Yoga y vida espiritual. El viaje del alma de la India.

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Primera parte: Artículos espirituales y filosóficos

El hombre y Dios

El hombre y Dios son uno eternamente. Al igual que Dios, el hombre es infinito; al igual que el hombre, Dios es finito. No existe un ancho abismo entre el hombre y Dios. El hombre es el Dios de mañana; Dios, el hombre de ayer y de hoy.

Igual que Dios está en el Cielo, también está en la tierra. Él está aquí, allí y en todas partes. Cada ser humano posee un Dios propio. No existe un ser humano sin Dios. El ateo total no cree en Dios. Pero, por suerte, cree o más bien, por desgracia, tiene que creer en una cierta idea, en algún concepto de orden o desorden. Y esa idea misma, ese concepto, no es otra cosa que Dios.

Libertad, absoluta libertad se le debe dar a cada alma individual para que descubra su propio sendero. Los errores a lo largo del sendero de la espiritualidad no son en absoluto deplorables, puesto que los errores simplemente son verdades menores. No vamos avanzando desde la falsedad hacia la verdad. Avanzamos desde la verdad menos revelada hacia la verdad más revelada.

Mientras no hayamos realizado a Dios y llegado a ser uno con Dios, tendremos que dirigir nuestra llamada a Él como Maestro, Guía, Amigo, etcétera. Nuestra actitud hacia Él puede variar según la relación que tengamos con Él. Esto no tiene ninguna consecuencia. Lo que sí es de suprema importancia es que amemos a Dios como algo propio. En nuestro amor sincero a Dios, estaremos espontáneamente inspirados para venerarlo.

Aquí tendremos que saber qué clase de veneración nos corresponde, cuál es la que está en armonía con el desarrollo y la tendencia de nuestra alma. La realización de la unión absoluta con Dios es la forma más elevada de veneración. Le sigue, en línea descendente, la meditación. Después viene el lugar para las plegarias e invocaciones. La forma inferior de veneración es la adoración a Dios en las cosas mundanas.

Cuando pienso que la flauta y el Flautista son dos cosas diferentes, estoy pensando que yo soy el siervo de Dios y Él es mi Amo. Pero cuando siento que la flauta posee una parte de la conciencia de su Dueño, siento que soy el hijo de Dios y que Él es mi Padre. Finalmente, cuando comprendo que la flauta y el Flautista no son más que uno, el Flautista se presenta como el Espíritu y yo como Su Fuerza creativa.

El hombre tiene que realizar a Dios en este cuerpo, aquí en la tierra. Kabir, el gran poeta de la India expresó:

"“Si no se rompen tus cadenas mientras vives, ¿qué esperanza de rescate queda en la muerte?
“Es un sueño vacío el de que el alma alcanzará la unión con Él por el mero hecho de haber abandonado el cuerpo;
“Si se Le encuentra ahora, se Le encuentra luego;
“Si no, nos vamos a habitar en la ciudad de la Muerte”."

Hermanas y hermanos, no se hundan en el abismo de la desesperanza, aun cuando no tengan, por el momento, una clara aspiración de realizar a Dios. Simplemente inicien su viaje hacia arriba, hacia adentro y hacia adelante; hacia arriba para ver el Sueño de Dios; hacia adentro para poseer el Sueño de Dios y hacia adelante para convertirse en el Sueño de Dios. Este Sueño es el Sueño de la Plenitud absoluta.

Innumerables son los que emprenden el sendero de la vida interior únicamente tras haber recibido incontables reveses o después de vagar largo y tendido por los desiertos de la vida. Por eso, ciertamente es feliz y bienaventurado, aquel que coloca su cuerpo, mente, corazón y alma –como flores– a los Pies del Señor, antes del advenimiento de los golpes. Es cierto que las numerosas nubes de lo mundano cubren nuestra mente aún no iluminada. Es igualmente cierto que el volcán de la concentración del buscador y la bomba de hidrógeno de su meditación, pueden destruir y destruirán las nubes, las añejas neblinas de la Ignorancia.

¿Puedo decirles algo a quienes están casados y tienen grandes responsabilidades familiares? Para su sorpresa, todas esas responsabilidades se transformarán en oportunidades doradas en el momento en que intenten ver a Dios en sus hijos, en el momento en que se den cuenta de que están sirviendo a Dios con su sacrificio. En su habilidad para colmar al esposo, para establecerlo divinamente en la ilimitada extensión de la materia, para elevar su conciencia hacia el reino del Espíritu, el incansable y espontáneo sacrificio de la esposa no tiene sustituto. En su habilidad para inundar el alma de la esposa con la Paz del Más Allá, para atraer su corazón hacia el siempre resplandeciente Sol de la Infinitud, para transmutar su vida en Canto de Inmortalidad, la promesa del esposo no tiene sustituto. Y, aquellos que están solteros, pueden estar seguros de que están elegidos para correr con la mayor velocidad por el sendero espiritual. Inseparables son su aspiración y la Inspiración de Dios.

Cuando tratamos de ver en lo profundo de nuestro ser, cuando tratamos de vivir una vida interior, puede ser que encontremos dificultades a todo alrededor. Clamamos diciendo: «¡Dios, mira, ahora que nos hemos volcado a Ti, tenemos que pasar por tantas pruebas!». Al no encontrar una salida, nos sentimos perturbados. ¿Pero, por qué hemos de estarlo? No puede escapar a nuestro recuerdo que hemos resistido infortunios en nuestra vida. Antes de entrar en la vida espiritual, la desconfianza demostró ser nuestra compañera constante. Al menos, ahora estamos en mejor posición, puesto que podemos reconocer al feroz tigre de lo mundano. Tomemos el desasosiego y la debilidad como pruebas.

¿Por qué tendría Dios que ponernos a prueba? Él hace todo menos eso. Él, siendo el Misericordioso, nos advierte del peligro inminente. Pero, si tomamos estas advertencias como pruebas, para pasar las pruebas tenemos que rezar a Dios. Jamás podemos pasar el examen meramente pensando en las dificultades y en los peligros. Para pasar una prueba en la escuela tenemos que estudiar mucho. Igualmente, para pasar un examen interno, tenemos que cultivar una sinceridad mayor y alimentar la llama de la aspiración.

Durante la meditación tenemos que ser muy cuidadosos. A veces la mente desea abandonarse a ciertas ideas y pensamientos de origen mundano y emocional, pero no debemos permitir que lo haga. Durante la meditación todo es intenso y, si consentimos pensamientos malignos, los efectos se vuelven más graves y más peligrosos que de otro modo. Nos debilitamos cuando la mente se hace presa de pensamientos autocomplacientes. La naturaleza misma de nuestra mente inferior es embaucarnos. Pero nuestras lágrimas y la llama ascendente de nuestro corazón vendrán siempre a rescatarnos.

El hombre y Dios son uno. Todos los hombres pertenecen a la misma familia. Todos nosotros somos uno. Un aspirante genuino no debe escuchar los argumentos absurdos de los escépticos. Ellos no tienen ni siquiera una pizca de conocimiento espiritual. No se dan cuenta de que inconscientemente están haciendo un alarde de su evidente estupidez. Ellos dicen: «Si todos somos uno, ¿cómo es que cuando tú tienes dolor de cabeza, yo no tengo? ¿Cómo es que cuando mi hambre se sacia, la tuya no?» Como respuesta, les preguntamos ¿cómo puede ser que cuando tienen una pierna herida, su cabeza no está herida también, puesto que ambas son parte del mismo cuerpo? La conciencia universal está dentro de todos nosotros. Si no somos conscientes de ello, eso no significa que no exista. Mi cuerpo me pertenece, pero ¿siento dolor en la pierna cuando me duele la cabeza? No. Pero si soy consciente de la Conciencia Divina que abarca mi cuerpo entero, sentiré indudablemente el mismo dolor por todo mi cuerpo. En este caso, el alma individual es mi cabeza y el alma colectiva es mi cuerpo entero. Para sentir al mundo como algo propio, primero tenemos que sentir a Dios como propio.

El Hombre es el Corazón del Infinito.
El Hombre es el Hálito de la Eternidad.
El Hombre es la Vida de la Inmortalidad.

En nuestro interior está nuestra meta

Somos el Sueño todo colmador de Dios. Nuestro interior es la Plenitud ilimitada de Dios. Nuestra meta es el Corazón de la Infinitud y el Aliento de la Inmortalidad. Nuestra meta está dentro de nuestro cuerpo mismo.

En el mundo físico, la madre le dice al hijo quién es su padre. En el mundo espiritual, nuestra aspiración nos dice quién es nuestro Dios. ¿Quién es Dios? Dios es una Conciencia infinita. Es también la Luz autoiluminadora. No existe ser humano que no posea dentro de sí esta Conciencia infinita y esta Luz autoiluminadora.

Si queremos ver algo en el mundo exterior, además de mantener los ojos bien abiertos, necesitamos luz, ya sea luz natural, luz eléctrica o algún otro tipo de luz. Pero en el mundo interior no necesitamos luz de ninguna clase. Incluso con los ojos cerrados podemos ver a Dios, la Luz autoiluminadora.

Dios no es algo que hay que obtener desde fuera. Dios es precisamente eso que puede ser desplegado desde adentro.

En la vida ordinaria, cada ser humano tiene millones y millones de preguntas que hacer. En su vida espiritual, llega el día en que siente que sólo hay una pregunta que vale la pena formular: «¿Quién soy yo?». La respuesta de las respuestas es: «Yo no soy el cuerpo, sino el Piloto Interno».

¿Cómo es posible que el hombre no se conozca a sí mismo, cuando eso debería ser el más fácil de todos sus empeños? No se conoce a sí mismo, precisamente porque se identifica con el ego y no con su Ser real. ¿Qué le lleva a identificarse con este pseudo ser? La ignorancia. ¿Y qué le dice que el Ser real nunca es ni puede ser el ego? Su búsqueda del Ser. Lo que él ve en las más íntimas cavidades de su corazón es su Ser real, su Dios. Tarde o temprano esta visión ha de transformarse en devenir.

El otro día, uno de mis estudiantes me dijo:

“No puedo pensar en Dios. Mi mente se inquieta”.

“¿Y qué haces entonces?”, le pregunté.

“Bueno, pienso sólo en el mundo”.

“Ahora dime, cuando piensas en el mundo con todas sus actividades, ¿Puedes pensar tan siquiera un segundo en Dios?”.

“No, nunca”.

“Entonces, mi joven amigo, ¿no es absurdo que, cuando piensas en Dios, la inquietud aparte tu mente de Dios, pero cuando bebes hasta el final los placeres del mundo, la inquietud no aparte tu mente de allí y la coloque a los Pies del Señor? No, esto nunca debería ser. Si tienes hambre genuina de alimento espiritual, la inquietud misma, o lo que puedes llamar ‘desasosiego’, llevará tu mente de manera veloz y dinámica y la pondrá en tu corazón donde puede beber el Néctar de la Paz y la Satisfacción divina.

“Sin duda, tu mente no puede hacer dos cosas a la vez. Si estás pensando en Dios con fe implícita, si la llama de la aspiración está ardiendo en tu corazón, el mono de tu inquietud externa, por muy travieso que sea, no se atreverá a tocarte y mucho menos a pincharte o a morderte. No puedes mirar a tus dos hombros con total atención al mismo tiempo. De la misma manera, cuando ves claramente a tu Dios dentro de ti, no puedes ver al tigre de ignorancia del mundo externo”.

Lo primero que tenemos que hacer es ver el ego, luego tocarlo y atraparlo y, finalmente transformarlo. En la vida espiritual, cuando el ego entra en nosotros y nos molesta, debemos pensar que nosotros mismos somos como el Brahman –el Uno sin segundo– y tenemos que sentir que somos la Conciencia que todo lo abarca. Entonces, el ego desaparece en la insignificancia completa.

Todos sabemos que la mente desempeña un papel importante tanto en nuestra vida externa como en nuestra vida espiritual. Por lo tanto, no debemos rechazar la mente. Más bien, lo que debemos hacer, es estar siempre conscientes de la mente. La mente se inquieta, pero eso no significa que la tenemos que castigar todo el tiempo. Si el amo de la casa se entera de que su criado de toda la vida ha cogido recientemente la costumbre de robar, él no va a despedirlo de inmediato. La sinceridad y la dedicación que el criado ha tenido en el pasado todavía están vivas en su mente. Él espera y observa sin ser visto y sin involucrarse, sintiendo que su criado se reformará. Mientras tanto, el criado se da cuenta de que su patrón ha descubierto su mala conducta y deja de robar. Y aún da un paso más: para complacer a su amo, trabaja incluso con más sinceridad y devoción que antes. De manera similar, cuando nos percatamos de las inquietas actividades y trucos de la mente, tenemos que estar callados durante algún tiempo y observar a la mente con indiferencia. En poco tiempo veremos que nuestra mente –la ladrona– se sentirá avergonzada de su conducta. No debemos olvidar que, durante ese tiempo, tenemos que considerarnos almas y no cuerpos, porque sólo el alma puede tener dominio sobre la mente. Únicamente el alma es nuestra verdadera identidad. A la hora señalada, la mente comenzará a escuchar los dictados del alma.

Acción e inacción. Según el Gita, debemos ver la acción en la inacción y la inacción en la acción. ¿Qué significa esto? Significa que, mientras actuamos, tenemos que sentir dentro de nosotros un mar de paz y serenidad. Cuando estamos inactivos, tenemos que sentir dentro de nosotros una dinamo de energía creativa. No consideremos las acciones como nuestras. Si podemos hacerlo, nuestras acciones serán más reales y más efectivas. Cuando un criado cocina para su señor, lo hace con lo mejor de su capacidad. ¿Para qué? Para conseguir que su señor lo estime y lo aprecie. De la misma manera, si actuamos para complacer a nuestra alma, nuestro Piloto Interno, podremos actuar de la manera más devota y exitosa.

Nuestra Meta está dentro de nosotros. Para alcanzar esa Meta debemos recurrir a la vida espiritual. En la vida espiritual, lo que más se necesita es el conocimiento o conciencia. Sin esto, todo es un desierto árido. Cuando entramos en un lugar oscuro, llevamos una linterna o alguna luz para saber por dónde vamos. Si queremos saber acerca de nuestra vida sin luz, tenemos que pedir la ayuda de nuestra conciencia. Profundicemos en este asunto. Sabemos que el sol ilumina el mundo. Pero, ¿cómo somos conscientes de ello? Somos conscientes de ello a través de nuestra conciencia que es autoreveladora. El funcionamiento del sol no se revela a sí mismo. Es nuestra conciencia del sol lo que nos hace sentir que el sol ilumina el mundo. Es nuestra conciencia la que se revela a sí misma en todas las cosas. Y esta conciencia es un Mar infinito de Deleite. Cuando bebemos una sola gota de agua del mar terrenal, nos sabe salada. De la misma manera, durante nuestra meditación, si podemos beber tan sólo una diminuta gota del Mar del Deleite, saborearemos sin duda el Deleite. Este Deleite es Néctar. El Néctar es Inmortalidad.

Nuestra paz está en nuestro interior

Ningún precio es demasiado alto para pagar por la paz interna. La Paz es el control armonioso de la vida. Vibra con la energía de vida. Es un poder que trasciende fácilmente todo nuestro conocimiento mundano. Sin embargo, no está separada de nuestra existencia terrenal. Si abrimos las avenidas correctas en nuestro interior, esta paz puede ser sentida aquí y ahora.

La Paz es eterna. Nunca es tarde para tener la paz. El tiempo siempre es propicio para ello. Podemos hacer que nuestra vida sea verdaderamente fructífera si no nos desligamos de nuestra Fuente que es la Paz de la Eternidad.

El infortunio más grande que le puede suceder a un ser humano es la pérdida de su paz interna. Ninguna fuerza exterior se la puede robar. Son sus propios pensamientos, sus propias acciones, los que pueden quitársela.

Nuestra mayor protección no reside en nuestros logros y recursos materiales. Nada significan todos los tesoros del mundo para nuestra alma divina. Nuestra mayor protección está en la comunión de nuestra alma con la Paz que todo lo nutre y todo lo colma. Nuestra alma vive en la Paz y vive por la Paz. Si vivimos una vida de paz, siempre nos enriquecemos, nunca empobrecemos. Nuestra paz interior no tiene horizontes; como el cielo ilimitado, todo lo circunda.

Largo tiempo hemos luchado, mucho hemos sufrido, lejos hemos viajado. Pero el rostro de la paz está todavía oculto para nosotros. Podremos descubrirlo si algún día el tren de nuestros deseos se abandona en la Voluntad del Señor Supremo.

La Paz es vida. La Paz es Dicha eterna. Las preocupaciones –mentales, vitales y físicas– existen, pero sólo nosotros decidimos si las aceptamos o las rechazamos. Sin duda, no son hechos inevitables de la vida. Puesto que nuestro Padre Todopoderoso es Todo Paz, nuestra herencia común es la Paz. Es un error monumental extender el amplio camino del futuro arrepentimiento por malgastar y rechazar las oportunidades doradas que nos son presentadas. Debemos decidir, aquí y ahora, en medio de nuestras actividades diarias, arrojarnos en corazón y alma al Mar de la Paz. Se equivoca quien cree que la paz, por si misma, entrará en él al final de su vida. Querer lograr la paz sin meditación y disciplina espiritual es como esperar hallar agua en el desierto.

Para tener paz mental, la oración es esencial. Rezar a Dios por la Paz con plena concentración y singular devoción tan sólo por cinco minutos, es más importante que pasar largas horas de meditación descuidada y ligera. Ahora bien, ¿cómo rezar? Con lágrimas en nuestros corazones. ¿Dónde rezar? En un lugar solitario. ¿Cuándo rezar? Cuando nuestro ser interno nos lo pide. ¿Por qué rezar? Esta es la pregunta de las preguntas. Tenemos que rezar si queremos que nuestras aspiraciones sean colmadas por Dios. ¿Qué podemos esperar de Dios además de esto? Podemos esperar que Él nos haga entenderlo todo: el todo en la nada y la nada en el todo, lo Lleno en lo Vacío y lo Vacío en lo Lleno.

Siempre debemos discriminar. Tenemos que sentir que el mundo externo que atrae nuestra atención es efímero. Para tener algo permanente, para conseguir una base firme en la vida, tenemos que girarnos hacia Dios. No hay alternativa. Y no hay mejor momento para dar ese giro que cuando nos sentimos más desamparados.

Sentirse desamparado es bueno.
Cultivar el espíritu de la autoentrega, es mejor.
Ser el instrumento consciente de Dios, es lo mejor.

Todo depende de la mente, de manera consciente o inconsciente, incluyendo la búsqueda de la paz. La función de la mente es despejar las nubes de la duda. La función de la pureza de la mente es destruir las fecundas nubes de la mundanalidad y las ataduras de la ignorancia.

Sólo tenemos paz cuando hemos dejado totalmente de encontrar fallos en los demás. Debemos sentir el mundo entero como algo propio. Cuando observamos los errores de los demás, entramos en sus imperfecciones. Esto no nos ayuda en lo más mínimo. Curiosamente, cuanto más nos sumergimos, más claro se nos hace que las imperfecciones de los demás son nuestras propias imperfecciones, pero en diferentes cuerpos y mentes.

Mientras que si pensamos en Dios, Su Compasión y Su Divinidad agrandan nuestra visión interna de la Verdad. Debemos llegar en la plenitud de nuestra realización espiritual a aceptar a la humanidad como una sola familia.

No debemos permitir que el pasado destruya y atormente la Paz de nuestro corazón. Nuestras acciones buenas y divinas pueden contrarrestar nuestras acciones malas y no divinas del pasado. Si el pecado tiene el poder de hacernos llorar, la meditación tiene sin duda el poder de darnos alegría, de dotarnos de Sabiduría Divina.

Nuestra paz está en nuestro interior y esta paz es la base de nuestra vida. Por lo tanto, resolvamos a partir de ahora llenar nuestras mentes y corazones con las lágrimas de la devoción, la base de la paz. Si nuestro cimiento es sólido, no importa cuán alto levantemos la estructura, el peligro nunca nos puede amenazar. Porque la paz está debajo, la paz está arriba, la paz está dentro, la paz está fuera.

¿Quién es apto para el Yoga?

¿Quién es apto para el Yoga? Tú eres apto para el Yoga. Él es apto para el Yoga. Yo soy apto para el Yoga. Todos los seres humanos sin excepción son aptos para el Yoga.

La aptitud espiritual puede determinarse por nuestro sentimiento de unidad, nuestro deseo de unidad. La más diminuta gota de agua tiene derecho a sentir el océano infinito como suyo, o a clamar por tener el océano como suyo propio. Tal es el caso con el alma individual y el Alma Universal.

¿Dónde está Dios y dónde estoy yo? Dios está en el tercer piso y yo estoy en el primero. Yo subo al segundo piso. Él baja al segundo piso. Los dos nos encontramos. Yo no me olvido de lavar Sus Pies con mis lágrimas de deleite, ni Él se olvida de colocarme en Su Corazón de Compasión infinita.

¿Qué es Yoga? Yoga es la conquista de uno mismo. La conquista de uno mismo es la realización de Dios. Quien practica Yoga hace dos cosas de un golpe: simplifica toda su vida y consigue un acceso libre a lo Divino.

En el ámbito del Yoga nunca podemos tener pretensiones. Nuestra aspiración debe sonar veraz. Toda nuestra vida debe sonar veraz. Nada es imposible para un ardiente aspirante. Un Poder superior guía sus pasos. La Voluntad adamantina de Dios es su protección más segura. No importa cuánto tiempo o cuántas veces se equivoque, él tiene todo el derecho a regresar a su propio hogar espiritual. Su aspiración es una llama que asciende. No hace humo, no necesita combustible. Es el hálito de su vida interna. Le conduce hacia las riberas del Dorado Más Allá. El aspirante, con las alas de su aspiración, se remonta hacia los reinos de lo Trascendental.

Dios es Infinito y Dios es Omnipresente. Para un aspirante genuino, esto es más que una mera creencia. Es la Realidad sin segunda.

Ahora enfoquemos nuestra atención en la vida espiritual. Es equivocada la idea de que la vida espiritual es una vida de austeridad y un lecho de espinas. ¡No, jamás! Hemos venido de lo Dichoso. A lo Dichoso regresaremos con la espontánea alegría de la vida. Parece difícil porque complacemos a nuestro ego. Parece artificial porque atesoramos nuestras dudas.

La realización de Dios es la meta de nuestra vida. También es nuestra herencia más noble. Dios es a la vez nuestro Padre y nuestra Madre. Como Padre, Él observa; como Madre, Él crea. Nosotros, igual que un niño, nunca dejaremos de requerir de nuestra Madre para poder ganar Su Amor y Su Gracia. ¿Cuánto tiempo puede una madre continuar desatendiendo el llanto de su hijo? No olvidemos que si existe alguien en la tierra sobre quien todos los seres humanos tengan una plena demanda, ese es el Divino en el aspecto de Madre. Ella es la única fortaleza de nuestra dependencia; Ella es la única fortaleza de nuestra independencia. Su Corazón, el hogar de la Infinitud, está abierto eternamente a cada individuo.

