amplios hombros y Me coloca en el corazón del buscador.”


Mi Señor, ¿tienen algún nombre esos hombros?

“Si, Mi niño, tienen nombres.
El hombro izquierdo se llama devoción amorosa
y el hombro derecho se llama entrega devota.”


Y ahora, mi Señor, ¿cuál es el peor de los yogas?

“El yoga que canta constantemente la canción de los esfuerzos personales del hombre y no la canción de Danza constante de la Gracia incondicional de Dios.”


82.

Mi Señor, me parece
que por fin Te he entendido.

“Mi niño, Me parece
que por fin te he vuelto a encontrar,
y esta vez para siempre.”

83.

Mi Señor, al fin y al cabo soy un ser humano.
De vez en cuando tengo que estar también del lado de los seres humanos.

“Mi niño, ponte de su lado tantas veces como quieras.
Yo disfruto tu salvaje ignorancia y también tu amplia sabiduría.”


Mi Señor, he aquí mi pregunta.
Te hago esta pregunta de parte de mis hermanos y hermanas.
¿Por qué eres tan inaccesible?
¿Por qué no haces más fácil para mis innumerables hermanos y hermanas el llegar a realizarte?
Bien sabes cuanto les cuesta venir a Ti.
Incluso pensar en Ti es difícil para ellos.

“Mi niño, oh abogado de la humanidad, como Yo no tengo abogado, tengo que hacer de abogado de Mí mismo.
Mi niño, estoy de acuerdo contigo en que para tus innumerables hermanos es difícil subir hasta Mí, hasta Mi Altura Trascendental.
Incluso les resulta difícil pensar en Mí.


“Pero, ahora coincidirás conmigo.
¿No he bajado Yo hacia ellos precisamente porque les cuesta subir hacia Mí?
¿No he entrado en su abismal ignorancia?
¿Dónde estoy ahora?
Estoy en su aspiración ascendente.
¿Dónde estaré después?
Estaré en su realización resplandeciente.
¿Y dónde llegaré a estar por último?
Por último estaré en su manifestación colmadora.
Y, puesto que les cuesta pensar en Mí, yo pienso en ellos constantemente.
Oh abogado de la humanidad, ¿estás de acuerdo conmigo?”


Oh Salvación de la humanidad.
Ahora sé porque digo que Vos sois Grande y Vos sois Benévolo.

84.

Mi Señor, no quiero pensar más con mi mente.

“Muy bien.
Entonces devuélveme tu mente.”


Mi Señor, no quiero ver más con mis ojos.

“¡Bien, magnífico!
Entonces devuélveme tus ojos.”


Mi Señor, no quiero sentir más con mi corazón.

“¡Bien, magnífico, maravilloso!
Entonces devuélveme tu corazón.”


Mi Señor, si te entrego mi mente, mis ojos y mi corazón, ¿cómo vas a reemplazarlos?

“¡No te preocupes, Mi niño, no te preocupes!
Los reemplazaré con Mi Solicitud inagotable e incondicional.”


Mi Señor, tómalos entonces.
A partir de ahora son Tuyos.

“Gracias, Mi niño.”

85.

Mi Señor, dos veces obtengo alegría.
Una vez cuando Te veo y otra vez cuando pienso en Ti.
¿Cuál de las dos es más importante?

“Mi niño, te has olvidado de que obtienes alegría cuatro veces.
Ya has mencionado dos.
Te voy a decir cuales son las otras dos: cuando trabajas para Mí y cuando sientes que procedes de Mí.


“Si obtienes alegría viéndome devotamente una vez al día, por esa alegría te daré una puntuación de sesenta sobre cien.
Si obtienes alegría pensando constantemente en Mí, por esa alegría te daré ochenta sobre cien.
Si trabajando con toda tu alma para Mí obtienes alegría, por esa alegría te daré noventa sobre cien.
Pero, por sentir devotamente, constantemente y con toda el alma, que eres inseparablemente de Mí y sólo de Mí, entonces por esa alegría recibes cien sobre cien.
Por último, quiero decirte la puntuación que Yo recibo, Mi niño.
Recibo ciento uno sobre cien cuando veo que has entendido realmente Mi historia interior y Mis matemáticas superiores.”

