Yoga y vida espiritual. El viaje del alma de la India.
Primera parte: Artículos espirituales y filosóficos
El hombre y Dios
El hombre y Dios son uno eternamente. Al igual que Dios, el hombre es infinito; al igual que el hombre, Dios es finito. No existe un gran abismo entre el hombre y Dios. El hombre es el Dios de mañana; Dios, el hombre de ayer y de hoy.Al igual que está en el Cielo, Dios también está en la tierra. Él está aquí, allí y en todas partes. Cada ser humano posee un Dios propio. No existe ser humano sin Dios. El ateo total no cree en Dios. Pero, por suerte, cree o más bien, por desgracia, tiene que creer en una cierta idea, en algún concepto de orden o desorden. Y esa idea misma, ese concepto, no es otra cosa que Dios.
Libertad, absoluta libertad debe dársele a cada alma individual para que descubra su propio camino. Los errores a lo largo del camino de la espiritualidad no son en absoluto deplorables, ya que los errores son simplemente verdades menores. No vamos avanzando desde la falsedad hacia la verdad. Avanzamos desde la verdad menos revelada hacia la verdad más revelada.
Mientras no hayamos realizado a Dios y llegado a ser uno con Dios, tendremos que dirigir nuestra llamada a Él como Maestro, Guía, Amigo, etcétera. Nuestra actitud hacia Él puede variar según la relación que tengamos con Él. Esto no tiene ninguna consecuencia. Lo que sí es de suprema importancia es que amemos a Dios como algo propio. En nuestro amor sincero a Dios, estaremos espontáneamente inspirados para venerarlo.
Aquí tendremos que saber qué clase de veneración nos corresponde, cuál es la que está en armonía con el desarrollo y la tendencia de nuestra alma. La realización de la unión absoluta con Dios es la forma más elevada de veneración. Le sigue, en línea descendente, la meditación. Después viene el lugar para las plegarias e invocaciones. La forma inferior de veneración es la adoración a Dios en las cosas mundanas.
Cuando pienso que la flauta y el Flautista son dos cosas diferentes, estoy pensando que yo soy el siervo de Dios y Él es mi Amo. Pero cuando siento que la flauta posee una parte de la conciencia de su Dueño, siento que soy el hijo de Dios y que Él es mi Padre. Finalmente, cuando comprendo que la flauta y el Flautista no son más que uno, el Flautista se presenta como el Espíritu y yo como Su Fuerza creativa.
El hombre tiene que realizar a Dios en este cuerpo, aquí en la tierra. Kabir, el gran poeta de India expresó:
«Si tus ataduras no son rotas mientras estás vivo, ¿qué esperanza de liberación queda en la muerte?
Es un sueño vacío el de que el alma alcanzará la unión con Él por haber abandonado el cuerpo;
si no, nos vamos a habitar en la ciudad de la Muerte».
Hermanas y hermanos, no se hundan en el abismo de la desesperanza, aun cuando no tengan, por el momento, una clara aspiración de realizar a Dios. Simplemente inicien su viaje hacia arriba, hacia dentro y hacia delante; hacia arriba para ver el Sueño de Dios; hacia dentro para poseer el Sueño de Dios y hacia delante para convertirse en el Sueño de Dios. Este Sueño es el Sueño de la Plenitud absoluta.
Innumerables son los que emprenden el sendero de la vida interior únicamente tras haber recibido incontables reveses o después de vagar largo y tendido por los desiertos de la vida. Por eso, ciertamente es feliz y bienaventurado, aquel que coloca su cuerpo, mente, corazón y alma —como flores— a los Pies del Señor, antes del advenimiento de los golpes. Es cierto que las numerosas nubes de lo mundano cubren nuestra mente aún no iluminada. Es igualmente cierto que el volcán de la concentración del buscador y la bomba de hidrógeno de su meditación, pueden destruir y destruirán las nubes, las añejas neblinas de la Ignorancia.
¿Puedo decirles algo a quienes están casados y tienen grandes responsabilidades familiares? Para su sorpresa, todas esas responsabilidades se transformarán en oportunidades doradas en el momento en que intenten ver a Dios en sus hijos, en el momento en que se den cuenta de que están sirviendo a Dios con su sacrificio. En su habilidad para colmar al esposo, para establecerlo divinamente en la ilimitada extensión de la materia, para elevar su conciencia hacia el reino del Espíritu, el incansable y espontáneo sacrificio de la esposa no tiene sustituto. En su habilidad para inundar el alma de la esposa con la Paz del Más Allá, para atraer su corazón hacia el siempre resplandeciente Sol de la Infinitud, para transmutar su vida en Canto de Inmortalidad, la promesa del esposo no tiene sustituto. Y, aquellos que están solteros, pueden estar seguros de que están elegidos para correr con la mayor velocidad por el sendero espiritual. Inseparables son su aspiración y la Inspiración de Dios.
Cuando tratamos de ver en lo profundo de nuestro ser, cuando tratamos de vivir una vida interior, puede ser que encontremos dificultades a todo alrededor. Clamamos diciendo: «¡Dios, mira, ahora que nos hemos volcado a Ti, tenemos que pasar por tantas pruebas!». Al no encontrar una salida, nos sentimos perturbados. ¿Pero, por qué hemos de estarlo? No puede escapar a nuestro recuerdo que hemos resistido infortunios en nuestra vida. Antes de entrar en la vida espiritual, la desconfianza demostró ser nuestra compañera constante. Al menos, ahora estamos en mejor posición, puesto que podemos reconocer al feroz tigre de lo mundano. Tomemos el desasosiego y la debilidad como pruebas.
¿Por qué tendría Dios que ponernos a prueba? Él hace todo menos eso. Él, siendo el Misericordioso, nos advierte del peligro inminente. Pero, si tomamos estas advertencias como pruebas, para pasar las pruebas tenemos que rezar a Dios. Jamás podemos pasar el examen meramente pensando en las dificultades y en los peligros. Para pasar una prueba en la escuela tenemos que estudiar mucho. Igualmente, para pasar un examen interno, tenemos que cultivar una sinceridad mayor y alimentar la llama de la aspiración.
Durante la meditación tenemos que ser muy cuidadosos. A veces la mente desea abandonarse a ciertas ideas y pensamientos de origen mundano y emocional, pero no debemos permitir que lo haga. Durante la meditación todo es intenso y, si consentimos pensamientos malignos, los efectos se vuelven más graves y más peligrosos que de otro modo. Nos debilitamos cuando la mente se hace presa de pensamientos autocomplacientes. La naturaleza misma de nuestra mente inferior es embaucarnos. Pero nuestras lágrimas y la llama ascendente de nuestro corazón vendrán siempre a rescatarnos.
El hombre y Dios son uno. Todos los seres humanos pertenecen a la misma familia. Todos nosotros somos uno. Un aspirante genuino no debe escuchar los argumentos absurdos de los escépticos. Ellos no tienen tan siquiera una pizca de conocimiento espiritual. No se dan cuenta de que inconscientemente están haciendo un alarde de su evidente estupidez. Ellos dicen: «Si todos somos uno, ¿cómo es que cuando tú tienes dolor de cabeza, yo no tengo? ¿Cómo es que cuando mi hambre se sacia, la tuya no?» Como respuesta, les preguntamos ¿cómo puede ser que cuando tienen una pierna herida, su cabeza no está herida también, ya que ambas son parte del mismo cuerpo? La conciencia universal está dentro de todos nosotros. Si no somos conscientes de ello, eso no significa que no exista. Mi cuerpo me pertenece, pero ¿siento dolor en la pierna cuando me duele la cabeza? No. Pero si soy consciente de la Conciencia Divina que abarca mi cuerpo entero, sentiré indudablemente el mismo dolor por todo mi cuerpo. En este caso, el alma individual es mi cabeza y el alma colectiva es mi cuerpo entero. Para sentir al mundo como algo propio, primero tenemos que sentir a Dios como propio.
El Hombre es el Corazón del Infinito.
    El Hombre es el Hálito de la Eternidad.
    El Hombre es la Vida de la Inmortalidad.
En nuestro interior está nuestra meta
Somos el Sueño todo colmador de Dios. Nuestro interior es la Plenitud ilimitada de Dios. Nuestra meta es el Corazón de la Infinitud y el Aliento de la Inmortalidad. Nuestra meta se halla dentro de nuestro cuerpo mismo.En el mundo físico, la madre le dice al hijo quién es su padre. En el mundo espiritual, nuestra aspiración nos dice quién es nuestro Dios. ¿Quién es Dios? Dios es una Conciencia infinita. Es también la Luz autoiluminadora. No existe ser humano que no posea dentro de sí esta Conciencia infinita y esta Luz autoiluminadora.
Si queremos ver algo en el mundo exterior, además de mantener los ojos bien abiertos, necesitamos luz, ya sea luz natural, luz eléctrica o algún otro tipo de luz. Pero en el mundo interior no necesitamos luz de ninguna clase. Incluso con los ojos cerrados podemos ver a Dios, la Luz autoiluminadora.
Dios no es algo que haya que obtener de fuera. Dios es precisamente eso que puede ser desplegado desde dentro. En la vida ordinaria, cada ser humano tiene millones y millones de preguntas que hacer. En su vida espiritual, llega el día en que siente que hay solo una pregunta que vale la pena formular: «¿Quién soy?». La respuesta de las respuestas es: «No soy el cuerpo, sino el Piloto Interno».
¿Cómo es posible que el hombre no se conozca a sí mismo, cuando eso debería ser el más fácil de todos sus empeños? No se conoce a sí mismo, precisamente porque se identifica con el ego y no con su Ser real. ¿Qué le lleva a identificarse con este pseudo ser? La ignorancia. ¿Y qué le dice que el Ser real nunca es ni puede ser el ego? Su búsqueda del Ser. Lo que ve en los rincones más íntimos de su corazón es su Ser real, su Dios. Tarde o temprano, esta visión ha de transformarse en devenir.
El otro día, uno de mis estudiantes me dijo: «No puedo pensar en Dios. Mi mente se inquieta».
«¿Y qué haces entonces?», le pregunté.
«Bueno, solo pienso en el mundo».
«Ahora dime, cuando piensas en el mundo con todas sus actividades, ¿Puedes pensar tan siquiera un segundo en Dios?».
«No, nunca».
«Entonces, mi joven amigo, ¿no es absurdo que, cuando piensas en Dios, la inquietud aparte tu mente de Dios, pero cuando te sumerges en los placeres del mundo, la inquietud no aparte tu mente de allí y la ponga a los Pies del Señor? No, esto nunca debería ser. Si tienes hambre genuina de alimento espiritual, la inquietud misma, o lo que puedes llamar ‘desasosiego’, llevará tu mente de manera veloz y dinámica y la pondrá en tu corazón donde puede beber el Néctar de la Paz y la Satisfacción divina.
»Sin duda, tu mente no puede hacer dos cosas a la vez. Si estás pensando en Dios con fe implícita, si la llama de la aspiración está ardiendo en tu corazón, el mono de tu inquietud externa, por muy travieso que sea, no se atreverá a tocarte y mucho menos a pellizcarte o a morderte. No puedes mirar a tus dos hombros con total atención al mismo tiempo. De la misma manera, cuando ves claramente a tu Dios dentro de ti, no puedes ver al tigre de ignorancia del mundo externo».
Lo que tenemos que hacer primero es ver el ego, luego tocar y atrapar al ego, y finalmente transformarlo. En la vida espiritual, cuando el ego entra en nosotros y nos molesta, debemos pensar en nosotros mismos como el Brahman —el Uno sin segundo— y tenemos que sentir que somos la Conciencia que todo lo abarca. Entonces, el ego desaparece en la completa insignificancia.
Todos sabemos que la mente desempeña un papel importante tanto en nuestra vida externa como en nuestra vida espiritual. Por lo tanto, no debemos rechazar a la mente. En cambio, lo que debemos hacer, es estar siempre conscientes de la mente. La mente se inquieta, pero eso no significa que la tenemos que castigar todo el tiempo. Si el amo de la casa se entera de que su criado de toda la vida ha cogido recientemente la costumbre de robar, no va a despedirlo de inmediato. La sinceridad y la dedicación que el criado ha tenido en el pasado todavía están vivas en su mente. Él espera y observa sin ser visto y sin involucrarse, sintiendo que su criado se reformará. Mientras tanto, el criado se da cuenta de que su patrón ha descubierto su mala conducta y deja de robar. Y aún da un paso más: para complacer a su señor, trabaja incluso con más sinceridad y devoción que antes. De modo similar, cuando nos percatamos de las inquietas actividades y trucos de la mente, tenemos que estar callados durante algún tiempo y observar a la mente con indiferencia. En poco tiempo veremos que nuestra mente —la ladrona— se sentirá avergonzada de su conducta. No debemos olvidar que, durante ese tiempo, tenemos que considerarnos almas y no cuerpos, porque solo el alma puede tener dominio sobre la mente. Únicamente el alma es nuestra verdadera identidad. A la hora señalada, la mente comenzará a escuchar los dictados del alma.
Acción e inacción. Según el Gita, debemos ver la acción en la inacción y la inacción en la acción. ¿Qué significa esto? Significa que, mientras actuamos, tenemos que sentir dentro de nosotros un mar de paz y serenidad. Cuando estamos inactivos, tenemos que sentir dentro de nosotros una dínamo de energía creativa. No consideremos las acciones como nuestras. Si podemos hacerlo, nuestras acciones serán más reales y más efectivas. Cuando el criado cocina para su señor, lo hace con su mejor capacidad. ¿Para qué? Para conseguir que su señor lo estime y lo aprecie. De la misma manera, si actuamos para complacer a nuestra alma, nuestro Piloto Interno, podremos actuar de la manera más devota y exitosa.
Nuestra Meta se halla dentro de nosotros. Para alcanzar esa Meta debemos recurrir a la vida espiritual. En la vida espiritual, lo que más se necesita es el conocimiento o conciencia. Sin esto, todo es un desierto árido. Cuando entramos en un lugar oscuro, llevamos una linterna o alguna luz para saber por dónde vamos. Si queremos saber acerca de nuestra vida apagada, tenemos que pedir la ayuda de nuestra conciencia. Profundicemos en este asunto. Sabemos que el sol ilumina el mundo. Pero, ¿cómo somos conscientes de ello? Somos conscientes de ello a través de nuestra conciencia que es autorreveladora. El funcionamiento del sol no se revela a sí mismo. Es nuestra conciencia del sol lo que nos hace sentir que el sol ilumina el mundo. Es nuestra conciencia la que se revela a sí misma en todas las cosas. Y esta conciencia es un Mar infinito de Deleite. Cuando bebemos una sola gota de agua del mar terrenal, nos sabe salada. De la misma manera, durante nuestra meditación, si podemos beber tan solo una diminuta gota del Mar del Deleite, saborearemos sin duda el Deleite. Este Deleite es Néctar. El Néctar es Inmortalidad.
Nuestra paz está en nuestro interior
Ningún precio es demasiado alto para pagar por la paz interna. La paz es el control armonioso de la vida. Vibra con energía de vida. Es un poder que trasciende fácilmente todo nuestro conocimiento mundano. Sin embargo, no está separada de nuestra existencia terrenal. Si abrimos las avenidas correctas en nuestro interior, esta paz puede ser sentida aquí y ahora.La paz es eterna. Nunca es demasiado tarde para tener la paz. El momento siempre es propicio para ello. Podemos hacer que nuestra vida sea verdaderamente fructífera si no nos desligamos de nuestra Fuente que es la Paz de la Eternidad.
El mayor infortunio que puede sucederle a un ser humano es la pérdida de su paz interna. Ninguna fuerza exterior puede robársela. Son sus propios pensamientos, sus propias acciones, los que se la pueden quitar.
Nuestra mayor protección no radica en nuestros logros y recursos materiales. Nada significan todos los tesoros del mundo para nuestra alma divina. Nuestra mayor protección radica en la comunión de nuestra alma con la Paz que todo lo nutre y todo lo colma. Nuestra alma vive en la Paz y vive por la Paz. Si vivimos una vida de paz, siempre somos enriquecidos, nunca empobrecidos. Nuestra paz interior no tiene horizontes; como el cielo ilimitado, todo lo abarca.
Largo tiempo hemos luchado, mucho hemos sufrido, lejos hemos viajado. Pero el rostro de la paz todavía está oculto para nosotros. Podremos descubrirlo si algún día el tren de nuestros deseos se abandona en la Voluntad del Señor Supremo.
La Paz es vida. La Paz es Dicha eterna. Las preocupaciones —mentales, vitales y físicas— existen, pero solo nosotros decidimos si las aceptamos o las rechazamos. Sin duda, no son hechos inevitables de la vida. Dado que nuestro Padre Todopoderoso es Todo Paz, nuestra herencia común es la Paz. Es un error monumental ampliar el extenso camino del futuro arrepentimiento al malgastar y rechazar las oportunidades doradas que nos son presentadas. Debemos decidir, aquí y ahora, en medio de todas nuestras actividades diarias, arrojarnos, en corazón y alma, al Mar de la Paz. Se equivoca quien piensa que la paz, por si misma, entrará en él hacia el final de su vida. Querer lograr la paz sin meditación y disciplina espiritual es como esperar hallar agua en el desierto.
Para tener paz mental, la oración es esencial. Rezar a Dios por la Paz con plena concentración y singular devoción aún tan solo por cinco minutos, es más importante que invertir largas horas en meditación descuidada y tranquila. Ahora bien, ¿cómo rezar? Con lágrimas en nuestros corazones. ¿Dónde rezar? En un lugar solitario. ¿Cuándo rezar? En el momento en que nuestro ser interno quiere que recemos. ¿Por qué rezar? Esta es la pregunta de las preguntas. Tenemos que rezar si queremos que nuestras aspiraciones sean colmadas por Dios. ¿Qué podemos esperar de Dios además de esto? Podemos esperar que Él nos haga entenderlo todo: el todo en la nada y la nada en el todo, lo Lleno en lo Vacío y lo Vacío en lo Lleno.
Siempre debemos discriminar. Tenemos que sentir que el mundo externo que atrae nuestra atención es efímero. Para tener algo permanente, para conseguir una base firme como una roca en la vida, tenemos que volvernos hacia Dios. No hay alternativa. Y no hay mejor momento para dar ese giro que cuando nos sentimos más indefensos.
Sentirse indefenso es bueno.
Cultivar el espíritu de la autoentrega es mejor.
Ser el instrumento consciente de Dios es lo mejor.
Todo depende de la mente, consciente o inconscientemente, incluyendo la búsqueda de la paz. La función de la mente es despejar las nubes de la duda. La función de la pureza de la mente es destruir las abundantes nubes de la mundanidad y los amarres de la ignorancia. Si no hay pureza en la mente, no puede haber un éxito sostenido en la vida espiritual.
Solo tenemos paz cuando hemos dejado totalmente de encontrar fallos en los demás. Debemos sentir el mundo entero como algo propio. Cuando observamos los errores de los demás, entramos en sus imperfecciones. Esto no nos ayuda en lo más mínimo. Curiosamente, cuanto más hondo nos sumergimos, más claro se nos hace que las imperfecciones de los demás son nuestras propias imperfecciones, pero en diferentes cuerpos y mentes. Mientras que si pensamos en Dios, Su Compasión y Su Divinidad expanden nuestra visión interna de la Verdad. Debemos llegar en la plenitud de nuestra realización espiritual a aceptar a la humanidad como una familia.
No debemos permitir que el pasado destruya y atormente la paz de nuestro corazón. Nuestras acciones buenas y divinas pueden contrarrestar nuestras acciones malas y no divinas del pasado. Si el pecado tiene el poder de hacernos llorar, la meditación tiene sin duda el poder de darnos alegría, de dotarnos con Sabiduría Divina.
Nuestra paz está en nuestro interior, y esta paz es el fundamento de nuestra vida. Así pues, resolvamos a partir de hoy llenar nuestras mentes y corazones con las lágrimas de la devoción, la base de la paz. Si nuestro cimiento es sólido, no importa cuán alto levantemos la estructura, el peligro nunca nos puede amenazar. Porque la paz está debajo, la paz está arriba, la paz está dentro, la paz está fuera.
¿Quién es apto para el Yoga?
¿Quién es apto para el yoga? Tú eres apto para el yoga. Él es apto para el yoga. Yo soy apto para el yoga. Todos los seres humanos sin excepción son aptos para el yoga.La aptitud espiritual puede determinarse por nuestro sentimiento de unidad, nuestro deseo de unidad. La más diminuta gota de agua tiene un derecho a sentir que el infinito océano es suyo, o a clamar por tener el océano como su propio bien. Tal es el caso con el alma individual y el Alma Universal.
¿Dónde está Dios y dónde estoy yo? Dios está en el tercer piso y yo en el primero. Yo subo al segundo piso. Él baja al segundo piso. Los dos nos encontramos. Yo no me olvido de lavar Sus Pies con mis lágrimas de deleite. Tampoco Él se olvida de colocarme en Su Corazón de Compasión infinita.
¿Qué es el yoga? El yoga es la conquista de uno mismo. La conquista de uno mismo es la realización de Dios. Quien practica el yoga hace dos cosas de un solo golpe: simplifica su vida entera y consigue un acceso libre a lo Divino.
En el campo del yoga nunca podemos pretender. Nuestra aspiración debe sonar verdadera. Nuestra vida entera debe sonar verdadera. Nada es imposible para un ardiente aspirante. Un Poder superior guía sus pasos. La Voluntad diamantina de Dios es su protección más segura. No importa cuánto tiempo o cuántas veces se equivoque, tiene todo el derecho a regresar a su propio hogar espiritual. Su aspiración es una llama que asciende. No produce humo, no necesita combustible. Es el hálito de su vida interna. Le conduce hacia las riberas del Dorado Más Allá. El aspirante, con las alas de su aspiración, se remonta hacia los reinos de lo Trascendental.
Dios es Infinito y Dios es Omnipresente. Para un aspirante genuino, esto es más que una mera creencia. Es la Realidad sin par.
Ahora enfoquemos nuestra atención en la vida espiritual. Es errónea la idea de que la vida espiritual es una vida de austeridad y un lecho de espinas. ¡No, jamás! Hemos venido de lo Dichoso y a lo Dichoso regresaremos con la espontánea alegría de la vida. Parece difícil porque atendemos a nuestro ego. Parece artificial porque atesoramos nuestras dudas.
La realización de Dios es la meta de nuestra vida. También es nuestra más noble herencia. Dios es a la vez nuestro Padre y nuestra Madre. Como nuestro Padre, Él observa; como nuestra Madre, Él crea. Nosotros, igual que un niño, nunca dejaremos de solicitar a nuestra Madre para poder ganar Su Amor y Su Gracia. ¿Cuánto tiempo puede una madre continuar desoyendo el llanto de su hijo? No olvidemos que si hay alguien en la tierra sobre quien todos los seres humanos tengan pleno derecho, es el aspecto materno del Divino. Ella es la única fortaleza de nuestra dependencia; Ella es la única fortaleza de nuestra independencia. Su Corazón, el hogar de la Infinitud, está abierto eternamente a cada individuo.
Deberíamos familiarizarnos ahora con las ocho significativas zancadas que conducen a un aspirante hacia su destino. Estas zancadas son: Yama, el autocontrol y la abstinencia moral; Niyama, la estricta observancia de conducta y carácter; Asana, las diversas posturas corporales que nos ayudan a entrar en una conciencia más elevada; Pranayama, la respiración sistemática para controlar la mente; Pratyahara, el alejamiento de la vida de los sentidos; Dharana, la fijación de nuestra conciencia en Dios, apoyada por todas las partes del cuerpo; Dhyana, la meditación, el incesante tren expreso que se dirige velozmente hacia el Objetivo, y Samadhi, el trance, la culminación de la danza de la Naturaleza, la fusión total de nuestra conciencia individual en la Conciencia infinita del Supremo Trascendental. El yoga es nuestra unión con la Verdad. Hay tres etapas de desarrollo de esta unión. En la primera, el hombre ha de sentir que Dios lo necesita a él tanto como él necesita a Dios. En la segunda etapa el hombre ha de sentir que, sin él, Dios no existe ni siquiera por un segundo. En la tercera y última etapa, el hombre ha de darse cuenta de que él y Dios no solo son eternamente Uno, sino también iguales y lo abarcan todo y lo colman todo.
La fuerza de la entrega
El mundo de hoy quiere la individualidad. Exige la libertad. Pero la individualidad y la libertad genuinas únicamente pueden respirar en lo Divino. La entrega es el respirar incansable del alma en el Corazón de Dios.La individualidad humana vocifera en la oscuridad. La libertad terrenal grita en los desiertos de la vida. Pero la entrega absoluta celebra universalmente la Individualidad y la Libertad divinas en el Regazo del Supremo.