Deberíamos familiarizarnos ahora con las ocho significativas zancadas que conducen a un aspirante hacia su destino. Estas zancadas son: Yama, el autocontrol y la abstinencia moral; Niyama, la estricta observancia de conducta y carácter; Asana, las diversas posturas corporales que nos ayudan a entrar en una conciencia más elevada; Pranayama, la respiración sistemática para controlar la mente; Pratyahara, el alejamiento de la vida de los sentidos; Dharana, la fijación de nuestra conciencia en Dios, apoyada por todas las partes del cuerpo; Dhyana, la meditación, el incesante tren expreso que se dirige veloz hacia la Meta, y Samadhi, el trance, la culminación de la danza de la Naturaleza, la fusión total de nuestra conciencia individual en la Conciencia infinita del Supremo Trascendental.

Yoga es nuestra unión con la Verdad. Esta unión se desenvuelve en tres etapas. En la primera, el hombre ha de sentir que Dios lo necesita a él tanto como él necesita a Dios. En la segunda etapa el hombre ha de sentir que, sin él, Dios no existe ni siquiera por un segundo. En la tercera y última etapa, el hombre ha de darse cuenta de que él y Dios no sólo son eternamente Uno, sino también iguales y lo abarcan todo y lo colman todo.

La fuerza de la entrega

El mundo de hoy quiere la individualidad. Demanda la libertad. Pero la individualidad y la libertad genuinas pueden respirar únicamente en lo Divino. La entrega es el respirar incansable del alma en el Corazón de Dios. La individualidad humana grita en la oscuridad. La libertad terrenal clama en los desiertos de la vida. Pero la entrega absoluta celebra universalmente la Individualidad y la Libertad divinas en el Regazo del Supremo. En la entrega descubrimos el poder espiritual a través del cual podemos llegar a ser, no sólo los videntes sino también, los poseedores de la Verdad. Si podemos entregarnos en absoluto silencio, nos convertiremos en la Realidad de lo Real, en la Vida de lo Viviente, en el Centro del Amor, de la Paz y de la Dicha verdaderos. Nos convertiremos en una bendición incomparable para nosotros mismos. Un niño encantador atrae nuestra atención. Le amamos porque conquista nuestro corazón. ¿Pero, le pedimos algo a cambio? ¡No! Le amamos porque es objeto de amor, porque es adorable. Del mismo modo podemos y debemos amar a Dios, porque Él es el Ser más adorable. El amor espontáneo por lo Divino es la entrega y esta entrega es el regalo más grande en la vida. Porque cuando nos entregamos, el Divino nos da en seguida infinitamente más de lo que habríamos pedido. La entrega es un milagro espiritual. Nos enseña cómo ver a Dios con nuestros ojos cerrados, cómo hablar con Él con nuestra boca cerrada. El miedo entra en nuestro ser únicamente cuando retiramos del Absoluto nuestra entrega. La entrega es un despliegue. Es el despliegue de nuestro cuerpo, mente y corazón en el Sol de Plenitud divina dentro de nosotros. Entregarse a este Sol interno es el mayor triunfo de la vida. El fracaso no puede alcanzarnos cuando nos hallamos en este Sol. El Príncipe del Mal ni siquiera nos puede tocar cuando hemos realizado y encontrado nuestra unidad con este Sol eternamente donador de vida. La entrega y la cordialidad sincera juegan juntas, comen juntas y duermen juntas. Suya es la corona de la victoria. El cálculo y la duda juegan juntos, comen juntos y duermen juntos. Suyo es el destino que está condenado a la decepción, abocado al fracaso.

La India es la tierra de la entrega. Esta entrega no es una sumisión ciega sino más bien la dedicación del ser limitado de uno mismo al Ser sin fronteras de uno mismo. Existen numerosas y buenas historias en el Mahabharata que tratan de la entrega. Todas contienen gran verdad espiritual. Permítanme narrarles una historia breve pero sumamente inspiradora y reveladora acerca de Draupadi, que fue Reina de los Pandavas. Mientras el malvado Duhshasana intentaba rudamente desnudarla, ella estaba rezando al Señor para que la salvara. Aún así, todo el tiempo ella sujetaba fuertemente con los puños su ropa. Su entrega no era completa y su oración no era concedida. Duhshasana continuaba sus esfuerzos para quitar la ropa de la infortunada Reina. Pero llegó el momento en que Draupadi soltó las vestimentas que sujetaba y levantó sus manos rezando al Señor: «¡Oh Señor de mi corazón, Oh salvador de mi vida, que Tu Voluntad se cumpla!». Y ¡he aquí la fuerza de su entrega absoluta! El silencio de Dios se rompió. Su Gracia descendió sobre Draupadi. Mientras Duhshasana intentaba quitarle el sari, descubrió que era interminable. Su orgullo tuvo que besar el polvo.

La Gracia todo colmadora de Dios, únicamente desciende cuando la entrega incondicional del hombre asciende.

Nuestra entrega es algo sumamente precioso. Sólo Dios la merece. Podemos ofrecer nuestra entrega a otro individuo, pero únicamente por la causa de realizar a Dios. Si dicho individuo ha alcanzado su Meta, puede ayudarnos en nuestro viaje espiritual. En cambio, si nos ofrecemos a alguien simplemente por satisfacer a esa persona, estamos cometiendo una equivocación monumental. Lo que deberíamos hacer es ofrecernos sin reservas al Señor en esa persona.

Cada una de nuestras acciones debería ser para complacer a Dios y no para ganar aplausos. Nuestras acciones son demasiado secretas y sagradas para ser expuestas ante los demás. Nuestras acciones son para nuestro propio progreso, logro y realización.

No hay límite para nuestra entrega. Cuanto más nos entregamos, más nos tenemos que entregar. Dios nos ha dado la capacidad. Según nuestra capacidad, Él nos demanda manifestación. Dios nunca ha exigido ni exigirá manifestación que esté más allá de nuestra capacidad.

En la entrega completa y absoluta del hombre está su realización; su realización del Ser, su realización de Dios el Infinito.

Meditación: Individual y colectiva

La meditación es el ojo que ve la Verdad, el corazón que siente la Verdad y el alma que realiza la Verdad.

A través de la meditación el alma se vuelve plenamente consciente de su evolución en su viaje eterno. En la meditación vemos que la forma evoluciona hacia lo sin forma, lo finito hacia lo Infinito, y vemos que lo sin forma evoluciona hacia la forma y lo Infinito hacia lo finito.

La meditación habla. Habla en silencio. La meditación revela. Revela al aspirante que materia y espíritu son uno, que cantidad y calidad son uno, que lo inmanente y lo trascendente son uno. Revela que la vida nunca puede ser la mera existencia de setenta u ochenta años entre el nacimiento y la muerte, sino que es, más bien, la Eternidad misma. Nuestro nacimiento es un incidente significativo en la propia existencia de Dios. Y así lo es también nuestra muerte. En nuestro nacimiento, la vida vive en el cuerpo; en nuestra muerte, la vida vive en el espíritu.

Meditación: individual y colectiva. Así como lo individual y lo colectivo son uno en esencia, también lo son la meditación individual y la colectiva. Todos somos hijos de Dios. Nuestro cuerpo dice que somos humanos. Nuestra alma dice que somos divinos.

No importa si somos humanos o divinos, somos uno, inevitablemente y eternamente. Somos las partes inseparables de la totalidad. Completamos la totalidad.

Vasto es el océano. Tu ves una parte. Él ve otra parte. Yo veo otra parte. Mas la extensión completa del océano está más allá de nuestro alcance. Nuestra visión es limitada. Pero la porción que ve cada uno de nosotros no está ni puede estar separada del océano entero.

¿Qué produce una orquesta? Produce una unidad sinfónica. Notas diferentes de distintos instrumentos forman la sinfonía. Igual que cada instrumento toca sus propias notas, cada individuo puede meditar a su propia manera. Pero finalmente todos llegarán a la misma meta y a la realización fundamental de la unidad. Y esta realización no es otra cosa que la liberación –liberación de la esclavitud, la ignorancia y la muerte.

Tat twam asi: “Eso eres Tú”. Este es en verdad el secreto que puede ser revelado en la meditación. Este “Tú” no es el hombre externo. Este “Tú” es nuestra alma, nuestra divinidad interna. La naturaleza no iluminada y no divina en nosotros intenta hacernos sentir que el cuerpo es todo. Nuestra naturaleza iluminada y divina nos hace sentir que nuestra alma, la cual no tiene ni principio ni fin, es todo. En verdad, es el alma el hálito de nuestra existencia, tanto en el Cielo como en la tierra.

El conocimiento de uno mismo y el Conocimiento universal no son cosas diferentes. Todo lo que hay en el universo deviene nuestro en el momento en que realizamos nuestro Ser. ¿Y qué es el universo? Es la expresión externa de nuestros logros internos. Nosotros somos nuestros propios Salvadores. Dentro de nosotros se halla nuestra salvación. Somos nosotros quienes tenemos que trabajar por nuestra salvación. Somos nosotros los constructores de nuestro propio destino. Culpar a los demás por las condiciones desfavorables de nuestras vidas, está por debajo de nuestra dignidad. Desgraciadamente, este acto de culpar a los demás es una de las enfermedades más antiguas del hombre. Adán culpó a Eva por su tentación. Pobre Eva, ¿qué podía hacer ella? Culpó también a otro. No, no debemos hacer eso. Si la acción es nuestra, la responsabilidad también es nuestra. Intentar escapar de las consecuencias de nuestras acciones es sencillamente absurdo. Pero estar libre de cometer equivocaciones es sabiduría; es verdadera iluminación. Las pruebas y aflicciones están dentro y fuera de nosotros. Nosotros simplemente tenemos que ignorarlas. Si este acto de ignorarlas no resulta efectivo, debemos afrontarlas. Si eso tampoco es suficiente, tenemos que conquistarlas aquí y ahora. El problema capital es cómo conquistar las pruebas y aflicciones. Podemos conquistarlas únicamente por nuestra constante aspiración y meditación. No hay sustituto, no hay alternativa.

De la meditación, cuando es profunda e intensa, obtenemos conocimiento espiritual y devoción pura, los cuales no sólo actúan a la vez sino también en armonía. El sendero del Bhakti, la devoción, y el sendero del Jnana, el conocimiento, nos conducen en última instancia a la misma meta. La devoción no es fe ciega. No se trata de una absurda adherencia a nuestro sentimiento interior; es un proceso incomparable de despliegue espiritual. El conocimiento no es algo árido; tampoco es un poder agresivo. El conocimiento es el alimento que energiza nuestra existencia terrenal y celestial. La devoción es Deleite. El conocimiento es Paz. Nuestro corazón necesita Deleite y nuestra mente necesita Paz, del mismo modo que Dios nos necesita para manifestarse y nosotros necesitamos a Dios para completarnos.

Meditación: individual y colectiva. Es fácil meditar individualmente. El aspirante es afortunado porque ninguna tercera persona se interpone entre él y la Gracia de Dios. Es fácil meditar colectivamente. Un estudiante naturalmente recibe alegría cuando está estudiando con otros en la clase. En este caso, el aspirante también es afortunado puesto que la sincera aspiración de los otros buscadores puede inspirarle.

Es cierto, hay dificultades en meditar individualmente, ya que la pereza puede atormentar al aspirante. Es cierto, hay dificultades en meditar colectivamente, porque hay todas las posibilidades de que la ignorancia y las debilidades de los demás puedan atacar inconscientemente al cuerpo, la mente y el corazón del aspirante.

Ya sea que meditemos individual o colectivamente, sólo hay una cosa que debemos hacer sin falta: tenemos que meditar conscientemente. Hacer un esfuerzo inconsciente es como si uno se fuerza a jugar al fútbol a pesar de su total desgana. Uno juega, pero no obtiene alegría. El esfuerzo consciente es como jugar al fútbol con el mayor gusto. Uno obtiene así verdadera alegría. De manera similar, la meditación consciente nos proporciona Deleite interno desde nuestra alma.

Por último, todo ser humano debe tener el espíritu de un héroe divino. Si se le abandona en el bosque más espeso, debe tener la fortaleza interior de meditar sin miedo; si se le pide que medite en Times Square, en medio de una multitud de personas, debe tener la fortaleza interior de meditar sin ser perturbado en lo más mínimo. Ya sea solo o con otros, el aspirante debe habitar en su meditación, imperturbable y sin temor.

¿Tiene tu alma una misión especial?

Tu alma tiene una misión especial. Tu alma es supremamente consciente de ello.

Maya, la ilusión u olvido, te hace sentir que eres finito, débil e inútil. Eso no es cierto. Tú no eres el cuerpo. Tú no eres los sentidos. Tú no eres la mente. Todos ellos son limitados. Tú eres el alma, que es ilimitada. Tu alma es infinitamente poderosa. Tu alma desafía todo tiempo y espacio.

¿Puedes realizar tu alma alguna vez? ¿Puedes ser completamente consciente de tu alma e identificarte con ella? Ciertamente puedes. Porque, en verdad, no eres otra cosa que el alma. Es tu alma lo que representa el estado natural de conciencia. Pero la duda hace difícil la realización del alma. La duda es la lucha infructuosa del hombre en el mundo externo. La aspiración es la confianza fructífera del buscador en el mundo interno. La duda lucha sin cesar; al final, derrota su propio propósito. La aspiración vuela hacia lo más alto; al final de su viaje, alcanza la Meta. La duda se basa en la observación externa. La aspiración se basa en la experiencia interna. La duda termina en fracaso porque vive en la mente física finita. La aspiración culmina en el éxito porque vive en el alma que siempre asciende. Una vida de aspiración es una vida de Paz. Una vida de aspiración es una vida de Dicha. Una vida de aspiración es una vida de Plenitud divina.

Para saber cual es tu misión especial, tienes que profundizar dentro de ti. La esperanza y el coraje deben acompañarte en tu incansable travesía. La esperanza despertará tu divinidad interior. El coraje hará florecer tu divinidad interior. La esperanza te inspirará a soñar en lo Trascendental. El coraje te inspirará a manifestar lo Trascendental aquí en la tierra. Para sentir cuál es tu misión especial, siempre tienes que crear. Esta creación tuya es algo en lo que finalmente te conviertes. Por último, llegas a darte cuenta de que tu creación no es sino la revelación de ti mismo.

Es cierto que existen tantas misiones como almas. Pero todas las misiones se completan únicamente después de haber logrado las almas cierto grado de perfección. El mundo es un juego divino. Cada participante desempeña su papel para el éxito del mismo: el papel del empleado es tan importante como el del patrón. En la perfección de cada parte individual está la plenitud colectiva. Y al mismo tiempo, la plenitud individual se hace perfecta, únicamente cuando el individuo ha establecido su conexión inseparable y realizado su unidad con todos los seres humanos del mundo.

Tú eres uno desde la punta de tus pies hasta la coronilla de tu cabeza. Sin embargo, en un lugar te llamas oreja, en otro lugar te llamas ojo. Cada lugar en tu cuerpo tiene un nombre propio. Y, curiosamente, aunque todos forman parte del mismo cuerpo, uno no puede desempeñar la acción del otro. Los ojos ven pero no pueden oír. Los oídos oyen, pero no pueden ver. De modo que, el cuerpo, siendo uno, también es muchos. De la misma manera, aunque Dios es uno, Se manifiesta a través de múltiples formas.

Dios nos dice cuál es nuestra misión. Pero nosotros no comprendemos el lenguaje de Dios, por tanto, Él mismo debe ser Su propio intérprete. Cuando otros nos hablan acerca de Dios nunca pueden decirnos completamente lo que Dios es. Ellos lo desfiguran y nosotros lo malentendemos. Dios habla en silencio. Igualmente, Él interpreta Su mensaje en silencio. Así que, oigamos y comprendamos a Dios también en silencio.

¿Tiene tu alma una misión especial? Si. Tu misión se halla en las más íntimas cavidades de tu corazón y tienes que encontrarla y cumplirla allí. No puede haber ningún modo externo para que cumplas tu misión. El ciervo genera el almizcle en su propio cuerpo; al olerlo queda fascinado e intenta localizar su origen. Corre y corre sin cesar pero no puede encontrar la fuente. En su búsqueda sin fin, pierde toda su energía y finalmente muere. Pero la fuente que buscaba con tanta desesperación se hallaba dentro de sí mismo. ¿Cómo podía encontrarla en otra parte?

Tal es tu caso. Tu misión especial –que consiste en colmar tu divinidad– no está fuera sino dentro de ti. Busca en tu interior. Medita en tu interior. Descubrirás tu misión.

¿Cuán lejos estamos de la realización?

Avidyaya mrityum tirtha vidyaya amritam snute:

“Por la ignorancia cruzamos a través de la muerte, por el conocimiento alcanzamos la Inmortalidad”. Esta es ciertamente una realización mayor.

La realización significa la revelación de Dios en un cuerpo humano. La realización significa que el hombre mismo es Dios.

Por desgracia, el hombre no está solo. Tiene el deseo y el deseo posee un tremendo poder. Sin embargo, fracasa en proporcionarle alegría y paz duraderas. El deseo es finito. El deseo es ciego. Intenta atar al hombre, que es ilimitado por derecho innato. La Gracia de Dios, que actúa a través del hombre para la manifestación completa de Dios, es infinita.

La realización surge de la conquista de uno mismo. Crece en su unidad con Dios. Se completa abrazando a lo finito y a lo Infinito.

Nosotros somos buscadores del Supremo. Lo que necesitamos es la realización absoluta. Con una realización pequeña podemos actuar a lo sumo como un gato. Con la realización absoluta podremos amenazar a la ignorancia como un león rugiendo.

En el momento en que digo ‘mi cuerpo’, me separo del cuerpo. Este cuerpo pasa por la infancia, la niñez, la adolescencia, la madurez y la vejez. No es realmente yo. El “yo” real permanece siempre inmutable. Cuando digo que he engordado o he adelgazado, estoy hablando del cuerpo que ha engordado o adelgazado y no del “yo” interno que es eterno e inmortal.

La realización nos dice que no existen tales cosas como la esclavitud y la libertad a las que nos referimos tan a menudo en nuestras vidas cotidianas. Lo que existe realmente es la conciencia –conciencia en varios niveles, conciencia disfrutando de sí misma en sus variadas manifestaciones. Mientras pensamos que estamos viviendo en el cautiverio de la ignorancia, somos libres de sentir que también podemos vivir en libertad, si queremos. Si la esclavitud nos hace sentir que el mundo es un campo de sufrimiento, sin duda la libertad nos puede hacer sentir que el mundo no es sino la conciencia dichosa del Brahman. Pero la realización nos hace sentir Sarvam khalvidam Brahma: “todo lo extendido es Brahman”.

Para llegar a comprender lo que es la realización, primero tenemos que amar a nuestro Ser interno. El segundo paso es amar la realización misma. Este es el amor que despierta el alma. Este es el amor que ilumina nuestra conciencia. Ama y serás amado. Realiza y serás colmado.

La realización es nuestra lámpara interna. Si mantenemos la lámpara encendida, transmitirá su radiante resplandor al mundo en general. Todos nosotros, sin excepción, tenemos el poder de la autorrealización o, en otras palabras, realización de Dios. Negar esta verdad es engañarnos despiadadamente.

Realizamos la Verdad no sólo cuando la alegría llena nuestra mente, sino también cuando la pena nubla nuestro corazón, cuando la muerte nos da la bienvenida a su seno tenebroso, cuando la Inmortalidad pone nuestra existencia en el regazo de la transformación.

¿Cuán lejos estamos de la Realización? Podemos conocer la respuesta por el grado en que nos hemos entregado a la Voluntad de Dios. No existe otra forma de saberlo. También debemos saber que cada día en particular amanece con una nueva realización. La vida es una constante realización para aquel cuyo ojo interno está abierto.

¿Por qué queremos realizar a Dios? Queremos realizar a Dios porque conscientemente nos hemos hecho avenidas a través de las cuales pueden fluir los frutos de la realización de Dios. Nuestro propio cuerpo es una máquina divina; por lo tanto necesita lubricación. La realización es un lubricante divino que funciona de la manera más efectiva.

La realización puede ser lograda por la Gracia de Dios, por la gracia del Guru y por la aspiración del buscador. La Gracia de Dios es la lluvia, la gracia del Guru es la semilla, la aspiración del buscador es el acto de cultivar. ¡He aquí! ¡La abundante cosecha es la Realización!

El papel de la pureza en la vida espiritual

¡Pureza! ¡Pureza! ¡Pureza! Te amamos. Te queremos. Te necesitamos. ¡Quédate en nuestros pensamientos! ¡Quédate en nuestras acciones! ¡Quédate en el aliento de nuestra vida!

¿Cómo ser puros? Podemos ser puros mediante el autocontrol. Podemos controlar nuestros sentidos. Es increíblemente difícil, pero no es imposible. “Controlaré mis sentidos. Conquistaré mis pasiones”. Este método no puede darnos lo que necesitamos realmente. El león hambriento que vive en nuestras pasiones no nos abandonará por la mera repetición del pensamiento: “Controlaré mis sentidos y conquistaré mis pasiones”. Este planteamiento no sirve de nada.

Lo que debemos hacer es fijar nuestra mente en Dios. Para nuestro asombro total, nuestro león y nuestro tigre, ahora domados, nos abandonarán por decisión propia cuando vean que nos hemos vuelto demasiado pobres para alimentarlos. Pero, en verdad, no nos hemos empobrecido en lo más mínimo. Al contrario, hemos llegado a ser infinitamente más fuertes y más ricos puesto que la Voluntad de Dios vigoriza nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón. El planteamiento correcto es fijar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón en lo Divino. Cuanto más cerca nos encontramos de la Luz, más lejos estamos de la oscuridad. La pureza no viene toda de golpe. Necesita su tiempo. Tenemos que profundizar y abandonarnos con fe implícita en la contemplación de Dios. Entonces no necesitamos ir a la Pureza. La Pureza viene a nosotros. Y la Pureza no viene sola. Ella trae consigo una Alegría duradera. Esta Alegría divina es el único propósito de nuestra vida. Dios se revela completamente y se manifiesta sin reservas, sólo cuando tenemos esa Alegría interna.

El mundo nos da deseos. Dios nos da oraciones. El mundo nos da esclavitud. Dios nos da liberación: liberación de las limitaciones, liberación de la ignorancia.

Nosotros somos los jugadores. Podemos jugar al fútbol o al cricket. Tenemos libertad para elegir. Del mismo modo, somos nosotros quienes podemos elegir si jugamos con la pureza o con la impureza. El jugador es el dueño del juego y no viceversa.

El modo más fácil y más efectivo de tener pureza es repetir un mantra. Un mantra es un sonido-semilla. Un mantra es un poder dinámico en forma de sonido vibrante.

Conozcamos ahora lo que es yapa. Yapa es la repetición de un mantra. Queréis pureza, ¿verdad? Entonces, repetid ahora el nombre de Dios quinientas veces.

Este es nuestro mantra. Hagámoslo.

(Los buscadores se unen a Sri Chinmoy repitiendo el mantra)

Gracias. Lo hemos hecho bien. Ahora, os pido que, cada día, aumentéis el número en cien. Es decir: mañana repetiréis el nombre de Dios seiscientas veces y pasado mañana setecientas veces. Dentro de una semana, a partir de hoy, mis cálculos dicen que repetiréis el nombre de Dios mil doscientas veces. A partir de ese día, por favor comenzad a disminuir el número diariamente de cien en cien, hasta llegar otra vez a las quinientas repeticiones. Continuad por favor este ejercicio semana tras semana, justo durante un mes. Queráis o no cambiar vuestro nombre, el mundo os dará un nuevo nombre: os llamará por el nombre de Pureza. Vuestro oído interno os hará sentirlo. Superará vuestra más preciada imaginación. Que nada nos perturbe. Dejemos que la impureza de nuestro cuerpo nos haga recordar la Pureza espontánea de nuestro corazón. Dejemos que nuestros pensamientos externos finitos nos recuerden a nuestra Voluntad interior infinita. Dejemos que las numerosas imperfecciones de nuestra mente nos recuerden a la Perfección ilimitada de nuestra alma.