86.

La diferencia entre Tú y yo, mi Señor, es esta: yo vengo a Ti cuando Te necesito; Tú vienes a mí incluso cuando no me necesitas.

“Mi niño, ¡parece que tendré que corregir tu filosofía toda Mi Vida!
Tú vienes a Mí exteriormente cuando Yo te necesito interiormente.
Yo vengo a ti incluso cuando Me necesitas inconscientemente.”

87.

Mi Señor, un amigo me dijo esta mañana que soy un tonto y que por eso Te necesito.
Él es un hombre sabio.
Por eso no Te necesita.

“¿Cuál fue tu respuesta, cuál fue tu reacción, Mi niño?”


Mi Señor, sencillamente me quedé callado.

“Mi niño, en efecto eres un tonto.
Fácilmente podrías haberle dicho que Yo también puedo vivir sin él.
Más aún, podrías haberle dicho: ‘Mira, mi sabio amigo, en caso de que alguna vez tengas necesidad de Dios, tendrás que hacer bajar a mi Dios tú sólo, lo cual es una tarea imposible.
Pero en el caso de que Dios quiera levantarte, yo, tu amigo el hijo de Dios, te empujaré desde abajo, y Dios tirará de ti desde arriba, una tarea que será dicha y hecha.’

“Ahora, en lo que a ti concierne, Mi niño, ¿por qué no le dices a tu amigo y al mundo, que Me necesitas precisamente porque Yo te he necesitado primero y que quieres vivir conmigo precisamente porque Yo he querido vivir contigo primero?”

88.

Mi Señor,
he decidido que a partir de ahora
Te llamaré por un solo nombre:
Compasión Suprema.

“He decidido, Mi niño,
que a partir de ahora
te llamaré por un solo nombre:
Mi Orgullo divino.”

89.

Mi Señor,
cuando elijo,
Te elijo a Ti en primer lugar.

“Y, Mi niño,
si yo pierdo,
es a ti a quién perderé en primer lugar.

Puesto que no quiero perderte, Mi niño,
tú tampoco debes elegir a nadie más.”


Mi Señor,
Te elijo a Ti,
y esa elección es para toda la Eternidad.

“Mi niño,
te tengo a ti,
y esta posesión Mía
durará para toda la Eternidad.”

90.

Mi Señor, soy un ser humano.
Por eso, sé lo que es el amor humano.
Pero Tú eres un Ser divino.
Estoy seguro de que sabeslo que es el Amor divino.
¿Es algo que una persona espiritual da o recibe, o es ambas cosas?

“Una persona espiritual primero recibe de Mí el Amor divino, y de Mí, se lo da a la humanidad.
Entonces ellos dan y reciben, reciben y dan Mi Amor divino.”

91.

Mi Señor, cuando todos y cada uno de los seres humanos Te realice, ¿no dejarás de crear almas?

“Mi niño, ¿qué me dices de Mi reino animal?
Tengo que transformar Mi reino animal en Mi reino humano, y luego el reino humano en el reino divino.
Y todavía más, tengo que pensar también en mi reino vegetal y mineral.
Han de ser transformados también.
Así, como puedes ver Mi niño, este pobre Padre tuyo tiene una interminable tarea que hacer.
Pero, a diferencia de ti, Mi trabajo Me proporciona alegría.”


Mi Señor, ¡todo será pagado!
¡Tú estás siendo recompensado!

Mi Señor eternamente misericordioso sonríe.

92.

Mi Señor, ¿cuán lejos de la perfección está la humanidad?