En la entrega descubrimos el poder espiritual a través del cual podemos llegar a ser, no solo los videntes sino también, los poseedores de la Verdad. Si podemos entregarnos en absoluto silencio, nos convertiremos en la Realidad de lo Real, en la Vida de lo Viviente, en el Centro del Amor, de la Paz y de la Dicha verdaderas. Nos convertiremos en una bendición incomparable para nosotros mismos.
Un niño encantador atrae nuestra atención. Lo amamos porque conquista nuestro corazón. ¿Pero le pedimos algo a cambio? ¡No! Lo amamos porque es objeto de amor, porque es adorable. Del mismo modo podemos y debemos amar a Dios, porque Él es el Ser más adorable. El amor espontáneo por lo Divino es la entrega y esta entrega es el regalo más grande en la vida. Porque cuando nos entregamos, el Divino nos da en seguida infinitamente más de lo que hubiéramos pedido.
La entrega es un milagro espiritual. Nos enseña cómo ver a Dios con nuestros ojos cerrados, cómo hablar con Él con nuestra boca cerrada. El miedo entra en nuestro ser únicamente cuando retiramos del Absoluto nuestra entrega.
La entrega es un desenvolvimiento. Es el desenvolvimiento de nuestro cuerpo, mente y corazón en el Sol de Plenitud divina dentro de nosotros. Entregarse a este Sol interno es el mayor triunfo de la vida. El fracaso no puede alcanzarnos cuando nos hallamos en este Sol. El Príncipe del Mal ni siquiera puede tocarnos cuando hemos realizado y encontrado nuestra unidad con este Sol eternamente donador de vida.
La entrega y la incondicionalidad juegan juntas, comen juntas y duermen juntas. Suya es la corona de la victoria. El cálculo y la duda juegan juntos, comen juntos y duermen juntos. Suyo es el destino que está condenado a la decepción, abocado al fracaso.
India es la tierra de la entrega. Esta entrega no es una sumisión ciega sino más bien la dedicación del ser limitado al propio Ser ilimitado en uno mismo. Existen numerosas y buenas historias en el Mahabharata que tratan de la entrega. Todas contienen gran verdad espiritual. Permítanme contarles una historia breve pero sumamente inspiradora y reveladora acerca de Draupadi, que fue Reina de los Pandavas. Mientras el malvado Duhshasana intentaba rudamente desnudarla, ella estaba rezando al Señor para que la salvara. Aún así, todo el tiempo ella se agarraba fuertemente su ropa con los puños. Su entrega no era completa y su oración no era concedida. Duhshasana continuaba sus esfuerzos para quitar la ropa de la infortunada Reina. Pero llegó el momento en que Draupadi soltó las vestimentas que sujetaba y levantó sus manos rezando al Señor: «¡Oh Señor de mi corazón, Oh salvador de mi vida, que Tu Voluntad se cumpla!». Y ¡he aquí la fuerza de su entrega absoluta! El silencio de Dios se rompió. Su Gracia descendió sobre Draupadi. Mientras Duhshasana trataba de quitarle el sari, descubrió que éste era interminable. Su orgullo tuvo que morder el polvo.
La Gracia todo colmadora de Dios, únicamente desciende cuando la entrega incondicional del hombre asciende.
Nuestra entrega es algo sumamente precioso. Solo Dios la merece. Podemos ofrecer nuestra entrega a otro individuo, pero únicamente por la causa de realizar a Dios. Si dicho individuo ha alcanzado su Meta, puede ayudarnos en nuestro viaje espiritual. En cambio, si nos ofrecemos a alguien simplemente por satisfacer a esa persona, estamos cometiendo una grandísima equivocación. Lo que deberíamos hacer es ofrecernos sin reservas al Señor en ella.
Cada una de nuestras acciones debería ser para complacer a Dios y no para ganar aplauso. Nuestras acciones son demasiado secretas y sagradas para ser expuestas ante los demás. Nuestras acciones son para nuestro propio progreso, logro y realización.
No hay límite para nuestra entrega. Cuanto más nos entregamos, más tenemos que entregarnos. Dios nos ha dado capacidad. En función de nuestra capacidad, Él requiere de nosotros la manifestación. Una manifestación que esté más allá de nuestra capacidad Dios nunca la ha exigido ni la exigirá.
En la entrega completa y absoluta del hombre está su realización; su realización del Ser, su realización de Dios el Infinito.
Meditación: Individual y colectiva
La meditación es el ojo que ve la Verdad, el corazón que siente la Verdad y el alma que realiza la Verdad.Por medio de la meditación el alma se vuelve plenamente consciente de su evolución en su viaje eterno. En la meditación vemos que la forma evoluciona hacia lo que no tiene forma, lo finito hacia lo Infinito, y vemos que lo que no tiene forma evoluciona hacia la forma y lo Infinito hacia lo finito.
La meditación habla. Habla en silencio. La meditación revela. Revela al aspirante que materia y espíritu son uno, que cantidad y calidad son uno, que lo inmanente y lo trascendente son uno. Revela que la vida nunca puede ser la mera existencia de setenta u ochenta años entre el nacimiento y la muerte, sino que es, más bien, la Eternidad misma. Nuestro nacimiento es un incidente significativo en la propia existencia de Dios. Y así lo es también nuestra muerte. En nuestro nacimiento, la vida vive en el cuerpo; en nuestra muerte, la vida vive en el espíritu.
Meditación: individual y colectiva. Así como lo individual y lo colectivo son uno en esencia, también lo son la meditación individual y la meditación colectiva. Todos somos hijos de Dios. Nuestro cuerpo dice que somos humanos. Nuestra alma dice que somos divinos.
No importa si somos humanos o divinos, somos uno, inevitablemente y eternamente. Somos las partes inseparables de la totalidad. Completamos la totalidad.
Vasto es el océano. Tú ves una parte de él. Él ve otra parte. Yo veo otra parte. Mas la extensión completa del océano está más allá de nuestro alcance. Nuestra visión es limitada. Pero la porción que cada uno de nosotros ve no está ni puede estar separada del océano entero.
¿Qué produce una orquesta? Produce una unidad sinfónica. Notas diferentes de distintos instrumentos forman la sinfonía. Igual que cada instrumento toca sus propias notas, cada individuo puede meditar a su propia manera. Pero finalmente todos llegarán a la misma meta y a la realización fundamental de la unidad. Y esta realización no es otra cosa que liberación —liberación de la esclavitud, la ignorancia y la muerte—.
Tat twam asi: «Eso eres Tú». Este es en verdad el secreto que puede ser revelado en la meditación. Este «Tú» no es la persona externa. Este «Tú» es nuestra alma, nuestra divinidad interna. La naturaleza no iluminada y no divina en nosotros intenta hacernos sentir que el cuerpo es todo. Nuestra naturaleza iluminada y divina nos hace sentir que nuestra alma, la cual no tiene principio ni fin, es todo. En verdad, es el alma el hálito de nuestra existencia, tanto en el Cielo como en la tierra.
El conocimiento de uno mismo y el Conocimiento universal no son cosas diferentes. Todo lo que hay en el universo deviene nuestro en el momento en que realizamos nuestro Ser. ¿Y qué es este universo? Es la expresión externa de nuestros logros internos. Nosotros somos nuestros propios Salvadores. Dentro de nosotros se halla nuestra salvación. Somos nosotros quienes tenemos que trabajar por nuestra salvación. Somos nosotros los constructores de nuestro propio destino. Culpar a los demás por las condiciones desfavorables de nuestras vidas, está por debajo de nuestra dignidad. Desgraciadamente, este acto de culpar a los demás es una de las enfermedades más antiguas del ser humano. Adán culpó a Eva por su tentación. ¿Qué podría hacer la pobre Eva? Ella también culpó a otro. No, no debemos hacer eso. Si la acción es nuestra, la responsabilidad también es nuestra. Tratar de escapar de las consecuencias de nuestras acciones es sencillamente absurdo. Pero estar libre de cometer equivocaciones es sabiduría; es verdadera iluminación. Las dificultades y tribulaciones están dentro y fuera de nosotros. Nosotros simplemente tenemos que ignorarlas. Si este acto de ignorarlas no resulta efectivo, debemos afrontarlas. Si tampoco eso es suficiente, tenemos que conquistarlas aquí y ahora. El problema capital es cómo conquistar las dificultades y tribulaciones. Podemos conquistarlas únicamente por nuestra constante aspiración y meditación. No hay sustituto, no hay alternativa.
De la meditación, cuando es profunda y aguzada, obtenemos conocimiento espiritual y devoción pura, los cuales no solo actúan simultáneamente sino también armoniosamente. El sendero del Bhakti, la devoción, y el sendero del Jnana, el conocimiento, nos conducen en última instancia a la misma meta. La devoción no es fe ciega. No se trata de una absurda adherencia a nuestro sentimiento interior; es un proceso incomparable de desenvolvimiento espiritual. El conocimiento no es algo árido; tampoco es un poder agresivo. El conocimiento es el alimento que energiza nuestra existencia terrenal y celestial. La devoción es Deleite. El conocimiento es Paz. Nuestro corazón necesita Deleite y nuestra mente necesita Paz, del mismo modo que Dios nos necesita para manifestarse y nosotros necesitamos a Dios para completarnos.
Meditación: individual y colectiva. Es fácil meditar individualmente. El aspirante es afortunado porque ninguna tercera persona se interpone entre él y la Gracia de Dios. Es fácil meditar colectivamente. Un estudiante naturalmente obtiene alegría cuando está estudiando con otros en la clase. En este caso, el aspirante también es afortunado puesto que la sincera aspiración de los otros buscadores puede inspirarle.
Es cierto, hay dificultades en meditar individualmente, ya que la pereza puede atormentar al aspirante. Es cierto, hay dificultades en meditar colectivamente, porque hay todas las posibilidades de que la ignorancia y las debilidades de los demás puedan atacar inconscientemente al cuerpo, la mente y el corazón del aspirante.
Ya sea que meditemos individual o colectivamente, solo hay una cosa que debemos hacer sin falta: tenemos que meditar conscientemente. Hacer un esfuerzo inconsciente es como si uno se fuerza a jugar al fútbol a pesar de su total desgana. Uno juega, pero no obtiene alegría. El esfuerzo consciente es como jugar al fútbol con el mayor gusto. Uno recibe así verdadera alegría. De manera similar, la meditación consciente nos proporciona Deleite interno desde nuestra alma.
Por último, todo ser humano debe tener el espíritu de un héroe divino. Si se le deja solo en el bosque más espeso, debe tener la fortaleza interior para meditar sin miedo; si se le pide que medite en Times Square, en medio de una multitud de gente, debe tener la fortaleza interior necesaria para meditar sin que nada lo perturbe en lo más mínimo. Ya sea solo o con otros, el aspirante debe habitar en su meditación, imperturbable y sin temor.
¿Tiene tu alma una misión especial?
Tu alma tiene una misión especial. Tu alma es supremamente consciente de ello.Maya, la ilusión u olvido, te hace sentir que eres finito, débil e inútil. Eso no es cierto. Tú no eres el cuerpo; no eres los sentidos; no eres la mente. Todos ellos son limitados. Tú eres el alma, que es ilimitada. Tu alma es infinitamente poderosa. Tu alma desafía todo tiempo y espacio.
¿Puedes realizar tu alma alguna vez? ¿Puedes ser completamente consciente de tu alma e identificarte con ella? Ciertamente puedes. Porque, en verdad, no eres otra cosa que el alma. Es tu alma lo que representa el estado natural de conciencia. Pero la duda hace difícil la realización del alma. La duda es la lucha infructuosa del hombre en el mundo externo. La aspiración es la confianza fructífera del buscador en el mundo interno. La duda lucha sin cesar; al final, derrota su propio propósito. La aspiración vuela hacia lo más alto; al final de su viaje, alcanza la Meta. La duda se basa en la observación externa. La aspiración se basa en la experiencia interna. La duda termina en fracaso porque vive en la mente física finita. La aspiración culmina en el éxito porque vive en el alma que siempre asciende. Una vida de aspiración es una vida de Paz. Una vida de aspiración es una vida de Dicha. Una vida de aspiración es una vida de Plenitud divina.
Para saber cual es tu misión especial, tienes que profundizar dentro de ti. La esperanza y el coraje deben acompañarte en tu incansable travesía. La esperanza despertará tu divinidad interior. El coraje hará florecer tu divinidad interior. La esperanza te inspirará a soñar en lo Trascendental. El coraje te inspirará a manifestar lo Trascendental aquí en la tierra.
Para sentir cuál es tu misión especial, siempre tienes que crear. Esta creación tuya es algo en lo que finalmente te conviertes. Finalmente llegas a darte cuenta de que tu creación no es otra cosa que la revelación de ti mismo.
Es cierto que existen tantas misiones como almas. Pero todas las misiones se completan únicamente después de haber logrado las almas cierto grado de perfección. El mundo es un juego divino. Cada participante desempeña su papel para el éxito del mismo: el papel del sirviente es tan importante como el del patrón. En la perfección de cada parte individual está la plenitud colectiva. Y al mismo tiempo, la plenitud individual se hace perfecta, únicamente cuando el individuo ha establecido su conexión inseparable y realizado su unidad con todos los seres humanos del mundo.
Tú eres uno desde la punta de tus pies hasta la coronilla de tu cabeza. Sin embargo, en un lugar te llamas oreja, en otro lugar te llamas ojo. Cada lugar en tu cuerpo tiene un nombre propio. Y, curiosamente, aunque todos forman parte del mismo cuerpo, uno no puede desempeñar la acción del otro. Los ojos ven pero no pueden oír. Los oídos oyen, pero no pueden ver. Así pues, el cuerpo, siendo uno, es también muchos. De la misma manera, aunque Dios es uno, Se manifiesta a través de múltiples formas.
Dios nos dice cuál es nuestra misión. Pero nosotros no comprendemos el lenguaje de Dios, por lo tanto, Él mismo debe ser Su propio intérprete. Cuando otros nos hablan acerca de Dios nunca pueden decirnos completamente lo que Dios es. Ellos lo desfiguran y nosotros lo malentendemos. Dios habla en silencio. Además, Él interpreta Su mensaje en silencio. Así que oigamos y comprendamos a Dios también en silencio.
¿Tiene tu alma una misión especial? Si. Tu misión se halla en lo más íntimo de tu corazón y tienes que encontrarla y cumplirla allí. No puede haber ningún modo externo para que cumplas tu misión. El ciervo genera el almizcle en su propio cuerpo; al olerlo queda fascinado e intenta localizar su origen. Corre y corre pero no puede encontrar el origen. En su búsqueda incesante, pierde toda su energía y finalmente muere. Pero la origen que buscaba con tanta desesperación se hallaba dentro de sí mismo. ¿Cómo podría encontrarla en otra parte?
Tal es tu caso. Tu misión especial —que consiste en colmar tu divinidad— no está fuera sino dentro de ti. Busca en tu interior. Medita en tu interior. Descubrirás tu misión.
¿Cuán lejos estamos de la realización?
Avidyaya mrityum tirtha vidyaya amritam snute:«Por la ignorancia cruzamos a través de la muerte, por el conocimiento alcanzamos la Inmortalidad». Esta es ciertamente una importante realización.
Realización significa la revelación de Dios en un cuerpo humano. Realización significa que el hombre mismo es Dios.
Por desgracia, el ser humano no está solo. Él tiene deseos, y los deseos poseen un tremendo poder. Sin embargo, no consiguen proporcionarle alegría y paz duraderas. El deseo es finito. El deseo es ciego. Intenta atar al hombre, que es ilimitado por derecho innato. La Gracia de Dios, que actúa a través del hombre para la manifestación completa de Dios, es infinita.
La realización surge de la conquista de uno mismo. Crece en su unidad con Dios. Se completa abrazando a lo finito y a lo Infinito.
Nosotros somos buscadores del Supremo. Lo que necesitamos es la realización absoluta. Con una realización pequeña podemos actuar a lo sumo como un gato. Con la realización absoluta podremos amenazar a la ignorancia como un león rugiente.
En el momento en que digo «mi cuerpo», me separo del cuerpo. Este cuerpo pasa por la infancia, la niñez, la adolescencia, la madurez y la vejez. No es realmente yo. El «yo» real permanece siempre inmutable. Cuando digo que he engordado o he adelgazado, estoy hablando de que el cuerpo ha engordado o adelgazado, no del «yo» interno que es eterno e inmortal.
La realización nos dice que no existen cosas tales como la esclavitud y la libertad a las que nos referimos tan a menudo en nuestra vida cotidiana. Lo que realmente existe es la conciencia —la conciencia en varios niveles, la conciencia disfrutando de sí misma en sus variadas manifestaciones—. Mientras pensamos que estamos viviendo esclavizados por la ignorancia, somos libres de sentir que también podemos vivir en libertad, si así lo queremos. Si la esclavitud nos hace sentir que el mundo es un campo de sufrimiento, sin duda la libertad nos puede hacer sentir que el mundo no es sino la conciencia dichosa del Brahman. Pero la realización nos hace sentir Sarvam khalvidam Brahma: «todo lo que se extiende es el Brahman».
Para llegar a comprender lo que es la realización, primero tenemos que amar a nuestro Ser interno. El segundo paso es amar la realización misma. Este es el amor que despierta el alma. Este es el amor que ilumina nuestra conciencia. Ama y serás amado. Realiza y serás colmado.
La realización es nuestra lámpara interna. Si mantenemos la lámpara encendida, transmitirá su radiante resplandor al mundo en general. Todos nosotros, sin excepción, tenemos el poder de la autorrealización o, en otras palabras, la realización de Dios. Negar esta verdad es engañarnos despiadadamente.
Realizamos la Verdad no solo cuando la alegría llena nuestra mente, sino también cuando la pena nubla nuestro corazón, cuando la muerte nos da la bienvenida a su seno tenebroso, cuando la Inmortalidad pone nuestra existencia en el regazo de la transformación.
¿Cuán lejos estamos de la Realización? Podemos conocer la respuesta por el grado en que nos hemos rendido a la Voluntad de Dios. No existe otra forma de saberlo. También debemos saber que cada día en particular amanece con una nueva realización. La vida es una constante realización para aquel cuyo ojo interno está abierto.
¿Por qué queremos realizar a Dios? Queremos realizar a Dios porque conscientemente nos hemos vuelto vías a través de las cuales pueden fluir los frutos de la realización de Dios. Nuestro propio cuerpo es una máquina divina; por tanto, necesita lubricación. La realización es un lubricante divino que hace su trabajo de la manera más efectiva.
La realización puede ser lograda por la Gracia de Dios, por la gracia del Guru y por la aspiración del buscador. La Gracia de Dios es la lluvia, la gracia del Guru es la semilla, la aspiración del buscador es el acto de cultivar. ¡He aquí que la abundante cosecha es la Realización!
El papel de la pureza en la vida espiritual
¡Pureza! ¡Pureza! ¡Pureza! Te amamos. Te queremos. Te necesitamos. ¡Quédate en nuestros pensamientos! ¡Quédate en nuestras acciones! ¡Quédate en el aliento de nuestra vida!¿Cómo ser puros? Podemos ser puros mediante el autocontrol. Podemos controlar nuestros sentidos. Es increíblemente difícil, pero no es imposible.
«Controlaré mis sentidos. Conquistaré mis pasiones». Este método no puede darnos lo que necesitamos realmente. El león hambriento que vive en nuestras pasiones no nos abandonará por la mera repetición del pensamiento: «Controlaré mis sentidos, conquistaré mis pasiones». Este planteamiento no sirve de nada.
Lo que debemos hacer es fijar nuestra mente en Dios. Para nuestro asombro total, nuestro león y nuestro tigre, ahora domados, nos abandonarán por decisión propia cuando vean que nos hemos vuelto demasiado pobres para alimentarlos. Pero, en verdad, no nos hemos empobrecido en lo más mínimo. Al contrario, hemos llegado a ser infinitamente más fuertes y más ricos puesto que la Voluntad de Dios energiza nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón. El planteamiento correcto es fijar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón en lo Divino. Cuanto más cerca nos encontramos de la Luz, más lejos estamos de la oscuridad. La pureza no viene toda de golpe. Necesita su tiempo. Tenemos que profundizar y abandonarnos con fe implícita en la contemplación de Dios. Entonces no necesitamos ir a la pureza. La pureza viene a nosotros. Y la pureza no viene sola. Trae consigo una alegría duradera. Esta alegría divina es el único propósito de nuestra vida. Dios se revela completamente y se manifiesta sin reservas, solo cuando tenemos esa alegría interna.
El mundo nos da deseos. Dios nos da oraciones. El mundo nos da esclavitud. Dios nos da liberación: liberación de las limitaciones, liberación de la ignorancia.
Nosotros somos los jugadores. Podemos jugar al fútbol o al cricket. Tenemos libertad para elegir. Del mismo modo, somos nosotros quienes podemos elegir si jugamos con la pureza o con la impureza. El jugador es el dueño del juego y no viceversa.
El modo más fácil y más efectivo de tener pureza es repetir un mantra. Un mantra es un sonido-semilla. Un mantra es un poder dinámico en forma de sonido vibrante.
Conozcamos ahora lo que es yapa. Yapa es la repetición de un mantra. Queréis pureza, ¿verdad? Entonces, repetid ahora el nombre de Dios quinientas veces. Este es nuestro mantra. Hagámoslo. (Los buscadores se unen a Sri Chinmoy repitiendo el mantra)
Gracias. Lo hemos hecho bien. Ahora, por favor, aumenta cada día el número en cien. Es decir: mañana repetiréis el nombre de Dios seiscientas veces y pasado mañana setecientas veces. Dentro de una semana, a partir de hoy, mis cálculos dicen que repetiréis el nombre de Dios mil doscientas veces. A partir de ese día, por favor, comenzad a disminuir el número diariamente de cien en cien, hasta llegar otra vez a las quinientas repeticiones. Continuad por favor este ejercicio semana tras semana, justo durante un mes. Lo queráis o no, vuestro nombre cambiará, el mundo os dará un nuevo nombre: os llamará por el nombre de Pureza. Vuestro oído interno os hará sentirlo. Superará vuestra más preciada imaginación.
Que nada nos perturbe. Dejemos que la impureza de nuestro cuerpo nos haga recordar la pureza espontánea de nuestro corazón. Dejemos que nuestros pensamientos externos finitos nos recuerden a nuestra voluntad interior infinita. Dejemos que las numerosas imperfecciones de nuestra mente nos recuerden a la perfección ilimitada de nuestra alma.
El mundo actual está lleno de impureza. Parece ser que la pureza es una divisa de otro mundo. Es duro obtener esta pureza pero una vez que la conseguimos, la paz es nuestra, el éxito es nuestro.
Afrontemos el mundo. Tomemos la vida tal y como viene. Nuestro Piloto Interno está en constante vigilancia. Las corrientes ocultas de nuestra vida interna y espiritual fluirán siempre sin ser vistas, sin obstrucciones y sin temor.
Puede ser que Dios sea desconocido pero no es incognoscible. Nuestras plegarias y meditaciones nos conducen a ese desconocido. Clamamos por la libertad. Pero, por extraño que parezca, no estamos conscientes del hecho de que ya tenemos dentro de nosotros libertad inmensa. ¡Mirad! Sin ninguna dificultad podemos olvidar a Dios. Podemos ignorarlo e incluso podemos negarlo. Pero la Compasión de Dios dice: «Mis niños, no importa lo que digáis o hagáis, Mi Corazón jamás os abandonará. Os quiero. Os necesito».
La madre sostiene la mano del hijo. Pero el hijo es quien tiene que caminar y así lo hace. Ni el que es arrastrado ni el que arrastra pueden ser felices. Asimismo, Dios dice: «Mis niños divinos, en vuestra vida interna, Yo os doy inspiración. Sois vosotros quienes tenéis que aspirar con el corazón más puro, para alcanzar el Dorado Más Allá».
Dos secretos: Reencarnación y evolución
Para entender los secretos de la reencarnación, la evolución y la transformación, debemos entender primero el secreto más significativo de todos: el secreto del karma.Karma es una palabra del sánscrito que significa acción. El corazón puede ejecutarla; la mente puede ejecutarla y el cuerpo puede ejecutarla.
Hay tres tipos de karma: sanchita karma, prarabdha karma y agami karma.
Sanchita significa acumulado. Esperamos consciente o inconscientemente el fruto del karma que hemos sembrado con nuestros pensamientos, palabras, acciones y voluntades del pasado. El karma sanchita es una acumulación de actos realizados en alguna vida pasada o en esta vida, cuyos resultados aún no se han elaborado y cuyos efectos aún no se han producido.