El mundo actual está lleno de impureza. Parece ser que la pureza es una divisa de otro mundo. Es duro obtener esta pureza pero una vez que la conseguimos, la paz es nuestra, el éxito es nuestro.

Demos la cara al mundo. Tomemos la vida tal y como viene. Nuestro Piloto Interno está en constante vigilancia. Las corrientes ocultas de nuestra vida interna y espiritual fluirán siempre sin ser vistas, sin obstrucciones y sin temor.

Puede ser que Dios sea desconocido pero no es incognoscible. Nuestras plegarias y meditaciones nos conducen a ese desconocido. Clamamos por la libertad. Pero, por extraño que parezca, no estamos conscientes del hecho de que ya tenemos dentro de nosotros libertad inmensa. ¡Mirad! Sin ninguna dificultad podemos olvidar a Dios. Podemos ignorarlo e incluso podemos negarlo. Pero la Compasión de Dios dice: “Mis niños, no importa lo que digáis o hagáis, Mi Corazón jamás os abandonará. Os quiero. Os necesito”.

La madre sostiene la mano del hijo. Pero el hijo es el que tiene que caminar y así lo hace. Ni el que es arrastrado ni el que arrastra pueden ser felices. Asimismo, Dios dice: “Mis niños divinos, en vuestra vida interna, Yo os doy inspiración. Sois vosotros quienes tenéis que aspirar con el corazón más puro, para alcanzar el Dorado Más Allá”.

Dos secretos: Reencarnación y evolución

Para entender los secretos de la reencarnación, la evolución y la transformación, debemos entender primero el secreto más significativo de todos: el secreto del karma.

Karma es una palabra Sánscrita que significa acción. El corazón puede ejecutarla; la mente puede ejecutarla y el cuerpo puede ejecutarla.

Hay tres tipos de karma: Sanchita karma, Prarabdha karma y Agami karma.

Sanchita significa acumulado. Esperamos consciente o inconscientemente el fruto del karma que hemos sembrado con nuestros pensamientos, palabras, acciones y voliciones del pasado. El sanchita karma es una acumulación de actos realizados en alguna vida pasada o en esta vida, cuyos resultados no se han desarrollado todavía, cuyos efectos no se han producido aún.

El prarabdha karma es el destino o la suerte como resultado de actos hechos en algún nacimiento anterior. Los efectos kármicos han comenzado pero no han terminado todavía y necesitan un nuevo nacimiento para completarse. El prarabdha karma es esa parte del sanchita karma que ya ha comenzado a dar frutos. Comenzamos a cosechar en esta vida el fruto de nuestro karma pasado y al mismo tiempo sembramos nuevas semillas para una futura cosecha.

Agami significa futuro o venidero. El agami karma sólo puede hacerse después de que uno ha alcanzado la perfección espiritual, cuando uno no está confinado ni por el señuelo del nacimiento ni por las trampas de la muerte. Uno actúa entonces con la perspectiva de ayudar a la humanidad. Para satisfacer a lo Divino aquí en la tierra, el alma liberada juega en este caso un papel significativo en el Drama Divino, el cual no tiene ni principio ni fin.

Sabemos que existe algún Ser al que llamamos Dios. Sabemos que hay algo que llamamos alma. Fue el gran filósofo norteamericano, Emerson, quien dijo: “Dios es un círculo infinito cuyo centro está en todas partes, pero cuya circunferencia no está en ningún sitio”. Podemos decir indudablemente que este centro es el alma humana.

El alma es una entidad eterna. ¿Cuál es su conexión con la reencarnación? Uno podría escribir páginas incontables sobre la reencarnación, ese concepto formidable del cual se habla tan ampliamente como se descree. Vamos a intentar comprender, en una breve frase, la esencia de este asunto. La reencarnación es el proceso por el cual el alma evoluciona; existe para el crecimiento y el desarrollo del alma.

Todos conocemos la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin. Se trata del cambio en el organismo físico desde lo inferior hacia lo superior, o de lo más simple a lo más complejo. La evolución espiritual corre paralelamente a la evolución física. El alma existe en todos los seres. Es cierto que es divina e inmortal. Pero posee su propio impulso de ser más completa, más satisfactoria y más divina. Por lo tanto, en el proceso de su evolución, tiene que pasar desde el cuerpo menos perfecto hasta el cuerpo más perfecto. En cada etapa, toma consigo el valor real de todas sus experiencias terrestres. De esta manera el alma crece, enriqueciéndose, haciendo su divinidad más integral, más armoniosa y más perfecta.

La reencarnación nos dice que no hemos venido de la nada. Nuestra condición presente es el resultado de lo que hemos hecho de nuestro pasado. Somos la consecuencia de nuestras encarnaciones pasadas.

“Muchos nacimientos hemos dejado atrás tú y yo, ¡oh Arjuna! Yo los conozco todos, pero tú no conoces los tuyos”. Así habló el divino Sri Krishna al aún no realizado Arjuna.

La evolución es el guión entre lo que fue y lo que será. Yo soy un hombre. Debo saber que no sólo fui mi padre sino que también seré mi hijo. Problemas tuve yo. Tuviste tú. Tuvo él. ¡No hay excepciones! Los afrontamos entonces. Los afrontamos incluso hoy. Pero los resolveremos inequívocamente.

¿Cuál es el propósito de la vida?

El propósito de la vida es llegar a ser conscientes de la Realidad Suprema. El propósito de la vida es ser la expresión consciente del Ser Eterno.

La vida es evolución. La evolución es un desplegarse desde dentro. Cada vida es un mundo en sí misma. De hecho, cada vida es un microcosmo. Todo lo que palpita en el vasto universo, palpita también en cada vida individual.

Existen dos vidas: la interna y la externa. La vida externa habla acerca de sus principios y luego intenta actuar. Predica en todo momento pero practica muy poco lo que predica. La vida interna no habla; actúa. Su acción espontánea es la manifestación consciente de Dios.

Nuestra vida tiene dos realidades: la exotérica y la esotérica. La realidad exotérica trata con el mundo externo. La realidad externa intenta satisfacerse alimentando los deseos y estimulando las pasiones. La realidad interna o esotérica encuentra la plenitud en el control de las pasiones y la conquista de los deseos, nadando en el vasto mar de la Liberación.

La vida es existencia. La existencia ordinaria proviene de una Existencia más profunda. La existencia no puede venir de la no existencia. La vida proviene de Dios. La vida es Dios. Debemos hacer dos cosas: debemos estudiar la vida muy devotamente y vivir la vida muy divinamente.

Dos cosas debemos tener: imaginación e inspiración. Una vida sin imaginación es una vida de reclusión. Con las alas de la imaginación debemos intentar volar en el Más Allá. Una vida sin inspiración es una vida de estancamiento. Con el dinamismo de la inspiración incesante daremos un nuevo significado a la vida e inmortalizaremos la vida.

El propósito de la vida es realizar a Dios. La realización nunca puede llegar al individuo inactivo. Tenemos que desear la Realización. Tenemos que pagar el precio por ello. No hay alternativa. Una cosa es de capital importancia: diciendo a los demás que tú eres un alma realizada, puede que los convenzas, puede que incluso engañes a tu propio corazón, pero no puedes engañar a Dios.

Para la Realización de Dios, el primer requisito es la Paz. La paz está basada en el amor: el amor a la humanidad y el amor a Dios. La paz está basada también en el desapego: Ni sed de ganancia ni temor a la pérdida; ¡he aquí! la paz es tuya. La paz está basada también en la renuncia. Esta no es la renuncia a las posesiones mundanas sino a las limitaciones y a la ignorancia. Esa paz es la Paz verdadera que no es afectada por el ruido del mundo, externo o interno.

Cuando tienes esa Paz divina, la Realización no puede dejar de llamar a la puerta de tu corazón. Para ser más exactos, el Loto de la Realización comenzará a florecer en tu corazón, pétalo a pétalo. Para la Realización de Dios no son obligatorios los templos, iglesias o sinagogas. Ni tampoco se requiere el tapiz de escrituras y sermones. Lo que es imperativo es la meditación. Esta meditación te hará realizar a Dios el Infinito dentro de tu alma, tu corazón, tu mente y tu cuerpo.

El propósito de la vida es vivir una vida divina. Estamos viviendo en este mundo. Sabemos que el hombre no vive sólo de pan. Necesita del alma para vivir en el mundo de la Realidad de Dios. El alma sola posee la capacidad de ver y sentir lo conocido y lo Desconocido, lo existente y lo no existente, el sueño del pasado, la hazaña del presente y la esperanza del futuro.

Aceptemos la vida interna, la vida espiritual. Los errores en nuestro viaje son inevitables. El éxito sin empeño es la imposibilidad misma. Sin trabajo no hay progreso. Debemos dar la bienvenida a la experiencia puesto que no podemos aprender nada sin ella. La experiencia puede ser alentadora o desalentadora. Pero es la experiencia lo que hace de nosotros seres reales, lo que nos muestra el verdadero significado de nuestra existencia misma.

Seamos todos verdaderamente espirituales. Realicemos a Dios a través de nuestra comunión constante con Él. No necesitamos tener un tiempo o un lugar en particular para nuestra meditación. Debemos trascender la necesidad del tiempo y el espacio. Cuando profundizamos en nuestro interior, sentimos que un instante no puede ser separado de otro, un lugar no puede ser separado de otro. Aspiremos a vivir en el Eterno Ahora de la Realización de Dios, en el Eterno Ahora del Sueño y la Realidad de Dios. Este Sueño es el Sueño de la Trascendencia siempre excelente. Esta Realidad es la Realidad de la Revelación siempre floreciente.

¿Qué es la espiritualidad?

La espiritualidad es la universalidad de la Verdad, la Luz y el Deleite. La espiritualidad es la necesidad consciente de Dios. La espiritualidad es la oportunidad constante de realizar y probar que todos nosotros podemos ser tan grandes como Dios.

Dios es Deleite. El Deleite es el hálito del alma. Dios no quiere ver el rostro de la tristeza. Dios nos dará la infinitud en el momento en que estemos dispuestos a ofrecerle tan sólo un destello del deleite de nuestra alma.

El mundo está afligido. Nosotros somos responsables de ello. Nuestros sentimientos de autointerés y autoimportancia son totalmente responsables de ello. La conciencia individual debe expandirse. El hombre necesita inspiración. El hombre necesita acción. La espiritualidad necesita al hombre. La espiritualidad necesita cumplimiento absoluto. La espiritualidad posee el ojo interno que enlaza todas las condiciones de la vida con certeza interna.

El hombre puede hacer y deshacer sus condiciones externas mediante sus pensamientos espirituales. Para el que lleva a Dios en sus pensamientos y acciones, sólo para él, Dios es una Realidad viviente.

La espiritualidad posee una llave secreta que abre la Puerta de lo Divino. Esta llave es la meditación. La meditación simplifica nuestra vida externa y energiza nuestra vida interna. La meditación nos da una vida natural y espontánea. Esta vida llega a ser tan natural y espontánea que no podemos respirar sin tener conciencia de nuestra divinidad.

La meditación es un regalo divino. Es la aproximación directa, pues conduce al aspirante hacia Aquel de quien ha descendido. La meditación nos dice que nuestra vida humana es algo secreto y sagrado y confirma nuestra herencia divina. La meditación nos da un nuevo ojo para ver a Dios, un nuevo oído para oír la Voz de Dios y un nuevo corazón para sentir la presencia de Dios.

La vida espiritual no es un lecho de rosas, ni tampoco un lecho de espinas. Es un lecho de realidad e inevitabilidad. En mi vida espiritual veo el papel del diablo y el papel del Señor. Si el diablo posee la tentación, mi Señor posee la Guía. Si el diablo tiene oposición, mi Señor tiene Ayuda. Si el diablo tiene castigo, mi Señor tiene Compasión. Si el diablo me lleva al infierno, mi Señor me lleva al Cielo. Si el diablo tiene la muerte para mí, mi Señor tiene la Inmortalidad para mí.

Con la plenitud de nuestro corazón y con las lágrimas inundando nuestros ojos, debemos rezar a Dios. Debemos elevar nuestro objetivo tan alto como la realización de Dios, puesto que ese es el único propósito de nuestra existencia terrenal. Sri Ramakrishna dice: “Para ningún propósito ha nacido, quien teniendo el raro privilegio de haber nacido hombre, es incapaz de realizar a Dios en esta vida”.

La ciencia ha logrado maravillas. No obstante, el alcance de su visión es limitado. Hay mundos más allá de los sentidos; hay misterios ocultos. La ciencia no tiene acceso a estos mundos; la ciencia nunca puede resolver estos misterios. Pero una figura espiritual puede fácilmente, con su visión interna, penetrar en estos mundos y sondear estos misterios. Y aún así, una figura espiritual es un auténtico idealista que no construye castillos en el aire sino que, mas bien, tiene sus pies firmemente plantados en la tierra.

La espiritualidad no es mera tolerancia. Ni siquiera es aceptación. Es el sentimiento de unidad universal. En nuestra vida espiritual consideramos lo Divino, no sólo en términos de nuestro propio Dios sino en términos del Dios de todos. Nuestra vida espiritual establece firme y seguramente las bases de la unidad en la diversidad.

La espiritualidad no es mera hospitalidad con la fe en Dios de los demás. Es el reconocimiento y la aceptación absoluta de su fe en Dios como la propia de uno. Difícil, pero no imposible, puesto que esta ha sido la experiencia y la práctica de todos los Maestros espirituales de todos los tiempos.

La “Verdad” ha sido el problema de los problemas en todas las épocas. La verdad vive en la experiencia. La verdad en su aspecto externo es sinceridad, veracidad e integridad. La verdad en su aspecto interno y espiritual es la visión de Dios, la realización de Dios y la manifestación de Dios. Eso que respira eternamente es la Verdad. Incitador del alma es el grito de nuestros videntes Upanishádicos: Satyam eva jayate nanritam: “Sólo la Verdad triunfa y no la falsedad”. Bienaventurada es la India por tener este como su lema, su aliento de vida, su extenso mensaje de divinidad universal.

La espiritualidad no va a ser hallada en los libros. Aunque exprimamos un libro no vamos a obtener espiritualidad alguna. Si queremos ser espirituales, tenemos que crecer desde dentro. Los pensamientos y las ideas preceden a los libros. La mente levanta a los pensamientos y a las ideas de su sueño. La espiritualidad despierta a la mente. Una persona espiritual es la que escucha los dictados de su alma y a la que el temor no puede torturar. Las opiniones del mundo son demasiado débiles para atormentar su mente y su corazón. Ella conoce, siente y personifica esta verdad.

Por último, tengo un secreto abierto para los que quieran emprender la vida espiritual. El secreto abierto es este: pueden cambiar su vida. No necesitan esperar años, ni siquiera meses para este cambio. Este se inicia en el momento en que uno bucea en el mar de la espiritualidad. ¡Intenten vivir la vida de la disciplina espiritual por un día, ¡un solo día! Están llamados al triunfo.

¿Qué es Yoga?

¿Qué es Yoga? Yoga es el lenguaje de Dios. Si deseamos hablar con Dios, tenemos que aprender Su lenguaje.

¿Qué es Yoga? Yoga es lo que revela el secreto de Dios. Si deseamos conocer el secreto de Dios, tenemos que emprender el sendero del Yoga.

¿Qué es Yoga? Yoga es el Hálito de Dios. Si deseamos ver a través del Ojo de Dios y sentir a través de Su Corazón, si deseamos vivir en el Sueño de Dios y conocer la Realidad de Dios, si deseamos poseer el Hálito de Dios y, por último, si deseamos llegar a ser Dios mismo, el Yoga nos atraerá.

Yoga es unión. Es la unión del alma individual con el Ser Supremo. Yoga es la ciencia espiritual que nos enseña cómo la Realidad Última puede ser realizada en la vida misma.

Lo que tenemos que hacer es aceptar la vida y colmar lo Divino que hay en nosotros aquí en la tierra. Esto se puede llevar a cabo únicamente trascendiendo nuestras limitaciones humanas.

El Yoga nos dice cuánto hemos progresado en relación con la realización de Dios. También nos habla de nuestro papel asignado en el Drama cósmico de Dios. La última palabra del Yoga es que cada alma humana es una representante divina de Dios sobre la tierra.

Enfoquemos ahora nuestra atención en el aspecto práctico del Yoga. Hay varias clases de Yoga: Karma Yoga o el sendero de la acción; Bhakti Yoga o el sendero del amor y la devoción; y Jnana Yoga o el sendero del conocimiento. Estas tres clases de Yoga son consideradas las más importantes. Hay otras clases significativas de Yoga, pero son ramificaciones de estas tres o bien están estrechamente relacionadas con ellas.

Estas tres categorías sirven como los tres pórticos principales para el Palacio de Dios. Si queremos ver y sentir a Dios de la manera más dulce y más íntima, entonces tenemos que practicar Bhakti Yoga. Si queremos realizar a Dios en la humanidad a través de nuestro servicio dedicado, entonces tenemos que practicar Karma Yoga. Si queremos realizar la sabiduría y las glorias de la Existencia trascendental de Dios, entonces tenemos que practicar Jnana Yoga.

Una cosa es segura. Estos tres caminos nos conducen a la Autorrealización en la realización de Dios y a la realización de Dios en la Autorrealización.

Bhakti Yoga

Pídale a un hombre que hable sobre Dios y hablará sin tregua. Pídale a un Bhakta (practicante del Bhakti Yoga) que hable sobre Dios y sólo dirá dos cosas: “Dios es todo Afecto, Dios es todo Dulzura”. El Bhakta va incluso un paso más allá y dice: “Puedo intentar vivir sin pan, pero nunca puedo vivir sin la Gracia de mi Señor”.

La plegaria de un Bhakta es muy sencilla: “Oh Dios, Señor mío, ven a mi vida con Tu Ojo de Protección y Tu Corazón de Compasión”. Esta plegaria es la forma más rápida de llamar a la Puerta de Dios y también el modo más fácil de ver a Dios abrir la puerta.

Un Karma yogui y un Jnana yogui** pueden pasar quizá por un momento de duda sobre la existencia de Dios. Pero un Bhakta no tiene ese tipo de sufrimiento. Para él, la existencia de Dios es una verdad axiomática. Más que eso, es el sentimiento espontáneo de su corazón. Pero, ¡vaya!, él también tiene que pasar un tipo de sufrimiento: su sufrimiento es el de la separación de su Amado. Con las lágrimas de devoción de su corazón, el Bhakta llora por restablecer su dulcísima unión con Dios.

La mente razonadora no cautiva al devoto Bhakta. Los duros acontecimientos de la vida no logran atraer su atención y mucho menos absorberlo. Él quiere vivir constantemente en un reino embriagado de Dios.

Un devoto siente que, cuando él camina hacia Dios, Dios corre hacia él. Un devoto siente que cuando piensa un segundo en Dios, Dios clama una hora por él. Un devoto siente que cuando él acude a Dios con una gota de su amor para saciar la incesante sed de Dios, Dios lo envuelve en el mar de Su Amor celestial.

La relación de un devoto con Dios sólo puede ser sentida, nunca descrita. El pobre Dios piensa que ningún ser humano en la tierra puede alguna vez capturarle, puesto que Su precio es incalculable y Su valor inestimable. ¡Vaya! Se olvida de que ya ha otorgado la devoción a Su Bhakta. Para Su enorme sorpresa, para

Su más profunda alegría, la devoción entregada de Su devoto es capaz de capturarle. Hay personas que se burlan del Bhakta. Dicen que el Dios de un Bhakta no es más que un Dios personal, un Dios infinito con forma, un ser humano glorificado. Y yo les digo: “¿Por qué no habría de sentirlo así un Bhakta?” Un Bhakta siente sinceramente que él es una pequeña gota y que Dios es el Océano infinito. Él siente que su cuerpo es una porción infinitesimal de Dios el Todo sin fronteras. Un devoto piensa en un Dios y reza a un Dios en su propia imagen. Y está absolutamente en lo correcto al hacerlo así. No tienen más que entrar en la conciencia de un gato y verán que su idea de un Ser omnipotente adquiere la forma de un gato, solo que en un tamaño gigante. Entren en la conciencia de una flor y verán que la idea que la flor tiene de algo infinitamente más hermoso que ella adquiere también la imagen de una flor.

El Bhakta hace lo mismo. Sabe que es un ser humano y siente que su Dios debe ser humano en todo el sentido del término. La única diferencia que siente es que él es un ser humano limitado y Dios es un Ser humano ilimitado.

Para un devoto, Dios es a la vez gozoso y misericordioso. La alegría de su corazón le hace sentir que Dios es gozoso y los pesares de su corazón le hacen sentir que Dios es misericordioso.

Un pájaro canta. Un hombre canta. Dios también canta. Él canta Sus dulcísimas canciones de Infinitud, Eternidad e Inmortalidad a través del corazón de Su Bhakta.

Karma Yoga

El Karma Yoga es la acción sin deseo, emprendida por amor al Supremo. El Karma Yoga es la genuina aceptación del hombre de su existencia terrenal. El Karma Yoga es la marcha intrépida del hombre a través del campo de batalla de la vida. El Karma Yoga no coincide con quienes sostienen que las actividades de la vida humana no tienen importancia. El Karma Yoga reivindica que la vida es una oportunidad divina de servir a Dios. Este Yoga en particular no es sólo el Yoga de la acción física; incluye también la vida moral e interna del aspirante. Quienes siguen este sendero rezan por un cuerpo fuerte y perfecto. También rezan por una larga vida. Esta larga vida no es una mera prolongación de la vida en términos de años. Es una vida que anhela el descenso de la Verdad divina, de la Luz divina y del Poder divino en el plano material. Los Karma yoguis son los verdaderos héroes en la escena terrestre y suya es la victoria divinamente triunfal. Un Karma yogui es un perfecto extraño a las olas de la decepción y la desesperación de la vida humana. Lo que él ve en la vida y en sus actividades es un propósito divino. Él mismo se siente como el vínculo entre los deberes terrenales y las responsabilidades celestiales. Posee numerosas armas para conquistar el mundo, pero la más poderosa es su desapego. Su desapego desafía tanto a los reveses aplastantes del fracaso como a las oleadas del éxito que gratifican al ego. Su desapego está mucho más allá de las trampas de los penosos tormentos del mundo y del abrazo de la palpitante alegría del mundo. Muchos aspirantes sinceros creen que los sentimientos devocionales de un Bhakta y el ojo penetrante de un Jnani no tienen sitio en el Karma Yoga. Pero en eso están muy equivocados. Un verdadero Karma yogui es aquel cuyo corazón tiene fe implícita en Dios, cuya mente tiene una constante conciencia de Dios y cuyo cuerpo tiene un genuino amor por Dios en la humanidad. Es fácil para un Bhakta olvidar el mundo y para un Jnani ignorar el mundo. Pero el destino de un Karma yogui es otro. Dios quiere que él viva en el mundo, que viva con el mundo y que viva para el mundo.