“Mi niño, la distancia es muy corta.
Así como la luz y la oscuridad van juntas, la perfección y la imperfección también van juntas.
Así como la luz transforma la noche en luz, también la perfección transforma la imperfección en perfección.”


Tienes razón, mi Señor, pero en el caso de que la noche devore la luz antes de haber sido iluminada y la imperfección devore la perfección antes de haber sido perfeccionada, ¿qué ocurrirá?

“Ah, Mi niño, precisamente para evitar que ocurra eso, Yo vigilo y vivo, vivo y vigilo.”

93.

Mi Señor, ¿cómo puedo amarte,
de la manera que Tú me amas,
constantemente y sin condiciones?

“Es muy fácil, Mi niño,
no tienes más que sentir
que soy la semilla de tu vida,
que soy la planta de tu vida
y que soy el árbol de tu vida.”

94.

Mi Señor,
mi filosofía es el amor,
la devoción y la entrega.

¿Cuál es Tu Filosofía?

“Mi Filosofía, hijo mío,
es el amor incondicional,
la devoción incondicional
y la entrega incondicional.”

95.

Mi Señor,
he explicado a cientos de personas,
en cientos de maneras,
la diferencia entre la verdad y la falsedad.

¿Podría aprender de Tus Labios divinos
la diferencia entre ambas?

“Mi niño,
he aquí la diferencia,
he aquí la definición:
la Verdad es un banquete divino
que nunca termina.

La falsedad es un hambre animal
que nunca termina.”

96.

Mi Señor, estoy en Tu Palacio celestial.
¿Tienes un nombre para Tu Palacio?
Estoy a Tus Pies.
¿Tienes algún nombre especial para Tus Pies?
¿Tienes algún nombre especial para Tu Trono, mi Señor?
Mi Señor, ¿tienes algún nombre especial para Tu Corona?

“Sí, Mi niño, el nombre de Mi Palacio es Justicia.
El nombre de Mis Pies es Compasión.
El nombre de Mi Trono es Aspiración.
El nombre de Mi Corona es Realización.
Mi niño queridísimo, todo ello es para ti.
Yo te lo ofrezco.
Lo necesitas para trabajar para Mí en la tierra.
Aquí lo tienes, Mi niño dulcísimo.”


Mi Señor, mi vida de aspiración se baña en el mar de la gratitud incesante.

97.

Mi Señor, Tú eres el Señor mío, Tú eres el Señor de todos, Tú eres el Señor del Universo.
Perdóname, perdóname, perdóname, porque esta vez te haré una pregunta de lo más imperdonable.

“Te perdono, te perdono, te perdono.
Pregúntame, Mi niño.”


Mi Señor, ¿has tenido a alguien como Señor Tuyo por un sólo un día o incluso por un efímero segundo?

“¿Si lo he tenido?
¿Por un solo día?
¿Incluso por un efímero segundo?
Mi Señor es constante, permanente, eterno.
El amor entregado de Mis queridísimos amantes es Mi Señor constante, permanente y eterno.
Siempre he sido un perfecto esclavo del amor entregado de quienes Me aman.
En verdad, tú también eres uno de Mis Señores, Mi niño.”

98.

Mi Señor,
estoy seguro de que ahora estás cansado.

Estás cansado
de mis preguntas incesantes.
Estás cansado
de nuestra conversación-maratón.

Estás cansado
de mi estupidez sin fin.

“Mi niño,
sólo recibo Alegría cuando tú Me hablas.

Mi alegría es descanso, siempre nutriente,
siempre colmador.”


Mi Señor, soy un tipo listo.

Sólo estaba siendo modesto y cortés.

Soy yo quién está realmente cansado.

“Entiendo.

Entonces duerme Mi niño.

Duerme en la Profundidad de Mi Vida,
en el Aliento de Mi Alma,
en el Resplandor de Mi Visión,
en el Caudal de Mi Realidad.

Duerme, Mi niño, duerme.”

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