El karma prarabdha es el destino o la suerte como resultado de actos hechos en algún nacimiento anterior. Los efectos kármicos han comenzado pero no han terminado todavía y necesitan un nuevo nacimiento para completarse. El karma prarabdha es esa parte del karma sanchita que ya ha comenzado a dar frutos. Comenzamos a cosechar en esta vida el fruto de nuestro karma pasado y al mismo tiempo sembramos nuevas semillas para una futura cosecha.
Agami significa futuro o venidero. El karma agami solo puede realizarse después de haber alcanzado la perfección espiritual, cuando uno no está atado ni por el señuelo del nacimiento ni por las trampas de la muerte. Uno actúa entonces con la perspectiva de ayudar a la humanidad. Para colmar lo Divino aquí en la tierra, el alma liberada juega en este caso un papel significativo en el Drama Divino, que no tiene principio ni fin.
Sabemos que existe algún Ser al que llamamos Dios. Sabemos que hay algo que llamamos alma. Fue el gran filósofo norteamericano, Emerson, quien dijo:
«Dios es un círculo infinito cuyo centro está en todas partes, pero cuya circunferencia no está en ningún sitio». Podemos decir indudablemente que este centro es el alma humana.
El alma es una entidad eterna. ¿Cuál es su conexión con la reencarnación? Podrían escribirse incontables páginas sobre la reencarnación, ese concepto formidable del cual tan ampliamente se habla como ampliamente se pone en duda. Vamos a intentar comprender, en una breve frase, la esencia de este asunto. La reencarnación es el proceso por el cual el alma evoluciona; existe para el crecimiento y el desarrollo del alma.
Todos conocemos la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin. Se trata del cambio en el organismo físico de inferior a superior, o de más simple a más complejo. La evolución espiritual corre paralelamente a la evolución física. El alma existe en todos los seres. Es cierto que es divina e inmortal. Pero tiene su propio impulso de ser más completa, más satisfactoria y más divina. Por lo tanto, en el proceso de su evolución, tiene que pasar del cuerpo menos perfecto al cuerpo más perfecto. En cada etapa, absorbe el valor real de todas sus experiencias terrestres. De esta manera, el alma crece, enriqueciéndose, haciendo su divinidad más integral, más armoniosa y más perfecta.
La reencarnación nos dice que no hemos venido de la nada. Nuestra condición presente es el resultado de lo que hemos hecho de nuestro pasado. Somos la consecuencia de nuestras encarnaciones pasadas.
«Muchos nacimientos hemos dejado atrás tú y yo, ¡oh Arjuna! Yo los conozco todos, pero tú no conoces los tuyos». Así habló el divino Sri Krishna al aún no realizado Arjuna.
La evolución es el guion entre lo que fue y lo que será. Yo soy un hombre. Debo saber que no solo fui mi padre sino que también seré mi hijo. Problemas tuve yo, tuviste tú, tuvo él. ¡Sin excepciones! Los enfrentamos entonces. Los enfrentamos incluso hoy. Pero los resolveremos sin lugar a dudas.
¿Cuál es el propósito de la vida?
El propósito de la vida es llegar a ser conscientes de la Realidad Suprema. El propósito de la vida es ser la expresión consciente del Ser Eterno.La vida es evolución. La evolución es un despliegue desde dentro. Cada vida es un mundo en sí misma. De hecho, cada vida es un microcosmo. Todo lo que palpita en el vasto universo, palpita también en cada vida individual.
Existen dos vidas: la interna y la externa. La vida externa habla sobre sus principios y luego intenta actuar. Predica en todo momento pero practica muy poco lo que predica. La vida interna no habla; actúa. Su acción espontánea es la manifestación consciente de Dios.
Nuestra vida tiene dos realidades: la exotérica y la esotérica. La realidad exotérica trata con el mundo externo. La realidad externa intenta satisfacerse alimentando deseos y estimulando pasiones. La realidad interna o esotérica encuentra la plenitud en el control de las pasiones y la conquista de los deseos, nadando en el vasto mar de la Liberación.
La vida es existencia. La existencia ordinaria proviene de una Existencia más profunda. La existencia no puede venir de la no existencia. La vida proviene de Dios. La vida es Dios. Debemos hacer dos cosas: debemos estudiar la vida muy devotamente y vivir la vida muy divinamente.
Dos cosas debemos tener: imaginación e inspiración. Una vida sin imaginación es una vida de reclusión. Con las alas de la imaginación debemos intentar volar en el Más Allá. Una vida sin inspiración es una vida de estancamiento. Con el dinamismo de la inspiración incesante daremos un nuevo significado a la vida e inmortalizaremos la vida.
El propósito de la vida es realizar a Dios. La realización nunca puede llegar al individuo inactivo. Tenemos que desear la Realización. Tenemos que pagar el precio por ello. No hay alternativa. Una cosa es de capital importancia: diciendo a los demás que eres un alma realizada, puede que los convenzas, puede que incluso engañes a tu propio corazón, pero no puedes engañar a Dios.
Para la Realización de Dios, el primer requisito es la paz. La paz está basada en el amor: el amor a la humanidad y el amor a Dios. La paz está basada también en el desapego: Ni sed de ganancia ni temor a la pérdida; ¡he aquí que la paz es tuya! La paz está basada también en la renuncia. Esta no es una renuncia a las posesiones mundanas sino a las limitaciones y a la ignorancia. Esa paz es la Paz verdadera que no es afectada por el ruido del mundo, externo o interno.
Cuando tienes esa Paz divina, la Realización no puede evitar llamar a la puerta de tu corazón. Para ser más exactos, el Loto de la Realización comenzará a florecer en tu corazón, pétalo a pétalo. Para la Realización de Dios no son obligatorios los templos, iglesias o sinagogas. Ni tampoco se requiere el tapiz de escrituras y sermones. Lo que es imperativo es la meditación. Esta meditación te hará realizar a Dios el Infinito dentro de tu alma, corazón, mente y cuerpo.
El propósito de la vida es vivir una vida divina. Estamos viviendo en este mundo. Sabemos que el hombre no vive solo de pan. Necesita del alma para vivir en el mundo de la Realidad de Dios. El alma sola posee la capacidad de ver y sentir lo conocido y lo Desconocido, lo existente y lo no existente, el sueño del pasado, el logro del presente y la esperanza del futuro.
Aceptemos la vida interna, la vida espiritual. Los errores en nuestro viaje son inevitables. El éxito sin empeño es la imposibilidad misma. Sin trabajo no hay progreso. Debemos dar la bienvenida a la experiencia, puesto que no podemos aprender nada sin ella. La experiencia puede ser alentadora o desalentadora. Pero es la experiencia la que nos convierte en seres reales, la que nos muestra el verdadero significado de nuestra existencia misma.
Seamos todos verdaderamente espirituales. Realicemos a Dios a través de nuestra comunión constante con Él. No necesitamos tener un tiempo o un lugar en particular para nuestra meditación. Debemos trascender la necesidad del tiempo y el espacio. Cuando profundizamos en nuestro interior, sentimos que un instante no puede ser separado de otro, un lugar no puede ser separado de otro. Aspiremos a vivir en el Eterno Ahora de la Realización de Dios, en el Eterno Ahora del Sueño y la Realidad de Dios. Este Sueño es el Sueño de la Trascendencia que siempre se supera. Esta Realidad es la Realidad de la Revelación que siempre florece.
¿Qué es la espiritualidad?
La espiritualidad es la universalidad de la Verdad, la Luz y el Deleite. La espiritualidad es la necesidad consciente de Dios. La espiritualidad es la oportunidad constante de realizar y probar que todos nosotros podemos ser tan grandes como Dios.Dios es Deleite. El Deleite es el respirar del alma. Dios no quiere ver el rostro de la tristeza. Dios nos dará la infinitud en el momento en que estemos dispuestos a ofrecerle tan solo un destello del deleite de nuestra alma.
El mundo está afligido. Nosotros somos responsables de ello. Nuestros sentimientos de autointerés y autoimportancia son totalmente responsables de ello. La conciencia individual debe expandirse. El hombre necesita inspiración. El hombre necesita acción. La espiritualidad necesita al hombre. La espiritualidad necesita la realización absoluta. La espiritualidad posee el ojo interno que enlaza cada condición de la vida con la certeza interior.
El hombre puede hacer y deshacer sus condiciones externas mediante sus pensamientos espirituales. Solo para quien lleva a Dios en sus pensamientos y acciones, Dios es una Realidad viviente.
La espiritualidad posee una llave secreta que abre la Puerta de lo Divino. Esta llave es la meditación. La meditación simplifica nuestra vida externa y energiza nuestra vida interna. La meditación nos proporciona una vida natural y espontánea. Esta vida llega a ser tan natural y espontánea que no podemos respirar sin tener conciencia de nuestra divinidad.
La meditación es un regalo divino. Es la aproximación directa, pues conduce al aspirante hacia Aquel de quien ha descendido. La meditación nos dice que nuestra vida humana es algo secreto y sagrado y confirma nuestra herencia divina. La meditación nos da un nuevo ojo para ver a Dios, un nuevo oído para oír la Voz de Dios y un nuevo corazón para sentir la presencia de Dios.
La vida espiritual no es un lecho de rosas; tampoco es un lecho de espinas. Es un lecho de realidad e inevitabilidad. En mi vida espiritual veo el papel del diablo y el papel de mi Señor. Si el diablo posee la tentación, mi Señor posee la Guía. Si el diablo tiene oposición, mi Señor tiene Ayuda. Si el diablo tiene castigo, mi Señor tiene Compasión. Si el diablo me lleva al infierno, mi Señor me lleva al Cielo. Si el diablo tiene para mí la muerte, mi Señor tiene para mí la Inmortalidad.
Desde la plenitud de nuestro corazón y con lágrimas inundando nuestros ojos, debemos rezar a Dios. Debemos elevar nuestro objetivo tan alto como la realización de Dios, puesto que ese es el único propósito de nuestra existencia terrenal. Dijo Sri Ramakrishna: «Para ningún propósito ha nacido, quien teniendo el raro privilegio de haber nacido hombre, es incapaz de realizar a Dios en esta vida».
La ciencia ha logrado maravillas. No obstante, el alcance de su visión es limitado. Hay mundos más allá de los sentidos; hay misterios ocultos. La ciencia no tiene acceso a estos mundos; la ciencia nunca puede resolver estos misterios. Pero una figura espiritual puede fácilmente, con su visión interna, penetrar en estos mundos y sondear estos misterios. Y aún así, una figura espiritual es un auténtico idealista que no construye castillos en el aire sino que, mas bien, tiene sus pies firmemente plantados en la tierra.
La espiritualidad no es mera tolerancia. Ni siquiera es aceptación. Es el sentimiento de unidad universal. En nuestra vida espiritual consideramos lo Divino, no solo en términos de nuestro propio Dios sino en términos del Dios de todos. Nuestra vida espiritual establece firme y seguramente las bases de la unidad en la diversidad.
La espiritualidad no es mera hospitalidad hacia la fe de los demás en Dios. Es el reconocimiento y aceptación absolutos de su fe en Dios como propia. Difícil, pero no imposible, puesto que esta ha sido la experiencia y la práctica de todos los Maestros espirituales de todos los tiempos.
La «Verdad» ha sido el problema de los problemas en todas las épocas. La verdad vive en la experiencia. La verdad en su aspecto externo es sinceridad, veracidad e integridad. La verdad en su aspecto interno y espiritual es la visión de Dios, la realización de Dios y la manifestación de Dios. Eso que respira eternamente es la Verdad. Conmovedor del alma es el grito de nuestros videntes upanishádicos: Satyam eva jayate nanritam: «Solo la Verdad triunfa y no la falsedad». Bendita es India por tener este como su lema, su hálito de vida, su amplio mensaje de divinidad universal.
La espiritualidad no va a encontrarse en los libros. Aunque exprimamos un libro no obtendremos espiritualidad alguna. Si queremos ser espirituales, tenemos que crecer desde dentro. Los pensamientos y las ideas preceden a los libros. La mente levanta de su letargo a los pensamientos y las ideas. La espiritualidad despierta la mente. Una persona espiritual es quien escucha los dictados de su alma y a quien el miedo no puede torturar. Las opiniones del mundo son demasiado débiles para atormentar su mente y su corazón. Ella conoce, siente y encarna esta verdad.
Por último, tengo un secreto abierto para quienes quieran emprender la vida espiritual. El secreto abierto es este: puedes cambiar tu vida. No necesitas esperar años, ni siquiera meses para este cambio. Este comienza en el momento en que te sumerges en el mar de la espiritualidad. ¡Intenta vivir la vida de la disciplina espiritual por un día, ¡un solo día! Estás destinado a triunfar.
¿Qué es Yoga?
¿Qué es el yoga? El yoga es el lenguaje de Dios. Si deseamos hablar con Dios, tenemos que aprender Su lenguaje.¿Qué es el yoga? El yoga es lo que revela el secreto de Dios. Si deseamos conocer el secreto de Dios, tenemos que emprender el sendero del yoga.
¿Qué es el yoga? El yoga es el Hálito de Dios. Si deseamos ver a través del Ojo de Dios y sentir a través de Su Corazón, si deseamos vivir en el Sueño de Dios y conocer la Realidad de Dios, si deseamos poseer el Hálito de Dios y, por último, si deseamos llegar a ser Dios mismo, el yoga nos llamará.
Yoga es unión: la unión del alma individual con el Ser Supremo. Yoga es la ciencia espiritual que nos enseña cómo puede ser realizada la Realidad Última en la vida misma.
Lo que tenemos que hacer es aceptar la vida y satisfacer lo Divino que hay en nosotros aquí en la tierra. Esto se puede llevar a cabo únicamente trascendiendo nuestras limitaciones humanas.
El yoga nos dice cuánto hemos progresado en relación con la realización de Dios. También nos habla de nuestro papel predestinado en el Drama cósmico de Dios. La palabra final del yoga es que cada alma humana es un representante divino de Dios sobre la tierra.
Enfoquemos ahora nuestra atención en el aspecto práctico del yoga. Hay varias clases de yoga: Karma yoga, el sendero de la acción; Bhakti yoga, el sendero del amor y la devoción; y Jnana yoga, el sendero del conocimiento. Estas se consideran las tres formas más importantes de yoga. Hay otras formas relevantes de yoga, pero son ramificaciones de estas tres o bien están estrechamente relacionadas con ellas.
Estas tres sirven como las tres entradas principales al Palacio de Dios. Si queremos ver y sentir a Dios de la manera más dulce y más íntima, entonces tenemos que practicar Bhakti yoga. Si queremos realizar a Dios en la humanidad a través de nuestro servicio dedicado, entonces tenemos que practicar Karma yoga. Si queremos realizar la sabiduría y las glorias de la Existencia trascendental de Dios, entonces tenemos que practicar Jnana yoga. Una cosa es segura. Estos tres caminos nos conducen a la Autorrealización en la realización de Dios y a la realización de Dios en la Autorrealización.
Bhakti Yoga
Pídale a un hombre que hable sobre Dios y hablará sin tregua. Pídale a un bhakta1 que hable sobre Dios y solo dirá dos cosas: «Dios es todo Afecto, Dios es todo Dulzura». El bhakta va incluso un paso más allá y dice: «Puedo intentar vivir sin pan, pero nunca puedo vivir sin la Gracia de mi Señor».La plegaria de un bhakta es muy sencilla: «Oh Dios, Señor mío, ven a mi vida con Tu Ojo de Protección y Tu Corazón de Compasión». Esta plegaria es la forma más rápida de llamar a la Puerta de Dios y también el manera más fácil de ver a Dios abrir la puerta.
Un karma yogui y un jnana yogui2 pueden pasar quizá por un momento de duda sobre la existencia de Dios. Pero un bhakta no tiene ese tipo de sufrimiento. Para él, la existencia de Dios es una verdad axiomática. Más que eso, es el sentimiento espontáneo de su corazón. Pero, ¡ay!, él también tiene que pasar un tipo de sufrimiento: su sufrimiento es el de la separación de su Amado. Con las lágrimas de devoción de su corazón, el bhakta llora por restablecer su dulcísima unión con Dios.
La mente razonadora no cautiva al devoto bhakta. Los duros acontecimientos de la vida no logran atraer su atención y mucho menos absorberlo. Él quiere vivir constantemente en un reino embriagado de Dios.
Un devoto siente que, cuando camina hacia Dios, Dios corre hacia él. Un devoto siente que cuando piensa por un segundo en Dios, Dios implora una hora por él. Un devoto siente que cuando él acude a Dios con una gota de su amor para saciar su incesante sed de Dios, Dios lo envuelve en el mar de Su Amor celestial.
La relación de un devoto con Dios solo puede ser sentida, nunca descrita. El pobre Dios piensa que ningún ser humano en la tierra puede alguna vez capturarlo, puesto que Él es impagable e invaluable. ¡Ay! Se olvida de que ya le ha otorgado la devoción a Su bhakta. Para Su enorme sorpresa, para Su más profunda alegría, la devoción entregada de Su devoto es capaz de capturarlo.
Hay personas que se burlan del bhakta. Dicen que el Dios de un bhakta no es más que un Dios personal, un Dios infinito con forma, un ser humano glorificado. Y yo les digo: «¿Por qué no debería sentirlo así?». Un bhakta siente sinceramente que él es una pequeña gota y Dios el Océano infinito. Siente que su cuerpo es una porción infinitesimal de Dios-la-Totalidad sin límites. Un devoto piensa en un Dios y reza a un Dios a su propia imagen. Y está absolutamente en lo correcto al hacerlo. No tienen más que entrar en la conciencia de un gato y verán que su idea de un Ser omnipotente adquiere la forma de un gato, pero de un tamaño gigante. Entren en la conciencia de una flor y verán que la idea que la flor tiene de algo infinitamente más hermoso que ella adquiere también la imagen de una flor.
El bhakta hace lo mismo. Sabe que es un ser humano y siente que su Dios debe ser humano en todo el sentido del término. La única diferencia que siente es que él es un ser humano limitado y Dios es un Ser humano ilimitado.
Para un devoto, Dios es a la vez gozoso y misericordioso. La alegría de su corazón le hace sentir que Dios es gozoso y los pesares de su corazón le hacen sentir que Dios es misericordioso. Un pájaro canta. Un hombre canta. Dios también canta. Él canta Sus dulcísimas canciones de Infinitud, Eternidad e Inmortalidad a través del corazón de Su bhakta.
Karma Yoga
El Karma yoga es la acción sin deseo, emprendida por amor al Supremo. El Karma yoga es la genuina aceptación por parte del hombre de su existencia terrenal. El Karma yoga es la marcha intrépida del hombre a través del campo de batalla de la vida.El Karma yoga no coincide con quienes sostienen que las actividades de la vida humana no tienen importancia. El Karma yoga reivindica que la vida es una oportunidad divina de servir a Dios. Este yoga en particular no es solo el yoga de la acción física; incluye también la vida moral e interna del aspirante.
Quienes siguen este sendero rezan por un cuerpo fuerte y perfecto. También rezan por una larga vida. Esta larga vida no es una mera prolongación de la vida en términos de años. Es una vida que anhela el descenso de la Verdad divina, de la Luz divina y del Poder divino en el plano material. Los Karma yoguis son los verdaderos héroes en la escena terrestre y suya es la victoria divinamente triunfante.
Un Karma yogui es un perfecto extraño a las olas de la decepción y la desesperación de la vida humana. Lo que él ve en la vida y en sus actividades es un propósito divino. Él mismo se siente como el vínculo entre los deberes terrenales y las responsabilidades celestiales. Posee numerosas armas para conquistar el mundo, pero la más poderosa es su desapego. Su desapego desafía tanto a los reveses aplastantes del fracaso como a las oleadas del éxito que gratifican al ego. Su desapego está mucho más allá de las trampas de los penosos tormentos del mundo y del abrazo de la palpitante alegría del mundo.
Muchos aspirantes sinceros creen que los sentimientos devocionales de un bhakta y el ojo penetrante de un jnani no tienen sitio en el Karma yoga. Pero en eso están muy equivocados. Un verdadero Karma yogui es aquel cuyo corazón tiene fe implícita en Dios, cuya mente tiene una constante conciencia de Dios y cuyo cuerpo tiene un genuino amor por Dios en la humanidad.
Es fácil para un bhakta olvidar el mundo y para un jnani ignorar el mundo. Pero el destino de un Karma yogui es otro. Dios quiere que él viva en el mundo, que viva con el mundo y que viva para el mundo.
Jnana Yoga
Dios tiene tres ojos. Sus nombres son: Bhakti, Karma y Jnana. Bhakti quiere vivir en la más íntima Verdad de su Padre. Karma quiere vivir en la todo-abarcadora Verdad universal de su Padre. Jnana quiere vivir en la Verdad trascendental de su Padre.El hombre de devoción necesita la protección de Dios. El hombre de acción necesita la guía de Dios. El hombre de conocimiento necesita la instrucción de Dios.
La fe del bhakta en Dios y el amor del Karma yogui por la humanidad no interesan a un Jnana yogui y mucho menos le inspiran. Él no quiere otra cosa que no sea la mente. Con su poder mental se afana por tener una experiencia personal de la Verdad más elevada. Él ve a Dios como la Fuente del Conocimiento. Siente que por medio de su mente es como alcanzará su Meta. Al principio de su camino, siente que nada es tan importante como la plenitud de la mente. Antes o después, llega a darse cuenta de que debe trascender la mente si desea vivir en el Conocimiento Supremo.
La vida es un misterio. También lo es la muerte. Un Jnana yogui quiere sondear estos dos misterios aparentemente irresolubles de la creación de Dios. También desea trascender tanto la vida como la muerte y habitar en el Corazón de la Realidad Suprema.
El hombre vive en el mundo de los sentidos. No sabe si este mundo es real o irreal. Un hombre común está satisfecho con su propia existencia. No tiene ni la capacidad pensadora ni el interés sincero de entrar en el significado más profundo de la vida. Quiere escapar de los problemas de la vida y de la muerte. Desgraciadamente no hay escape. Tiene que nadar en el mar de la ignorancia. Solo un Jnana yogui puede enseñarle a nadar a través del mar de la ignorancia y entrar en el Mar del Conocimiento y la Luz.
Un Jnana yogui declara: «Neti, neti». «Esto no es, esto no es». ¿Qué quiere decir? Quiere decir que hay un mundo más elevado que este mundo de los sentidos, una verdad más elevada que esta verdad ligada a la tierra. En cierto modo, quiere decir que hay dos partes en oposición. Una parte consiste en la falsedad, la ignorancia y la muerte. La otra parte consiste en la Verdad, el Conocimiento y la Inmortalidad. Al pronunciar «Neti, neti», le pide al hombre que rechace la falsedad y acepte la Verdad, que rechace la ignorancia y acepte el Conocimiento, que rechace la muerte y acepte la Inmortalidad.
¿Cuál es el plan de Dios?
¿Cuál es el plan de Dios? Esta pregunta se presenta y se discute a menudo. Peculiarmente, la idea misma de un plan de Dios no solo atrae la atención de quienes creen en Dios sino también de quienes niegan la existencia de Dios.¿Tiene Dios un plan? ¡No, jamás! Hacer un plan significa diseñar una estimación del trabajo que se ha de hacer en el futuro. Es la tentación del éxito lo que nos inspira a menudo a arrojarnos plenamente en las actividades. Queremos devenir el éxito del futuro. Por eso, los planes nos ayudan hasta cierto punto. Pero Dios no necesita ningún plan. Para Él, la visión del Futuro no es algo que se haya de cumplir sino algo que ya aguarda, mejor dicho, que se cierne sobre el gigantesco seno del presente.
El mundo ha estado siempre cautivado por el movimiento, aquí, allá y en todas partes. La disminución del movimiento entusiasta es la ruina de la vida humana. Cada movimiento ha de pasar por altibajos antes de alcanzar su objetivo. El movimiento es la expresión externa de un impulso interno. Este impulso interno es el representante de la Voluntad de Dios en un cuerpo humano, buscando jugar con el Más Allá y despertar lo Infinito dentro de lo finito.
Dios no tiene plan. Tampoco lo necesita. Él no es un ser mental que no puede pensar en el futuro sin un plan. Lo que Dios es, es Deleite. Lo que Dios quiere que tengamos es Deleite. Únicamente podemos tenerlo volviendo todo lo que tenemos y todo lo que somos hacia la Realidad Suprema.
Debemos pensar primero en la existencia de Dios y luego, si es menester, podemos pensar en el plan de Dios. ¿Existe Dios? ¿Dónde está la prueba? Nuestro corazón mismo es la prueba. Constantemente nuestro corazón nos demanda o nos ruega que veamos a Dios en todas partes y en todas las cosas. Con la aspiración de nuestro corazón puede sentirse la existencia de Dios. Con la aspiración de nuestro corazón podemos ver que el Cielo de Dios —que es el Silencio— y la tierra de Dios —que es el Poder— no solo son interdependientes sino también sonrisas complementarias de la Realidad eterna de Dios.