Jnana Yoga

Dios tiene tres ojos. Sus nombres son: Bhakti, Karma y Jnana. Bhakti quiere vivir en la más íntima Verdad de su Padre. Karma quiere vivir en la todo-abarcadora Verdad universal de su Padre. Jnana quiere vivir en la Verdad trascendental de su Padre.

El hombre de devoción necesita la protección de Dios. El hombre de acción necesita la guía de Dios. El hombre de conocimiento necesita la instrucción de Dios.

La fe del Bhakta en Dios y el amor del Karma yogui por la humanidad no interesan a un Jnana yogui y mucho menos le inspiran. Él no quiere otra cosa que no sea la mente. Con su poder mental se afana por tener una experiencia personal de la Verdad más elevada. Él ve a Dios como la Fuente del Conocimiento. Siente que por medio de su mente es como alcanzará su Meta. Al principio de su camino, siente que nada es tan importante como la plenitud de la mente. Antes o después, llega a darse cuenta de que debe trascender la mente si desea vivir en el Conocimiento Supremo.

La vida es un misterio. También lo es la muerte. Un Jnana yogui quiere sondear estos dos misterios aparentemente insolubles de la creación de Dios. También desea trascender tanto la vida como la muerte y habitar en el Corazón de la Realidad Suprema.

El hombre vive en el mundo de los sentidos. No sabe si este mundo es real o irreal. Un hombre común está satisfecho con su propia existencia. No tiene ni la capacidad pensadora ni el interés sincero de entrar en el significado más profundo de la vida. Quiere escapar de los problemas de la vida y de la muerte. Desgraciadamente no hay escape. Tiene que nadar en el mar de la ignorancia. Sólo un Jnana yogui puede enseñarle a nadar a través del mar de la ignorancia y entrar en el Mar del Conocimiento y la Luz.

Un Jnana yogui declara: “Neti, neti”. “Esto no, esto no”. ¿Qué quiere decir? Quiere decir que hay un mundo más elevado que este mundo de los sentidos, una verdad más elevada que esta verdad ligada a la tierra. En cierto modo, quiere decir que hay dos partes en oposición. Una parte consiste en la falsedad, la ignorancia y la muerte. La otra parte consiste en la Verdad, el Conocimiento y la Inmortalidad. Al pronunciar “Neti, neti” le pide al hombre que rechace la falsedad y acepte la Verdad, que rechace la ignorancia y acepte el Conocimiento, que rechace la muerte y acepte la Inmortalidad.

¿Cuál es el plan de Dios?

¿Cuál es el plan de Dios? Esta pregunta se presenta y se discute a menudo. Peculiarmente, la idea misma de un plan de Dios no sólo atrae la atención de quienes creen en Dios sino también de quienes niegan la existencia de Dios.

¿Tiene Dios un plan? ¡No, jamás! Hacer un plan significa diseñar una estimación del trabajo que se ha de hacer en el futuro. Con frecuencia es la tentación del éxito lo que nos inspira a arrojarnos plenamente en las actividades. Queremos llegar a ser el éxito del futuro. Por eso, los planes nos ayudan hasta cierto punto. Pero Dios no necesita ningún plan. Para Él, la visión del Futuro no es algo que se haya de cumplir sino algo que ya habita y, más aún, que cobra mucha importancia en el seno gigante del presente.

El mundo ha estado siempre cautivado por el movimiento, aquí, allá y en todas partes. La disminución del movimiento entusiasta es la ruina de la vida humana. Cada movimiento ha de pasar por altibajos antes de alcanzar su meta. El movimiento es la expresión externa de un impulso interno. Este impulso interno es el representante de la Voluntad de Dios en un cuerpo humano, buscando jugar con el Más Allá y despertar lo Infinito dentro de lo finito.

Dios no tiene plan. Tampoco lo necesita. Él no es un ser mental que no puede pensar en el futuro sin un plan. Lo que Dios es, es Deleite. Lo que Dios quiere que tengamos es Deleite. Únicamente podemos tenerlo volviendo todo lo que tenemos y todo lo que somos hacia la Realidad Suprema.

Debemos pensar primero en la existencia de Dios y luego, si es menester, podemos pensar en el plan de Dios. ¿Existe Dios? ¿Dónde está la prueba? Nuestro corazón mismo es la prueba. Constantemente nuestro corazón nos demanda o nos ruega que veamos a Dios en todas partes y en todas las cosas. Con la aspiración de nuestro corazón puede sentirse la existencia de Dios. Con la aspiración de nuestro corazón podemos ver que el Cielo de Dios –que es el Silencio– y la tierra de Dios –que es el Poder– no sólo son interdependientes sino también sonrisas complementarias de la Realidad eterna de Dios.

Algunas personas dicen que el mundo ha llegado a existir a partir de un plan concebido por Dios. Ven que el mundo está lleno de sufrimiento y de imperfección y sienten que ellos podrían haber hecho un mundo mejor si se les hubiera dado la oportunidad. A ellos les digo: “¿Quién se lo impide? Son ustedes quienes tienen que cultivar el suelo para recoger una cosecha abundante de perfección y satisfacción”.

Hemos aprendido mucho del sufrimiento y de la imperfección. Lo que necesitamos ahora es el Deleite y la Perfección. No podemos tener estas dos cualidades divinas encontrando fallos a un plan que atribuimos a Dios. Podemos tener Deleite y Perfección sólo al vivir en la Conciencia de Dios. No hay otra manera.

La interpretación que el hombre hace del sufrimiento y de la imperfección está basado en sus ideas y nociones mentales preconcebidas. La interpretación de Dios está basada en Su Visión directa en su Realidad absoluta y última. La interpretación del hombre necesita justificación. Pero la interpretación de Dios no necesita ninguna justificación, puesto que Él es al mismo tiempo la Verdad personificada y la Verdad revelada.

De manera similar, un hombre espiritual mira a Dios desde un ángulo diferente que un hombre común. Aquel siente que Dios tiene todo y es todo, lo manifestado y lo no manifestado. Su Dios está en un proceso eterno de Perfección siempre progresivo. Sin embargo, un hombre común siente que Dios todavía tiene que lograr algo para transformar el mundo.

Dios es un niño, un eterno Niño divino. ¿Cómo puede un niño tener un plan? ¡Imposible! Así como un niño humano juega con sus muñecos, vistiéndolos y cuidándolos, Dios, el Niño divino, hace lo mismo con sus muñecos, los instrumentos humanos. Pero Dios, siendo el Niño divino, cualquier cosa que hace, la hace de una manera consciente, significativa y divina.

Los planes inconscientes, semiconscientes, conscientes y espiritualmente conscientes del hombre y las manifestaciones autorreveladas de Dios son inseparables. El Secreto Supremo es que los planes del hombre están siempre unidos al Aliento del Supremo. El hombre tiene que saber esto. No hay nada ulterior que saber. El hombre tiene que sentir esto. No hay nada más profundo que sentir. El hombre tiene que realizar esto. No hay nada más elevado que realizar.

Segunda parte: Preguntas y respuestas sobre la vida interior

¿Cómo se puede reconciliar la torpeza y el declive interno de América con su evolutiva inquietud espiritual?

Su pregunta es sumamente interesante y además llama a la reflexión. Es una pregunta sobre la cual uno podría decir mucho. No quiero considerarla desde el punto de vista sociológico, sino desde el punto de vista espiritual, el cual no es muy bien entendido.

El declive interno de América, para mí, no es tan grave ni tan vital como usted siente que es. Considero que es una batalla entre la oscuridad y la Luz. Cuando nos abrimos conscientemente a la luz, es inevitable que todas nuestras debilidades y limitaciones inconscientes salgan a la superficie para cerrar el camino. Cuanto más nos atrae la Luz, más fuertes se hacen nuestras partes indóciles, no divinas e inconscientes. Esto es una ley espiritual ineludible, la cual podemos ver operar tanto en el individuo como en la colectividad. Antes de proseguir con su pregunta sobre América, permítame explicar por qué existe esta ley.

La ignorancia ha gobernado siempre la tierra y aún ahora continúa dominando la conciencia terrenal. El mundo material no ha aspirado conscientemente a su propia plenitud interior, que es parte de una destinada plenitud espiritual integral de la humanidad. La oscuridad ha sido siempre la dueña. No quiere que una fuerza más elevada tome su sitio, por lo tanto, lucha con todo su poder para perpetuar su autoridad. Y así, cuando la fuerza divina consigue el triunfo al hacer una apertura en una cierta área de la conciencia terrestre y es recompensada con una aspiración renovada, las fuerzas no divinas también intensifican sus esfuerzos, creando valores e ideas que están totalmente vacías de cualquier verdad superior. Esta eterna batalla entre la oscuridad y la Luz se vuelve aún más intensa cuando un ciclo nuevo y más elevado está por comenzar en la evolución del género humano, como es el caso de hoy en día.

Estas son las razones básicas por las que siente usted que hay un gran abismo entre la aspiración y los ideales elevados de América por un lado y algunas de sus acciones y valores no iluminados por el otro. Su conciencia espiritual evolutiva y sus precipitados movimientos externos no están realmente en colaboración; no se están ayudando mutuamente. Hasta que la Luz despunte por completo, la verdadera búsqueda no puede adelantarse sinceramente; de ahí que los valores que conducen al progreso espiritual integral no están mucho en evidencia.

Por otra parte, América es una nación joven. No quiere caminar, quiere correr tan rápido como pueda para cruzar la línea de meta en primer lugar. Usted sabe que al correr a toda velocidad hay muchas posibilidades de tropezar o salirse del carril. No obstante, con el impulso de progreso sincero y dinámico de América, sus tentativas y sus extravíos presentes palidecerán hasta la insignificancia, según contemplamos la promesa y las posibilidades de su plenitud futura.

¿No siente que las fronteras nacionales, la disparidad económica y los dogmas religiosos dividen a los seres humanos en diferentes campos, creando ambientes no espirituales y haciendo que la paz sea una estrella lejana para un individuo así como para una nación?

Creo firmemente que estas fronteras nacionales y todo lo demás están deteriorando realmente el crecimiento de nuestra conciencia humana evolutiva. Pero es la clarificación de la mente y el espíritu individuales lo que debe preceder al despertar de nuestras instituciones sociales como las iglesias y los gobiernos. Es la élite espiritual y mental la que puede infundir a las masas su luz iluminadora. Como sabemos, las políticas de las instituciones y de las naciones son generalmente representaciones de la conciencia general. Los individuos iluminados pueden influenciar considerablemente estas políticas. La Madre India, en particular, no ha carecido de tales almas iluminadas, ni carece de ellas ahora.

Es sólo una cuestión de tiempo hasta que el tiempo mismo creará una apertura para que la conciencia espiritual pueda calar en el individuo y en su sociedad. Por nuestra parte, se tiene que hacer un esfuerzo espiritual consciente para que las fuerzas superiores desde lo alto puedan venir y tocar las profundidades mismas de nuestros corazones buscadores. Cuando esto ocurra, la brecha que ahora vemos entre nuestra aspiración y su cumplimiento en la sociedad, dejará de existir.

Me gustaría saber lo que ha hecho la espiritualidad de la India por su país. ¿Cómo es que a pesar de sus yoguis y santos todavía es un país pobre y atrasado?

Primero tenemos que conocer lo que ha provocado esta situación. En la antigua India no se renunciaba a la vida material. Las personas en aquellos días aspiraban a una síntesis de la Materia y el Espíritu y en cierta medida tuvieron éxito. Sin embargo, existe una gran brecha entre aquel venerable pasado y el presente.

En los últimos periodos de la historia de la India, los santos y videntes llegaron a sentir que la vida material y la vida espiritual nunca podrían ir juntas, que tenían que renunciar a la vida externa a fin de llegar a Dios. Por este motivo se descuidó la vida externa. Ello condujo a las conquistas extranjeras y a muchos otros problemas. Todavía hoy, la actitud de que la belleza y la prosperidad material deben negarse es muy común en la India. Esto explica en gran medida su continua pobreza.

Pero actualmente hay gigantes espirituales en la India que sienten que Dios debería ser realizado en Su totalidad, que el Creador y la creación son una unidad inseparable. Ellos abogan por la aceptación de la vida, por la necesidad real del progreso y de la perfección en todas las esferas de la existencia humana. Este nuevo enfoque está aceptado ampliamente en la India moderna.

India puede estar hoy agobiada por la pobreza, pero progresará rápidamente en virtud de su nueva conciencia y su nueva aspiración. No sólo tiene un corazón magnánimo sino también el poder de hacer aflorar la fuerza de su alma y emplearla para resolver todos sus problemas.

¿Podría decirme por qué la gente de la India venera a tantos dioses y diosas y no a uno sólo?

¿Podría usted decirme por qué venera al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo y a tantos ángeles y santos? En India, tenemos numerosos dioses y diosas. De hecho, sentimos que cada individuo debe tener un dios propio, que cada persona debe tener su propio proceso de realizar a Dios.

En realidad, estos dioses y diosas simplemente son diferentes manifestaciones del Único Absoluto. Cada deidad personifica un aspecto o cualidad en particular del Supremo. Nuestra incapacidad para reconocer la Armonía universal todo-abrazadora en todos estos aspectos diferentes, ocasiona nuestras disputas y malentendidos. En cuanto realizamos el Espíritu universal, el Uno impersonal, podemos estar en armonía perfecta con todas las diferentes creencias. Entonces podemos ver la verdad que hay tras la concepción de los diferentes dioses y diosas.

El sistema de castas es absolutamente malo. ¿Por qué lo tienen ustedes? ¿Puede decir una sola palabra a favor de ello?

Bien, debo objetar su comentario y decirle que en este mundo no existe nada absolutamente malo. El sistema de castas ha servido y aún ahora continúa sirviendo para cierto propósito. A pesar de todas sus degeneraciones, ha sido un sistema que ha unido a las diferentes partes de la sociedad. Si tratamos de verlo como un sistema que une a las personas en lugar de dividirlas, comprenderemos mejor el valor que ha tenido durante miles de años. La sociedad fue concebida como una gran familia. Cada grupo trabajaba para hacerla funcionar de manera armoniosa. En una familia, un hermano tal vez sea un maestro espiritual, otro un ejecutivo, un tercero comerciante y el cuarto agricultor. Cada cual ayuda a la familia a su propia manera en el momento necesario. Su conocimiento combinado y la cooperación armoniosa entre ellos es lo que crea una unidad real en su vida familiar. Así fue en su origen el sistema de castas. Cada grupo tenía responsabilidades y deberes. Cada grupo trabajaba para el bien común. Lo importante es cómo fue utilizado este sistema. En su forma ideal, el sistema de castas tiene mucha verdad y valor, pero las actitudes erróneas que han penetrado en él por la ignorancia humana requieren que el sistema actual sea suplantado por algo más adecuado a una sociedad moderna y avanzada.

Si un hindú residente aquí se casa con una norteamericana, ¿Será el matrimonio aceptado por los padres cuando vayan a la India?

Eso depende completamente de los padres. Si son ortodoxos y conservadores, puede ser que no lo acepten. Pero si los padres son liberales en sus ideas y albergan ideales amplios, si valoran el vínculo entre Oriente y Occidente, aceptarán con gusto a su hijo y a su nuera. Desde el punto de vista espiritual, a la Luz de Dios, no es la raza ni la religión sino la verdadera plenitud de dos almas humanas en unión lo que tiene suprema importancia.

¿Es cierto que algunas personas en la India pueden caminar sobre el fuego? ¿No le asusta o le sorprende esto?

En dos oportunidades he sido testigo de tal demostración. No tuve miedo porque afortunadamente yo no era uno de los que lo hacía. Y no me sorprendió porque era consciente del poder de la fe. Ellos tenían una tremenda fe en Govinda (el Señor Krishna). Cantando el nombre de Govinda con intensa devoción, caminaban incólumes sobre el fuego.

En la India, las mujeres se entregan a sus maridos. ¿Por qué no se preocupan de su propia individualidad?

Espero que conozca usted el significado de la entrega. En la entrega real no perdemos nuestra individualidad. Al contrario, la expandimos. Por ejemplo, cuando nos entregamos absolutamente a Dios, en nuestra adoración a Dios devenimos uno con Él. Su Poder se suma entonces al nuestro. La entrega es enteramente voluntaria. Someterse por miedo a alguien más poderoso que nosotros, no es entrega. La verdadera entrega es una gran fuerza que se colma a sí misma cuando se vuelve una con el objeto de su adoración. En la India, las mujeres entregan su existencia misma a sus esposos jovialmente y sin reservas y obtienen la auténtica alegría de la unión verdadera.

Nos ha explicado lo que es la entrega suprema. Ahora me gustaría saber de usted lo que es el sacrificio supremo.

Mi joven amigo, me da un gran placer oír su pregunta. El sacrificio supremo es el sacrificio de uno mismo por una causa noble. Si la necesidad lo exige, quizá tenga usted que abrazar la muerte para colmar a Dios. Si la necesidad lo requiere, quizá tenga usted que renunciar a su propia inmortalidad para levantar a la humanidad. Esto es el sacrificio supremo. Intentémoslo. Vale la pena aspirar a ello.

Si el hombre, cuando no está satisfecho con el mundo, escapa del mundo y busca planos superiores de existencia. ¿Cómo podrá la humanidad establecer alguna vez la paz y la felicidad sobre la tierra?

Su pregunta muestra un notable sentido de los valores espirituales. No hay duda de que el mundo es todo imperfección. La vida se presenta como una enorme pregunta. El mal es visto por todas partes. Estos son los problemas que afrontamos todos los días. Es más, cuanto más avanzada está una persona espiritualmente, mayor es su sufrimiento a causa de las condiciones actuales del mundo. Él ve la enfermedad, siente la enfermedad, pero no tiene la medicina apropiada. Incluso si tuviera un remedio, no sería suficiente para curar todas las dolencias terrenales. Por eso, a menudo siente que su lucha no tendrá valor y toma el sendero más fácil, que es el sendero del escape hacia el Gozo de los planos superiores.

Pero este nunca puede ser el caso de un guerrero divino. Él luchará hasta conseguir la victoria. Ahora bien, ¿qué queremos decir con “la victoria”? Es el establecimiento del Reino de Dios aquí en la tierra y no en algún otro mundo superior. Como él sabe que lo Divino es omnipresente, busca revelarlo en la vida cotidiana. Si no estamos satisfechos con el mundo tal como es, esa no es una razón para abandonarlo. Al contrario, deberíamos intentar cambiarlo –física o intelectual o espiritualmente– de acuerdo a nuestro propio desarrollo y nuestras propias capacidades.

Dios es la Perfecta perfección. Únicamente se puede alcanzar esta Perfección cuando existe una unión inseparable entre la Materia y el Espíritu, entre la Vida interna y la externa.

Mi esposa, que por una parte es el más razonable de los seres, insiste en que todas las creencias religiosas son ilusiones producidas por la ansiedad existencial. La mayoría de la gente no soporta pensar que no exista un significado en la vida excepto el hecho biológico y racional de la misma. Pero ella siente que eso debería satisfacer a cualquiera. Ella cree que el hecho de la muerte debe afrontarse igual que una realidad biológica. Es una vieja teoría la cual comprendo que ni puede ser probada ni refutada en el ámbito intelectual.

La verdad última en lo que concierne a la vida y a la muerte nunca puede ser adecuadamente explicada o expresada. Sólo puede ser sentida por el aspirante y conocida por el alma realizada. Coincido completamente con usted en que esta idea –así como también la expresada por su esposa– no puede verificarse intelectualmente. Sin embargo, lo que su esposa siente sobre la vida y la muerte no puede demostrar ser más cierto que lo que siente usted.

La memoria humana no es la primera y última palabra en la realidad. Si a los ochenta no puedo recordar ninguno de los incidentes que ocurrieron en mi vida antes de los cuatro años, eso no significa que yo no existía antes de esa edad. Así como una serie de años pasan mientras vamos de los cuatro a los ochenta, hay una serie de vidas que conecta el presente con el pasado distante y se proyecta en el futuro inminente.

Luego, también, hay algo que está más allá de la comprensión de nuestra limitada conciencia corporal. Incluso cuando una persona está excesivamente implicada en las actividades físicas más comunes, puede sentir dentro de sí, a veces, algunas verdades extrañas. Estas son generalmente poco familiares y altamente elevadoras. Estas verdades provienen de un mundo más elevado o más profundo, de un plano diferente de conciencia, y llaman a su puerta mental. De este modo ella posee y es poseída por fuerzas que están más allá de su conciencia ordinaria.

Es cuando nos ponemos en sintonía con estas fuerzas superiores –de hecho, con la armonía universal– que la vida deja de ser insoportable. Coincido completamente con la opinión de su esposa de que cuando una persona no ve un significado, ni una meta, ni un propósito en la vida, esa actitud y más aún la vida misma, se hace insoportable. Sin embargo, en cuanto a las creencias religiosas, quisiera presentar ante ella una analogía:

Yo ahora vivo en un apartamento de Brooklyn. Si un niño me llama y me pregunta: “¿Hay un lugar llamado Colonia?” Le responderé: “Cierto, hijo mío, está en Alemania”. Supongamos que me dice: “¡Tienes que demostrármelo!” ¿Cómo puedo hacerlo, excepto enseñándole mapas y fotos? Sólo puedo decirle que he visitado Colonia personalmente y que hay millones de personas que lo han hecho también. Su duda no puede negar la existencia de esa ciudad.

De manera similar, quienes han realizado completamente a Dios tienen todo el derecho de decirnos que existe un Dios. Sólo porque nosotros no hayamos realizado a Dios, no podemos negar Su existencia. Igual que el niño tiene que satisfacer sus ojos físicos yendo a Colonia, nosotros sólo podemos probarnos la realidad de Dios viéndole. Y esta búsqueda de Dios le da a una vida, que de otro modo no tendría propósito, un significado y una dirección sin igual.

Creo que el amor siempre es el mismo, ya sea humano o divino. ¿No es cierto?

No, mi joven amigo, el amor humano y el Amor divino son dos cosas completamente diferentes. Si yo te doy quince centavos y tú me das un dulce, eso se llama amor humano. En el amor divino, tú no esperas mis quince centavos. Me das el dulce alegremente por iniciativa propia. El amor divino es sacrificio y dentro de ese sacrificio estamos cumpliendo, consciente o inconscientemente, la Voluntad de Dios. En el amor humano mostramos el amor del comprador y el vendedor, que es sinónimo de interés propio. Fíjate, no estoy diciendo que los seres humanos no puedan expresar el Amor divino. Pueden hacerlo y a veces lo hacen. Pero el Amor divino consistente es, hoy en día, raro en los seres humanos.

Ha hablado usted sobre la fe. ¿Podría explicarme este concepto de una manera un poco más fácil de entender?

Déjeme intentarlo. En primer lugar, la fe no es credulidad o creencia ciega. No significa que deba creer constantemente en lo imposible. Eso no es fe. La fe es un sentimiento espontáneo; no le interesa la justificación humana. Es el ojo que avista el futuro y está siempre en sintonía con una verdad superior. La puerta de la fe está siempre abierta a la Verdad Más Allá y en virtud de la fe nos trascendemos a nosotros mismos.

¿Cómo podemos reforzar nuestra fe interna en Dios cuando estamos sitiados por los desalientos en nuestra vida cotidiana?