Algunas personas dicen que el mundo ha surgido a partir de un plan concebido por Dios. Ven que el mundo está lleno de sufrimiento y de imperfección y sienten que ellos podrían haber hecho un mundo mejor si se les hubiera dado la oportunidad. A ellos les digo: «¿Quién os lo impide? Sois vosotros quienes tenéis que cultivar el suelo para recoger una cosecha abundante de perfección y satisfacción».
Mucho hemos aprendido del sufrimiento y de la imperfección. Lo que necesitamos ahora es Deleite y Perfección. No podemos tener estas dos cualidades divinas encontrando fallas a un plan que hemos atribuido a Dios. Solo podemos tener Deleite y Perfección viviendo en la Conciencia de Dios. No hay otra manera.
La interpretación que el hombre hace del sufrimiento y la imperfección está basada en sus ideas y nociones mentales preconcebidas. La interpretación de Dios está basada en Su Visión directa en su Realidad absoluta y última. La interpretación del hombre necesita justificación. Pero la interpretación de Dios no necesita ninguna justificación, puesto que Él es al mismo tiempo la Verdad personificada y la Verdad revelada.
De modo similar, un hombre espiritual mira a Dios desde un ángulo diferente al de un hombre común. Aquel siente que Dios tiene y es todo, lo manifestado y lo no manifestado. Su Dios está en un proceso eterno de Perfección siempre progresivo. Sin embargo, un hombre común siente que Dios todavía tiene que lograr algo para transformar el mundo.
Dios es un niño, un eterno Niño divino. ¿Cómo puede un niño tener un plan? ¡Imposible! Así como un niño humano juega con sus muñecos, vistiéndolos y cuidándolos, Dios, el Niño divino, hace lo mismo con sus muñecos, los instrumentos humanos. Pero Dios, siendo el Niño divino, todo lo que hace, lo hace de una manera consciente, significativa y divina.
Los planes inconscientes, semiconscientes, conscientes y espiritualmente conscientes del hombre y las manifestaciones autorreveladas de Dios son inseparables. El Secreto Supremo es que los planes del hombre están siempre unidos al Hálito del Supremo. El hombre tiene que saber esto. No hay nada ulterior que saber. El hombre tiene que sentir esto. No hay nada más profundo que sentir. El hombre tiene que realizar esto. No hay nada más elevado que realizar.
Segunda parte: Preguntas y respuestas sobre la vida interior
¿Cómo se puede reconciliar la torpeza y el declive interno de Estados Unidos con su evolutiva inquietud espiritual?
Tu pregunta es sumamente interesante y además llama a la reflexión. Es una pregunta sobre la cual podría decirse mucho. No quiero considerarla desde el punto de vista sociológico, sino desde el punto de vista espiritual, que no es muy bien entendido.El declive interno de Estados Unidos, para mí, no es tan grave ni tan vital como usted siente que es. Considero que es una batalla entre la oscuridad y la Luz. Cuando nos abrimos conscientemente a la luz, es inevitable que todas nuestras debilidades y limitaciones inconscientes salgan a la superficie para obstaculizar el camino. Cuanto más nos atrae la Luz, más fuertes se hacen nuestras partes rebeldes, no divinas e inconscientes. Esto es una ley espiritual ineludible, la cual podemos ver operar tanto en el individuo como en la colectividad. Antes de proseguir con tu pregunta sobre América, permíteme explicar por qué existe esta ley.
La ignorancia ha gobernado siempre la tierra y aún ahora continúa dominando la conciencia terrenal. El mundo material no ha aspirado conscientemente a su propia realización interior, que forma parte de la predestinada realización espiritual integral de la humanidad. La oscuridad ha sido siempre la dueña. No quiere que una fuerza superior ocupe su sitio, por lo tanto, lucha con todo su poder para perpetuar su dominio. Y así, cuando la fuerza divina consigue abrirse paso en una cierta área de la conciencia terrestre y es recompensada con una renovada aspiración, las fuerzas no divinas también intensifican sus esfuerzos, creando valores e ideas que están totalmente vacíos de cualquier verdad superior. Esta eterna batalla entre la oscuridad y la Luz se vuelve aún más intensa cuando un ciclo nuevo y más elevado está a punto de comenzar en la evolución del género humano, como es el caso de hoy en día.
Estas son las principales razones por las que sientes que hay un gran abismo entre las altas aspiraciones e ideales de Estados Unidos, por un lado, y algunas de sus acciones y valores no iluminados, por otro. Su evolutiva conciencia espiritual y sus precipitados movimientos externos no están realmente colaborando; no se están ayudando entre sí. Hasta que la Luz no despunte por completo, la verdadera búsqueda no puede avanzar sin reservas; de ahí que los valores que conducen al progreso espiritual integral no son muy evidentes.
Por otra parte, Estados Unidos es una nación joven. No quiere caminar, quiere correr tan rápido como pueda para cruzar la línea de meta en primer lugar. Sabemos que al correr a toda velocidad hay muchas posibilidades de tropezar o salirse de la pista. No obstante, con el sincero y dinámico impulso de progreso de Estados Unidos, sus tentativas y extravíos presentes palidecerán en la insignificancia mientras visionamos la promesa y las posibilidades de su futuro cumplimiento.
¿No siente que las fronteras nacionales, la disparidad económica y los dogmas religiosos dividen a los seres humanos en diferentes campos, creando ambientes no espirituales y haciendo que la paz sea una estrella lejana para un individuo así como para una nación?
Creo firmemente que estas fronteras nacionales y demás están deteriorando realmente el crecimiento de nuestra conciencia humana evolutiva. Pero es la clarificación de la mente y el espíritu individuales lo que debe preceder al despertar de nuestras instituciones sociales como las iglesias y los gobiernos. Es la élite espiritual y mental la que puede infundir a las masas su luz iluminadora. Como sabemos, las políticas de las instituciones y de las naciones son generalmente representaciones de la conciencia general. Los individuos iluminados pueden influenciar considerablemente estas políticas. La Madre India, en particular, no ha carecido de tales almas iluminadas, ni carece de ellas ahora.Es solo una cuestión de tiempo hasta que el tiempo mismo cree una apertura para que la conciencia espiritual pueda calar en el individuo y en su sociedad. Por nuestra parte, tiene que hacerse un esfuerzo espiritual consciente para que las fuerzas superiores desde lo alto puedan descender y tocar las profundidades mismas de nuestros corazones buscadores. Cuando esto ocurra, la brecha que ahora vemos entre nuestra aspiración y su cumplimiento en la sociedad dejará de existir.
Francamente, me gustaría saber lo que ha hecho la espiritualidad de la India por su país. ¿Cómo es posible que, a pesar de sus yoguis y santos, continue siendo un país pobre y atrasado?
Primero tenemos que comprender qué ha provocado esta situación. En la antigua India, no se renunciaba a la vida material. En aquella época las gente aspiraba a una síntesis de la materia y el espíritu, y en cierta medida lo consiguieron. Pero existe un gran abismo entre aquel remoto pasado y el presente.
En los últimos períodos de la historia de la India, los santos y videntes llegaron a sentir que la vida material y la vida espiritual nunca podrían ir juntas, que tenían que renunciar a la vida externa a fin de alcanzar a Dios. Por este motivo se descuidó la vida externa. Ello condujo a las conquistas extranjeras y a muchos otros problemas. Incluso hoy en día, la actitud de que la belleza y la prosperidad material deben negarse es muy común en India. Esto explica en gran medida su continua pobreza.
Pero actualmente hay gigantes espirituales en India que sienten que Dios debería ser realizado en Su totalidad, que el Creador y la creación son una unidad inseparable. Ellos abogan por la aceptación de la vida, por la necesidad real del progreso y la perfección en todas las esferas de la existencia humana. Este nuevo enfoque está ampliamente aceptado en la India moderna.
Puede que India esté hoy sumida en la pobreza, pero progresará rápidamente en virtud de su nueva conciencia y su nueva aspiración. No solo tiene un corazón magnánimo sino también el poder de hacer aflorar la fuerza de su alma y emplearla para resolver todos sus problemas.
¿Podría decirme por qué en India la gente venera a tantos dioses y diosas y no a uno solo?
¿Podría usted decirme por qué venera al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo y a tantos ángeles y santos? En India, tenemos numerosos dioses y diosas. De hecho, sentimos que cada individuo debe tener su dios propio, que cada persona debe tener su propio proceso para realizar a Dios.
En realidad, estos dioses y diosas simplemente son diferentes manifestaciones del Único Absoluto. Cada deidad personifica un aspecto o cualidad en particular del Supremo. Nuestra incapacidad para reconocer en todos estos diferentes aspectos la Armonía universal que lo abrazado todo, da lugar a nuestras disputas y malentendidos. En cuanto realizamos el Espíritu universal, el Uno impersonal, podemos estar en armonía perfecta con todas las diferentes creencias. Entonces podemos ver la verdad que hay detrás de la concepción de los diferentes dioses y diosas.
El sistema de castas es absolutamente malo. ¿Por qué lo tienen? ¿Puede decir una sola palabra a favor de ello?
Bien, debo objetar su comentario y decirle que en este mundo no existe nada absolutamente malo. El sistema de castas ha servido y aún ahora continúa sirviendo para cierto propósito. A pesar de todas sus degeneraciones, ha sido un sistema que ha unido a las diferentes partes de la sociedad. Si tratamos de verlo como un sistema que une a las personas en lugar de dividirlas, comprenderemos mejor el valor que ha tenido durante miles de años. La sociedad era concebida como una gran familia. Cada grupo trabajaba para hacerla funcionar de manera armoniosa. En una familia, tal vez un hermano sea maestro espiritual, otro ejecutivo, un tercero comerciante y el cuarto agricultor. Cada cual ayuda a la familia a su propia manera en el momento necesario. Sus conocimientos combinados y la cooperación armoniosa entre ellos es lo que crea una unidad real en su vida familiar. Así fue en su origen el sistema de castas. Cada grupo tenía responsabilidades y deberes. Cada grupo trabajaba para el bien del conjunto. Lo importante es cómo se utilizaba este sistema. En su forma ideal, el sistema de castas tiene mucha verdad y valor, pero las actitudes erróneas que han entrado en él a través de la ignorancia humana requieren que el sistema actual sea suplantado por algo más adecuado a una sociedad moderna y avanzada.
Si un hindú residente aquí se casa con una mujer americana, ¿Será el matrimonio aceptado por los padres cuando vayan a India?
Eso depende completamente de los padres. Si son ortodoxos y conservadores, es posible que no lo acepten. Pero si los padres son liberales en sus ideas y atesoran ideales amplios, si valoran el vínculo entre Oriente y Occidente, aceptarán con gusto a su hijo y a su nuera. Desde el punto de vista espiritual, a la Luz de Dios, no es la raza ni la religión sino la verdadera satisfacción de dos almas humanas en unión lo que tiene suprema importancia.
¿Es cierto que algunas personas en India pueden caminar sobre el fuego? ¿No le asusta o le sorprende esto?
En dos ocasiones tuve la oportunidad de presenciar tal demostración. No tuve miedo porque afortunadamente yo no era uno de los participantes. Y no me sorprendió porque era consciente del poder de la fe. Ellos tenían una tremenda fe en Govinda (el Señor Krishna). Cantando el nombre de Govinda con intensa devoción, caminaron incólumes sobre el fuego.
En India, las mujeres se someten a sus maridos. ¿Por qué no se preocupan de su propia individualidad?
Espero que conozcas el significado de la entrega. En la entrega real no perdemos nuestra individualidad. Al contrario, la expandimos. Por ejemplo, cuando nos entregamos absolutamente a Dios, en nuestra adoración a Dios devenimos uno con Él. Su Poder se suma entonces al nuestro. La entrega es enteramente voluntaria. Someterse por miedo a alguien más poderoso que nosotros, no es entrega. La verdadera entrega es una gran fuerza que se colma cuando se vuelve una con el objeto de su adoración. En India, las mujeres entregan alegremente y sin reservas su existencia misma a sus esposos y obtienen la auténtica alegría de la unión verdadera.
Nos ha explicado lo que es la entrega suprema. Ahora me gustaría que nos explicase lo que es el sacrificio supremo.
Mi joven amigo, me complace enormemente escuchar tu pregunta. El sacrificio supremo es el sacrificio de uno mismo por una causa noble. Para satisfacer a Dios, si la necesidad lo exige, quizá tengas que abrazar la muerte. Para elevar a la humanidad, si la necesidad lo requiere, quizá tengas que renunciar a tu propia inmortalidad. El sacrificio supremo es este. Intentémoslo. Vale la pena aspirar a ello.
Si el hombre, cuando no está satisfecho con el mundo, escapa de él en busca de planos superiores de existencia. ¿Cómo podrá la humanidad establecer alguna vez la paz y la felicidad sobre la tierra?
Tu pregunta demuestra un notable sentido de los valores espirituales. No hay duda de que el mundo es todo imperfección. La vida se presenta como una gran incógnita. El mal está presente en todas partes. Estos son los problemas a los que nos enfrentamos cada día. Es más, cuanto más avanzada está una persona espiritualmente, mayor es su sufrimiento a causa de las condiciones actuales del mundo. Ve la enfermedad, siente la enfermedad, pero no tiene la medicina adecuada. Incluso aunque tenga un remedio, no es suficiente para curar todas las dolencias terrenales. Por eso, a menudo siente que su lucha no tendrá valor y toma el sendero más fácil, que es el sendero de la huida hacia la Dicha de los planos superiores.Pero este nunca puede ser el caso de un guerrero divino. Él luchará hasta conseguir la victoria. Ahora bien, ¿qué queremos decir con «la victoria»? Es el establecimiento del Reino de Dios aquí en la tierra y no en algún otro mundo superior. Como sabe que lo Divino es omnipresente, busca revelarlo en la vida cotidiana. Si no estamos satisfechos con el mundo tal cual es, esa no es una razón para abandonarlo. Al contrario, deberíamos tratar de cambiarlo —física o intelectual o espiritualmente— conforme a nuestro propio desarrollo y nuestras propias capacidades.
Dios es la perfección Perfecta. Únicamente se puede alcanzar esta Perfección cuando existe una unión inseparable entre la Materia y el Espíritu, entre la Vida interna y la externa.
Mi esposa, que por lo demás es el más razonable de los seres, insiste en que todas las creencias religiosas son delirios producidos por la ansiedad existencial. La mayoría de la gente no soporta la idea de que la vida no tenga más sentido que el hecho biológico y racional de la misma. Pero ella siente que eso debería satisfacer a cualquiera. Ella cree que la muerte debe afrontarse del mismo modo, como una realidad biológica. Es una vieja teoría que, entiendo yo, no puede ser probada ni refutada a nivel intelectual.
La verdad última en lo que concierne a la vida y a la muerte nunca puede ser adecuadamente explicada o expresada. Solo puede ser sentida por el aspirante y conocida por el alma realizada. Coincido completamente con usted en que esta idea —así como también la expresada por su esposa— no puede verificarse intelectualmente. Sin embargo, lo que su esposa siente sobre la vida y la muerte no puede demostrar ser más cierto que lo que siente usted.La memoria humana no es la primera y última palabra en la realidad. Si, a los ochenta años, no puedo recordar ninguno de los incidentes que ocurrieron en mi vida antes de los cuatro años, eso no significa que yo no existía antes de esa edad. Así como una serie de años pasan mientras vamos de los cuatro a los ochenta, hay una serie de vidas que conectan el presente con el pasado distante y se proyectan en el futuro inminente.
Además, hay algo que está más allá de la comprensión de nuestra limitada conciencia corporal. Incluso cuando una persona está sumamente implicada en las actividades físicas más comunes, puede sentir a veces, en su interior, algunas verdades extrañas. Estas son generalmente poco familiares y altamente elevadoras. Estas verdades procedentes de un mundo más elevado o más profundo, de un plano diferente de conciencia, y llaman a la puerta de su mente. Así, ella posee y es poseída por fuerzas que están más allá de su conciencia ordinaria.
Es cuando nos sintonizamos con estas fuerzas superiores —de hecho, con la armonía universal— cuando la vida deja de ser insoportable. Coincido completamente con la opinión de su esposa de que cuando una persona no ve un significado, un objetivo o un propósito en la vida, esta actitud, es más, la vida misma, se vuelve intolerable. Sin embargo, en cuanto a las creencias religiosas, me gustaría plantearle a ella una analogía:
Yo ahora vivo en un apartamento de Brooklyn. Si un niño me llama y me pregunta: «¿Hay un lugar llamado Colonia?» Le responderé: «Cierto, hijo mío, está en Alemania». Supongamos que me dice: «¡Tienes que demostrármelo!» ¿Cómo puedo hacerlo, excepto enseñándole mapas y fotos? Solo puedo decirle que he visitado Colonia personalmente y que hay millones de personas que también lo han hecho. Su duda no puede negar la existencia de esa ciudad.
De manera similar, quienes han realizado completamente a Dios tienen todo el derecho de decirnos que existe un Dios. Solo porque nosotros no hayamos realizado a Dios, no podemos negar Su existencia. Igual que el niño tiene que satisfacer sus ojos físicos yendo a Colonia, nosotros solo podemos demostrarnos la realidad de Dios viéndole. Y esta búsqueda de Dios le da a una vida, que de lo contrario no tendría propósito, un significado y una dirección sin igual.
Creo que el amor siempre es el mismo, ya sea humano o divino. ¿No es cierto?
No, mi joven amigo, el amor humano y el Amor divino son dos cosas completamente diferentes. Si yo te doy quince céntimos y tú me das un caramelo, eso se llama amor humano. En el amor divino, tú no esperas mis quince céntimos. Me das el caramelo alegremente por iniciativa propia. El amor divino es sacrificio, y dentro de ese sacrificio estamos cumpliendo la Voluntad de Dios, consciente o inconscientemente. En el amor humano mostramos el amor del comprador y el vendedor, que es sinónimo de interés propio. Fíjate, no estoy diciendo que los seres humanos no puedan expresar el Amor divino. Pueden hacerlo y a veces lo hacen. Pero el Amor divino consistente es, hoy en día, poco común en los seres humanos.
Ha hablado usted sobre la fe. ¿Podría explicarme este concepto de una manera un poco más fácil de entender?
Déjeme intentarlo. En primer lugar, la fe no es credulidad o creencia ciega. No significa que deba creer constantemente en lo imposible. Eso no es fe. La fe es un sentimiento espontáneo; no le importa la justificación humana. Es el ojo que vislumbra el futuro y está siempre en sintonía con una verdad superior. La puerta de la fe está siempre abierta a la Verdad que hay más allá y, en virtud de la fe, nos trascendemos a nosotros mismos.
¿Cómo podemos reforzar nuestra fe interna en Dios cuando nos vemos acosados por los desalientos en nuestra vida diaria?
Por favor, a partir de ahora trata de sentir que existe Alguien a tu alrededor que no quiere nada de ti excepto la alegría. Hay Alguien que quiere que tú siempre nades en el Mar de la Alegría y el Deleite. Si puedes permanecer en estado de alegría —no me refiero a la alegría externa de ir aquí y allí, juntarse con la gente, comprar cosas materiales— sino que si puedes tener alegría real y plenitud interna, automáticamente tendrás fe en Dios.
Cuando estamos preocupados o tenemos miedo de algo, en seguida intentamos crear una especie de fe en Dios autoimpuesta. Esta no es la fe verdadera. Cuando estamos en peligro, decimos: «¡Dios, sálvame, sálvame!» Pero decimos esto solo para apartar el peligro. Es una escapatoria. Esta clase de fe no es duradera.
Todo se halla dentro de la persona, tanto la alegría como la plenitud. ¿Pero quién es el poseedor de esta plenitud interna? Es Dios. Nosotros simplemente somos Sus devotos instrumentos. Cuando sentimos alegría interna espontánea como parte integral de nuestra vida, y sentimos su origen, podemos entonces tener fe en Dios, el poseedor de la Alegría infinita. A partir de ahora, por favor, trata de sentir tu propia alegría interna y la fe vendrá a ti espontáneamente. Respecto a tus frustraciones externas, por favor no intentes unirlas con tu alegría interna. Por favor, separa tu alegría interna de los acontecimientos externos. Solo entonces podrás fortalecer tu fe en Dios.
He estudiado muchos textos sagrados. También me complazco en predicar sobre espiritualidad, religión, la vida interna y cosas así. Pero personalmente siento un árido desierto en mi interior. No siento satisfacción con lo que estoy haciendo. Siento que estoy malgastando mi precioso tiempo y el de los demás. ¿Podría iluminarme al respecto?
Simpatizo plenamente con usted. No está solo. Existen numerosas buenas almas que navegan en el mismo barco. El estudio de los libros y las escrituras puede darnos información que citar y un cierto entendimiento. A lo sumo, puede darnos inspiración, pero nada más. Tomar prestadas las ideas de los demás, nunca puede ser verdadera iluminación para nuestra vida interior. Es mediante el estudio del libro eterno de la Verdad que hay dentro de nosotros, mediante la escucha constante a la Voz del Ser interior, como podemos ser iluminados espiritualmente. Es entonces cuando encontraremos la alegría en nuestra vida externa. Primero debemos ver a Dios y luego podemos llegar a ser como Dios. Si queremos verdaderamente ser como Dios, nuestro hablar debe dar paso a nuestro devenir. Permítame contarle una historia real.En cierta aldea de Bengala, en India, el criado de un hombre rico se dirigía todos los días a la casa de su amo cruzando el río en un ferry. Un día, había una violenta tormenta. El ferry no podía cruzar el río embravecido y el criado, forzado a desviarse muchas millas de su camino para cruzar por un puente, llegó tarde. El amo estaba furioso. «Eres un tonto», —Le gritó— «Si pronuncias el nombre de Krishna tres veces, verás que no necesitas ningún barco. ¡Podrás caminar a través del río!»
Esa tarde, cuando la tormenta no daba señales de menguar, el pobre criado se vio amenazado por la misma situación. Pero, con su fe sencilla, obedeció las instrucciones del amo. Desde lo más profundo de su corazón, pronunció el nombre de Krishna. ¡He aquí, el milagro de los milagros! Sintió que un poder le propulsaba hacia el agua y era capaz de caminar por encima de las olas mismas. Así cruzó el río. Cuando el amo oyó la historia, su alegría no tuvo límite. Un gran orgullo se alzó en su corazón. ¿No había sido su consejo lo que había producido el éxito? «Jamás supe que mi consejo tuviera un poder tan grande», —pensó— «voy a disfrutar yo mismo de este milagro».
Así que fue al río, que ahora estaba tranquilo y sereno, y pronunció tres veces el nombre de Krishna. Luego comenzó a cruzar. Pero el temor y la duda torturaron todo su ser y por más que gritó el nombre sagrado cientos de veces, su tentativa fue infructuosa. Se ahogó.
Ahora, ¿qué aprendemos de esta historia? El criado tenía fe sincera en su amo. También tenia fe implícita en el Señor Krishna. Fue su absoluta fe en un poder divino lo que le salvó y demostró la fuerza de la gracia de Krishna.
Del mismo modo, un orador, a pesar de que su fe sea débil, puede infundir fe genuina en sus oyentes. Pero siendo él mismo verdaderamente espiritual, puede ayudar a los demás de la manera más significativa. Si queremos convencer a los demás de la Verdad, nuestra autoridad más elevada viene solo del conocimiento directo de la Verdad y no de alguna escritura. En el Juego divino, la autoridad no iluminada desempeña el papel de la lámpara, mientras que la Verdad-en-realización desempeña el papel de la Luz.
¿Podría aconsejarme sobre si debería abandonar a mi esposa y a mi hijo a fin de profundizar más en la vida espiritual?
En su caso, siento que debería permanecer con su esposa e hijo. Hoy quiere abandonarlos a ellos; mañana tal vez quiera abandonar a Dios. No es dejando de lado a la humanidad como podrá realizar a Dios. Si permanece con su familia, su realización será más profunda y satisfactoria. Es cierto que en determinada etapa de la travesía espiritual es necesaria la renunciación a la burda vida material, pero en una etapa superior ya deja de ser necesario. En la etapa más elevada, ni buscamos ni renunciamos a nada.
¿Son absolutamente necesarias las experiencias espirituales para realizar a Dios?