Por favor, intente sentir a partir de ahora que existe Alguien a su alrededor que no quiere nada de usted excepto alegría. Hay Alguien que quiere que usted siempre nade en el Mar de la Alegría y el Deleite. Si puede usted permanecer en estado de alegría –no me refiero a la alegría externa de ir aquí y allá, juntarse con la gente, comprar cosas materiales– sino que si puede tener alegría real y plenitud interna, automáticamente tendrá fe en Dios.

Cuando estamos preocupados o tenemos miedo de algo, inmediatamente intentamos crear una especie de fe autoimpuesta en Dios. Esta no es la verdadera fe. Cuando estamos en peligro, decimos: “¡Dios, sálvame, sálvame!” Pero decimos esto sólo para apartar el peligro. Es una escapatoria. Esta clase de fe no es duradera.

Todo se halla dentro de la persona, tanto la alegría como la plenitud. ¿Pero quién es el poseedor de esta plenitud interna? Dios. Nosotros simplemente somos Sus devotos instrumentos. Cuando sentimos alegría interna espontánea como parte integral de nuestra vida y sentimos su origen, podemos entonces tener fe en Dios, el poseedor de la Alegría infinita. A partir de ahora, por favor, intente sentir su propia alegría interna y la fe vendrá a usted espontáneamente. Respecto a sus frustraciones externas, por favor no intente unirlas con su alegría interna. Por favor, separe su alegría interna de los acontecimientos externos. Sólo entonces podrá fortalecer su fe en Dios.

He estudiado muchas escrituras sagradas. También me complazco en predicar sobre la espiritualidad, la religión, la vida interna y cosas así. Pero personalmente siento un árido desierto dentro de mí. No siento satisfacción con lo que estoy haciendo. Siento que estoy malgastando mi precioso tiempo y el de los demás. ¿Podría usted iluminarme al respecto?

Comprendo perfectamente su punto de vista. Usted no está solo. Existen numerosas buenas almas que navegan en la misma barca. El estudio de los libros y las escrituras puede darnos información para citar y un cierto entendimiento. A lo sumo, puede darnos inspiración, pero nada más. Tomar prestadas las ideas de los demás, nunca puede ser verdadera iluminación para nuestra vida interior. Es mediante el estudio del libro eterno de la Verdad que hay dentro de nosotros, mediante la escucha constante a la Voz del Ser interior, como podemos ser iluminados espiritualmente.

Es entonces cuando encontraremos la alegría en nuestra vida externa. Primero debemos ver a Dios y luego podemos llegar a ser como Dios. Si queremos verdaderamente ser como Dios, nuestro hablar debe dar paso a nuestro devenir. Permítame contarle una historia real.

En cierta aldea de Bengala, en India, el criado de un hombre rico se dirigía todos los días a la casa de su amo cruzando el río en un ferry. Un día, había una violenta tormenta. El ferry no podía cruzar el río embravecido y el criado, forzado a desviarse muchas millas de su camino para cruzar por un puente, llegó tarde. El amo estaba furioso. “Eres tonto”, le gritó. “Si pronuncias el nombre de Krishna tres veces, verás que no necesitas ningún barco. ¡Podrás caminar a través del río!”

Esa tarde, cuando la tormenta no daba señales de menguar, el pobre criado se vio amenazado por la misma situación. Pero, con su fe sencilla, obedeció las instrucciones del amo. Desde lo más profundo de su corazón, pronunció el nombre de Krishna. ¡He aquí, el milagro de los milagros! Sintió que un poder le propulsaba hacia el agua y era capaz de caminar por encima de las olas mismas. Así cruzó el río. Cuando el amo oyó la historia, su alegría no tenía límite. Un gran orgullo se alzó en su corazón. ¿No había sido su consejo lo que había producido el éxito? “Jamás supe que mi consejo tuviera un poder tan grande”, pensó. “Voy a disfrutar yo mismo de este milagro”.

Así que fue al río, que ahora estaba tranquilo y sereno, y pronunció tres veces el nombre de Krishna. Luego comenzó a cruzar. Pero el temor y la duda torturaron todo su ser y por más que gritó el nombre sagrado cientos de veces, su tentativa fue infructuosa. Se ahogó.

Ahora bien, ¿qué aprendemos de esta historia? El criado tenía fe sincera en su amo. También tenia fe implícita en el Señor Krishna. Fue su fe absoluta en un poder divino lo que le salvó y demostró el poder de la gracia de Krishna.

De modo similar, un orador, a pesar de que su fe sea débil, puede infundir una fe genuina en quienes le escuchan. Pero si él mismo es verdaderamente espiritual, puede ayudar a los demás de la manera más significativa. Si queremos convencer a los demás de la Verdad, nuestra autoridad más elevada viene sólo del conocimiento directo de la Verdad y no de alguna escritura. En el Juego divino, la autoridad no iluminada desempeña el papel de la lámpara, mientras que la Verdad-en-realización desempeña el papel de la Luz.

¿Sería tan amable de aconsejarme sobre si debo abandonar a mi esposa y a mi hijo a fin de profundizar más en la vida espiritual?

En su caso, siento que debe permanecer con su esposa y su hijo. Hoy, quiere usted abandonarlos a ellos; mañana puede ser que quiera abandonar a Dios. Dejando de lado a la humanidad no es como podrá realizar a Dios. Si permanece con su familia, su realización será más profunda y más colmadora. Es cierto, en determinada etapa de la travesía espiritual es necesaria la renunciación a la grosera vida material, pero en una etapa superior ya no es necesario más. En la etapa más elevada, ni buscamos ni renunciamos a nada.

¿Son absolutamente necesarias las experiencias espirituales para realizar a Dios?

No. Pueden haber numerosos caminos que conduzcan a la misma meta. Un camino puede tener muchas flores hermosas a los lados; otro camino quizá tiene sólo algunas plantas; un tercer camino puede no tener nada en absoluto. Si tres buscadores siguen caminos diferentes de acuerdo a las necesidades y preferencias de sus almas, cada uno alcanzará la Meta Ultima.

Por supuesto, las experiencias te dan confianza adicional en ti mismo. Te estimulan y energizan para marchar más y más lejos. También te dan enorme deleite. Y, mientras estás teniendo las experiencias, puede que sientas la presencia de un Guía invisible dentro de tu ser, que te empuja hacia la luz de la Verdad para que puedas ser bendecido con la Realización plena.

Pero también puedes tener la Realización total y completa sin estas llamadas “experiencias”. Tu conciencia en expansión, según creces en Dios, es una sólida “experiencia” en sí misma.

¿Por qué cree usted en la reencarnación? Yo sé muy bien que iré a Dios cuando muera. Eso es todo.

Amigo mío, igual que usted irá a Dios cuando deje el cuerpo, también iré yo. Seamos sabios. Nuestro asunto es ir hacia Dios; si quiere tenernos en el Cielo o enviarnos de regreso a la tierra, eso es cosa de Dios. Lo mejor es entregarse a Dios y dejar que Él nos complete a Su propia manera. Dejando a un lado todas nuestras ideas preconcebidas respecto a la existencia o no existencia de la reencarnación, hagamos lo único que importa: ser uno con Su Voluntad y Su Conciencia.

¿Cree usted que en cada encarnación el individuo se mejora a sí mismo?

Sí, porque está evolucionando, consciente o inconscientemente.

¿Se aplica a todo el mundo la ley del karma?

La ley del karma se aplica a todos, pero uno puede trascenderla a través de la propia meditación. La ley del karma existe y, sin embargo, se puede trascender mediante la realización, la unidad con Dios y el poder de la espiritualidad.

¿Qué es mejor: rezar a Dios, o trabajar como Dios quiere que trabajemos?

Me alegra responder a esta pregunta de preguntas. La respuesta es muy sencilla. Rezar a Dios o trabajar como Dios quiere que trabajemos –ambas maneras tienen suprema importancia. Ambos son medios seguros hacia un final inevitable. Y ese final es la realización de Dios.

Ha dicho usted que hay diferentes maneras de aproximarse a Dios: acción, devoción y conocimiento. Si una persona posee todas estas cualidades, ¿le ayuda en su progreso?

Ciertamente que le ayuda. La actitud de servicio, la actitud de devoción y la búsqueda del conocimiento, tomadas todas juntas, nos ayudarán a hacer un progreso equilibrado. Pero en algún momento de nuestra vida tendremos que encontrar la que nos inspira más y darle mayor importancia. Cada alma tiene su propia manera de moverse. Aquí en la tierra, nos sentimos inspirados a progresar conforme a la propensión de nuestra alma. Si aceptamos todos estos senderos, es una gran ayuda; al mismo tiempo, tenemos que prestar la mayor atención al procedimiento de nuestra propia alma, al procedimiento que nos da la plenitud más grande conforme a nuestra aspiración más profunda.

¿Podría decirme algo sobre la meditación?

Primero tiene usted que leer algunos libros espirituales que le expliquen las distintas maneras de comenzar a meditar. Entonces comience. Pronto verá que la lectura de los libros no es suficiente. Sentirá que necesita un maestro que conozca el tipo de meditación que se acomoda mejor a su naturaleza y a su alma. Si no tiene un maestro, rece a Dios para que revele en su interior el tipo de meditación que usted debe adoptar. Entonces, durante un sueño o en sus momentos silenciosos, Dios le hará sentir lo que debe hacer. Ahora puede iniciar su travesía.

Cuando su meditación es correcta, sentirá una especie de alegría en todo su cuerpo. Pero si no siente esa alegría, si, por el contrario, siente tensión o perturbación mental, entonces ha de saber que el tipo de meditación que está haciendo no es el adecuado para usted y no es aconsejable. Cuando obtiene un sentimiento de alegría interna espontánea, entonces la meditación que ha adoptado es correcta.

Para establecer un contacto más estrecho con el propio ser, para conocer los misterios del propio ser interior, ¿Cuál es el procedimiento correcto? Creo que en la meditación es donde se darán las respuestas acerca del propio ser interior ¿Es así?

Sí. En la meditación y en la concentración. Ambas ayudarán. Si usted quiere saber sobre su Ser interior y aprender los misterios internos de su vida y de la Vida Universal, necesita la meditación y la concentración.

¿Hay algunos procedimientos establecidos que uno puede seguir para meditar correctamente?

Cada persona tiene su propia manera de meditar. Lo que en realidad sucede es que a veces un individuo obtiene desde dentro un tipo de meditación. En otras palabras, digamos que el ser interior se hace sentir y le dice al individuo que rece o medite de esta o de aquella manera, que esto o aquello le ayudará. A veces el buscador se encuentra con una figura espiritual que puede fácilmente entrar en él y conocer todo acerca de su vida interior y exterior, viendo su crecimiento, su desarrollo y su aspiración. Entonces ese maestro espiritual puede decirle cómo y cuando meditar.

Cuando tienes un maestro, eres sumamente afortunado, especialmente si es un maestro genuino. Si no tienes maestro pero tienes aspiración verdadera, Dios, que está dentro de ti, te indicará la meditación correcta. No es posible para todo el mundo tener un maestro espiritual. ¿Qué sucederá si no lo consigues? Todos somos hijos de Dios. Dios quiere que todos Le realicemos. Por lo tanto, si consigues un maestro, está muy bien, y si no, profundiza en tu interior para descubrir tu propia meditación.

Pero muy a menudo puede ocurrir que yo no reconozca a mi ser interior. No sé si la voz que oigo es la voz interior o la voz exterior y estoy muy confuso.

Lo comprendo totalmente. Pero si consigues un maestro que sea un alma realizada, puedes dirigirte a él para pedirle ayuda y descubrir si lo que estás haciendo es correcto. Si no consigues un maestro espiritual, por favor profundiza muy hondo en tu interior y observa si recibes una voz, un pensamiento o una idea. Profundiza entonces en esa voz, pensamiento o idea y observa si te proporciona un sentimiento de alegría o de paz interior, en donde no habrá preguntas, ni problemas, ni dudas. Cuando consigas esta clase de paz y alegría interna, podrás sentir que la voz que has escuchado es la correcta, la verdadera voz interior que te ayudará en la vida espiritual.

¿Cuál es la diferencia entre la voz del silencio y la voz del yoga? ¿O no hay diferencia?

Hay una diferencia. La voz del Silencio te brindará una porción concreta del conocimiento, una verdad en particular. Cuando entres en tu ser interno, en el reino interno donde realmente existe el Silencio, si necesitas un mensaje en particular, lo obtendrás.

Pero el Yoga lo abarca todo, es una esfera completa. En el Yoga obtendrás Silencio; también obtendrás Paz, Luz y Poder. Lo obtendrás todo. La Voz del Yoga es para todos los buscadores y en especial para los que han entrado seriamente en la vida espiritual. La Voz del Silencio es para un buscador determinado en un momento determinado. Por ejemplo, durante la meditación, puedes profundizar en tu interior y oír la voz del Silencio. Pero la voz del Yoga puedes tenerla todo el tiempo. Puedes oír la voz del Yoga tanto durante tus movimientos internos como externos. Puesto que has entrado en la vida espiritual, obtendrás vibraciones espirituales, pensamientos, ideas y mensajes espirituales. Todas estas cosas divinas vendrán a ti desde la voz del Yoga.

Cuando intento meditar, tengo la sensación de océanos y de agua ante el ojo de mi mente. Esto me produce un cierto temor y no puedo meditar muy bien. ¿Cómo puedo meditar sin tener este sentimiento de océanos y de agua?

Por favor, intente considerar el océano como algo propio, algo que está en su ser interno. En lugar de ver el océano con sus movimientos y sus olas, piense por favor que se trata de su propia conciencia más extensa y arrójese en esa conciencia extensísima y profundísima. Desafortunadamente su actitud respecto al océano ha sido errónea. Hay muchos aspirantes que intentan imaginar el océano durante sus meditaciones para así poder hacer sus conciencias tan inmensas como el océano. Cuando usted ve esta conciencia, debería sentirse feliz y afortunado.

No enfoque su atención en la superficie del océano sino que, por favor, vaya silenciosa y conscientemente hacia el fondo del océano, en donde encontrará su verdadera realidad, que es todo tranquilidad. Trate de arrojar su propia conciencia en la inmensidad del océano y podrá meditar de la forma más poderosa y exitosa. Podrá contactar, en lo profundo de usted mismo, con eso que es más cercano y más querido para su alma.

Señor, ¿cuándo le vino el pensamiento de que hay un Ser interior dentro de uno? Y, después de descubrir que tenía un Ser interior, ¿cómo conectó con otras personas que no eran conscientes de tener un Ser interior?

Desde mi tierna infancia, intuitivamente he sabido que existe un Ser más profundo dentro de mí. Cada uno de nosotros posee un Ser interior. Algunos son conscientes de este Ser interior y otros no. Quienes son conscientes de ello, según nuestra opinión, están desarrollados espiritualmente. Lo que hacen ellos para crear un puente entre el mundo exterior y el interior, entre el ser exterior y el interior, es mantener una llama ardiente de aspiración. Esta aspiración esta basada en el sacrificio de uno mismo, interno y externo.

Supongamos que usted ha encontrado su Ser interior y su vida interior y ha descubierto las soluciones para sus problemas internos. Pero su vecino está totalmente inconsciente de la vida interna y del mundo interno. Ahora sería sumamente difícil tener con él cualquier tipo de entendimiento interno. Él no puede venir y entrar en su conciencia, porque eso es muy difícil de hacer para una persona común. Pero si usted quiere establecer un puente con él, lo que puede hacer durante su meditación o concentración es esto: primero profundice y haga aflorar todos sus sentimientos dulces, sutiles y armoniosos desde dentro. Y luego conscientemente, durante su meditación, arrójelos en él: en su mente, en su cuerpo, en su corazón. Entonces ha creado un puente entre usted y él.

Dentro de su mundo interior está usted seguro. Su conexión con el mundo interior le ha dado una enorme confianza para arreglárselas con el mundo exterior. Ahora puede usted ir y hablar con él sobre la vida espiritual, la vida interior, la vida que le proporciona verdadera felicidad. Él puede entonces probarla por sí mismo.

Así que, primero dentro de usted mismo, igual que si regara una planta todos los días, alimente su Ser interior con la meditación. Luego, venga al mundo exterior con su manifestación creativa para formar un puente entre sus logros internos y el mundo externo, donde tendrá lugar su futura plenitud.

Hay siete planos de conciencia en el desarrollo espiritual. ¿Cómo puedo determinar a qué plano pertenezco?

Puede usted saber a qué plano pertenece arrojando su mente externa en el mar de su corazón aspirante, cuya fuente es la Conciencia. Esta Conciencia es el hálito de vida de todos esos planos. Ser conocedor de esta Conciencia le permite inmediatamente reconocer su status –dónde estaba, dónde está ahora y cuán lejos tiene que ir aún.

Una vez que conoce el plano al que pertenece, intente llevar a cabo todas sus actividades diarias en ese nivel. La manera más fácil y efectiva de operar desde dicho plano es hacer que su ser externo sea un instrumento consciente y dedicado de su visión y su voluntad interna.

En su caso, supongamos que quiere usted actuar desde la mente intuitiva. Una vez que ha visto ese plano y está consciente de ello, puede intentar permanecer allí mediante su aspiración psíquica y su voluntad firme. Esta es la manera real de lograr el dominio sobre un plano en particular.

Usted emplea siempre la palabra “conciencia”. ¿Qué significa exactamente?

Le daré una definición sencilla: la conciencia es el destello de vida que nos conecta a cada uno con la Vida Universal. Es el hilo que nos pone en consonancia con el universo. Si usted quiere volar en lo Trascendental, necesita el hilo de la conciencia.

La conciencia es un destello que os permite penetrar en la Luz. Nuestra conciencia es lo que nos conecta con Dios. Es el eslabón entre Dios y el hombre, entre el Cielo y la tierra.

¿Tenemos control sobre nuestra conciencia?

Una persona común no tiene el control de su conciencia. Pero una persona espiritual es capaz de controlar la suya. Ella intenta llevar una vida mejor, una vida más elevada, y al hacerlo así, hace descender la Luz del Más Allá en la oscuridad del mundo presente.

¿Cómo puedo trabajar sobre mi conciencia?

No piense en hacer nada. Sencillamente, deje abierta la puerta de su conciencia, pero observe si es un ladrón o es un amigo quien está entrando. Permita sólo la entrada de quienes usted quiere que entren. Aleje los pensamientos inferiores. Abra la puerta a los pensamientos más nobles y sublimes. Este es el primer paso para trabajar sobre su conciencia. Los siguientes pasos le llegarán desde dentro.

¿Cuál es el significado de AUM?

Aum es una palabra del sánscrito, una sílaba. Una palabra del sánscrito o una sílaba que posee un significado especial y un poder creativo. Aum es la Madre de todos los sonidos. Cuando entonamos Aum, lo que sucede realmente es que hacemos descender la Paz y la Luz desde lo alto y creamos una armonía universal dentro y fuera de nosotros. Cuando repetimos Aum, tanto nuestro ser interno como nuestro ser externo se inspiran y se cargan de un sentimiento y una aspiración divinos. Aum no tiene igual. Aum posee un poder infinito. Simplemente repitiendo Aum podemos realizar a Dios.

Cuando cante Aum, procure sentir que es Dios quien está ascendiendo y descendiendo dentro de usted. Cientos de buscadores en la India han realizado a Dios sólo repitiendo Aum. Aum es el símbolo de Dios el Creador.

Cuando repita Aum, por favor intente observar lo que sucede realmente. Si repite el nombre de un gato, un perro o un mono, o incluso el de una persona ordinaria, no recibe inspiración alguna. Pero cuando pronuncia Aum, que es el símbolo del Creador, el hálito de vida del Creador, en seguida obtendrá un sentimiento interno, un sentimiento que inspira sus movimientos internos y externos a ampliar su visión y a completar su vida aquí en la tierra. Este es el secreto de Aum. Si quiere abrigar un secreto toda su vida, aquí está el secreto. Cante Aum con toda su alma y todo es suyo.

¿Es mejor meditar en Aum o en Dios?

Todo tiene su propio momento. Acabo de dar el significado de Aum y el otro día hablé acerca de Dios. Usted debe saber en qué palabra tiene más fe. Cuando una persona dice ‘Dios’, todo su amor, toda su fe y toda su devoción emergen a la superficie. Puede ser que en otra persona no ocurra así. En su caso, le dije que repitiera el nombre de Dios porque usted va a la iglesia y reza a la manera cristiana. En su cultura, está más familiarizado con el término ‘Dios’.

En la India repetimos Aum o el nombre de un dios o una diosa, como Shiva, Krishna o Kali. Lo más importante es saber en quién o en qué aspecto del Supremo tiene uno fe absoluta. Cuando te hablé acerca de Dios, tuve el sentimiento de que toda su vida había sido usted instruido para rezar a Dios. Pero hoy Aum entra en usted con su significado. Un día meditaré con usted y veré si Dios, Aum, Supremo, Infinito o algún otro aspecto del Absoluto le inspira más. Lo que es de capital importancia es la inspiración que usted obtenga.

¿Es Dios un ser mental?

Nosotros tenemos un cuerpo físico y una mente. Asimismo, podemos considerar a Dios como un ser físico, poseedor de una mente como la nuestra. A menudo, la gente imagina a Dios como alguien compuesto de una mente gigante, o bien funcionando como ellos con la mente. Hasta el día de hoy, la mente ha sido el logro más grande de la humanidad. Con la ayuda de la mente, la ciencia y nuestro mundo físico han progresado enormemente. Como la mente ha sido nuestro logro más elevado, tendemos a pensar en Dios como un ser con una mente desarrolladísima. Pero Dios no es un ser mental. Dios no actúa desde la mente. Él no necesita las formulaciones mentales que nosotros utilizamos para actuar. Dios no necesita formular ideas de una manera mental.

Los seres humanos habitualmente piensan antes de actuar. Pero en el caso de Dios no es así. Él emplea Su Fuerza de Voluntad, la cual, mientras ve, también actúa y deviene. El ver, el actuar y el devenir de Dios son cosas simultáneas e instantáneas.

¿Cómo puede uno moverse finalmente hacia el éxito creyendo en que “Se hace el camino al andar”? ¿Es realmente posible?

Es muy posible. Creemos que primero debemos tener un plan para poder alcanzar el éxito en el futuro, progresando y logrando las cosas conforme a nuestro plan. Ahora estamos trabajando con nuestras mentes. La mente dice: “Tengo que conseguir algo. Tengo que pensar cómo puedo ejecutar mi plan”. Pero Dios no hace eso; Dios ve el pasado, el presente y el futuro en un abrir y cerrar de ojos. Cuando somos uno con Dios, cuando –por la constante aspiración– nos identificamos con la Conciencia de Dios, entonces, cualquier cosa que hagamos será hecha espontáneamente. Entonces no utilizaremos la mente, sino que actuaremos siempre desde nuestra propia conciencia interna, con nuestra facultad intuitiva. Y cuando desarrollamos esa facultad intuitiva, podemos actuar fácilmente sin tener un plan.

En cada momento, la posibilidad de la manifestación total que va a tener lugar se materializará justo delante de nosotros. Ahora pensamos que dentro de, digamos, diez o veinte días, puede materializarse alguna posibilidad concerniente a nuestras esperanzas y aspiraciones. Pero cuando somos uno con la Conciencia de Dios, eso es más que una posibilidad. Es algo inevitable, es un logro inmediato. La visión y el cumplimiento van juntos. En la conciencia humana común, la visión es una cosa y el cumplimiento es otra. Pero cuando somos uno con la Conciencia de Dios, la visión y el cumplimiento son inseparables.