No. Pueden haber numerosos caminos que conduzcan a la misma meta. Es posible que un camino tenga muchas flores hermosas a los lados; otro camino quizá solo tenga algunas plantas; un tercer camino puede no tener nada en absoluto. Si tres buscadores siguen caminos diferentes conforme a las necesidades y preferencias de sus almas, cada uno alcanzará la Meta Ultima.Por supuesto, las experiencias te dan confianza adicional en ti mismo. Te estimulan y te dan energía para avanzar cada vez más lejos. También te dan enorme deleite. Y mientras estás teniendo esas experiencias, tal vez sientas la presencia de un Guía invisible dentro de tu ser que te empuja hacia la luz de la Verdad para que puedas ser bendecido con la plena Realización.
Pero también puedes alcanzar la Realización plena y completa sin las llamadas «experiencias». Tu conciencia en expansión, a medida que creces en Dios, es en sí misma una sólida «experiencia» .
¿Por qué cree usted en la reencarnación? Yo sé muy bien que iré a Dios cuando muera. Y eso es todo.
Amigo mío, igual que tú irás a Dios cuando dejes el cuerpo, también iré yo. Seamos sabios. Nuestra incumbencia es ir a Dios; es asunto de Dios si quiere mantenernos en el Cielo o enviarnos de regreso a la tierra. Lo mejor es entregarse a Dios y dejar que nos colme a Su propia manera. Habiendo dejado de lado todas nuestras ideas preconcebidas respecto a la existencia o inexistencia de la reencarnación, hagamos lo único que importa: ser uno con Su Voluntad y Su Conciencia.
¿Cree que en cada encarnación el individuo se mejora a sí mismo?
Sí, porque está evolucionando, consciente o inconscientemente.
¿Se aplica a todo el mundo la ley del karma?
La ley del karma se aplica a todo el mundo, pero uno puede trascenderla a través de su propia meditación. La ley del karma existe y, sin embargo, se puede trascender mediante la realización, la unidad con Dios y el poder de la espiritualidad.
Rezar a Dios o trabajar como Dios quiere que trabajemos, ¿qué es mejor de las dos cosas?
Me alegra responder a esta pregunta de preguntas. La respuesta es muy sencilla. Rezar a Dios o trabajar como Dios quiere que trabajemos: ambas cosas tienen suprema importancia. Ambas son medios seguros hacia un fin inevitable. Y ese fin es la realización de Dios.
Ha mencionado que hay diferentes maneras de acercarse a Dios: la acción, la devoción y el conocimiento. Si una persona posee todas estas cualidades, ¿le ayudará a progresar?
Ciertamente ayuda. La actitud de servicio, la actitud de devoción y la búsqueda del conocimiento, tomadas todas juntas, nos ayudarán a progresar equilibradamente. Pero en algún momento de nuestra vida tendremos que encontrar la que nos inspira más y darle mayor importancia. Cada alma tiene su propia manera de moverse. Aquí en la tierra, nos sentimos inspirados a progresar conforme a la propensión de nuestra alma. Si aceptamos todas estas rutas, es una gran ayuda; al mismo tiempo, tenemos que prestar la mayor atención al camino de nuestra propia alma, al camino que nos da la mayor satisfacción según nuestra aspiración más profunda.
¿Podría decirme algo sobre la meditación?
Primero tiene usted que leer algunos libros espirituales que le expliquen las distintas maneras de empezar a meditar. Después comience. Pronto verá que la lectura de los libros no es suficiente. Sentirá que necesita un maestro que conozca el tipo de meditación que se acomoda mejor a su naturaleza y a su alma. Si no tiene un maestro, rece a Dios para que revele en su interior el tipo de meditación que debe adoptar. Entonces, durante un sueño o en sus momentos silenciosos, Dios le hará sentir lo que debe hacer. Ahora puede iniciar su travesía.Cuando su meditación es correcta, sentirá una especie de alegría en todo su cuerpo. Pero si no siente esa alegría, si, por el contrario, siente una tensión o perturbación mental, entonces debe saber que el tipo de meditación que está haciendo no es el adecuado para usted y no es recomendable. Cuando tiene un sentimiento de espontánea alegría interna, entonces la meditación que ha adoptado es la correcta.
Para entrar en contacto más estrecho con el propio Ser, para conocer los misterios del propio Ser interior, ¿Cuál es el procedimiento correcto? Creo que en la meditación es donde se darán las respuestas acerca del propio Ser interior ¿Es eso correcto?
Sí. En la meditación y en la concentración. Ambas ayudarán. Si quieres saber sobre tu Ser interior y aprender los misterios internos de tu vida y de la Vida Universal, necesitas la meditación y la concentración.
¿Hay algún procedimiento establecido que uno deba seguir para meditar correctamente?
Cada persona tiene su propia manera de meditar. Lo que sucede en realidad es que, a veces, un individuo obtiene desde su interior un tipo de meditación. En otras palabras, el ser interior se manifiesta y le dice al individuo que rece o medite de esta o de aquella manera, que esto o aquello le ayudará. A veces el buscador se encuentra con una figura espiritual que puede fácilmente entrar en él y conocer todo acerca de su vida interior y exterior, viendo su crecimiento, su desarrollo y su aspiración. Entonces, ese maestro puede decirle cómo y cuando meditar.
Si tienes un maestro, eres sumamente afortunado, especialmente cuando es un maestro genuino. Si no tienes maestro pero tienes una aspiración genuina, Dios dentro de ti te indicará la meditación correcta. No es posible que todas las personas del mundo tengan un maestro espiritual. Si no consigues uno, ¿qué sucederá? Todos somos hijos de Dios. Dios quiere que todos Lo realicemos. Por tanto, si consigues un maestro, muy bien. Si no, profundiza en tu interior para descubrir tu propia meditación.
Pero muy a menudo puede suceder que no reconozca mi Ser interior. No sé si la voz que oigo es la voz interior o la voz exterior y eso es sumamente confuso.
Lo comprendo totalmente. Pero si consigues un maestro que sea un alma realizada, puedes dirigirte a él en busca de ayuda y averiguar si lo que estás haciendo es correcto. O si no consigues un maestro espiritual, por favor, profundiza muy hondo en tu interior y observa si recibes una voz, un pensamiento o una idea. Luego profundiza en esa voz, pensamiento o idea y observa si te proporciona un sentimiento de alegría o de paz interior, donde no hay preguntas, ni problemas, ni dudas. Cuando consigas este tipo de paz y alegría interna, podrás sentir que la voz que has escuchado es la correcta, que es la verdadera voz interior que te ayudará en la vida espiritual.
¿Cuál es la diferencia entre la voz del silencio y la voz del yoga? ¿O no hay diferencia?
Hay una diferencia. La voz del Silencio te brindará un conocimiento concreto, una verdad concreta. Cuando entres en tu ser interno, en el reino interno donde realmente existe el Silencio, si necesitas un mensaje en concreto, lo obtendrás.Pero el yoga lo abarca todo, es el campo completo. En el yoga obtendrás el Silencio; también obtendrás Paz, Luz y Poder. Lo obtendrás todo. La voz del yoga es para todos los buscadores y en especial para aquellos que se han adentrado seriamente en la vida espiritual. La voz del Silencio está destinada a un buscador concreto en un momento concreto. Durante la meditación, por ejemplo, puedes profundizar en tu interior y escuchar la voz del Silencio. Pero la voz del yoga puedes tenerla todo el tiempo. Durante tus movimientos tanto internos como externos, puedes escuchar la voz del yoga. Puesto que has entrado en la vida espiritual, recibirás vibraciones espirituales, pensamientos, ideas y mensajes espirituales. Todas estas cosas divinas te estarán viniendo desde la voz del yoga.
Cuando intento meditar, tengo una sensación de océanos y agua ante el ojo de mi mente. Esto me produce miedo y no puedo meditar muy bien. ¿Cómo puedo meditar sin tener esa sensación de océanos y agua?
Por favor, trata de ver el océano como algo tuyo, algo que está en tu ser interno. En lugar de ver el océano con sus mareas y sus olas, por favor, considéralo como tu propia conciencia más amplia y arrójate en esa conciencia sumamente vasta y profunda. Por desgracia, tu actitud respecto al océano ha sido errónea. Hay muchos aspirantes que intentan imaginar el océano durante su meditación para poder hacer que su conciencia sea tan inmensa como el océano. Cuando ves esta conciencia, deberías sentirte feliz y afortunado.
No enfoques tu atención en la superficie del océano sino que, por favor, entra silenciosa y conscientemente en lo profundo del océano, donde encontrarás tu verdadera realidad, que es todo tranquilidad. Trata de arrojar tu propia conciencia en la inmensidad del océano y podrás meditar de la forma más poderosa y exitosa. Podrás contactar, en lo profundo de ti mismo, con eso que es más cercano y más querido para tu alma.
Señor, ¿cuándo le vino el pensamiento de que hay un Ser interior dentro de usted? Y después de descubrir que tenía un Ser interior, ¿cómo conectó con otras personas que no eran conscientes de tener un Ser interior?
He sabido intuitivamente, desde mi infancia, que existe un Ser más profundo dentro de mí. Cada uno de nosotros posee un Ser interior. Algunos son conscientes de este Ser interior y otros no. Quienes son conscientes de ello están, según nosotros, espiritualmente desarrollados. Lo que hacen para crear un puente entre el mundo exterior y el interior, entre el ser exterior y el interior, es mantener viva una llama de aspiración. Esta aspiración esta basada en el sacrificio de uno mismo, externo e interno.Supongamos que usted ha encontrado su Ser interior y su vida interior y ha descubierto las soluciones para sus problemas internos. Pero la persona que vive al lado es totalmente inconsciente de la vida interna y el mundo interno. Ahora resultaría sumamente difícil tener con ella cualquier tipo de entendimiento interno. Ella no puede venir y entrar en su conciencia, porque es muy difícil para una persona común hacerlo. Pero si usted quiere establecer un puente con ella, lo que puede hacer durante su meditación o concentración es lo siguiente. Primero profundice y saque a la luz todos sus sentimientos dulces, sutiles y armoniosos desde su interior. Y luego, conscientemente, durante su meditación, proyéctelos hacia la persona: hacia su mente, hacia su cuerpo, hacia su corazón. Entonces ha creado un puente entre usted y ella.
Dentro de su mundo interior está usted seguro. Su conexión con el mundo interior le ha dado una enorme confianza para lidiar con el mundo exterior. Ahora puede ir y hablar con la otra persona sobre la vida espiritual, la vida interior, la vida que le proporciona verdadera felicidad. Entonces ella podrá probar por sí misma.
Así pues, primero, dentro de usted mismo, igual que si riega una planta todos los días, alimente su Ser interior con la meditación. Luego, vaya al mundo exterior con su manifestación creativa para formar un puente entre sus logros internos y el mundo externo, donde tendrá lugar su plenitud futura.
Hay siete planos de conciencia en el desarrollo espiritual. ¿Cómo puedo determinar a qué plano pertenezco?
Puedes saber a qué plano perteneces arrojando tu mente externa en el mar de tu corazón aspirante, cuyo origen es la Conciencia. Esta Conciencia es el hálito de vida de todos esos planos. Ser conocedor de esta Conciencia te permite inmediatamente reconocer tu status —dónde estabas, dónde estás ahora y cuán lejos tienes que ir todavía—.Una vez que conoces el plano al que perteneces, intenta llevar a cabo todas tus actividades diarias en ese nivel. La manera más fácil y efectiva de operar desde dicho plano es hacer de tu ser externo un instrumento consciente y dedicado de tu visión y tu voluntad interna.
En tu caso, supongamos que quieres actuar desde la mente intuitiva. Una vez que hayas visto ese plano y seas consciente de él, puedes intentar permanecer allí mediante tu aspiración psíquica y tu voluntad tenaz. Esta es la verdadera forma de lograr el dominio sobre un plano en particular.
Usted siempre emplea la palabra «conciencia». ¿Qué significa exactamente?
Le daré una definición sencilla: la conciencia es el destello de vida que nos conecta a cada uno con la Vida Universal. Es el hilo que nos pone en sintonía con el universo. Si usted quiere volar en lo Trascendental, necesita el hilo de la conciencia.La conciencia es un destello que os permite penetrar en la Luz. Nuestra conciencia es lo que nos conecta con Dios. Es el eslabón entre Dios y el hombre, entre el Cielo y la tierra.
¿Tenemos control sobre nuestra conciencia?
Una persona común no tiene el control de su conciencia. Pero una persona espiritual es capaz de controlar la suya. Ella intenta llevar una vida mejor, una vida más elevada, y al hacerlo, hace descender la Luz del Más Allá en la oscuridad del mundo presente.
¿Cómo puedo trabajar sobre mi conciencia?
No pienses en hacer nada. Sencillamente, deja abierta la puerta de tu conciencia, pero fíjate si quien entra es un ladrón o es un amigo. Deja solo entrar a quienes quieres que entren. Aleja los pensamientos inferiores. Abre la puerta a los pensamientos más nobles y sublimes. Este es el primer paso para trabajar sobre tu conciencia. Los siguientes pasos te vendrán desde dentro.
¿Cuál es el significado de AUM?
Aum es una palabra del sánscrito, una sílaba. Una palabra del sánscrito o una sílaba que posee un significado especial y un poder creativo. Aum es la Madre de todos los sonidos. Cuando entonamos Aum, lo que sucede realmente es que hacemos descender la Paz y la Luz desde lo alto y creamos una armonía universal dentro y fuera de nosotros. Cuando repetimos Aum, tanto nuestro ser interno como nuestro ser externo se inspiran y se cargan de un sentimiento y una aspiración divinos. Aum no tiene igual. Aum posee un poder infinito. Simplemente repitiendo Aum podemos realizar a Dios.Cuando cantes Aum, procura sentir que es Dios quien está ascendiendo y descendiendo dentro de ti. Cientos de buscadores en India han realizado a Dios sólo repitiendo Aum. Aum es el símbolo de Dios el Creador.
Cuando repitas Aum, por favor intenta observar lo que sucede realmente. Si repites el nombre de un gato, un perro o un mono, o incluso el de una persona ordinaria, no recibes inspiración alguna. Pero cuando pronuncias Aum, que es el símbolo del Creador, el hálito de vida del Creador, en seguida obtendrás un sentimiento interno, un sentimiento que inspira tus movimientos internos y externos a ampliar tu visión y a colmar tu vida aquí en la tierra. Este es el secreto de Aum. Si quieres atesorar un secreto toda su vida, aquí tienes el secreto. Canta Aum con toda tu alma y todo es tuyo.
¿Es mejor meditar en Aum o en Dios?
Todo tiene su propio momento. Acabo de dar el significado de Aum y el otro día hablé acerca de Dios. Tú debes saber en qué palabra tienes más fe. Cuando una persona dice «Dios», todo su amor, toda su fe y toda su devoción emergen a la superficie. Puede ser que en otra persona no ocurra así. En tu caso, te dije que repitieras el nombre de Dios porque tú vas a la iglesia y rezas a la manera cristiana. En tu cultura, estás más familiarizado con el término «Dios». En India repetimos Aum o el nombre de una deidad, como Shiva, Krishna o Kali. Lo más importante es saber en quién o en qué aspecto del Supremo tiene uno fe absoluta. Cuando te hablé acerca de Dios, tuve el sentimiento de que toda tu vida habías sido instruido para rezar a Dios. Pero hoy Aum entra en ti con su significado. Un día meditaré contigo y veré si Dios, Aum, Supremo, Infinito o algún otro aspecto del Absoluto te inspira más. Lo que es de capital importancia es la inspiración que obtengas.
¿Es Dios un ser mental?
Nosotros tenemos un cuerpo físico y una mente. Asimismo, podemos considerar a Dios como un ser físico, poseedor de una mente como la nuestra. A menudo, la gente imagina a Dios como alguien compuesto de una mente gigante, o bien funcionando con la mente, igual que ellos. Hasta el día de hoy, la mente ha sido el logro más grande de la humanidad. Con la ayuda de la mente, la ciencia y nuestro mundo físico han progresado enormemente. Como la mente ha sido nuestro logro más elevado, tendemos a pensar en Dios como un ser con una mente de lo más desarrollada. Pero Dios no es un ser mental. Dios no actúa desde la mente. Él no necesita de las formulaciones mentales que nosotros utilizamos para actuar. Dios no necesita formular ideas de una manera mental. Los seres humanos generalmente piensan antes de actuar. En el caso de Dios, no es así. Él emplea Su Fuerza de Voluntad, la cual, mientras ve, también actúa y deviene. El ver, el actuar y el devenir de Dios son cosas simultáneas e instantáneas.
¿Cómo puede uno moverse finalmente hacia el éxito creyendo en que «se hace el camino al andar»? ¿Es realmente posible?
Es muy posible. Creemos que debemos tener un plan primero para poder alcanzar el éxito en el futuro, al progresar y lograr conforme a nuestro plan. Ahora estamos trabajando con nuestras mentes. La mente dice: «Tengo que conseguir algo. Tengo que pensar cómo puedo ejecutar mi plan». Pero Dios no hace eso; Dios ve el pasado, el presente y el futuro en un abrir y cerrar de ojos. Cuando somos uno con Dios, cuando —por medio de constante aspiración— nos identificamos con la Conciencia de Dios, cualquier cosa que hagamos será hecha espontáneamente. No utilizaremos la mente, sino que actuaremos siempre desde nuestra propia conciencia interna, con nuestra facultad intuitiva. Y cuando desarrollamos esa facultad intuitiva, podemos actuar fácilmente sin tener un plan. En cada momento, la posibilidad de la total manifestación que va a tener lugar se materializará justo delante de nosotros. Ahora pensamos que dentro de, digamos, diez o veinte días, puede materializarse alguna posibilidad concerniente a nuestras esperanzas y aspiraciones. Pero cuando somos uno con la Conciencia de Dios, eso es más que una posibilidad. Es algo inevitable, es un logro inmediato. La visión y el cumplimiento van juntos. En la conciencia humana común, la visión es una cosa y el cumplimiento es otra. Pero cuando somos uno con la Conciencia de Dios, la visión y el cumplimiento son inseparables.
Acerca de la visión y su cumplimiento, ¿cómo sabe uno que está teniendo la «visión» correcta?
¿Te estás refiriendo a ti mismo o estás hablando en general? Si te refieres a ti, te lo puedo decir fácilmente. Yo sé que en tu meditación hay momentos en que profundizas mucho y tu voz interior te dice, de improviso, que algo ya se ha hecho. Tu mente no viene a imponer sus ideas a esa voz diciendo: «Si haces esto, tal vez sea un error; no lo hagas o algo podría suceder en el futuro; si lo haces… y si no lo haces…», etc. La mente no interfiere. Puedes tener la seguridad de que cuando tienes este tipo de visión en tu meditación profunda, es correcta y espontáneamente traerá su propio cumplimiento.
Guru Chinmoy, hablaba usted de la visión sin mente. ¿Es eso lo que se conoce como intuición? ¿O es otra cosa la intuición?
Puedes llamarlo intuición o bien percepción directa de la Verdad, la cual no necesita ayuda mental. Es conocimiento sin pensamiento ni forma mental. Es directo y espontáneo. Te hace sentir lo que es. Normalmente, ves algo y le das una forma mental diciendo: «Esto es lo que es». Pero la intuición simplemente te hace sentir de inmediato su verdadera existencia. La intuición alberga la profundidad de la Visión y la riqueza de la Realización, todo junto.
¿Es la mente misma una especie de máquina que conecta lo superior y lo inferior?
La mente es un eslabón. Por medio de la mente puedes ir a las regiones que están muy por encima de la mente. Pero al mismo tiempo, a través de la mente, puedes llegar a tu ser vital, a tu ser vital inferior. La mente es un canal que nos enlaza con lo que está por encima y lo que está por debajo.
Los libros antiguos hablan de Nama Rupa, el Nombre y la Forma. Las palabras son Nama Rupa, ¿verdad? Las ideas son Nama Rupa. Ahora bien, esto no es realmente Dios. Esto son fabricaciones humanas. El significado es algo manufacturado. No existe realidad en la palabra en sí ¿no es cierto?
Como sabe, el estudio de la semántica ha profundizado mucho en este problema. Sabemos que no es la palabra en sí, sino el concepto que atribuimos a la palabra, lo que crea la mayoría de nuestras dificultades. No es la palabra en sí misma lo que posee un valor intrínseco, sino el concepto que la palabra nos transfiere. Sin embargo, ciertas palabras espirituales están cargadas de un significado, una condición o una conciencia que se ha desarrollado en ellas a lo largo de miles de años de uso espiritual especial. Cuando profundizamos en el significado de tal palabra, revelamos su esencia misma y manifestamos su realidad interna en el plano externo, entonces la palabra cumple su propósito, tanto interna como externamente. El enfoque espiritual del problema de las palabras es que debemos ir de la forma a lo Informe. Debemos ir a través lo finito hacia lo Infinito. Ciertamente, esta es la lógica divina. La forma posee un valor incomparable al principio, pero no necesariamente al final. Para un principiante en el camino espiritual, una forma es absolutamente necesaria; la forma lo lo es todo para él. Por eso al principio decimos que Dios tiene una forma. Pero cuando el buscador profundiza en su interior y ve que Dios no es un ser humano o un ser mental sino una vasta Conciencia infinita, va más allá de la forma hacia lo Informe, y puede sentir a Dios como la Conciencia infinita. Pero, nuevamete, Dios, siendo Infinito, puede también ser finito. De lo contrario, no sería Infinito. Él es Omnipotente porque puede vivir en el diminuto átomo y en el vasto universo al mismo tiempo.
Sri Chinmoy, en la tradición hindú se habla de que Atman es igual a Brahman —el alma individual es igual al alma Universal—. Jesucristo dijo: «Yo y mi Padre somos uno». Estas dos afirmaciones, viniendo de dos trasfondos espirituales diferentes, ¿no son lo mismo desde el punto de vista espiritual?
Es la misma afirmación. Atman y Paramatman son respectivamente el alma individual y el Ser Supremo. Dios desciende a la manifestación y toma la forma del alma individual, Atman. Luego, el alma individual, en el proceso de su evolución, alcanza al Ser Supremo, Paramatman, y se convierte en Él. Para completarse de manera integral y plena en el mundo material, Dios necesita el alma individual.Esas dos afirmaciones hablan de lo mismo. Cuando Cristo dijo: «Yo y mi Padre somos uno», fue como decir que Atman y Paramatman son uno. Por eso en India decimos: Atmanam Viddhi, «Conócete a ti mismo». Si uno se conoce a sí mismo, conoce a Dios, porque en esencia no hay diferencia entre uno y Dios. La autorrealización es la realización de Dios y la realización de Dios es la autorrealización. Por esta razón, en India también decimos: Soham asmi, «Él soy yo», y Aham Brahma, «Yo soy Brahman». En la misma línea, todas las tradiciones esotéricas han sostenido siempre que el conocimiento verdadero está basado en la búsqueda interior. Por eso Jesús dijo: «El Reino de los Cielos está dentro de ti».
¿Le importaría reflexionar sobre la afirmación «El Reino de los Cielos está dentro de ti»?
Primero permítame decir que es la ciencia lo que ha contribuido en gran medida al sentimiento generalizado de que el Cielo es un lugar fuera de nosotros mismos. La ciencia ha ejercido su poder sobre los planos consciente e inconsciente del pensamiento humano. La idea del Cielo en el siglo XX, al menos en Occidente, está conduciendo a la humanidad por el camino erróneo en su concepción del Cielo. El Reino de los Cielos es algo que podemos sentir, no algo que podamos demostrar. La ciencia puede demostrar un buen número cosas. Pero el Reino de los Cielos es una cuestión de nuestro propio logro interno. Si hemos realizado el Reino de los Cielos dentro de nosotros mismos, los demás nos mirarán y sentirán que tenemos algo completamente inusual, extraterrenal y excelso. Porque hemos visto, sentido y poseído el Reino de los Cielos dentro de nosotros, nos considerarán seres extraordinarios, totalmente transformados. No es necesario decir que es nuestra aspiración, nuestro llanto interno ascendente, lo que nos conduce al Reino de los Cielos. El Reino de los Cielos es un plano lleno de Paz y Deleite. Lo sentimos cuando residimos en lo profundo de nosotros y cuando trascendemos nuestra egocéntrica conciencia individual. Cuanto más ascendamos por encima de nuestra conciencia limitada, más rápido entraremos en nuestra conciencia más profunda e infinita, más íntimamente veremos, sentiremos y poseeremos el Reino de los Cielos dentro de nosotros mismos.Sin duda, el Reino de los Cielos es más que un mero plano, como otros planos. Es un plano de Conciencia divina. Es un estado de Realización. Encarna Sat-Chit-Ananda. Sat es la Existencia divina, Chit es la Conciencia divina, Ananda es la Bienaventuranza o Dicha divina. Cuando profundizamos en nuestro interior, sentimos las tres juntas y cuando adquirimos la visión interna para percibirlas todas a la vez vivimos verdaderamente en el Reino de los Cielos. De lo contrario, la Existencia está en un lugar, la Conciencia en otro y la Dicha no está en ningún lugar cercano a las otras dos. Cuando vemos y sentimos la Existencia-Conciencia-Bienaventuranza justo en el mismo plano, cada una complementando y colmando a las otras, podemos decir que vivimos en el Reino de los Cielos. Sí, el Reino de los Cielos está dentro de nosotros mismos. No solo podemos sentirlo sino que, sin la menor duda posible, podemos llegar a serlo.