Acerca de la visión y su cumplimiento, ¿cómo sabe uno que está teniendo la ‘visión’ correcta?

¿Estás refiriéndote a ti mismo o estás hablando en general? Si te refieres a ti, puedo decírtelo fácilmente. Yo sé que en tu meditación hay veces en que profundizas mucho y tu voz interior te dice, impulsivamente, que algo ya ha sido hecho. Tu mente no viene a imponer sus ideas sobre esa voz diciendo: “Si haces esto, tal vez sea un error; no lo hagas o puede suceder algo en el futuro; si lo haces… y si no lo haces…”, etc. La mente no interfiere. Puedes tener la seguridad de que cuando obtienes esta clase de visión en tu meditación profunda, es correcta y traerá espontáneamente su propio cumplimiento.

Guru Chinmoy, estaba usted hablando de la visión sin mente. ¿Eso es lo que se conoce como intuición? ¿O la intuición es otra cosa?

Puede llamarlo intuición o bien percepción directa de la Verdad, la cual no necesita de ayuda mental. Es conocimiento sin pensamiento o forma mental. Es directo y espontáneo. Le hace sentir lo que es. Normalmente, usted ve algo y le da una forma mental diciendo: “Esto es lo que es”. Pero la intuición simplemente le hace sentir en seguida su verdadera existencia. La intuición alberga la profundidad de la Visión y la riqueza de la Realización juntas.

¿Es la mente misma una especie de máquina que conecta lo superior y lo inferior?

La mente es un eslabón. Por medio de la mente puede usted ir a las regiones que están muy por encima de la mente. Pero al mismo tiempo, a través de la mente, puede llegar a su ser vital, a su ser vital inferior. La mente es un canal que nos enlaza con lo que está por encima y lo que está por debajo.

Los libros antiguos hablan de Nama Rupa, el Nombre y la Forma. Las palabras son Nama Rupa, ¿verdad? Las ideas son Nama Rupa. Ahora bien, esto no es realmente Dios. Esto son fabricaciones humanas. El significado es algo manufacturado. No existe realidad en la palabra en sí ¿no es cierto?

Como sabe usted, el estudio de la semántica ha profundizado mucho en este problema. Sabemos que no es la palabra en sí, sino el concepto que adherimos a la palabra lo que crea la mayoría de nuestras dificultades. No es la palabra en sí lo que posee un valor intrínseco, sino el concepto que la palabra nos transfiere. Pero ciertas palabras espirituales están cargadas con un significado o una condición o una conciencia que se ha desarrollado en ellas desde hace miles de años de un uso espiritual especial. Cuando profundizamos en el significado de tal palabra y revelamos su aliento mismo y manifestamos su realidad interna en el plano externo, entonces la palabra cumple con su propósito, tanto interna como externamente.

El planteamiento espiritual al problema de las palabras es que debemos ir desde la forma hacia lo Informe. Debemos ir a través lo finito hacia lo Infinito. Realmente, esta es la lógica divina. La forma posee un valor incomparable al principio, pero no necesariamente al final. Para el principiante en el sendero espiritual, una forma es absolutamente necesaria; la forma lo es todo para él. Por eso, al principio decimos que Dios tiene una forma. Pero cuando el buscador profundiza en su interior y ve que Dios no es un ser humano o un ser mental sino una vasta Conciencia infinita, va más allá de la forma hacia lo Informe, y puede sentir a Dios como la Conciencia infinita. Pero además, Dios, siendo Infinito, puede también ser finito. De lo contrario, no sería Infinito. Él es Omnipotente porque puede vivir al mismo tiempo en el diminuto átomo y en el vasto universo.

Sri Chinmoy, en la tradición hindú se habla de que Atman es igual a Brahman –el alma individual es igual al alma Universal. Jesucristo dijo: “Mi Padre y yo somos uno”. Estas dos afirmaciones, viniendo de dos trasfondos espirituales diferentes, ¿no son lo mismo en la luz espiritual?

Es la misma afirmación. Atman y Paramatman son respectivamente el alma individual y el Ser Supremo. Dios desciende a la manifestación y toma la forma del alma individual, Atman. Luego, el alma individual, en el proceso de su evolución, alcanza al Ser Supremo, Paramatman, y se convierte en Él. Para completarse de manera integral y total en el mundo material, Dios necesita del alma individual.

Esas dos afirmaciones hablan de lo mismo. Cuando Cristo dijo: “Mi Padre y yo somos uno”, fue como decir que Atman y Paramatman son uno. Por eso en India decimos: Atmanam Viddhi, “Conócete a ti mismo”. Si usted se conoce a sí mismo conoce a Dios, porque en esencia no hay diferencia entre usted y Dios. La autorrealización es la realización de Dios y la realización de Dios es la autorrealización. Por esta razón, en India también decimos: Soham asmi, “Él soy yo”, y Aham Brahma, “Yo soy Brahman”. En la misma línea, todas las tradiciones esotéricas han sostenido siempre que el conocimiento verdadero está basado en la búsqueda interior. Por eso Jesús dijo: “El Reino de los Cielos está dentro de ti”.

¿Le importaría reflexionar sobre la afirmación “El Reino de los Cielos está dentro de ti”?

Primero déjeme decir que es la ciencia lo que ha contribuido en gran medida al sentimiento general de que el Cielo es un lugar situado fuera de nosotros. La ciencia ha ejercido su poder sobre los planos consciente e inconsciente del pensamiento humano. La idea del Cielo en el siglo veinte, al menos en Occidente, está conduciendo a la humanidad en la dirección errónea en su concepción del Cielo.

El Reino de los Cielos es algo que podemos sentir y no algo que podemos demostrar. La ciencia puede demostrar un buen número cosas. Pero el Reino de los Cielos es un asunto de nuestro propio logro interno. Si hemos realizado el Reino de los Cielos dentro de nosotros, los demás nos mirarán y sentirán que tenemos algo completamente inusual, extraterrenal y excelso. Porque hemos visto, sentido y poseído el Reino de los Cielos dentro de nosotros, nos considerarán seres extraordinarios, totalmente transformados.

No es necesario decir que es nuestra aspiración, nuestro llanto interno ascendente, lo que nos conduce al Reino de los Cielos. El Reino de los Cielos es un plano lleno de Paz y Deleite. Lo sentimos cuando residimos en lo profundo de nosotros y cuando trascendemos nuestra egocéntrica conciencia individual. Cuanto más ascendamos más allá de nuestra conciencia limitada, más rápido entraremos en nuestra conciencia más profunda e infinita, más íntimamente veremos, sentiremos y poseeremos el Reino de los Cielos dentro de nosotros. Ciertamente, el Reino de los Cielos es más que un mero plano, como otros. Es un plano de Conciencia divina. Es un estado de Realización. Encarna Sat-Chit-Ananda. Sat es la Existencia divina, Chit es la Conciencia divina, Ananda es la Dicha divina. Cuando profundizamos en nuestro interior, sentimos las tres juntas y cuando adquirimos la visión interna para percibirlas todas de una vez vivimos de verdad en el Reino de los Cielos. De lo contrario, la Existencia está en un sitio, la Conciencia en algún otro y la Dicha en ningún lugar cercano a las otras dos. Cuando vemos y sentimos la Existencia-Conciencia-Dicha justo en el mismo plano, cada una complementando y colmando a las otras, podemos decir que vivimos en el Reino de los Cielos. Sí, el Reino de los Cielos está dentro de nosotros mismos. No sólo podemos sentirlo sino que, sin la menor duda posible, podemos llegar a serlo.

¿Qué es exactamente el ego?

El ego es precisamente eso que nos limita en cada esfera de la vida. Somos los hijos de Dios; somos uno con Dios. Pero el ego nos hace sentir que no pertenecemos a Dios, que somos perfectos extraños para Él. Como mucho nos hace sentir que vamos hacia Dios, pero no que estamos en Dios.

El ego humano común nos da un sentido de identidad separada, de conciencia separada. Sin duda, un sentido de individualidad y de importancia personal es necesario en una cierta etapa del desarrollo del hombre. Pero el ego separa nuestra conciencia individual de la Conciencia Universal. La función misma del ego es la separación. No puede sentir satisfacción visualizando dos cosas al mismo tiempo en el mismo nivel. Siempre siente que una debe ser superior a la otra. Así, el ego nos hace sentir que somos todos enclenques separados, que nunca tendremos la posibilidad de ser o tener la Conciencia Infinita. El ego, por último, es limitación. Esta limitación es ignorancia y la ignorancia es muerte. Así que, en última instancia, el ego termina en muerte.

¿Cómo nació el ego? ¿Cómo llegó a la existencia?

El ego llegó a la existencia desde la limitación. En el momento en que el alma entra en la conciencia física o en el mundo físico, se encuentra en un mundo extraño, raro. A pesar de ser una llama de lo Divino y omnipotente en esencia, al alma le resulta muy difícil al principio arreglárselas con el mundo. Incluso más tarde, cuando la persona se hace mayor, el alma tiene que aguantar experiencias desagradables la mayor parte del tiempo, sólo para permanecer en el mundo físico y, más importante aún, para establecer lo Divino aquí en la tierra.

El ego tiene cada día la oportunidad de funcionar independientemente y se vuelve más fuerte día tras día, hasta que se separa completamente de la fuente de su plenitud absoluta y divina: el alma. El ego, que quiere matar de hambre y aplastar a lo Divino en el hombre, es alimentado por la ignorancia del mundo físico. Lo Divino, también, inicialmente alimenta al ego, pero más tarde lo ilumina y lo transforma en un instrumento perfecto del Supremo.

¿Cómo debilitamos el ego y lo sometemos finalmente?

Pensando en la Conciencia-todo-abarcadora de Dios. Esta Conciencia no es algo que tengamos que alcanzar. Esta Conciencia ya está en nosotros; sólo tenemos que ser conscientes de ella. Más adelante, mientras estamos en meditación, tenemos que desarrollarla e iluminarla en proporciones infinitas. Y, para nuestra gran sorpresa, el ego será enterrado en el seno de la muerte.

Las preguntas siguientes fueron hechas por los niños

Gurudev, quiero preguntarte algo. Si rompo un huevo, ¿Puede Dios unirlo otra vez?

Ciertamente puede hacerlo. Dios puede hacer todo lo que quiera.

¿Puedes hacerlo tú?

No, Shannon, lo lamento, tu Gurudeva no puede hacerlo. Pero si Dios me da el poder, puedo hacerlo fácilmente.

¿Puedo hacerlo yo?

¿Por qué no? En el instante en que Dios te dé el poder, puedes fácilmente volver a unir un huevo roto. Llegará el día en que tú, yo y todos tendremos el mismo poder que tiene Dios ahora.

¿Es verdad que cualquiera puede llegar a ser un yogui si se lo propone realmente?

¿Qué quieres decir con ‘realmente’? Si quieres decir sinceramente, entonces si, cualquiera puede llegar a ser un yogui.

Yoga significa unión con Dios. Un yogui es aquel que es uno con Dios. Antes o después todos los seres humanos realizarán a Dios. Pero la persona que se dedica al Yoga alcanza más pronto a Dios. Si tú misma quieres llegar a ser una yoguini y realizar a Dios, entonces comienza a rezar desde ahora mismo.

Especialmente si quieres alcanzar a Dios antes que el resto de la humanidad, por favor no te retrases. Ahora bien, ¿cómo vas a rezar? Si le rezas hoy a Dios por golosinas, mañana le pedirás un helado y pasado mañana algo más. Y Dios te dará todo lo que quieras, menos Él mismo. Pero si rezas a Dios sólo por Él mismo y nada más, Él te dará todo lo que tiene y todo lo que es. Al conseguir todo lo que Él tiene y todo lo que Él es, no sólo conseguirás tu golosina y tu helado y todo lo demás que querías, sino que también conseguirás las cosas que nunca hubieras imaginado, cosas de una naturaleza infinita. Así que, rézale a Dios todos los días para que te dé lo que necesitas y no lo que quieres. Entonces, Él te dará lo que realmente necesitas para llegar a ser una con Él.

¿A qué se parece Dios?

Cuando te miro, Dios se parece exactamente a ti. Si miro a tu madre, Dios se parece a tu madre. Y si miro a otra persona, entonces Dios se parece a esa persona. Si tuviera que mirar dentro de mí mismo, encontraría que Dios se parece a Chinmoy. Aunque quizá no lo veas ahora, cuando puedas ver en lo profundo de tu interior, sabrás que ninguno de nosotros puede considerarse separado de Dios.

Ahora estoy aguantando estos dos dedos juntos. Como ves, si quiero, puedo separarlos. Pero si, en lugar de dedos, fuesen Dios y tú, yo no podría separaros, no importa con cuánta fuerza lo intentase. De hecho, cuanto más intentara separaros a los dos, más estrechamente os juntaríais.

Porque Dios está en ti, Dios se parece exactamente a ti. Por ahora, tú eres Dios con un velo. Te has puesto una máscara, pero yo veo a través de la máscara. En el futuro, serás el Dios sin velo. Te quitarás la máscara y te veremos como a Dios manifestado, el Dios descubierto.

¿Cómo es que tú puedes ver a Dios y yo no?

¡Que pregunta tan bonita! Ahora estás mirándome con tus ojos abiertos. Me estás mirando a mí, Chinmoy, y puedes verme. Ahora (poniendo las manos sobre los ojos de la niña), he tapado tus ojos. ¿Puedes verme? No, no me puedes ver. Cuando tus ojos están cerrados no puedes ver a nadie; pero cuando tienes los ojos abiertos, me puedes ver, puedes ver a tu padre, a tus amigos, a todo el mundo.

Ahora bien, tú tienes otro ojo que está entre tus cejas y justo un poco por encima de ellas. Es tu ojo interno, tu Tercer Ojo. En mi caso ese ojo está abierto; lo he dejado abierto. Por eso puedo ver a Dios y puedo ver todo lo que hay dentro de los demás. En tu caso, Shannon, igual que no puedes ver nada cuando tus ojos están cerrados, tampoco puedes ver a Dios porque tu Tercer Ojo está cerrado.

Si le rezas a Dios todos los días, algún día este ojo interno se abrirá. Levántate por la mañana temprano y abre tus dos ojos normales y mira a tu padre y a tu madre y a todo lo que está en tu habitación y luego reza a Dios. Un día, como resultado de la oración, verás que tu Tercer Ojo se ha abierto y también tú podrás ver a Dios, igual que ahora estás viéndome a mí.

Preguntas y respuestas sobre el alma

¿Está el alma siempre con la persona a lo largo de su vida o puede abandonarla temporalmente e incluso establecer su hogar en otro sitio?

En general, el alma siempre permanece con la persona a lo largo de la vida, pero puede abandonar el cuerpo durante unos minutos o, a lo sumo, unas pocas horas mientras la persona duerme. También puede abandonar el cuerpo durante un breve período, mientras el aspirante se halla en estado de meditación profunda. Entonces uno puede ver su propio cuerpo. Puede verlo como un cuerpo muerto, como un cuerpo dinámico o como un haz de luz mirando a su alma, o de muchas otras maneras. Por supuesto, en ese momento uno está viendo el cuerpo con el ojo de su propia alma.

¿Viaja el alma cuando la persona duerme?

Sí. El alma hace viajes a diferentes niveles de la conciencia. Existen siete mundos superiores y siete mundos inferiores. Por lo general, el alma viaja en esos mundos durante el sueño. El alma de casi todo el mundo es lo bastante afortunada como para acceder a algunos de estos mundos, pero muy pocos son conscientes de estas experiencias cuando están ocurriendo o las recuerdan cuando despiertan.

¿Pueden cambiar el cuerpo y la conciencia de una persona durante su vida, de forma que esté preparada para que entre en ella un alma más refinada?

Un alma más refinada no va a entrar en la persona. Pero si el cuerpo y la conciencia de la persona son totalmente transformados, el alma que ya posee tendrá la oportunidad de cumplir su misión divina aquí en la tierra del modo más efectivo, en toda su excelsa Perfección.

¿Puede un cambio, como el de la purificación a lo largo de la vida, cambiar el alma?

El alma es la misma. Previamente aceptaba la ignorancia, pero ahora, al desechar el velo de la ignorancia, se acerca más a su propia plenitud divina y a su manifestación divina.

Cuando pensamos los pensamientos de otra persona, nos dejamos sintonizar con sus agitaciones “psíquicas”. Sin embargo, al sintonizar con alguien que creemos bien asentado en la Fuente de su ser, en su alma, ¿es esta práctica válida, al menos hasta haber desarrollado nuestra propia apertura espiritual?

En primer lugar tenemos que aclarar el uso de la palabra “psíquico”. Según la empleo yo, “psíquico” no es sinónimo de “oculto” sino que se refiere al ser psíquico. No existe agitación en el ser psíquico, que es una chispa divina, por decir lo mínimo. Habitualmente nos permitimos sintonizar con las agitaciones mentales o vitales de los demás. Ciertamente es una práctica válida sintonizarnos con un alma iluminada. Eso es lo que se debe hacer al comienzo o hasta que uno tenga la capacidad de desarrollarse espiritualmente por sí mismo. Por esta misma razón decimos que si uno permanece tranquilo y silencioso y permite que los pensamientos divinos de su Guía espiritual entren en uno, será inundado de Paz. Este tipo de sintonización no sólo es una práctica válida y correcta sino que es esencial para quien se ha puesto bajo la guía de un Maestro espiritual.

¿Cómo sabe uno si su alma es feliz?

En primer lugar, uno debe saber y sentir dónde habita el alma, su ubicación en el cuerpo. Para conocer y sentir el alma, uno debe aspirar. Durante la propia aspiración ardiente, durante la propia travesía espiritual, uno puede descubrir realmente si el alma es feliz o no. Sentirá que su alma es feliz sólo cuando ve y siente alegría en el interior y en el exterior y también cuando no critica la creación de Dios y el reparto divino de Dios.

¿Llora el alma cuando es infeliz?

No. El alma real, que es una porción del Ser Cósmico, es todo Deleite. Ella no llora, dado que no puede ser infeliz en el sentido humano del término. Es el vital insatisfecho y exigente, que a menudo tomamos por el alma, el que sufre la infelicidad y llora lastimosamente.

¿Existen dos grupos de instrucciones dentro de la persona, uno que proviene de su naturaleza más profunda –que incluye y revela todo en la bondad y la compasión– y otro más diestro en lo que es “yo” y “mío”?

Sí. Existen dos grupos de instrucciones en el interior de la persona. La bondad y la compasión provienen de las profundidades mismas del propio ser, en tanto que “yo” y “mío” vienen de la superficie. “Yo” y “mío” no pueden venir de lo profundo.

¿Puede el alma en los sueños representar tanto a una anciana arrugada y sabia como a un bebé que balbucea una nueva lengua?

Sí. El alma puede representar en sueños, tanto a una anciana como a un bebé. A fin de brindar una experiencia concreta al ser externo, el alma puede asumir cualquier forma en los sueños. La madurez divina gradual del alma puede ser comparada a la transformación gradual de una semilla en árbol.

¿Es el alma masculina y femenina a la vez?

El alma en sí no es masculina ni femenina. Pero al iniciar su viaje humano, cuando el alma toma un cuerpo femenino, entonces, en todas sus encarnaciones futuras tomará un cuerpo femenino. Si toma primero un cuerpo masculino, en todas sus encarnaciones tomará un cuerpo masculino. Es poco menos que imposible que cambie de sexo. En toda la historia de la humanidad han habido unas cuantas excepciones aquí y allá, pero muy raramente.

¿Toma el alma la decisión al seleccionar un nuevo cuerpo en cada encarnación?

Sí. Es el alma quién toma la decisión al seleccionar un cuerpo, pero con la aprobación directa del Supremo o del Ser. La elección se hace para dar al alma la oportunidad de manifestar más y más su divinidad interna en cada encarnación y satisfacer la Voluntad del Divino aquí en la tierra.

¿Es el alma la que debe entregarse al ser cósmico?

Sí. Cada ser humano tiene un alma individual. Esta alma tiene que entregarse al Ser –al Ser que, en los términos de la India, se llama Paramatman y no se manifiesta. Este Ser no toma encarnación humana ni entra en la creación, mientras que el alma toma un cuerpo humano y acepta la limitación, la imperfección y la ignorancia. Esta alma individual que toma un cuerpo humano no lo abarca todo, no es omnisciente ni omnipotente. El Ser sí lo es. El alma, en su evolución ascendente puede algún día fundirse en el Ser y llegar a ser tan poderosa como el Ser.

¿Recibe el alma nueva instrucción en su desarrollo o meramente pone al descubierto lo que siempre ha sabido?

Si dijera usted “experiencia” en lugar de “instrucción”, la pregunta seria más exacta. Sólo Dios, o el Ser Cósmico, puede instruir al alma.

El alma está poniendo al descubierto lo que siempre ha sabido. Pero al mismo tiempo, está creciendo y se está enriqueciendo al tomar la esencia divina de sus experiencias terrenales. Mientras tanto, la conciencia física se está volviendo cada vez más consciente de la ilimitada capacidad divina del alma. En esencia, el alma, al ser una con Dios, está dejando al descubierto lo que siempre ha sabido. Pero, en el proceso de la evolución, su devenir y su saber, su saber y su devenir, se mueven juntos y son procesos complementarios en el regazo de la Verdad Suprema.

¿Experimenta el alma la soledad? En caso afirmativo, ¿en qué se diferencia esa soledad de nuestra necesidad superflua de la compañía de otros, nos agraden o no, simplemente porque queremos alguien con quien hablar?

El alma experimenta la soledad únicamente cuando el cuerpo, el vital, la mente y el corazón, que se supone deben cooperar con ella para realizar su misión divina en la tierra, no cooperan. En ese momento experimenta soledad. Pero el alma no actúa como un ser humano. No pierde su tiempo como un ser humano, el cual cree que simplemente conversando con los demás, desaparecerá su sentido de soledad. El alma, en su soledad aspira con la máxima intensidad, para hacer descender la Paz, la Luz y el Poder desde lo alto hacia el plano físico, vital y mental, de modo que todo el ser pueda cooperar con el alma para colmar a lo Divino. Cuando la Paz, la Luz y el Poder descienden de este modo, la persona se vuelve consciente de su vida interior y de su verdadera felicidad. Con la Paz, la Luz y el Poder una conciencia superior desciende. Con esta conciencia superior, la persona responderá naturalmente a la necesidad del alma.

¿Hace el alma demandas a la persona de modo que ésta tenga que cambiar sus maneras?

El alma no hace demandas como tales. No es como una madre exigiendo a su hijo en cada momento diciéndole: “Te digo tal y tal cosa por tu propio bien”. Lo que hace el alma es enviar una inspiración divina; esta inspiración suele ser a veces tan viva y espontánea, que la persona puede sentirla casi como una imposición interna que su ser interno hace sobre su personalidad externa. Pero el alma no demanda; al contrario, simpatiza con los fallos y las imperfecciones humanas e intenta identificarse con esos fallos. Y entonces, con su Luz interna, trata de ayudar a la persona a cambiar sus maneras.

¿En qué se diferencia esto de las demandas que hace el ego?