¿Qué es exactamente el ego?
El ego es precisamente eso que nos limita en cada esfera de la vida. Somos los hijos de Dios; somos uno con Dios. Pero el ego nos hace sentir que no pertenecemos a Dios, que somos perfectos desconocidos para Él. En el mejor de los casos, nos hace sentir que vamos hacia Dios, no que estamos en Dios. El ego humano común nos da una sensación de identidad separada, de conciencia separada. Sin duda, un sentido de individualidad y de importancia personal es necesario en una cierta etapa del desarrollo del ser humano. Pero el ego separa nuestra conciencia individual de la Conciencia Universal. La función misma del ego es la separación. No puede sentir satisfacción en visualizar dos cosas al mismo tiempo en el mismo nivel. Siempre siente que una debe ser superior a la otra. Así, el ego nos hace sentir que todos somos debiluchos separados, que nunca tendremos la posibilidad de ser o tener la Conciencia Infinita. El ego, en definitiva, es limitación. Esta limitación es ignorancia y la ignorancia es muerte. Así que el ego acaba finalmente en la muerte.
¿Cómo nació el ego? ¿Cómo se formó?
El ego surgió desde la limitación. En el momento en que el alma entra en la conciencia física o en el mundo físico, se encuentra en un mundo extraño, ajeno. A pesar de ser una llama de lo Divino y, en esencia, omnipotente, al alma le resulta muy difícil al principio lidiar con el mundo. E incluso más tarde, cuando la persona se hace mayor, el alma tiene que aguantar la mayor parte del tiempo experiencias desagradables solo para permanecer en el mundo físico y, lo que es más importante, para establecer lo Divino aquí en la tierra. El ego tiene cada día la oportunidad de funcionar de manera independiente y se fortalece día tras día, hasta separarse completamente de la fuente de su plenitud absoluta y divina: el alma. El ego, que quiere matar de hambre y aplastar a lo Divino en el ser humano, es alimentado por la ignorancia del mundo físico. Lo Divino, también, inicialmente alimenta al ego, pero más tarde lo ilumina y lo transforma en un instrumento perfecto del Supremo.
¿Cómo debilitamos el ego y lo sometemos finalmente?
Pensando en la Conciencia-todo-abarcadora de Dios. Esta Conciencia no es algo que tengamos que alcanzar. Esta Conciencia ya está dentro de nosotros; solo tenemos que ser conscientes de ella. Además, mientras estamos en meditación, tenemos que desarrollarla e iluminarla hasta proporciones infinitas. Y, para nuestra gran sorpresa, el ego quedará enterrado en el seno de la muerte.
Las siguientes preguntas fueron hechas por niños
Gurudev, quiero preguntarte algo. Si rompo un huevo, ¿Puede Dios unirlo otra vez?
Ciertamente puede hacerlo. Dios puede hacer todo lo que quiera.
¿Puedes hacerlo tú?
No, Shannon, lo lamento, tu Gurudeva no puede hacerlo. Pero si Dios me da el poder, puedo hacerlo fácilmente.
¿Puedo hacerlo yo?
¿Por qué no? En el momento en que Dios te dé el poder, puedes fácilmente volver a unir un huevo roto. Llegará el día en que tú, yo y todos tendremos el mismo poder que tiene Dios ahora.
¿Es verdad que cualquiera puede llegar a ser un yogui si se lo propone realmente?
¿Qué quieres decir con «realmente»? Si quieres decir sinceramente, entonces si, cualquiera puede llegar a ser un yogui.Yoga significa unión con Dios. Un yogui es aquel que es uno con Dios. Antes o después todos los seres humanos realizarán a Dios. Pero la persona que se dedica al Yoga alcanza antes a Dios. Si tú misma quieres llegar a ser una yoguini y realizar a Dios, entonces comienza a rezar desde ahora mismo.
Especialmente si quieres alcanzar a Dios antes que el resto de la humanidad, por favor no te retrases.
Ahora bien, ¿cómo se reza? Si hoy le rezas a Dios por caramelos, mañana le pedirás un helado y pasado mañana algo más. Y Dios te dará todo lo que quieras, excepto a Sí mismo. Pero si le rezas a Dios por Él mismo y nada más, Él te dará todo lo que tiene y todo lo que es. Al conseguir todo lo que Él tiene y todo lo que Él es, no solo tendrás tu golosina y tu helado y todo lo demás que querías, sino que también conseguirás cosas que nunca hubieras imaginado, cosas de una naturaleza infinita. Así que rézale a Dios todos los días para que te dé lo que necesitas y no lo que quieres. Entonces Él te dará lo que realmente necesitas para llegar a ser una con Él.
¿A qué se parece Dios?
Cuando te miro, Dios se parece exactamente a ti. Si miro a tu madre, Dios se parece a tu madre. Y si miro a otra persona, entonces Dios se parece a esa persona. Si mirarse dentro de mí mismo, encontraría que Dios se parece a Chinmoy. Aunque ahora quizá no lo veas, cuando puedas mirar profundamente en tu interior, sabrás que ninguno de nosotros puede ser considerado separadamente de Dios. Ahora estoy juntando mis dos dedos. Como ves, si lo intento, puedo separarlos. Pero si, en vez de dedos, fueran Dios y tú, no podría separaros, por muy fuerte que lo intentara. De hecho, cuanto más intentara separaros a los dos, más estrechamente os juntaríais. Porque Dios está en ti, Dios se parece exactamente a ti. Ahora mismo, eres Dios con un velo. Te has puesto una máscara, pero yo veo a través de la máscara. En el futuro, serás el Dios sin velo. Te quitarás la máscara y te veremos como Dios manifestado, el Dios descubierto.
¿Cómo es que tú puedes ver a Dios y yo no?
¡Que pregunta tan bonita! Ahora estás mirándome con tus ojos abiertos. Me estás mirando a mí, Chinmoy, y puedes verme. Ahora (poniendo las manos sobre los ojos de la niña), he tapado tus ojos. ¿Puedes verme? No, no me puedes ver. Cuando tus ojos están cerrados no puedes ver a nadie; pero cuando tienes los ojos abiertos, me puedes ver, puedes ver a tu padre, a tus amigos, a todo el mundo.Ahora bien, tienes otro ojo que está entre tus cejas y justo un poco más arriba. Es tu ojo interno, tu Tercer Ojo. En mi caso, ese ojo está abierto; lo he mantenido abierto. Por eso puedo ver a Dios y puedo ver todo lo que hay dentro de los demás. En tu caso, Shannon, igual que no puedes ver nada cuando tus ojos están cerrados, tampoco puedes ver a Dios porque tu Tercer Ojo está cerrado. Si rezas a Dios todos los días, algún día este ojo interno se abrirá. Levántate por la mañana temprano y abre tus dos ojos normales y mira a tu padre y a tu madre y a todo lo que está en tu habitación y luego reza a Dios. Un día, como resultado de la oración, verás que tu Tercer Ojo se ha abierto y también tú podrás ver a Dios, igual que ahora me ves a mí.
Preguntas y respuestas sobre el alma
¿Está el alma siempre con la persona a lo largo de su vida o puede abandonarla temporalmente e incluso establecer su hogar en otro sitio?
En general, el alma siempre permanece con la persona a lo largo de la vida, pero puede abandonar el cuerpo durante unos minutos o, a lo sumo, unas pocas horas mientras la persona duerme. También puede abandonar el cuerpo durante un breve período, mientras el aspirante se halla en estado de meditación profunda. Entonces uno puede ver su propio cuerpo. Puede verlo como un cuerpo muerto, como un cuerpo dinámico o como un haz de luz mirando a su alma, o de muchas otras maneras. Por supuesto, en ese momento uno está viendo el cuerpo con el ojo de su propia alma.
¿Viaja el alma cuando la persona duerme?
Sí. El alma hace viajes a diferentes niveles de la conciencia. Existen siete mundos superiores y siete mundos inferiores. Por lo general, el alma viaja en esos mundos durante el sueño. El alma de casi todo el mundo es lo bastante afortunada como para acceder a algunos de estos mundos, pero muy pocas personas son conscientes de estas experiencias cuando están ocurriendo o las recuerdan cuando despiertan.
¿Pueden el cuerpo y la conciencia de una persona cambiar tanto durante su vida que se vuelva apta para que un alma más elevada entre en ella?
Un alma más refinada no va a entrar en ella. Pero si el cuerpo y la conciencia de la persona son totalmente transformados, entonces el alma que ya posee estará en condiciones de cumplir su misión divina aquí en la tierra del modo más eficaz, en toda su excelsa Perfección.
¿Puede un cambio, como la purificación, durante la vida, cambiar el alma?
El alma es la misma. Previamente aceptaba la ignorancia, pero ahora, al desechar el velo de la ignorancia, se acerca más a su propia plenitud divina y a su manifestación divina.
Cuando pensamos los pensamientos de otra persona, nos dejamos sintonizar con sus agitaciones «psíquicas». Sin embargo, al sintonizar con alguien que creemos bien conectado con la Fuente de su ser, su alma, sería esta una práctica válida, al menos hasta haber desarrollado nuestra propia apertura espiritual?
En primer lugar, aclaremos el uso de la palabra «psíquico». Según la utilizo yo, «psíquico» no es sinónimo de «oculto» sino que se refiere al ser psíquico. En el ser psíquico, que es una chispa divina, por así decirlo, no hay agitación. Habitualmente nos dejamos sintonizar con las agitaciones mentales o vitales de los demás. Ciertamente es una práctica válida sintonizarnos con un alma iluminada. Eso es lo que se debe hacer al comienzo o hasta que uno tenga la capacidad de desarrollarse espiritualmente por sí mismo. Por eso decimos que si permaneces tranquilo y silencioso y permites que los pensamientos divinos de tu Guía espiritual entren en ti, serás inundado de Paz. Este tipo de sintonización no solo es una práctica válida y correcta sino que es esencial para quien se ha puesto bajo la guía de un Maestro espiritual.
¿Cómo sabe uno si su alma es feliz?
En primer lugar, uno debe saber y sentir dónde reside el alma, su ubicación en el cuerpo. Para conocer y sentir el alma, uno debe aspirar. Durante la propia ardiente aspiración, durante la propia travesía espiritual, uno puede descubrir realmente si el alma es feliz o no. Sentirá que su alma es feliz solo cuando vea y sienta alegría en el interior y en el exterior, y también cuando no encuentre defectos la creación de Dios y la divina dispensación de Dios.
¿Llora el alma cuando es infeliz?
No. El alma real, que es una porción del Ser Cósmico, es todo Deleite. No llora, puesto que no puede ser infeliz en el sentido humano del término. Es el vital insatisfecho y exigente, que a menudo confundimos con el alma, el que sufre la infelicidad y llora lastimosamente.
¿Existen dos grupos de instrucciones dentro de la persona, uno que proviene de su naturaleza más profunda —que incluye y despliega todo en bondad y compasión— y otro más astuto en lo que respecta al «mí» y al «mío»?
Sí. Existen dos grupos de instrucciones en el interior de la persona. La bondad y la compasión provienen de las profundidades mismas del propio ser, en tanto que «mí» y «mío» vienen de la superficie. «Mí» y «mío» no pueden venir de lo profundo.
¿Puede el alma igualmente ser representada en los sueños por una anciana arrugada y sabia como por un bebé que balbucea una nueva lengua?
Sí. El alma puede representar en sueños tanto a una anciana como a un bebé. A fin de brindar una experiencia concreta al ser externo, el alma puede asumir cualquier forma en los sueños. La madurez divina gradual del alma puede ser comparada a la transformación gradual de una semilla en árbol.
¿Es el alma masculina y femenina a la vez?
El alma en sí no es masculina ni femenina. Pero al iniciar su viaje humano, cuando el alma toma un cuerpo femenino, entonces, en todas sus encarnaciones futuras tomará un cuerpo femenino. Si toma primero un cuerpo masculino, en todas sus encarnaciones tomará un cuerpo masculino. Es poco menos que imposible que cambie el sexo. En toda la historia de la humanidad ha habido unas pocas excepciones aquí y allá, pero muy raramente.
¿Toma el alma la decisión al seleccionar un nuevo cuerpo en cada encarnación?
Sí. Es el alma quién toma la decisión al seleccionar un cuerpo, pero con la aprobación directa del Supremo o del Ser. La elección se hace para dar al alma la oportunidad de manifestar cada vez más su divinidad interna en cada encarnación y cumplir la Voluntad del Divino aquí en la tierra.
¿Es el alma la que debe rendirse al ser cósmico?
Sí. Cada ser humano tiene un alma individual. Esta alma tiene que rendirse al Ser —al Ser que, en los términos de la India, se llama Paramatman y es inmanifiesto—. Este Ser encarna en forma humana ni entra en la creación, mientras que el alma sí toma un cuerpo humano y acepta la limitación, la imperfección y la ignorancia. Esta alma individual que toma un cuerpo humano no lo abarca todo, no es omnisciente ni omnipotente. El Ser sí lo es. El alma, en su evolución ascendente puede algún día fundirse en el Ser y llegar a ser tan poderosa como el Ser.
¿Recibe el alma nuevas instrucciones en su desarrollo o meramente pone al descubierto lo que siempre ha sabido?
Si dijeras «experiencias», en lugar de «instrucciones», la pregunta seria más exacta. Solo Dios, o el Ser Cósmico, puede instruir al alma. El alma está poniendo al descubierto lo que siempre ha sabido. Pero al mismo tiempo, está creciendo y enriqueciéndose al asimilar la esencia divina de sus experiencias terrenales. Mientras tanto, la conciencia física se está volviendo cada vez más consciente de la ilimitada capacidad divina del alma. En esencia, el alma, al ser una con Dios, está descubriendo lo que siempre ha sabido. Pero en el proceso de la evolución, su devenir y su saber, su saber y su devenir, se mueven juntos y son procesos complementarios en el regazo de la Verdad Suprema.
¿Experimenta el alma la soledad? En caso afirmativo, ¿en qué se diferencia esa soledad de nuestra necesidad superflua de la compañía de otros, nos agraden o no, simplemente porque queremos alguien con quien hablar?
El alma experimenta la soledad únicamente cuando el cuerpo, el vital, la mente y el corazón, que se supone deben cooperar con ella para llevar a cabo su misión divina en la tierra, no cooperan. En ese momento experimenta soledad. Pero el alma no actúa como un ser humano. No pierde su tiempo como un ser humano, quien cree que simplemente conversando con los demás desaparecerá su sensación de soledad. En su soledad, el alma aspira con la máxima intensidad, para hacer descender la Paz, la Luz y el Poder de lo alto hacia el plano físico, vital y mental, de modo que todo el ser pueda cooperar con ella para colmar a lo Divino. Cuando la Paz, la Luz y el Poder descienden de esta manera, la persona se vuelve consciente de su vida interior y de su verdadera felicidad. Con la Paz, la Luz y el Poder, una conciencia superior desciende. Con esta conciencia superior, la persona responderá naturalmente a la necesidad del alma.
¿Hace el alma demandas a la persona de modo que ésta tenga que cambiar sus maneras?
El alma no hace demandas como tales. No es como una madre exigiendo a su hijo en cada momento diciéndole: «Te digo tal y tal cosa por tu propio bien». Lo que hace el alma es enviar una inspiración divina; esta inspiración suele ser a veces tan viva y espontánea que la persona puede sentirla casi como una imposición interna que su ser interno hace sobre su personalidad externa. Pero el alma no exige; al contrario, simpatiza con las fallas y las imperfecciones humanas e intenta identificarse con esas fallas. Entonces, con su Luz interna, trata de ayudar a la persona a cambiar sus maneras.
¿En qué se diferencia esto de las exigencias del ego?
Ahora sabemos que el alma no exige nada. Cuando el ego exige, todo está centrado en sí mismo: «yo», «mi», «mío». El ego quiere poseer y ser poseído. Alimentando la personalidad externa, el ego quiere satisfacerse. Pero esto es sencillamente imposible, ya que no hay final para sus antojos. Cuando el alma quiere tener algo, no es para su propio beneficio personal sino para la satisfacción de lo Divino. El ego se topa finalmente con la frustración, mientras que el alma, satisfaciendo la Voluntad Divina, realiza su propia plenitud absoluta.
¿Qué le sucede al alma cuando el ser vital o mental intentan satisfacerse sin su aprobación?
En tales casos, habitualmente el alma permanece en silencio. Pero a veces el Supremo puede poner cierta presión sobre el vital o la mente cuando están yendo demasiado lejos. Y Él hace esto a través del alma.
¿Tienen alma las cosas o los lugares? Por ejemplo, ¿tiene alma una silla o una ciudad?
Cada cosa y cada lugar tiene un alma. Como todas las demás ciudades, Nueva York tiene un alma. El Supremo, amablemente, me ha mostrado muchas veces el alma de la ciudad de Nueva York. La diferencia entre las almas de las cosas y las almas de los seres humanos es una cuestión de su grado de evolución, del grado en que manifiestan sus potenciales divinos. Mediante el proceso de la reencarnación, el alma va manifestando gradualmente los poderes ocultos en su interior y finalmente alcanza su Plenitud absoluta.
¿Tiene alma la tierra?
Ciertamente. La tierra representa el aspecto de Madre de lo Divino. Es en la tierra donde la Materia y el Espíritu hallarán su plenitud absoluta a través de su ayuda mutua y su unión completa. La Materia verá a través del ojo de visión del Espíritu. El Espíritu florecerá despertando y energizando la Materia para devenir una base perfecta de la inmortalidad física y la transformación humana sobre la tierra. Las dos características principales del alma de la tierra son la aspiración y la tolerancia compasiva.
¿Puede lo burdo aportar algo a lo sutil en algún momento? Es decir, ¿puede el alma hacerse más fuerte mediante el uso adecuado del cuerpo, por ejemplo el ejercicio físico, la alimentación adecuada y cosas así?
Sin duda. Lo burdo puede y debe ayudar a lo sutil. El cuerpo es burdo, pero en su condición sana y perfecta, ayuda de manera considerable a la mente y a la existencia sutil. No se puede, por supuesto, fortalecer más el alma con la mera práctica de unos vigorosos ejercicios físicos o una alimentación prudente. Pero si el cuerpo, es decir, la conciencia física, aspira a crecer en la Luz del alma e intenta colmar lo Divino en lo físico mismo, entonces el progreso del alma se hace más fácil, más rápido y más satisfactorio.
¿Puede el alma seleccionar lo que el individuo va a experimentar en el mundo manifestado?
Normalmente, el alma es quien determina las experiencias que el individuo va a tener en el curso de su vida. De hecho, si el individuo se sitúa conscientemente en el flujo espontáneo de las experiencias que el alma quiere darle, crecerá finalmente en la paz, la alegría y la plenitud duraderas. Por desgracia, el individuo, al ser víctima de la ignorancia, a menudo no es consciente de las experiencias que el alma selecciona o, a pesar de conocerlas, no se interesa por la selección hecha por el alma.
¿Aproximadamente, en qué parte del cuerpo físico puede sentirse la presencia del alma?
En el corazón espiritual. Según la ciencia médica, el corazón está localizado ligeramente a la izquierda del centro del tórax. Según Ramana Maharshi, el gran sabio de Arunachala, el corazón espiritual se encuentra ligeramente a la derecha del centro. Algunas figuras espirituales dicen que el corazón está localizado en centro del tórax. Pero, según otra figura espiritual, ¡el corazón espiritual está localizado entre las cejas! Por supuesto, también tiene sus razones para decirlo. El verdadero corazón espiritual, de unos cuatro dedos de ancho, se ubica aproximadamente a doce dedos directamente por encima del ombligo y a seis dedos directamente por debajo del centro de la garganta. Es aquí donde se siente lo que tú has llamado el «avivamiento» del alma.
Si el cuerpo o la personalidad es el recién llegado y el alma es el verdadero propietario, o señor ¿cómo es posible que el recién llegado, que está siempre buscando satisfacción, pueda sofocar al alma hasta el punto de que su inspiración no pueda escucharse?
Me alegra especialmente responder a esta pregunta. El Katha Upanishad dice que el cuerpo es el carruaje, la mente son las riendas, el intelecto es el cochero y el alma es el amo del carruaje.Usted es la propietaria del edificio donde tenemos nuestro Centro. Este edificio le pertenece; nosotros somos sus inquilinos. Todos somos recién llegados. Usted hace lo mejor para satisfacer nuestros requerimientos; sin embargo, no todos, pero algunos de los inquilinos le hacen la vida imposible. A veces tienen exigencias extravagantes y absurdas. Y aún más, mantienen una actitud inflexible. ¿Qué hace usted entonces? Creo que llega a sentirse bastante indefensa por no decir desesperada, a pesar de ser la propietaria del inmueble. No es fácil echar enseguida a los inquilinos molestos, exigentes e inflexibles. Parecido es el destino del alma, que es atacada por el recién llegado, la personalidad, que busca el placer, que exige y que carece de aspiración.
¿Se mueven más rápido las cosas en el caso de un alma joven porque hay menos interferencia de encarnaciones previas?
Desde el punto de vista espiritual, cuando uno ha adquirido experiencias más elevadas y más profundas en encarnaciones previas, se dice que es un alma vieja. A la persona que carece de tales experiencias se le llama alma joven. Como puede ver, no es el número de encarnaciones lo que determina el ‘estatus’ del alma, sino lo que uno ha aprendido y logrado en esas vidas.
¿Se mueven más rápido las cosas en el caso de un alma joven porque hay menos recubrimiento de las encarnaciones previas?
Las cosas se mueven más rápido en el caso de un alma joven siempre que sea un aspirante sincero y dedicado, que escuche sin reservas a su Guía espiritual y que no haya sido agobiado por demasiadas experiencias mundanas. Aquí, nuevamente, tenemos que ser conscientes de una cosa: no es el número de encarnaciones lo que impide el viaje rápido del alma hacia su Meta Última, sino los viejos hábitos y propensiones humanas no iluminados, que no se abren tan fácilmente a la Luz para su purificación y transformación.
¿Cuál es la diferencia entre «fortaleza de alma» y «fortaleza de carácter»?
La fortaleza de carácter es el orgullo de la moralidad y la humanidad. La fortaleza del alma es el orgullo de la Espiritualidad, la Eternidad y la Infinitud. Habiendo dicho esto, no quiero dejarte con la impresión de que la moralidad no tiene valor en la vida interna y espiritual. Al contrario, una moralidad sólida es preparatoria para una espiritualidad profunda. La fortaleza del alma es el poder o certeza interna que viene desde lo Divino dentro de tí. Cuando has visto tu alma, has sentido la Voluntad de Dios en tu interior y se te ha dado la fuerza para manifestar la Voluntad de Dios aquí en la tierra.
¿El alma que vive en un cuerpo humano, ha habitado en un cuerpo animal o en una planta en vidas anteriores?
Estoy seguro de que estás bien familiarizado con la teoría de la evolución. Charles Darwin, en el mundo moderno, descubrió el proceso de la evolución de las especies, es decir, el cambio desde una forma inferior a una forma superior. Pero mucho antes que Darwin, unos mil años antes de la venida de Cristo, el gran sabio de la India, Kapila, había descubierto la teoría de la evolución espiritual. Lo Eterno, Inmutable e Imperecedero evolucionan en todo momento: esta fue su filosofía sin igual. Nada vino de la nada, el sabio de la India descubrió esta verdad y la ofreció al mundo en general. El proceso total de evolución sobre la tierra incluye tanto al alma como a la forma física. En la marcha de la evolución, cada alma tiene que pasar por la vida vegetal y la vida animal antes de poder iniciar la vida humana.
¿Difieren las almas en sus características?
No hay realmente ninguna diferencia básica entre las almas excepto en el grado de su manifestación. Todas las almas poseen las mismas posibilidades, ya estén en la más baja o en la más elevada forma de vida.Tenemos que recordar, sin embargo, que el Supremo se manifiesta de infinitas maneras a través de diferentes almas. Estas expresan Sus variables aspectos de Divinidad. Por ejemplo, quizá un alma manifieste la Luz, otra el Poder, una tercera la Belleza y así sucesivamente.
Al manifestar sus potenciales ocultos a través del proceso de la reencarnación, algunas almas han llegado a ser grandes Maestros espirituales. Y, antes o después, seguirán todas las almas.
¿Cuál es la conexión del alma con el karma pasado y futuro?
En realidad, no puede entenderse verdaderamente el karma separado del alma. El karma existe para la causa del crecimiento del alma. Estoy seguro de que sabes lo que significa la palabra karma; es una palabra del sánscrito derivada de la raíz kri: «hacer». Cualquier cosa que hacemos, decimos o pensamos es karma. El universo está gobernado por una ley que llamamos Ley del Karma. Habéis leído mucho sobre la Ley del Karma, así que no necesito explicarla aquí, excepto para decir que todas las acciones y pensamientos de una persona dejan su impresión sobre el propio cuerpo causal y producen ciertos resultados.Al mismo tiempo, el alma está mucho más allá de la trampa de la causa y el efecto. Es el nexo entre todo lo que precede y todo lo que sucede. Se enriquece con todas las experiencias que la personalidad deriva a través de las leyes del karma.
¿Dónde descansa el alma cuando deja el cuerpo? ¿Conserva sus limitaciones corporales o terrenales?
Cuando el alma abandona el cuerpo, primero se queda en el mundo vital durante un breve período. Allí algunas almas sufren, otras no. Es como visitar un país extraño o nuevo. Algunas tienen la suerte de juntarse libremente con la gente del nuevo país y comprender su cultura casi al momento, mientras que otras no son tan afortunadas.El alma no se lleva ninguna limitación terrenal a los mundos superiores. El alma, o ser psíquico, mientras está abandonando el cuerpo y regresando a su propia región, recolecta la quintaesencia de sus experiencias terrenales. Permanece en su propia región durante un tiempo y luego regresa a este mundo con nueva determinación y nuevas posibilidades, para realizar y colmar a lo Divino aquí en la tierra.
Tercera parte: Religión (Hinduismo principalmente)
¿Qué es la religión?
¿Qué es la religión? La religión es Dios. La religión es Verdad. Dios y Verdad son uno. Pero cuando digo que mi religión es Dios, hay muchas posibilidades de que se interprete mal. Si digo que mi religión es la Verdad, inmediatamente van a estar de acuerdo conmigo. Procuraré ser un poco más claro. Si digo que mi religión es el Señor Krishna y que ustedes deben aceptarla, sus ojos echarán chispas. Pero si digo que mi religión es la Verdad, saltarán diciendo: «La mía también». Ahora bien, si en vez de decir: «Deben aceptar mi religión», digo: «Aceptemos la Verdad universal», exclamarán: «¡Aceptada; gracias amigo!»La religión es un acto de visión que nos guía y nos conduce al Más Allá. La religión es intuición. La intuición es tan próxima y querida, tan familiar para nuestra alma y tan íntima para nuestro corazón, que no requiere definición. Aún así, podemos proclamar la verdad de que la intuición es la conciencia de la existencia que todo lo impregna. Pregunten a una persona cómo está seguro de su existencia. El silencio se apodera de su boca. Sabe lo que es su existencia; la siente. Pero la explicación se le escapa. La religión es esa intuición misma que desafía la explicación, pero que es una verdad que se encarna y explica por sí misma. La religión no es fanatismo. La religión, en su forma más pura, es un sentimiento de la unidad universal de la Verdad. Un fanático nunca ve la verdad en su totalidad, ni siquiera con su más descabellada imaginación. Un fanático no tiene nada que ofrecer al mundo, precisamente porque no ha mantenido la puerta de su corazón abierta de par en par y porque carece de la capacidad de comulgar con su alma. Lo que necesitamos es la Iluminación directa. ¡He aquí que las diferencias quedan enterradas en el olvido! Mediante nuestro sentimiento de unidad universal corremos cada vez más cerca del Supremo. Nuestra vida posee una libertad propia. Nuestra estrechez de pensamiento aniquila esta libertad. Esta libertad no encuentra alegría alguna en los sublimes y grandiosos pronunciamientos; esta libertad quiere ser la expresión viva de nuestros pensamientos y sentimientos internos. La libertad es unión. La unión es la Verdad que todo lo energiza y todo lo colma. La religión habla. Habla más significativamente que las palabras. Por desgracia, su mensaje está a menudo sujeto a nuestra despiadada distorsión. Sin embargo, a la larga, proclama triunfalmente la verdad. Cuando pensemos en la religión, nuestra actitud debe ser simpatizante y apreciativa en lugar de crítica y competitiva. La crítica y la competencia crean desarmonía, que es una fuerza destructora. La simpatía y la apreciación crean armonía, que es una fuerza creativa. Es más, la armonía es la vida de la existencia. Todas las religiones son indispensables para sus seguidores. También, todas las religiones están cargadas de inspiración. Esta inspiración es la convicción del alma colectiva de los seguidores. La Paz debe ser su consigna, así como la Verdad es su único propósito.
Son trascendentales las palabras de Tagore sobre la religión:
La universalidad de la religión
La Iglesia Universalista de Nueva York es para todas las religiones del mundo. Es una familia que crece con un solo Hogar. Este Hogar es la encarnación del Corazón. El Corazón es la encarnación de la Verdad. La Plenitud está allí donde está la Verdad. ¿Por qué necesitamos la religión? Necesitamos la religión porque queremos ir más allá de lo finito para poder comulgar con lo Infinito. Esto no solo es posible sino también inevitable, puesto que en nosotros hay un ser consciente que concibe la Realidad de Dios en su totalidad.La religión es una experiencia espontánea y nunca un conocimiento teórico. Esta experiencia es inmensamente práctica y podemos usarla de un modo consciente en todo momento de nuestra existencia terrenal.
La religión nunca ha sido impuesta al ser humano sino que ha surgido de la más profunda necesidad de su ser interno. Cuando este ser interno sale a la luz y mira a su alrededor, siente la todo-abarcadora Inmanencia de Dios; y cuando mira hacia arriba, siente la todo-superadora Trascendencia de Dios, como su propia herencia divina. La religión tiene dos vidas: la externa y la interna. Ofrece su vida externa a los buscadores en la etapa preliminar de aspiración vital y emocional. Ofrece su vida interna a la meditación universal y a la realización de Dios.
La religión, en el plano físico, es un clamor inconsciente por Dios; en el plano vital, una lucha ciega por poseer a Dios; en la mente, una pelea constante por conquistar a Dios; en el corazón, un llanto consciente por sentarse en el regazo de Dios; y en el alma, una barca de Conciencia que anhela navegar entre las riberas de la Infinitud siempre trascendente y la Inmortalidad siempre floreciente. La inmoralidad quiere arruinar la religión. Dios le dice a la religión: «No temas, hija Mía, te estoy dando la fortaleza indomable de la moralidad». El egoísmo quiere sofocar la religión. Dios le dice a la religión: «No temas, hija Mía, te estoy colocando en la inmensidad cada vez más amplia de la universalidad». La muerte quiere devorar la religión. Dios le dice a la religión: «No temas, hija Mía, estoy haciendo de ti la encarnación de la inmortalidad». Ciencia y religión. La gente dice que la ciencia y la religión están siempre reñidas. No es necesariamente cierto. La ciencia desempeña su papel de una manera dinámica al explicar al Dios inmanente. La religión desempeña su papel de una manera divina al interpretar al Dios trascendente. La ciencia trata con el mundo físico, mientras que la religión trata con el mundo interno y espiritual. La mente es el alumno y la naturaleza es el profesor de la ciencia. El corazón es el alumno y el alma es el profesor de la religión. Filosofía y religión. La filosofía y la religión son dos amigas íntimas. La filosofía alcanza su cenit de perfección cuando está inspirada por la fe, la visión, la experiencia y la realización de la fervorosa religión. Y con la ayuda de una filosofía alerta y sólida, la religión se libera de las trampas de la superstición, la excentricidad y la fantasía.
La moralidad y la espiritualidad en la religión. La moralidad en la religión es un viaje constante hacia una vida ideal. Este viaje, a veces parece ser interminable. Sin embargo, encarna una aproximación del ideal visualizado, la meta. La espiritualidad en la religión es plenamente consciente de su Infinitud implícita. Transporta al individuo aspirante a la Morada viviente de Dios. La Infinitud que la espiritualidad revela en la religión se materializa a través de un impulso interno espontáneo. Para el aspirante religioso, la esperanza vuela a la certeza, la lucha entra en la conquista y la fuerza de voluntad es atraída por el Cumplimiento absoluto. Individualidad y universalidad. La universalidad no significa ni puede significar la extinción total de la llama individual que crece en el corazón humano. Por el contrario, cuando el individuo se trasciende a sí mismo en el proceso continuo de universalización, con toda seguridad habitará en los reinos más profundos, más vastos y más elevados de la Luz, la Paz y el Poder. Solo entonces crecerá hasta convertirse en su propio Ser verdadero, su Ser Eterno. Sin duda, al principio sentirá un conflicto deplorable entre la individualidad y la universalidad. Pero este sentimiento no durará para siempre, ya que el mismísimo conflicto contiene dentro de sí la posibilidad de la más convincente concordia, una amalgama pura de trascendencia única. Fe religiosa. La religión sin fe es un cuerpo sin vida. La fe religiosa es una experiencia transformadora y no simplemente una idea. La fe posee la llave mágica para el autodescubrimiento. El autodescubrimiento es el descubrimiento fidedigno de la Realidad. La fe participa activamente en el Amor, la Armonía y la Paz divinos. Finalmente, la fe transporta la religión hacia el Deleite todo-abarcador del Más Allá. El pecado en la religión. Es cierto que el concepto del pecado abunda en la religión. ¿Qué es el pecado? No es más que una experiencia de imperfección. Esta imperfección existe simplemente porque la creación todavía está en desarrollo. La perfección debe necesariamente amanecer en la creación. Es cuestión de tiempo. La creación es acción, un movimiento constante hacia adelante, hacia arriba y hacia adentro. La evolución es el canto inmortal que la creación canta perpetuamente. El pecado de hoy es la imperfección personificada. La virtud de mañana es la perfección encarnada. Dos cosas componen la creación entera de Dios: lo finito y lo Infinito. Cuando yo, lo finito, asciendo, eso es mi autorrealización. Cuando Dios, el Infinito, desciende, eso es Su Automanifestación. Cuando yo entro en Él, lo Más Elevado, Él me obsequia con Su Unidad. Cuando Él entra en mí, lo más bajo, yo le ofrezco la multiplicidad que Él mismo me confió cuando mi alma descendió a la tierra, para revelarlo y colmarlo. Todas las religiones son en esencia una, inseparables. Cada religión es un camino infalible que conduce a la Verdad eterna y es una manifestación adecuada de esa Verdad. La religión no cambia, pero las religiones deben experimentar vicisitudes en lo que concierne a la forma externa, las costumbres, los hábitos, el ritual, las circunstancias y el entorno. «Unidos perduramos, divididos caemos». Esta máxima tan citada puede aplicarse con propiedad a la charla de hoy. La fuerza unida de todas las religiones conoce el secreto supremo de que ninguna religión individual debe ser menospreciada. Si falta la fuerza unida, ninguna religión puede mantenerse con su cabeza erguida. La religión es una. Pero se expresa a través de muchas, a través de las numerosas religiones. Me siento profundamente orgulloso de estar aquí en la Iglesia Universalista porque mi corazón proclama la verdad de que la religión que es universal es el núcleo de todas las religiones, y que la realización de la religión universal no es monopolio de ninguna persona en particular. Cualquier individuo, independientemente de su casta, credo o nacionalidad, puede tener la realización de esta religión universal si tiene la imaginación dinámica, la inspiración creativa y la aspiración colmadora para asimilar el espíritu de todas las religiones. Yo soy hindú. Estoy orgulloso de mi hinduismo. Mi hinduismo, Sanatana dharma, la religión eterna, me ha enseñado: Aham Brahma, «Yo soy el Brahman, el Uno sin segundo». Usted es cristiano. Está orgulloso de su cristianismo. Su religión divina le ha enseñado: «Yo y mi Padre somos uno». Ahora bien, si yo soy hindú en el sentido más puro del término, debo ser cristiano hasta la médula porque, en lo profundo de mí, lo que veo, siento y llego a ser es la Verdad universal. ¿Qué es la Verdad? La Verdad es nuestro Padre Divino. A un niño no le importa que a su padre físico unos lo llamen hermano, otros tío, otros sobrino y otros amigo. Él es igualmente feliz con la forma que cada persona tiene de dirigirse su padre. De la misma manera, cuando las diferentes religiones se acercan a la Verdad, a nuestro Padre Divino, cada una a su propia manera, debemos sentirnos supremamente felices. Porque cada religión quiere la Verdad y solo la Verdad.
Hinduismo
«Conócete a ti mismo». Esto es lo que sostiene el hinduismo. Esta es la quintaesencia del hinduismo.En un mundo de nerviosas incertidumbres, en un mundo de oscura falsedad y ciega sinrazón, la religión es una de las pocas cosas que retienen su dignidad. Es la religión lo que hace aflorar la divinidad del hombre. Es la religión lo que puede inspirar al hombre a abordar el cruel presente, reafirmar su fortaleza interna y luchar por la Verdad y por la Hora de Dios.
Todos saben que la religión hindú es una de las más antiguas del mundo. A diferencia de la mayoría de las religiones del mundo, la religión hindú no tiene un fundador específico. Se basa originariamente en los conmovedores pronunciamientos de los rishis, los videntes. Un vidente es alguien que vislumbra la Verdad y comulga con la Verdad.
Si quieren definir el hinduismo, pueden hacerlo con la ayuda de una sola palabra: Amor. Este es un Amor que lo abarca todo y crece sin cesar. Un hindú devoto dirá: «puedo vivir sin aire, pero no sin Dios». Pero, al mismo tiempo, si un hindú dice que no cree en Dios en absoluto, sigue siendo hindú. Él se siente hindú y los demás no lo niegan. Es la elección personal la que reina suprema. Un hindú puede venerar a cientos de dioses o solo a uno. Para él, Dios puede ser «personal» o puede ser «impersonal». Mis jóvenes amigos, intentaré explicar lo que se entiende por «personal» e «impersonal». Un avión está en el aeropuerto; ustedes lo pueden ver. Es algo concreto, material y tangible. Cuando el avión deja el suelo y ya no se ve, saben, no obstante, que está en algún lugar del cielo. Puede ser que esté yendo a Canadá o a Japón o a cualquier otro sitio. Pero saben que está presente en algún otro nivel, operando y funcionando. De la misma manera, el Dios «impersonal», a quien tal vez no podemos ver en forma tangible, podemos sentirlo en nuestra conciencia despierta, guiándonos y moldeándonos de manera invisible.
Hemos hablado acerca de la visión del hinduismo sobre Dios. Ahora centrémonos en lo que dice sobre la realización de Dios. La realización de Dios no es otra cosa que una ciencia espiritual que pone fin al sufrimiento, a la ignorancia y a la muerte. Pero tenemos que realizar a Dios por Su bien y no por el nuestro. Buscar a Dios por nuestro propio bien es alimentar en vano nuestros incesantes deseos. Pero buscar a Dios por amor a Dios es vivir en Su Conciencia Universal; es, en otras palabras, ser uno con Él de forma absoluta e inseparable.
La pregunta capital es si Dios está dentro de nosotros todo el tiempo, si viene a nuestro corazón durante largos períodos como un invitado o si simplemente viene y va. Con un profundo sentido de gratitud, permítanme dirigir una llamada al alma inmortal de Emily Dickinson, cuya inspiración espiritual incita a un buscador a conocer lo que es precisamente Dios, el Infinito. Dice ella:
«El Infinito se ha supuesto que es
un invitado repentino,
pero ¿cómo puede venir
eso prodigioso que nunca se fue?».
Al hinduismo se le llama la Religión Eterna. Busca la unión con Dios en todo aspecto conocido por el género humano. Quiere una unión plenamente satisfactoria de la humanidad con Dios, nada más y nada menos. Su esencia es la tolerancia; el hinduismo se niega a considerar las religiones del mundo como entidades separadas. Albergando dentro de sí, como lo hace, a todas las religiones del mundo a su manera, se puede llamar al hinduismo, sin alejarse de la verdad, una singular Hermandad de Creencias.
Para un hindú genuino, el amor a los demás es una parte orgánica de su amor a Dios. Con alegría y significado, su alma anunciará y cantará con el espíritu intrépido de Walt Whitman:
«Me celebro y canto a mi mismo,
y lo que yo asumo, vosotros también asumiréis,
pues cada átomo que me pertenece
también a vosotros pertenece».
   
El rasgo más sorprendente del hinduismo es la búsqueda de la experiencia directa, mejor dicho, la realización de Dios. Si estudian los Vedas, los Upanishads, el Bhagavad Gita y otras escrituras de India, quizá les sorprenderá observar que, aunque cada una de ellas enfatiza una perspectiva particular o unas ciertas ideas, todas encarnan fundamentalmente el mismo perfecto Conocimiento divino, que es Dios.
El punto más destacado de la religión hindú es expresado de manera única en las enseñanzas del Isha Upanishad: «regocíjate a través de la renuncia». Saben perfectamente bien que lo bueno y lo placentero no tienen por qué ser lo mismo necesariamente. Si quieren lo placentero, tal vez lleguen a los pies de un árbol de mango, pero el propietario les negará los frutos. Pero si quieren lo bueno, que es en esencia la Verdad, la situación será totalmente distinta. Si quieren el mango, no para satisfacer su codicia, sino para estudiarlo seriamente, el dueño estará muy complacido con ustedes. No solo les ofrecerá un mango para que lo estudien sino que también les dirá que coman tantos como deseen.
Ninguno de nosotros quiere hacer el tonto; por eso debemos aspirar a lo bueno y acabar con lo placentero de una vez por todas. Nuestra Meta, la fuente de la Verdad y la Dicha más altas, solo está abierta al amante de la Verdad que quiere completarse en el incesantemente delicioso viaje de su alma hacia arriba y hacia dentro.
Un hindú devoto anhela un corazón que sea un perfecto desconocido de la falsedad, un corazón tan vasto como el mundo. Quizá ustedes digan que tener un corazón de ese tipo es prácticamente imposible, un ideal inalcanzable; pero no puedo estar de acuerdo con ustedes. Porque incluso ahora almas de tal nobleza caminan en la tierra. Su incomparable Presidente, Abraham Lincoln, tenía sin duda un corazón así. Citando al gran filósofo americano, Ralph Waldo Emerson: «Su corazón [el de Lincoln] era tan grande como el mundo, pero no había lugar en él para guardar el recuerdo de un agravio».
Mis hermanos y hermanas, no encuentro razón alguna por la que no pudiera encontrar en ustedes un corazón tan vasto como el mundo, vacío de falsedad e ignorancia, y al mismo tiempo, un corazón inundado por la Verdad del Más Allá.
El hinduismo de hoy
Yo soy un soñador. Vengo de la tierra de los sueños. Ahora estoy en un barco de sueño. El nombre de mi barco de sueño es hinduismo. Día tras día, navega. Navega a través del Mar de la Eternidad. No conoce un final de la travesía. Su meta es la Inmortalidad. El Barquero es el Soñador Supremo. Si vosotros, hermanos y hermanas míos, quisierais navegar conmigo en esta barca, venid. Os doy a todos la bienvenida con las manos juntas, con amor ilimitado y lágrimas de deleite. El pasaje no exige ningún dinero, ninguna moneda, ni nada por el estilo. El pasaje es sencillamente la simpatía, la simpatía que brota del fondo del corazón. Para sumarse a la alegría de nuestro entusiasmo, la voz de un valiente soñador, muy inesperada, se oye ahora resonante en lo más profundo de nuestros recuerdos. Hace un siglo y medio, este soñador vio la luz del día aquí en Long Island, Nueva York. Se trata de Walt Whitman. Este poeta visionario, con su mensaje del «yo» universal, se une a nosotros en nuestro trascendental viaje. Nuestra primera parada es una visita al Dr. Radhakrishnan, uno de los más grandes filósofos vivos. Él nos habla así sobre el hinduismo:
La quintaesencia del hinduismo
Ofrezco mi profundo sentimiento de gratitud a nuestro venerable Rabino Ronald Millstein por brindarme su cordial invitación para hablar sobre el hinduismo. Es ciertamente un gran privilegio y placer dirigirme a esta distinguida audiencia. Por el Rabino he sabido que esta es una sinagoga liberal, lo cual me hace sumamente feliz. Para mí, la palabra «liberal» tiene un significado especial; significa una verdad tan luminosa y poderosa como el sol, tan vasta como el universo. Es en nuestra comprensión liberal de todas las creencias religiosas, donde podemos esperar alcanzar la tolerancia. La tolerancia nos ayuda en gran medida a poner fin a los prejuicios ancestrales nacidos de la ignorancia. Y ahora, mi corazón desea compartir con ustedes algunos pensamientos significativos sobre el hinduismo. Permítanme, en primer lugar, contarles una breve historia. Un gran sabio de la antigua India, llamado Bhrigu, quería poner a prueba a los tres principales dioses, la gran Trinidad del hinduismo: Brahma, Vishnu y Shiva. Deseaba determinar cuál de ellos era el más grande. Se acercó a Brahma, pero no le mostró ningún respeto; Brahma quedó muy disgustado con él. Con la misma falta de respeto, Bhrigu se acercó a Shiva, quien se enfadó violentamente. Cuando fue a ver a Vishnu, encontró a la deidad durmiendo; así que Bhrigu puso su pie sobre el pecho de Vishnu para despertarlo. El dios se alarmó mucho al ser despertado de una manera tan ruda y de inmediato comenzó a masajear afectuosamente el pie de Bhrigu, diciendo: «¿Te has lastimado el pie? Cuanto lo siento». De esta manera Bhrigu descubrió que Vishnu era el más grande los tres dioses. La tolerancia mostrada por el dios en esta historia no era debilidad sino generosidad de corazón. Más aún, provenía de un sentimiento de unidad. Si mientras dormimos nuestro codo golpea alguna otra parte del cuerpo, no nos enfadamos con el codo, sino que le damos un masaje. De modo similar, el hinduismo se esfuerza por considerar a la humanidad como un gran cuerpo. El hinduismo es un río que fluye dinámicamente y sin descanso. El hinduismo es un árbol que crece consciente y divinamente. El hinduismo es variedad. El hinduismo es único en su aspecto de Madre. Ella es bendecida con hijos que aprecian concepciones diversas de Dios. Uno de sus hijos dice: «Madre, no hay ningún Dios personal». «Ya veo, hijo mío», le responde ella. El segundo hijo dice: «Madre, si hay un Dios, solo puede ser Personal». «Entiendo, hijo mío», dice ella. El tercer hijo dice: «Madre, Dios es a la vez Personal e Impersonal». «Así es, hijo mío», responde ella. Y ahora les dice: «Sed felices, hijos, sed felices. Ateneos a vuestras propias creencias y aprended a través de ellas. Creced a través de ellas y sed siempre fieles a vuestros ideales». Ciertamente, éste es el Corazón de Madre del hinduismo. El hinduismo se aferra a la ley interna de vida, que es el patrimonio común del género humano. Siempre que uno sea un buscador de la Verdad, no importa si es teísta, ateísta o agnóstico. Cada alma humana tiene su propio lugar en el ideal hindú de la espiritualidad. Son significativas las palabras de Gandhi: «El hinduismo es una búsqueda incansable de la Verdad. Es la religión de la Verdad. La Verdad es Dios. La negación de Dios la hemos conocido. La negación de la Verdad no la hemos conocido». El pasado del hinduismoEs absurdo sostener que la India del venerable pasado desempeñó exclusivamente el papel de renunciamiento al mundo. Nuestros antepasados aceptaron la vida con plena fe. Creyeron claramente en la vida misma como un gran poder.
Nuestros padres védicos expresaron su anhelo de vivir una vida larga y radiante cuando cantaban:
Tach chaks ur debahitam…
«Que por cien otoños podamos ver
    ese Ojo lustroso, comandado por Dios,
alzarse ante nosotros.
Que cien otoños vivamos;
que por cien otoños oigamos;
que por cien otoños hablemos bien;
que mantengamos altas nuestras cabezas por cien otoños; sí, incluso más allá de cien otoños».
Con plena sinceridad, trataron de desentrañar y comprender el misterio de la vida. Aceptaron la tierra con sus alegrías y pesares, con sus esperanzas y frustraciones. Más aún, querían vivir como el amo y señor de la vida. Fueron, en consecuencia, intrépidos y contundentes en su oposición al mal. Querían que sus almas fueran poseídas absolutamente por el Supremo y, al mismo tiempo, aspiraban a servirLe en el mundo.