Ahora sabemos que el alma no hace ninguna demanda. Cuando el ego hace una demanda, todo está centrado en sí mismo: “yo”, “mi”, “mío”. El ego quiere poseer y ser poseído. Alimentando la personalidad externa, el ego quiere satisfacerse. Pero esto es sencillamente imposible, ya que no hay fin para sus antojos. Cuando el alma quiere tener algo, no es para su propio beneficio personal sino para la satisfacción de lo Divino. El ego se encuentra finalmente con la frustración, mientras que el alma, satisfaciendo la Voluntad Divina, realiza su propia plenitud absoluta.

¿Qué le sucede al alma cuando el ser vital o mental intentan satisfacerse sin su aprobación?

En tales casos, el alma habitualmente permanece en silencio. Pero a veces el Supremo puede poner cierta presión sobre el vital o la mente cuando están yendo demasiado lejos. Y Él hace esto a través del alma.

¿Tienen alma las cosas o los lugares? Por ejemplo, ¿tiene alma una silla o una ciudad?

Cada cosa y cada lugar tiene un alma. Como todas las demás ciudades, Nueva York tiene un alma. El Supremo, amablemente, me ha mostrado muchas veces el alma de la ciudad de Nueva York. La diferencia entre las almas de las cosas y las almas de los seres humanos es una cuestión de su grado de evolución, del grado en que manifiestan sus potenciales divinos. Mediante el proceso de la reencarnación, el alma va manifestando gradualmente los poderes ocultos en su interior y finalmente alcanza su Plenitud absoluta.

¿Tiene alma la tierra?

Ciertamente. La tierra representa el aspecto de Madre de lo Divino. Es en la tierra donde la Materia y el Espíritu hallarán su plenitud absoluta a través de su ayuda mutua y de su unión completa. La Materia verá a través del ojo de visión del Espíritu. El Espíritu florecerá despertando y energizando la Materia para devenir una base perfecta de la inmortalidad física y la transformación humana sobre la tierra. Las dos características principales del alma de la tierra son la aspiración y la tolerancia compasiva.

¿Puede lo denso ofrecer algo a lo sutil en algún momento? Es decir, ¿puede el alma hacerse más fuerte mediante un uso correcto del cuerpo, por ejemplo mediante el ejercicio físico, la alimentación adecuada y cosas por el estilo?

Sin duda. Lo denso puede y debe ayudar a lo sutil. El cuerpo es tosco, pero en su condición sana y perfecta, ayuda de manera considerable a la mente y a la existencia sutil. No se puede, por supuesto, fortalecer más el alma con la mera práctica de unos vigorosos ejercicios físicos o una alimentación prudente. Pero si el cuerpo, es decir, la conciencia física, aspira a crecer en la Luz del alma e intenta colmar lo Divino en lo físico mismo, entonces el progreso del alma se hace más fácil, más rápido y más satisfactorio.

¿Puede el alma seleccionar lo que el individuo va a experimentar en el mundo manifestado?

Normalmente, el alma es lo que determina las experiencias que el individuo tendrá en el curso de su vida. De hecho, si el individuo se sitúa conscientemente en el flujo espontáneo de las experiencias que el alma quiere darle, crecerá finalmente en la paz, la alegría y la plenitud duraderas. Por desgracia, el individuo, al ser víctima de la ignorancia, a menudo no es consciente de las experiencias que el alma selecciona o, a pesar de conocerlas, no se interesa por la selección que ha hecho el alma.

¿Aproximadamente en que parte del cuerpo físico puede tenerse una sensación del alma?

En el corazón espiritual. Según la ciencia médica, el corazón está localizado ligeramente a la izquierda del centro del tórax. Según Ramana Maharshi, el gran sabio de Arunachala, el corazón espiritual se encuentra ligeramente a la derecha del centro. Algunas figuras espirituales dicen que el corazón está localizado en medio del tórax. Pero, según otra figura espiritual, el corazón está localizado ¡entre las cejas! Por supuesto, también tiene sus razones para decirlo.

El verdadero corazón espiritual, de unos cuatro dedos de ancho, está ubicado aproximadamente a doce dedos directamente por encima del ombligo y a seis dedos directamente por debajo del centro de la garganta. Es aquí donde uno siente lo que usted ha llamado el “avivamiento” del alma.

Si el cuerpo o la personalidad es el recién llegado y el alma es la verdadera propietaria, o señora ¿cómo es que el recién llegado, que está siempre buscando satisfacción, puede sofocar al alma hasta el punto de que no pueda oírse su inspiración?

Me alegra especialmente responder a esta pregunta. El Katha Upanishad dice que el cuerpo es el carruaje, la mente son las riendas, el intelecto es el cochero y el alma es la dueña del carruaje.

Usted es la propietaria del edificio donde tenemos nuestro Centro. Este edificio le pertenece; nosotros somos sus inquilinos. Todos somos recién llegados. Usted hace lo mejor para satisfacer nuestros requerimientos; sin embargo, no todos, pero algunos de los inquilinos le hacen la vida imposible. A veces tienen exigencias extravagantes y absurdas. Y aún más, mantienen una actitud inflexible. ¿Qué hace usted entonces? Creo que llega a sentirse bastante indefensa por no decir desesperada, a pesar de ser la propietaria del inmueble. No es fácil echar enseguida a los inquilinos molestos, exigentes e inflexibles. Parecido es el destino del alma, que es atacada por el recién llegado, la personalidad, que busca el placer, que exige y que carece de aspiración.

¿Qué significa cuando se dice de alguien que es un alma joven o un alma vieja?

Desde el punto de vista espiritual, cuando uno ha adquirido experiencias más elevadas y más profundas en encarnaciones previas, se dice que es un alma vieja. A la persona que carece de tales experiencias se le llama alma joven. Como puede ver, no es el número de encarnaciones lo que determina el ‘estatus’ del alma, sino lo que uno ha aprendido y logrado en esas vidas.

¿Se mueven más rápido las cosas en el caso de un alma joven porque hay menos recubrimiento de las encarnaciones previas?

Las cosas se mueven más rápido en el caso de un alma joven siempre que sea un aspirante sincero y dedicado, que escuche sin reservas a su Guía espiritual y que no haya sido cargado con demasiadas experiencias mundanas.

Nuevamente, aquí tenemos que ser conscientes de una cosa: no es el número de encarnaciones lo que impide el viaje rápido del alma hacia su Meta Última, sino los viejos y apagados hábitos y propensiones humanas, que no se abren tan fácilmente a la Luz para su purificación y transformación.

¿Cuál es la diferencia entre “fortaleza de alma” y “fortaleza de carácter”?

La fortaleza de carácter es el orgullo de la moralidad y de la humanidad. La fortaleza del alma es el orgullo de la Espiritualidad, la Eternidad y la Infinitud. Habiendo dicho esto no quiero dejarle con la impresión de que la moralidad no tiene valor en la vida interna y espiritual. Al contrario, una moralidad sólida es preparatoria para una espiritualidad profunda.

La fortaleza del alma es el poder o certeza interna que viene desde lo Divino dentro de usted. Cuando ha visto a su alma, usted ha sentido la Voluntad de Dios en su interior y se le ha dado la fortaleza para manifestar la Voluntad de Dios aquí en la tierra.

¿El alma que vive en un cuerpo humano, ha habitado en un cuerpo animal o en una planta en vidas anteriores?

Estoy seguro de que usted está bien informado sobre la teoría de la evolución. Charles Darwin, en el mundo moderno, descubrió el proceso de la evolución de las especies, es decir, el cambio desde una forma inferior a una forma superior. Pero mucho antes que Darwin, unos mil años antes de la venida de Cristo, el gran sabio de la India, Kapila, había descubierto la teoría de la evolución espiritual. Lo Eterno, Inmutable e Imperecedero evolucionan en todo momento: esta fue su filosofía sin igual. Nada vino de la nada, el sabio de la India descubrió esta verdad y la ofreció al mundo en general.

El proceso total de evolución sobre la tierra incluye tanto al alma como a la forma física. En la marcha de la evolución, cada alma tiene que pasar por la vida vegetal y la vida animal antes de poder emprender la vida humana.

¿Difieren las almas en sus características?

No hay realmente ninguna diferencia básica entre las almas excepto en el grado de su manifestación. Todas las almas poseen las mismas posibilidades, ya estén en la más baja o en la más elevada forma de vida.

Tenemos que recordar, sin embargo, que el Supremo se manifiesta de infinitas maneras a través de diferentes almas. Estas expresan Sus variables aspectos de Divinidad. Por ejemplo, quizá un alma manifieste la Luz, otra el Poder, una tercera la Belleza y así sucesivamente.

Al manifestar sus potenciales ocultos a través del proceso de la reencarnación, algunas almas han llegado a ser grandes Maestros espirituales. Y todas las almas, antes o después, les seguirán.

¿Cuál es la conexión del alma con el karma pasado y futuro?

En realidad, no se puede comprender el karma separado del alma. El karma existe para la causa del crecimiento del alma. Estoy seguro de que usted sabe lo que significa la palabra karma; es una palabra del sánscrito derivada de la raíz kri: “hacer”. Cualquier cosa que hacemos, decimos o pensamos es karma. El universo está gobernado por una ley que llamamos Ley del Karma. Usted ha leído mucho sobre la Ley del Karma, así que no necesito explicarla aquí, excepto para decir que todas las acciones y pensamientos de uno dejan su impresión sobre el propio cuerpo causal y producen ciertos resultados.

Al mismo tiempo, el alma está mucho más allá de la trampa de la causa y el efecto. Es el guión entre todo lo que precede y todo lo que sucede. Se enriquece con todas las experiencias que la personalidad deriva a través de las leyes del karma.

¿Dónde descansa el alma cuando deja el cuerpo? ¿Guarda sus limitaciones corporales o terrenales?

Cuando el alma abandona el cuerpo, primero se queda en el mundo vital durante un breve período. Allí algunas almas sufren, otras no. Es como visitar un país extraño o nuevo. Algunas tienen la suerte de juntarse libremente con la gente del nuevo país y comprender su cultura casi al momento, mientras que otras no son tan afortunadas.

El alma no se lleva ninguna limitación terrenal a los mundos superiores. El alma, o ser psíquico, mientras está abandonando el cuerpo y regresando a su propia región, recolecta la quintaesencia de sus experiencias terrenales. Permanece en su propia región durante un tiempo y luego regresa a este mundo con nueva determinación y nuevas posibilidades, para realizar y colmar a lo Divino aquí en la tierra.

Tercera parte: Religión (Hinduismo principalmente)

¿Qué es la religión?

¿Qué es la religión? La religión es Dios. La religión es Verdad. Dios y Verdad son uno. Pero cuando digo que mi religión es Dios, hay muchas posibilidades de que se interprete mal. Si digo que mi religión es la Verdad, inmediatamente van a estar de acuerdo conmigo. Procuraré ser un poco más claro. Si digo que mi religión es el Señor Krishna y que ustedes deben aceptarla, sus ojos echarán chispas. Pero si digo que mi religión es la Verdad, saltarán diciendo: “La mía también”. Ahora bien, si en vez de decir: “Deben aceptar mi religión”, digo: “Aceptemos la Verdad universal”, exclamarán: “¡Aceptada; gracias amigo!”

La religión es un acto de visión que nos guía y nos conduce al Más Allá. La religión es intuición. La intuición es tan próxima y querida, tan familiar a nuestra alma y tan íntima de nuestro corazón, que no requiere definición. Aún así, podemos proclamar también la verdad de que la intuición es la conciencia de la existencia que lo abarca todo. Pregunten a una persona cómo tiene seguridad de su existencia. El silencio se apodera de su boca. Sabe lo que es su existencia; la siente. Pero la explicación se le escapa. La religión es esa intuición misma que desafía a la explicación pero que es una verdad que se encarna y explica por sí misma.

La religión no es fanatismo. La religión, en su forma más pura, es un sentimiento de la unidad universal de la Verdad. Un fanático nunca ve la verdad en su totalidad, ni siquiera con su desenfrenada imaginación. Un fanático no tiene nada que ofrecer al mundo, precisamente porque no ha dejado la puerta de su corazón bien abierta y porque carece de la capacidad para comulgar con su alma.

Lo que necesitamos es la Iluminación directa. ¡He aquí!, las diferencias quedan enterradas en el olvido. Mediante nuestro sentimiento de unidad universal corremos más y más cerca del Supremo. Nuestra vida posee una libertad propia. Nuestra estrechez de pensamiento aniquila esta libertad. Esta libertad no encuentra alegría alguna en los sublimes y grandiosos pronunciamientos; esta libertad quiere ser la expresión viva de nuestros pensamientos y sentimientos internos. La libertad es unión. La unión es la Verdad que todo lo energiza y todo lo colma.

La religión habla. Habla más significativamente que las palabras. Por desgracia, su mensaje está con frecuencia sujeto a nuestra despiadada distorsión. Sin embargo, a la larga, triunfalmente proclama la verdad.

Cuando pensemos en la religión, nuestra actitud debe ser simpatizante y apreciadora en vez de crítica y competitiva. La crítica y la competición crean desarmonía, que es una fuerza destructora. La simpatía y la apreciación crean armonía, que es una fuerza creadora. Y aún más, la armonía es la vida de la existencia.

Todas las religiones son indispensables para sus seguidores. También, todas las religiones están cargadas de inspiración. Esta inspiración es la convicción del alma colectiva de los seguidores. La Paz debe ser su consigna, así como la Verdad es su único propósito.

Son trascendentales las palabras de Tagore sobre la religión:

"“La religión, como la poesía, no es una mera idea; es una expresión. La autoexpresión de Dios está en la variedad sin fin de la creación; y nuestra actitud hacia el Ser Infinito también debe tener en su expresión una variedad de individualidades, incesante e interminable”."

La religión es un desafío vivo a lo más elevado en el ser humano para afrontar los tempestuosos problemas de la vida. Cierto, hay incontables problemas. Pero también existe un Poder Omnipotente. Por extraño que parezca, este poder utiliza los problemas como auténticos instrumentos para las futuras bendiciones de la humanidad.

La religión expande; expande nuestros sentimientos. La religión vive; vive en las cavidades más íntimas de nuestro corazón. La religión conquista; conquista en nuestra abnegación.

El divino propósito de la religión es el de liberar la reserva contenida de energía humana. La vida misma es religión –íntima, continua y colmadora. Vivamos abierta y libremente. Tengamos esa religión que incluye a todos los seres humanos que alguna vez han vivido sobre la tierra, los que ahora se encuentran sobre el escenario del mundo y los que habitarán aquí durante las incalculables épocas venideras. La nuestra es la religión que perfeccionará el orden del mundo. La nuestra es la religión que viajará entre las costas de la Eternidad y la Infinitud.

La universalidad de la religión

La ‘Iglesia Universalista de Nueva York’ es para todas las religiones del mundo. Es una familia que crece en un solo Hogar. Este Hogar es la encarnación del Corazón. El Corazón es la encarnación de la Verdad. La Plenitud está allí donde se encuentra la Verdad.

¿Por qué necesitamos la religión? Necesitamos la religión porque queremos ir más allá de lo finito para poder comulgar con lo Infinito. Esto no sólo es posible sino también inevitable, puesto que en nosotros hay un ser consciente que prevé la Realidad de Dios en su totalidad. La religión es una experiencia espontánea y nunca un conocimiento teórico. Esta experiencia es inmensamente práctica y podemos usarla de un modo consciente en todo momento de nuestra existencia terrenal.

La religión jamás ha sido impuesta sobre el hombre sino que ha surgido de la más profunda necesidad de su ser interior. Cuando este ser interior aflora a la superficie y mira a su alrededor, siente la Inmanencia de Dios, que abarca todo; y cuando mira hacia arriba, siente la Trascendencia de Dios, que sobrepasa todo, como su propia herencia divina.

La religión tiene dos vidas: la externa y la interna. Ofrece su vida externa a los buscadores en la etapa preliminar de aspiración vital y emocional. Ofrece su vida interna a la meditación universal y a la realización de Dios.

La religión en lo físico es un clamor inconsciente por Dios; en el plano vital es una lucha ciega por poseer a Dios; en la mente, una pelea constante por conquistar a Dios; en el corazón, un llanto consciente por sentarse en el regazo de Dios; y en el alma, una barca de Conciencia que anhela navegar entre las riberas de la Infinitud siempre trascendente y la Inmortalidad siempre floreciente.

La inmoralidad quiere arruinar a la religión. Dios le dice a la religión: “No temas hija Mía, te estoy dando la fortaleza indomable de la moralidad”. El egoísmo quiere ahogar a la religión. Dios le dice a la religión: “No temas hija Mía, te estoy colocando en la inmensidad siempre extensiva de la universalidad”. La muerte quiere devorar a la religión. Dios le dice a la religión: “No temas hija Mía, estoy haciendo de ti la personificación de la inmortalidad”.

Ciencia y religión. La gente dice que la ciencia y la religión están siempre reñidas. No es necesariamente cierto. La ciencia desempeña su papel de una manera dinámica al interpretar lo inmanente de Dios. La religión desempeña su papel de una manera divina al interpretar lo trascendente de Dios. La ciencia trata con el mundo físico, mientras que la religión trata con el mundo interno y espiritual. La Mente es el estudiante y la Naturaleza el profesor de la ciencia. El Corazón es el estudiante y el Alma el profesor de la religión.

Filosofía y religión. La filosofía y la religión son dos amigas íntimas. La filosofía alcanza el cenit de la perfección cuando está inspirada por la fe, la visión, la experiencia y la realización de la fervorosa religión. Y con la ayuda de una filosofía alerta y sana, la religión se libera de las trampas de la superstición, la excentricidad y la fantasía.

La moralidad y la espiritualidad en la religión. La moralidad en la religión es un viaje estable hacia una vida ideal. Este viaje parece ser interminable a veces. Sin embargo, encarna una aproximación del ideal visualizado, la meta. La espiritualidad en la religión es completamente consciente de su Infinitud implícita. Transporta a un individuo aspirante a la Morada viva de Dios. La Infinitud que la espiritualidad revela en la religión se hace real mediante un espontáneo impulso interno. Para el aspirante religioso, la esperanza vuela hacia la certeza, la lucha se convierte en conquista y la fuerza de voluntad es atraída por el Cumplimiento absoluto.

Individualidad y universalidad. La universalidad no significa ni puede significar la extinción total de la llama ascendente en el corazón humano individual. Al contrario, cuando el individuo se trasciende a sí mismo en el continuo proceso de universalización, habitará con toda seguridad en los reinos más profundos, más vastos y más elevados de la Luz, la Paz y el Poder. Sólo entonces se convertirá en su propio Ser verdadero, su Ser Eterno. Sin duda, al principio mismo, sentirá un conflicto deplorable entre la individualidad y la universalidad. Pero este sentimiento suyo no durará siempre puesto que el conflicto mismo contiene dentro de sí la posibilidad de un acuerdo de lo más convincente, una pura amalgama de singular trascendencia.

Fe religiosa. La religión sin fe es como un cuerpo sin vida. La fe religiosa es una experiencia transformadora y no simplemente una idea. La fe posee la llave mágica del descubrimiento de uno mismo. El descubrimiento de uno mismo es el descubrimiento fidedigno de la Realidad. La fe es un participante activo en el Amor divino, la Armonía y la Paz. Por último, la fe transporta a la religión hacia el Deleite todo-abarcador del Más Allá.

El pecado en la religión. Es cierto que el concepto de pecado abunda en la religión. ¿Qué es el pecado? No es nada más que una experiencia de imperfección. Esta imperfección existe sencillamente porque la creación está todavía en desarrollo. La perfección debe necesariamente aparecer en la creación. Es cuestión de tiempo. La creación es acción, un constante movimiento hacia adelante, hacia arriba y hacia adentro. La evolución es el canto inmortal cantado por la creación perpetuamente. El pecado de hoy es la imperfección personificada. La virtud de mañana es la perfección encarnada.

Dos cosas comprenden la creación entera de Dios: lo finito y lo Infinito. Cuando yo, lo finito, asciendo, se trata de mi autorrealización. Cuando Dios, el Infinito, desciende, se trata de Su Automanifestación. Cuando yo entro en Él, lo Más Elevado, Él me obsequia con Su Unidad. Cuando Él entra en mí, lo más bajo de mí, yo le ofrezco la multiplicidad que Él mismo me confió cuando mi alma descendió a la tierra, para revelarle y colmarle.

Todas las religiones en esencia son una, inseparable. Cada religión es un sendero infalible que conduce a la Verdad eterna y es una manifestación apropiada de esa Verdad. La religión no cambia, pero las religiones deben experimentar vicisitudes en lo que concierne a la forma externa, las costumbres, los hábitos, el ritual, las circunstancias y el entorno. “Unidos nos sostenemos, divididos caemos”. Esta máxima, tan a menudo citada, puede aplicarse con propiedad al tema de hoy. La fortaleza unida de todas las religiones conoce el secreto supremo de que ninguna religión individual debe ser despreciada. Si falta la fortaleza unida, entonces ninguna religión puede sostenerse con su cabeza erguida. La religión es una. Pero se expresa a través de muchas, de las abundantes religiones.

Me siento profundamente orgulloso de estar aquí en la Iglesia Universalista porque mi corazón proclama públicamente la verdad de que la religión que es universal es el núcleo de todas las religiones y que la realización de la religión universal no es monopolio de alguna persona en particular. Cualquier individuo, independientemente de su casta, credo o nacionalidad, puede tener la realización de esta religión universal, si tiene la imaginación dinámica, la inspiración creativa y la aspiración colmadora para asimilar el espíritu de todas las religiones.

Yo soy hindú. Estoy orgulloso de mi hinduismo. Mi hinduismo, Sanatana dharma, la religión eterna, me ha enseñado: Aham Brahma, “Yo soy el Brahman, el Uno sin segundo”. Usted es cristiano. Está orgulloso de su cristianismo. Su divina religión le ha enseñado: “Mi Padre y yo somos uno”. Ahora bien, si yo soy hindú en el sentido más puro del término, debo ser un cristiano hasta la médula puesto que, en lo profundo de mí, lo que veo, siento y llego a ser es la Verdad universal. ¿Qué es la Verdad? La Verdad es nuestro Padre Divino. A un niño no le importa que su padre físico sea llamado hermano por unos, tío por otros, sobrino por un tercero y amigo por una cuarta persona. Él es igualmente feliz con la aproximación de cada individuo hacia su padre. Asimismo, cuando las diferentes religiones se acercan a la Verdad, a nuestro Padre Divino, cada una a su manera propia, tenemos que ser supremamente felices. Porque cada religión quiere la Verdad y sólo la Verdad.

Hinduismo

“Conócete a ti mismo”. Esto es lo que sostiene el hinduismo. Esta es la quintaesencia del hinduismo.

En un mundo de nerviosas incertidumbres, en un mundo de oscura falsedad y ciega sinrazón, la religión es una de las pocas cosas que retienen su dignidad. Es la religión lo que hace aflorar la divinidad del hombre. Es la religión lo que puede inspirar al hombre a abordar el cruel presente, reafirmar su fortaleza interna y luchar por la Verdad y por la Hora de Dios.