Nuestros ancestros védicos descubrieron la existencia de dos vidas: la vida ordinaria y la vida superior. Otorgaron la debida importancia a las actividades físicas, vitales y mentales, pero con vistas a entrar en una vida superior, espiritual, una vida de conocimiento, luz y verdad más iluminados. Una vez establecidos en esa vida superior, sabían que el alma recibiría apoyo absoluto de los miembros de su familia, el cuerpo, el vital, la mente y el corazón, para su plena manifestación y expresión. Por lo tanto se hizo inevitable el ideal de un conocimiento especial que condujese a la liberación del alma humana aspirante. Nuestros ancestros eran realistas que sintieron que la alegría espontánea de la vida alimentaría el cuerpo y fortalecería el alma. Sabían que el secreto del crecimiento era la libertad. Proclamaron:
Uru nastanve tan…
«Danos libertad para nuestros cuerpos,
Danos libertad para nuestra morada,
Danos libertad para nuestra vida».
Esta era una libertad para ayudar a deshacer el nudo de la ignorancia. Fueron positivos en su aceptación de la vida; positivos también en su aspiración a la Inmortalidad.
El presente del hinduismo
Es fácil insistir en que la India del pasado fue sublime mientras que la India de hoy es cualquier cosa menos eso. Pero se equivocan los que piensan que el hinduismo antiguo es la única parte de la vida de India que merece la pena estudiar. El presente de India también tiene mucho que aportar al mundo en general. La luz de su alma, sin prestar atención al reconocimiento externo, está desempeñando un importante papel en despertar del corazón del mundo y, en última instancia, está destinada a inspirar a la humanidad con el mensaje de la verdad, el perdón y la bondad universal. El hinduismo es una aspiración dinámica, divinamente recargada. En el transcurso de su viaje eterno, el autoofrecimiento ha sido su propio soplo de vida. El hinduismo es complejo pero siempre ha mantenido y por siempre mantendrá una nota distintiva: la nota de la espiritualidad. Un verdadero hindú mantendrá encendidos sus ideales sin importar cuán devastadores sean los cambios efímeros, sin importar cuán poderosas sean las fuerzas destructivas. El Dr. Radhakrishnan, el filósofo-rey, arroja abundante luz sobre el tema: «Cuando una vieja cultura vinculante está quebrándose, cuando las normas éticas están disolviéndose, cuando estamos siendo levantados fuera de la apatía o despertados de la inconsciencia, cuando hay en el aire fermento general, conmoción interna, crisis cultural, entonces una marea alta de agitación espiritual se apodera de las gentes y percibimos en el horizonte algo novedoso, algo sin precedentes, el inicio de un renacimiento espiritual». El mundo actual está anhelando conscientemente la unidad. El hinduismo enseña que la unidad de India es su unidad de visión espiritual, su plenitud integral. La humanidad está llegando a convencerse de una verdad: que las vidas material, intelectual y espiritual pueden ciertamente correr a la par para lograr la victoria final de Dios aquí en la tierra.
Hinduismo: su significación espiritual
El ideal del hinduismo es ver todo en el Ser y el Ser en todo. Un hindú cree que cada individuo es una manifestación consciente de Dios. El espíritu de servicio desinteresado es su secreto supremo. Un hindú siente inequívocamente que Dios se está manifestando y perfeccionando a través de cada ser humano. Cada alma individual representa un tipo de divinidad proyectada por el Supremo. Cada ser humano tiene una misión que cumplir en la tierra y lo hace a la hora escogida por Dios. El hálito del hinduismo es la espiritualidad. Cualquier cosa que un hindú hace, la hace como medio para alcanzar este fin. Es cierto, como ocurre con cualquier otro individuo, que quiere lograr todo lo que pueda aquí en la tierra. Pero lo importante es que no hace ni puede hacer nada a expensas de su vida espiritual; para él, la vida espiritual es la única vida que puede finalmente galardonarlo con la victoria de la Perfección perfecta. En la vida espiritual, la gente emplea muy a menudo la palabra «pecado». Aquí debo decir que un hindú no tiene nada que ver con el pecado. Él solo toma en consideración dos cosas: la ignorancia y la Luz. Con la luz de su alma quiere nadar a través del mar de la ignorancia y transformar su ser inferior en su Ser superior. Tena tyaktena bhunjita: «Disfruta mediante la renunciación». Este es el mensaje vivificante de los videntes hindúes. A lo que hay que renunciar es al tren de nuestros deseos, nada más y nada menos. Al renunciar a todos nuestros deseos terrenales, podemos saborear la verdadera plenitud divina. Ya he dicho que el hálito del hinduismo es la espiritualidad. En la vida espiritual, el control de los sentidos desempeña un papel muy importante. Siendo así, intentemos comprender claramente la función de los sentidos. Un devoto hindú siente que sus sentidos no están destinados a la mortificación, los sentidos son sus instrumentos. Su asistencia es indispensable. Los sentidos deberían y deben funcionar con pleno vigor, para el propósito divino de una plenitud íntegra y todo-colmadora. Solo así puede amanecer la verdadera divinidad en la vida humana. La autoindulgencia acaba en total frustración. ¡Pobre humanidad! ¡Qué derrochadora es usando y agotando los placeres del cuerpo! Ciertamente, el hombre no es tan derrochador con ninguna otra cosa en su vida como lo es con su autoindulgencia. Ay, para su total sorpresa, antes de agotar los placeres del cuerpo, su propia vida se agota a sí misma en una insignificante vacuidad. Ya es hora de que lo bruto en el ser humano deje lugar a lo divino que hay en él. La brutalidad no conquista; mata. La espiritualidad es el amor que todo lo abarca. Este amor conquista a la persona y la hace consciente de su divinidad verdadera, interior, de manera que pueda completarse y convertirse en un canal perfecto para la manifestación de Dios. Este amor, o este vínculo de amor, puede crearlo la persona dentro de sí misma, a fin de enlazarse o unirse a otros individuos, a otros nacionales o a otros internacionales. Esto es lo que siente un devoto hindú. Sin movimiento no hay progreso. El movimiento necesita orientación. La orientación es conocimiento. Pero el hombre ha de saber que el conocimiento mental solo le puede ayudar hasta cierto punto. Con su ayuda, no puede acercarse a la Meta. Es el conocimiento del alma lo que le concede al hombre su realización de Dios. Robert Browning dijo:
«Tan libres parecemos,
Tan encadenados estamos».
El hombre está ligado a lo finito, pero no puede ser limitado por lo finito. El hombre se ha rendido al tiempo y al espacio, pero ni el tiempo ni el espacio le han obligado a rendirse. El hombre intenta poseer la belleza de lo finito. Piensa que si puede ligarse a lo finito, podrá poseer su belleza. Por desgracia, en vez de poseer, ha sido poseído. El tiempo y el espacio lo han seducido. Pensó que podría poseerlos con su rendición. Ellos aceptaron gustosamente su rendición. Pero ha sido poseído por ellos sin piedad. La posesión no es unidad; la conquista no es unidad.
La visión del hinduismo es unidad en la diversidad. En primer lugar, el hinduismo acoge amorosamente todos los elementos ajenos; en segundo lugar, trata de asimilarlos; en tercer lugar, trata de expandirse como un todo, con el objetivo de servir a la humanidad y la naturaleza. De hecho, esta es la señal de la aspiración significativa y dinámica de su vida.
Hinduismo: El viaje del alma de India
El hinduismo es una experiencia interna; es la experiencia del alma. El hinduismo no es una religión, es el nombre de una cultura: una cultura espiritual autodisciplinada. De hecho, la palabra «religión» no se encuentra en el diccionario de un hindú. Su diccionario contiene la palabra dharma. El dharma, sin duda, incluye la religión, pero sus largos brazos se extienden mucho más allá de la concepción habitual de la religión. Dharma significa código interno de la vida, el significado más profundo de la existencia humana. Dharma es una palabra sánscrita que deriva de la raíz dhri, sostener. Lo que sostiene al hombre es su ley interna. Esta ley interna es una experiencia divina, todo-colmadora, que libera al hombre de los grilletes de la ignorancia incluso cuando este se halla en el mundo físico.Religión, por otro lado, deriva del verbo latino ligare, ligar. Los antiguos romanos vieron la religión como una fuerza que ata y controla al hombre. Pero los antiguos videntes de India sintieron que la religión, o mejor dicho, el dharma, debe liberar al hombre de aquello que lo ata, es decir, de su propia ignorancia. La conciencia despierta del hombre debe erradicar la ignorancia o, para ser precisos, debe transformar la ignorancia en conocimiento de la Verdad.
Dice Sri Aurobindo:
«El dharma es el concepto indio en el cual los derechos y los deberes pierden el antagonismo artificial creado por una visión del mundo que hace del egoísmo la raíz de la acción, y recuperan su unidad profunda y eterna. El dharma es la base de la democracia que Asia debe reconocer, porque en esto reside la distinción entre el alma de Asia y el alma de Europa. A través del dharma, la evolución asiática se colma; este es su secreto».
En tiempos de antaño, el hinduismo se conocía como el Arya Dharma. Curiosamente, aún hoy en día, la gente no sabe con certeza desde qué parte del mundo llegaron los arios a India. De hecho, algunos opinan que los arios no procedían de fuera en realidad. Swami Vivekananda encabeza la lista de estos firmes creyentes.
El origen de la palabra «hindú» es muy extraño; está estrechamente asociado al río «Sindhu», el actual Indo. Pero los antiguos iraníes, que desearon llamar a los arios por el nombre del río junto al que vivían, lo pronunciaban «Hindu». A los arios pareció gustarle el nombre y nosotros, que somos sus descendientes, estamos enamorados y orgullosos del nombre «hindú». El hinduismo o el Dharma hindú se basa en las enseñanzas espirituales de los videntes hindúes. Las shastras, o escrituras que rigen la vida y la conducta hindú, están iluminadas y cargadas con la luz y el poder de las sagradas enseñanzas de estos antiguos videntes. Son muchas las shastras hindúes. Cada una de ellas ha hecho una singular y poderosa contribución al conjunto. Las más antiguas y principales de todas son los Vedas, que se consideran las más antiguas escrituras aparecidas desde los albores de la civilización. Las demás escrituras tienen a los Vedas como su única fuente. Los Vedas tienen otro nombre: Shruti, «lo que es escuchado». Se llaman así porque se basan en la revelación directa. La autoridad de los Vedas se basa en la experiencia espiritual directa e interna que deriva de la Realidad divina. Un hindú siente en lo más profundo de su corazón que dudar de las experiencias internas de los videntes védicos es dudar de la existencia misma de la Verdad. Vid, saber, es la raíz sánscrita de la palabra Veda. Veda significa realmente el Conocimiento de Dios. Como Dios es infinito, también lo es Su Conocimiento. Observamos en los Vedas, con sorpresa y deleite, que los descubrimientos de la Verdad son infinitamente más importantes que los descubridores de la Verdad. Desgraciadamente, el orden de hoy en día es el inverso. Los Vedas son cuatro: Rig Veda, Sama Veda, Yajur Veda y Atharva Veda. Cada uno de los Vedas consta de dos secciones: Samhita y Brahmana. Samhita contiene los himnos o mantras, en tanto que Brahmana expone su significado y su aplicación adecuada. Todas las demás shastras hindúes, aparte de los Vedas propiamente, son conocidas como Smritis. Smriti significa literalmente «cualquier cosa que es recordada». Los Smritis aprecian su gran deuda con los Vedas; se sienten orgullosos por el hecho de deber su autoridad a los Vedas y sólo a los Vedas. Tradicionalmente han ejercido una gran autoridad en el establecimiento de leyes sociales y domésticas, timoneando cuidadosamente su barco entre las riberas de Vidhi, los preceptos, y Nishedha, las prohibiciones, en la sociedad hindú.
Ahora enfoquemos la atención en los Upanishads. Upa significa cerca, ni significa abajo, shad significa sentarse. Upanishad se refiere a los alumnos sentados a los pies de su maestro, aprendiendo sus lecciones espirituales. Los Upanishads son las partes filosóficas y razonadas de los Vedas; son llamados también Vedanta, el final de los Vedas. Hay dos razones para ello: una es que realmente aparecen hacia el final de los Vedas_; la otra es que contienen la esencia espiritual de los _Vedas, que es todo Luz y Deleite. El número real de los Upanishad aún se desconoce. Ciento ocho se han preservado fielmente. De estos, los más significativos son Isha, Kena, Katha, Prashna, Mundakya, Aitareya, Chhandogya, Brihadaranyaka y Svetasvatara.
La realización de Dios reside en la meditación, nunca en los libros. Este es el supremo secreto de los Upanishad. Los sabios y videntes de los Upanishad pedían a sus discípulos que meditaran, sólo que meditaran; ni siquiera aconsejaban a sus alumnos que dependieran de los Vedas como ayuda para realizar a Dios. «¡Medita, el Brahman es tuyo! ¡Medita, la Inmortalidad es tuya!» Al comienzo del viaje del alma humana, los videntes upanishádicos exclamaron: Uttisthata jagrata… «Levanta, despierta, no te detengas hasta alcanzar la Meta». Al final del viaje, los mismos videntes exclamaron una vez más: Tat twam asi, «Eso eres Tú».
Vayamos ahora a los Sad-Darshana, los Seis Sistemas de la filosofía india. Se trata de las varias escuelas de pensamiento que algunos sabios hindúes introdujeron posteriormente. El sistema del sabio Jaimini se llama Purva Mimansa; otros son el Uttar Mimansa o Vedanta de Vyasa, el Sankhya de Kapila, el Yoga de Patanjali, el Nyaya de Gotama y el Vaisheshika de Kanada. Si uno estudia primero el Nyaya, se hace más fácil sondear en los otros sistemas de pensamiento.
Los Seis Sistemas fueron escritos en sutras o aforismos. Los sabios lo hicieron así porque su intención no era exponer la filosofía, sino expresar en frases lo más breves posible sus revelaciones conmovedoras y conservarlas grabadas en la memoria del aspirante. Con el paso del tiempo, los aforismos han sido adornados y blindados significativamente con incontables notas y comentarios.
Es hora de invitar al profesor Max Muller a unirse a nosotros en este trascendente viaje de hoy:
India: su conciencia y su luz
¿Cuál es el mensaje interno de India para el mundo en general? La espiritualidad. ¿Qué es la espiritualidad? Es el camino natural de la verdad que se comunica exitosamente con el Más Allá aquí en la tierra. ¿Cuál es la posesión absolutamente distintiva de India? Su alma. Ella vive en el alma, ella vive desde el alma y ella vive para el alma.¿Dónde puede el mundo encontrar la verdadera naturaleza de India? En el dominio siempre despierto del Espíritu.
¿Qué ha hecho única la historia de India? Una continuidad sumamente sorprendente e inusual en la línea de sus buscadores y Maestros espirituales.
¿Qué enseña la espiritualidad de India? Enseña al mundo a vencer el mal de la naturaleza inferior y a ir más allá del bien de la naturaleza superior. ¿Cuál es el deseo de la Madre India? Su deseo es trascender de una vez por todas la manera humana mediante una radical autotransmutación y entrar en la siempre dinámica manera de Dios. La religión, por muy poderosa que sea, no es ni puede ser el mensaje de India. Su mensaje es la realización del Ser.
La perfecta verdad de la religión de India radica en su realización interna y externa del Uno que es, del Uno que está en el proceso de devenir.
Oh mundo, a medida que marchas hacia los más profundos recovecos de tu corazón, para tu asombro, encontrarás que la Madre India es todo menos temerosa de Dios. ¿Qué es entonces? Ella es amante de Dios: el alma amante de Dios en la todo-soñadora y todo-manifestadora Verdad de Dios. El alma de India siente que quedar satisfechos con la especulación intelectual es quedar satisfechos con solo la mitad del alimento realmente necesario para la salud. Es la realización lo que nos da una comida completa. Y si se busca la realización, la meditación y la concentración son de capital importancia. La filosofía de India, en su sentido más sublime, no es otra cosa que la realización práctica de la Verdad. No hay más que un guión entre la Visión de los videntes Védicos y el alma de India; entre la espiritualidad de India y la liberación espiritual final del mundo. Dicen que India perdió la Vía Láctea de la grandeza hace mucho tiempo, pero nosotros sabemos que ahora tiene una esperanza colosal de que el cielo nublado se despeje por fin, revelando nuevamente la miríada de puntos de luz. ¿Cuales fueron las causas principales de la caída de India? Descuidó la conciencia corporal y evitó la vida material; estrechó su perspectiva y se encerró en los ritos obsoletos del pasado; se aferró a la supurante carcasa de su antigua cultura mientras aniquilaba su espíritu vivo y creciente. Y la fatalidad de India quedó sellada el día en que comenzó estas prácticas. India empezó a resurgir el día en que se alejó de estas tendencias y aceptó la vida en todos sus aspectos dinámicos. India se levantará por completo el día en que se vuelva autosuficiente. Sabe bien que no puede alcanzar su objetivo si tiene que depender permanentemente de la ayuda ajena. La autoayuda es la mejor ayuda; la autoayuda es la propia ayuda de Dios disfrazada. India tiene dentro de sí una voz que es la mismísima todo-colmadora Voz de Dios. Ella simplemente debe escuchar esa Voz y obedecerla. ¿Qué se entiende realmente por emancipación de la mujer india? Significa que ya no debe ser alienada de la educación. Debe tener libre acceso al conocimiento mundial del presente, así como a la sagrada sabiduría de los siglos pasados. La verdadera educación nos ayuda a vivir en la perfección integral que es la espina dorsal misma de nuestra existencia en la tierra. La mujer de India debe tener plena oportunidad para desarrollar y manifestar esta perfección. La emancipación de la mujer india significa también que no debe ser oprimida y dominada por el hombre. Debe ser libre para ser ella misma, independiente por derecho propio, fuerte y segura, una verdadera socia y compañera del hombre, y no su esclava ni su sierva. Debe volver a ser lo que era en la India Védica, una ciudadana respetada e igualitaria, un glorioso complemento para el hombre. La India de hoy está sumida en la pobreza, pero la India del mañana será próspera. Será una poderosa ola de esperanza y fe; su pensamiento mismo sera avivado con una nueva visión; infinitas serán las posibilidades en su horizonte. Su sacrificio construirá una base más duradera para la humanidad. Contendrá en sí misma el nacionalismo y el internacionalismo, volviéndose el verdadero símbolo de la espiritualidad en acción. Con su poder espiritual, India ejercerá una tremenda influencia sobre las generaciones futuras. Esto no es imaginación, sino visión en acción. India, y solo India, es el nervio central del mundo aspirante. La fuerza de India no está en sus brazos sino en su corazón. Más aún, está en su visión profética. India le dice al mundo que la realización de la unidad es la única fuerza que puede conquistar el mundo.
India es la buscadora de lo Absoluto. El summum bonum de la vida es el ideal de la realización de Dios. En su corazón hay un ardiente amor a Dios; en su mente, el servicio a la humanidad no despierta. Consumida por deseos y tentaciones, Europa se precipitó hacia India para adquirir su fabulosa riqueza. Eso es cierto. Pero es igual y absolutamente cierto que el alma de Europa llegó a India con una búsqueda espiritual y un impulso oculto por descubrir como era realmente. India posee tres armas que conquistan al mundo: la No violencia, la Paz y la Sabiduría que dice que ella está en Todo como Todo está en ella. La elección de India es el carácter, pero debe sentir que necesita la personalidad también.
El miedo de la Madre India no es a las bombas atómicas sino a la amnesia de sus hijos, cuando se olvidan de sí mismos. De forma increíble, India ha reconciliado perfectamente en sí misma a los dos peores antagonistas: la renuncia y el epicureísmo. La perfección fue la elección de los griegos. La proporción fue la elección de los romanos. La universalidad es la elección de los indios. India es la voz que jamás vacila. Suya es la verdad que no puede ser silenciada por la amenazante oscuridad de los siglos. Suyo es el corazón que canta perpetuamente la unidad de la humanidad. India es la bóveda de una antigua sabiduría eterna que tiene atractivo universal. Ella es también el banco de reserva universal de una sabiduría siempre creciente y está destinada a ser el eje y la dínamo de la transformación mundial.
Oriente y occidente
Oriente dice: «He visto el Rostro de Dios. Ahora debo ver Sus Pies». Occidente dice: «He visto los Pies de Dios. Ahora debo ver Su Rostro». Oriente dice: «He visto la Trascendencia de Dios». Occidente dice: «He visto la Inmanencia de Dios». Oriente considera la vida como un crecimiento continuo desde la materia hacia el espíritu. Occidente considera la vida como un crecimiento continuo desde la simple vida material hacia un desarrollo científico complejo y en constante expansión. El indiferente Oriente sintió que no tenía nada que escuchar de Occidente. El orgulloso Occidente pensó que no tenía nada que aprender de Oriente.Según Oriente, Occidente es cualquier cosa menos divino. Según Occidente, Oriente es indolente.
No es exagerado decir que Oriente tiene un miedo terrible a una vida dinámica. Asimismo, Occidente tiene un miedo terrible a la solitaria serenidad del ser.
Puede que a Oriente le falte cuidado, detalle y exactitud, pero a Occidente le falta amplitud, vastedad y universalidad. Oriente carece de una inteligencia terrenal y práctica. Occidente carece de la incomparable realización del Ser. Oriente siente que el dominio de los propios movimientos internos es la verdadera realización de la vida. Occidente cree que el dominio del mundo es la verdadera realización de la vida.
La humildad y la devoción son el derecho innato de Oriente. La honestidad y la franqueza son el derecho innato de Occidente. La combinación de estos cuatro poderes debería ser el ideal del ser humano. Oriente ha querido conquistar al mundo en nombre de la liberación. Occidente ha querido conquistar al mundo en nombre del comercio y la religión. Oriente posee el control del Espíritu. Occidente posee el control de la Materia. El Espíritu es existencia creativa, consciente. ¿Qué es la Materia? Es todo menos sustancia mecánica inanimada. La Materia es Energía vibrante que deliberadamente oculta en su interior vida y conciencia. El individuo de Oriente se contenta con seguir la máxima: «Déjenme vivir sin ser visto ni conocido y déjenme morir sin ser llorado». Y podría añadirse: «Que se haga todo sin demasiado esfuerzo». El individuo de Occidente, por el contrario, parece desear la completa expresión de su individualidad; desea forjarse una posición fuerte y poderosa en su propio mundo. La muy antigua experiencia de Oriente con la vida espiritual, le ha enseñado equilibrio interior y ecuanimidad en el trabajo. Es capaz de mantenerse al margen de la frustración, la agitación, la irritación por contratiempos menores y todo lo que perturba el equilibrio interno. Puede realizar tranquilos reajustes y continuar con la misma calma. Esto es lo que Occidente aún tiene que aprender. La intensiva experiencia con el progreso material ha enseñado a Occidente a ser objetivo en la acción. Ha aprendido a mantenerse al margen del favoritismo, el nepotismo y otras consideraciones personales al llevar a cabo una tarea necesaria. Puede hacer el trabajo por su propio bien, de forma rápida y eficiente, y con la mejor mano de obra disponible. Esto es lo que Oriente aún tiene que aprender. La filosofía de India es, en su origen, la búsqueda de la Verdad suprema. Solo la Realidad que está más allá de los sentidos ha sido capaz de saciar la sed interna de Oriente. La filosofía europea es, en su origen, un análisis de las ideas por medio del intelecto crítico. Hasta ahora, la razón y el intelecto han sido suficientes para alimentar al hambriento Occidente. Es ahora cuando Oriente y Occidente han llegado a descubrir la necesidad de un matrimonio entre la Mente y el Espíritu.
Oriente y Occidente pueden ser considerados como los dos ojos del mismo cuerpo humano. Las otras divisiones y distinciones humanas —raciales, culturales y lingüísticas— están destinadas a desaparecer de la conciencia humana cuando esta se inunde de la Luz y la Fuerza supramentales. Esta es la consecuencia inevitable de la Hora de Dios que está alboreando en todo el mundo. Las diversidades seguirán existiendo, enriquecidas y realzadas en su plena medida. Pero estas diversidades no serán perturbaciones para la conciencia general sino al contrario, serán complementos felices y armoniosos de un todo único. La humanidad será una verdadera familia humana en todos los sentidos del término y en un sentido aún desconocido. La respuesta a la nueva Luz superará ciertamente las expectativas humanas. La conciencia despierta del hombre está tendiendo visiblemente hacia lo Divino. Este es un rayo de luz sumamente esperanzador en medio de la oscuridad que hoy nos rodea. Este es un momento, no simplemente de unir las manos sino de unir las mentes, los corazones y las almas. Atravesando toda las barreras físicas y mentales entre Oriente y Occidente, muy por encima de los patrones nacionales, por encima incluso de patrones individuales, ondeará el estandarte supremo de la Unidad Divina.