Todos saben que la religión Hindú es una de las más antiguas del mundo. A diferencia de la mayoría de las religiones del mundo, la religión Hindú no tiene un fundador específico. Se basa originariamente en los pronunciamientos conmovedores del alma de los rishis, los videntes. Un vidente es alguien que prevé la Verdad y comulga con la Verdad. Si quieren definir el hinduismo, pueden hacerlo con la ayuda de una sola palabra: Amor. Este es un Amor que lo abraza todo y crece siempre. Un hindú fiel dirá: “puedo vivir sin aire, pero no sin Dios”. Pero al mismo tiempo, si un hindú dice que no cree en Dios en absoluto, todavía es un hindú. Él se siente un hindú y los demás no lo niegan. Es la elección personal la que reina suprema. Un hindú puede venerar a cientos de dioses o sólo a uno. Para él, Dios puede ser “personal” o puede ser “impersonal”. Mis jóvenes amigos, intentaré explicar lo que se quiere decir con “personal” e “impersonal”. Un avión está en el aeropuerto; ustedes lo pueden ver. Es algo concreto, material y tangible. Cuando el avión deja el suelo y ya no se le ve más, ustedes saben, no obstante, que está en algún lugar del cielo. Puede ser que esté yendo a Canadá o a Japón o a cualquier otro sitio. Pero ustedes saben que el avión está en otro nivel, operando y funcionando. Asimismo, el Dios “impersonal”, a quien tal vez no podemos ver en una forma tangible, podemos sentirlo en nuestra conciencia despierta, guiándonos y moldeándonos de manera invisible.

Hemos hablado acerca de la visión del hinduismo sobre Dios. Ahora centrémonos en lo que dice sobre la realización de Dios. La realización de Dios no es otra cosa que una ciencia espiritual que pone fin al sufrimiento, a la ignorancia y a la muerte. Pero tenemos que realizar a Dios por Su causa y no por la nuestra. Buscar a Dios por nuestra propia causa es alimentar en vano nuestros incesantes deseos. Pero buscar a Dios por amor a Dios es vivir en Su Conciencia Universal; es, en otras palabras, ser uno con Él de forma absoluta e inseparable.

La pregunta capital es si Dios está dentro de nosotros todo el tiempo, si viene a nuestro corazón durante largos períodos como invitado o si sólo viene y se va. Con un profundo sentimiento de gratitud, permítanme dirigir una llamada al alma inmortal de Emily Dickinson, cuya inspiración espiritual incita a un buscador a conocer lo que es precisamente Dios el Infinito. Dice ella:

“El Infinito ha sido asumido
como un huésped repentino,
Pero ¿cómo puede venir
ese prodigioso que nunca se fue?”

Al hinduismo se le llama la Religión Eterna. Busca la unión con Dios en todo aspecto conocido por el género humano. Quiere una unión plenamente satisfactoria del género humano con Dios, nada más y nada menos. Su esencia es la tolerancia; el hinduismo rehúsa considerar las religiones del mundo como entidades separadas. Albergando dentro de sí, como lo hace, a todas las religiones del mundo a su manera, se puede llamar al hinduismo, sin alejarse de la verdad, una singular Hermandad de Fes. Para un hindú genuino, el amor a los demás es una parte orgánica de su amor a Dios. Jovial y significativamente, su alma anunciará y cantará con el espíritu intrépido de Walt Whitman:

“Me celebro y canto mi ser,
y lo que yo asumo vosotros asumiréis,
pues cada átomo perteneciente a mí
igualmente a vosotros pertenece”.

El rasgo más sorprendente del hinduismo es la búsqueda de la experiencia directa y, más aún, de la realización de Dios. Si estudian los Veda, los Upanishad, el Bhagavad Gita y otras escrituras de la India, quizá les sorprenderá observar que, aunque cada cual enfatiza una perspectiva particular o unas ciertas ideas, todas ellas encarnan fundamentalmente el mismo perfecto Conocimiento divino, que es Dios.

El punto más notable de la religión hindú está expresado de manera singular en las enseñanzas del Isha Upanishad: “el regocijo mediante el renunciamiento”. Ustedes saben perfectamente bien que lo bueno y lo placentero no tienen necesariamente que ser lo mismo. Si quieren lo placentero, tal vez lleguen justo hasta los pies de un árbol de mango, pero los frutos les serán negados por el dueño. Pero si quieren lo bueno, que es en esencia la Verdad, la situación será totalmente distinta. Si quieren el mango, no para satisfacer su codicia, sino para hacer un estudio serio de la fruta, el dueño estará sumamente complacido con ustedes. No sólo les ofrecerá un mango para que lo estudien sino que también les dirá que coman tantos como deseen.

Ninguno de nosotros quiere hacer el tonto; por eso debemos aspirar a lo bueno y abolir lo placentero de una vez por todas. Nuestra Meta, la fuente de la Verdad y la Dicha más alta, está abierta únicamente al amante de la Verdad que quiere completarse en el viaje incesantemente gozoso de su alma hacia arriba y hacia adentro.

Un devoto hindú anhela un corazón que sea un perfecto extraño a la falsedad, un corazón tan vasto como el mundo. Tal vez puedan decir que tener un corazón de ese tipo es prácticamente imposible, un ideal inalcanzable; pero no puedo coincidir con ustedes. Puesto que, incluso ahora, almas de tal nobleza caminan por la tierra. Su incomparable Presidente Abraham Lincoln tuvo, sin duda, un corazón tal como ese. Citando al gran filósofo americano, Ralph Waldo Emerson: “Su corazón (el de Lincoln) era tan grande como el mundo, pero no había lugar en él para mantener la memoria de un agravio”.

Hermanos y hermanas míos, no encuentro razón por la que no pudiera encontrar en ustedes un corazón tan vasto como el mundo, vacío de falsedad e ignorancia, y al mismo tiempo, un corazón inundado con la Verdad del Más Allá.

El hinduismo de hoy

Yo soy un soñador. Vengo de la tierra de los sueños. Ahora estoy en una barca de sueño. El nombre de mi barca de sueño es hinduismo. Esta barca navega día tras día. Navega a través del Mar de la Eternidad. No conoce un final de la travesía. Su meta es la Inmortalidad. El Barquero es el Soñador Supremo. Si vosotros, mis hermanos y hermanas, quisierais navegar conmigo en esta barca, venid. Os doy a todos la bienvenida con mis manos juntas, con un amor ilimitado y lágrimas de deleite. La pasaje del viaje no exige dólares, ni céntimos, ni nada de eso. La tarifa es sencillamente la simpatía, la simpatía que brota desde el centro del corazón.

Para sumarse a la alegría de nuestro entusiasmo, la voz de un valiente soñador, muy inesperada, se oye ahora sonando y resonando en las cavidades de nuestra memoria. Hace un siglo y medio, este soñador vio la luz del día aquí en Long Island, Nueva York. Se trata de Walt Whitman. Este poeta visionario, con su mensaje del “yo” universal, se une a nosotros en nuestro trascendental viaje.

Nuestra primera parada es una visita al Dr. Radhakrishnan, uno de los más grandes filósofos vivos. Él nos habla así sobre el hinduismo:

"“Es interesante la actitud hindú hacia la religión. En tanto que las creencias intelectuales fijadas diferencian una religión de la otra, el hinduismo no se pone tales límites. El intelecto está subordinado a la intuición; el dogma, a la experiencia; la expresión externa, a la realización interna”."

Manteniendo esto en la mente, sigamos examinando el hinduismo. Sin duda es una gran religión. Pero también es una religión sencilla. No quiere confundir al hombre o poner a prueba sus capacidades intelectuales. No suplica su atención ni solicita su favor. Significativamente, lo que quiere de él es el entendimiento de su alma. El hinduismo no sólo quiere preservar sino también propagar la armonía interna de toda alma humana, si tal es la Voluntad de Dios. Lo que quiere es poseer y ser poseído por todo lo que es mejor en la sabiduría cultural, religiosa y espiritual del mundo.

Aunque ha pasado sus períodos de inercia, el hinduismo no es una religión estática. Una religión estática conduciría únicamente a la esterilidad y finalmente a la muerte. El hinduismo, en su larga historia, ha llegado a ser un emblema de flexibilidad, independencia, pensamiento creativo e innovación espontánea, tanto en el pensamiento como en la acción. El hinduismo sabe cómo absorber; también sabe cómo rechazar a fin de sentarse a los pies de la Verdad. El hinduismo es un incesante y ascendente clamor por la Verdad. Aspira a ser la esencia de una panacea espiritual global para alimentar a la humanidad.

El pasado de la India es notablemente rico y variado. Lo mismo puede decirse de su intrépido presente, que puede y debe proveer de un punto de partida para el futuro dorado. El hinduismo de hoy está intentando sinceramente descubrir un singular modo de vida en el cual, grupos de trasfondos raciales, históricos, éticos, conceptuales y espirituales, radicalmente diferentes, puedan vivir en perfecta armonía y al mismo tiempo colaborar activamente en el cumplimiento de una tarea: el matrimonio de la Materia y el Espíritu.

La India, en su más pura esencia, no es un país hambriento de materia ni un país que esquiva el mundo. Y la tolerancia con la cual ha sido siempre asociado el hinduismo, está firmemente enraizada en el sacrificio y en un reconocimiento pleno de los derechos de los otros hombres.

India actúa sin miedo ni sentido de superioridad. Indudablemente, el hinduismo se ha vuelto autocrítico de un tiempo a esta parte; de ahí que su mejoramiento está despuntando con rapidez. Es cierto que el hinduismo de hoy tiene incontables problemas; es igualmente cierto que la Madre India sola debe resolver y ciertamente resolverá todos sus problemas. Una voluntad indomable está energizando a Bharat Mata (la Madre India). El progreso, tanto material como espiritual, se está efectuando con una velocidad vertiginosa. Es de suprema importancia, sin embargo, el hecho de que el hinduismo de hoy va a modelarse –no según modelos Occidentales u Orientales, del Norte o del Sur– sino según el propio Modelo del Infinito.

Aquí en América estamos en una tierra de libertad, la libertad que nutre pensamientos y movimientos dinámicos. Allá en la India, estamos en una tierra de libertad, la libertad de una espiritualidad fértil y tolerante que nutre a todas las religiones. Aquí deseamos alcanzar a Dios corriendo velozmente, mientras que allí deseamos alcanzar a Dios escalando rápidamente.

Vayamos y escuchemos a un hindú devoto. Él dice que su padre es el Silencio y que su madre es el Poder. El Silencio alimenta su conciencia, el Poder utiliza su conciencia. Sus padres le enseñan a inspirar el aire de la unidad espiritual, a sentir esa unidad en todos los seres humanos, de hecho, en toda la creación. Sus padres le han enseñado el secreto de los secretos: que sólo a través de la meditación el mundo puede ser visto y sentido completa e íntegramente. Le han hecho comprender que su vida es parte integral de la humanidad. No tiene raza ni nación propias. Su religión es la visión de Dios. Sabe que para realizar a Dios no tiene que matar a su ser inferior, sino precisamente transformarlo en su Ser Superior. Entonces, ¡he aquí!, la Meta le hace señas. Ciertamente, esta es una nueva aproximación a la Verdad y un nuevo cumplimiento de la Verdad. Por último, él no sólo quiere ver a Dios sino también ser Dios Mismo.

Así nuestra barca está navegando, danzando en sintonía con la eterna y mística cadencia de Dios. Somos soñadores. También somos realistas e idealistas. Nuestra barca, con el amor de su corazón, anhela tocar las lejanas costas del Dorado Más Allá. Nuestra barca, con su paz del alma, aspira comulgar con el Hálito del Supremo.

La quintaesencia del hinduismo

Ofrezco mi sentida y profunda gratitud a nuestro muy reverenciado Rabino Ronald Millstein por brindarme su cordial invitación para hablar sobre hinduismo. Sin duda, es un gran privilegio y placer dirigirme a esta distinguida audiencia. El Rabino me ha hecho saber que esta es una sinagoga liberal, lo cual me hace sumamente feliz. Para mí, la palabra “liberal” tiene un significado especial; significa una verdad tan luminosa y poderosa como el sol, tan vasta como el universo. Es en el entendimiento liberal de todas las fes religiosas, donde podemos esperar alcanzar la tolerancia. La tolerancia nos ayuda en gran medida a poner punto final a antiguos prejuicios nacidos de la ignorancia.

Y ahora, mi corazón desea compartir con ustedes unos cuantos pensamientos sobre el hinduismo. Permítanme, en primer lugar, contarles una breve historia:

Un gran sabio de la antigua India, llamado Bhrigu, quería poner a prueba a los tres principales dioses, la gran Trinidad del hinduismo: Brahma, Vishnu y Shiva. Deseaba determinar cuál de ellos era el más grande. Se acercó a Brahma, pero sin mostrarle ningún respeto; Brahma quedó muy disgustado con él. Con la misma falta de respeto, Bhrigu se acercó a Shiva, el cual se enfadó violentamente. Cuando se acercó a Vishnu, encontró a la deidad durmiendo; así que Bhrigu puso su pie sobre el pecho de Vishnu para despertarlo. El dios se alarmó mucho al ser despertado de una manera tan ruda y de inmediato comenzó a masajear afectuosamente el pie de Bhrigu, diciendo: “¿Tienes lastimado el pie? Cuanto lo siento”. De esta manera Bhrigu descubrió que Vishnu era el más grande los tres dioses.

La tolerancia mostrada por el dios en esta historia no fue debilidad sino la generosidad del corazón. Y aún más, provenía de un sentimiento de unidad. Si mientras dormimos nuestro codo se golpea con alguna parte del cuerpo, no nos enfadamos con el codo, sino que le damos un masaje. De modo similar, el hinduismo procura considerar a la humanidad como un gran cuerpo.

El hinduismo es un río que fluye dinámica e incansablemente. El hinduismo es un árbol que crece consciente y divinamente. El hinduismo es variedad. El hinduismo es único en su aspecto de Madre. Esta es bendecida con hijos que abrigan concepciones diversas de Dios. Uno de sus hijos dice: “Madre, no hay ningún Dios personal”. “Ya veo, hijo mío”, le responde ella. El segundo hijo dice: “Madre, si hay un Dios, sólo puede ser Personal”. “Ya veo, hijo mío”, dice ella. El tercer hijo dice: “Madre, Dios es a la vez Personal e Impersonal”. “Así es, hijo mío”, responde ella. Y ahora les dice: “Sed felices, hijos, sed felices. Perseverad en vuestras propias creencias y aprended por medio de ellas. Creced a través de ellas y sed siempre fieles a vuestros ideales”. Verdaderamente, éste es el Corazón de Madre del hinduismo.

El hinduismo se mantiene fiel a la ley interna de vida que es la herencia común del género humano. Siempre que uno sea un buscador de la Verdad, no importa si es teísta, ateísta o agnóstico. Cada alma humana tiene su propio lugar en el ideal hindú de la espiritualidad. Significativas son las palabras de Gandhi: “El hinduismo es un implacable seguimiento en pos la Verdad. Es la religión de la Verdad. La Verdad es Dios. La negación a Dios la hemos conocido. La negación a la Verdad no la hemos conocido”.

El pasado del hinduismo

Es absurdo sostener que la India del venerable pasado desempeñó exclusivamente el papel de renunciamiento al mundo. Nuestros antepasados aceptaron la vida con plena fe. Creyeron claramente en la vida misma como un gran poder.

Nuestros padres védicos expresaron su anhelo de vivir una vida larga y radiante cuando cantaban:

Tach chaks ur debahitam…

“Que por cien otoños podamos ver ese Ojo lustroso,
comandado por Dios, alzarse ante nosotros.
Que cien otoños vivamos;
Que cien otoños oigamos;
Que cien otoños hablemos favorablemente;
Que cien otoños mantengamos altas nuestras cabezas;
Sí, incluso más de cien otoños”.

Con pleno ahínco, trataron de sondear y comprender el misterio de la vida. Aceptaron la tierra con sus alegrías y pesares, con sus esperanzas y frustraciones. Más aún, querían vivir el dueño y señor de la vida. Fueron, en consecuencia, intrépidos e inflexibles en su oposición al mal. Querían que sus almas fueran absolutamente poseídas por el Supremo y, al mismo tiempo, aspiraban a servirle en el mundo.

Nuestros ancestros védicos descubrieron la existencia de dos vidas: la vida ordinaria y la vida superior. Otorgaron la debida importancia a las actividades físicas, vitales y mentales, pero con vistas a entrar en una vida superior, espiritual, una vida de conocimiento, luz y verdad más iluminados. Una vez establecidos en esa vida superior, sabían que el alma recibiría apoyo absoluto de los miembros de su familia, el cuerpo, el vital, la mente y el corazón, para su plena manifestación y expresión. Por lo tanto se hizo inevitable el ideal de un conocimiento especial que condujese a la liberación del alma humana aspirante. Nuestros ancestros fueron realistas que sintieron que la alegría espontánea de la vida alimentaría el cuerpo y fortalecería el alma. Sabían que el secreto del crecimiento era la libertad. Proclamaron:

Uru nastanve tan…

“Danos libertad para nuestros cuerpos,
Danos libertad para nuestra morada,
Danos libertad para nuestra vida”.

Esta era una libertad para ayudar a desatar el nudo de la ignorancia. Fueron positivos en su aceptación de la vida; positivos también en su aspiración a la Inmortalidad

El presente del hinduismo

Es fácil insistir en que la India del pasado fue sublime mientras que la India de hoy es cualquier cosa menos eso. Pero se equivocan los que piensan que el hinduismo antiguo es la única parte de la vida de la India que merece estudiarse. El presente de la India también tiene mucho que aportar al mundo en general. La luz de su alma, sin prestar atención al reconocimiento externo, está desempeñando un importante papel en despertar del corazón del mundo y está finalmente destinada a inspirar a la humanidad con el mensaje de la verdad, el perdón y la amabilidad universal.

El hinduismo es una aspiración dinámica, cargada divinamente. En el curso de su viaje eterno, el auto-ofrecimiento ha sido su mismo hálito de vida.

El hinduismo es complejo pero siempre ha mantenido y por siempre mantendrá una nota distintiva: la nota de la espiritualidad. Un verdadero hindú mantendrá encendidos sus ideales, no importa cuán dañinos sean los cambios efímeros, cuán poderosas las fuerzas destructivas. El Dr. Radhakrishnan, el filósofo-rey, arroja abundante luz sobre el tema:

"“Cuando las ataduras de una vieja cultura están quebrándose, cuando los modelos éticos están disolviéndose, cuando estamos siendo elevados fuera de la apatía o despertados de la inconsciencia, cuando hay en el aire el fermento general, la conmoción interna, la crisis cultural, entonces, una marea alta de agitación espiritual se precipita sobre las gentes y percibimos en el horizonte algo novedoso, algo sin precedentes, el inicio de un renacimiento espiritual”."

El mundo actual está anhelando conscientemente la unidad. El hinduismo enseña que la unidad de la India es su unidad de visión espiritual, su plenitud integral. La humanidad está llegando a convencerse de una verdad: que las vidas material, intelectual y espiritual pueden correr lado a lado verdaderamente para lograr la victoria final de Dios aquí en la tierra.

Hinduismo: su significación espiritual

El ideal del hinduismo es ver todo en el Ser y al Ser en todo. Un hindú cree que cada individuo es una manifestación consciente de Dios. El espíritu de servicio desinteresado es su secreto supremo. Un hindú siente inequívocamente que Dios se está manifestando y perfeccionando a través de cada ser humano. Cada alma individual representa un tipo de divinidad proyectada por el Supremo. Cada ser humano tiene una misión que cumplir en la tierra y lo hace a la hora escogida por Dios.

El hálito del hinduismo es la espiritualidad. Cualquier cosa que un hindú hace, la hace como medio para este fin. Es cierto, como ocurre con cualquier otro individuo, que quiere realizar todo lo que pueda aquí en la tierra. Pero lo importante es que él no hace ni puede hacer nada a expensas de su vida espiritual; para él, la vida espiritual es la única vida que puede finalmente galardonarle con la victoria de la perfecta Perfección.

En la vida espiritual, las personas emplean muy a menudo la palabra “pecado”. Aquí debo decir que un hindú no tiene nada que ver con el pecado. Él sólo toma en consideración dos cosas: la ignorancia y la Luz. Con la luz de su alma quiere nadar a través del mar de la ignorancia y transformar su ser inferior en su Ser superior.

Tena tyaktena bhunjita: “Disfruta mediante la renunciación”. Este es el mensaje vivificante de los videntes hindúes. A lo que hay que renunciar es al tren de nuestros deseos, nada más y nada menos. Por la renunciación a todos nuestros deseos terrenales, podemos tener el sabor de la verdadera plenitud divina.

Ya he dicho que el hálito del hinduismo es la espiritualidad. En la vida espiritual, el control de los sentidos desempeña una parte importante. Siendo así, vamos a intentar comprender claramente la función de los sentidos. Un devoto hindú siente que sus sentidos no están hechos para la mortificación, los sentidos son sus instrumentos. Su asistencia es indispensable. Los sentidos deberían y deben funcionar con pleno vigor para el divino propósito de una totalidad íntegra, todo-colmadora. Sólo entonces la verdadera divinidad puede aparecer en la vida humana. La autoindulgencia acaba en total frustración. ¡Pobre humanidad! ¡Es tan despilfarradora usando y agotando los placeres del cuerpo! Ciertamente, el hombre no es tan despilfarrador con ninguna otra cosa en su vida como lo es con su autoindulgencia. Ay, para su gran sorpresa, antes que él agote los placeres del cuerpo, su vida misma se agota en fútil nadería. Ya es hora de que lo bruto en el hombre deje lugar a lo divino que hay en él. La brutalidad no conquista; aniquila.

La espiritualidad es el amor todo-abarcador. Este amor conquista al hombre y le hace consciente de su divinidad verdadera, interior, para que pueda completarse y llegar a ser un canal perfecto para la manifestación de Dios. Este amor o este lazo de amor puede crearlo el hombre dentro de sí mismo, a fin de ligarse o unirse a otros individuos, otros nacionales o internacionales. Esto es lo que siente un devoto hindú.

Sin movimiento no hay progreso. El movimiento necesita guía. La guía es el conocimiento. Pero el hombre ha de saber que el conocimiento mental sólo puede ayudarle hasta cierto punto. Con su ayuda, no puede ir a ningún lugar cercano a la Meta. Es el conocimiento del alma lo que concede al hombre su realización de Dios.

Robert Browning dijo:

“Tan libres parecemos,
Tan bien encadenados estamos”.

El hombre está atado a lo finito, pero no puede ser limitado por lo finito. El hombre se ha rendido al tiempo y al espacio, pero ni el tiempo ni el espacio le han obligado a rendirse. El hombre intenta poseer la belleza de lo finito, piensa que si puede ligarse a lo finito, podrá poseer su belleza. ¡Vaya!, en vez de poseer, ha sido él poseído. El tiempo y el espacio le han seducido. Pensó que podría poseerlos con su entrega. Ellos alegremente aceptaron su entrega. Pero ha sido poseído por ellos cruelmente. La posesión no es unidad; la conquista no es unidad.

La visión del hinduismo es unidad en la diversidad. Primero, el hinduismo abraza amorosamente a todos los elementos ajenos; segundo, trata de asimilarlos; tercero, intenta expandirse como un todo, con la perspectiva de servir a la humanidad y la naturaleza. Ciertamente, este es el signo de la aspiración significativa y dinámica de su vida.

Hinduismo: El viaje del alma de la India

El hinduismo es una experiencia interna; es la experiencia del alma. El hinduismo no es una religión, es el nombre de una cultura: una autodisciplinada cultura espiritual. En realidad, la palabra “religión” no se encuentra en el diccionario de un hindú. Su diccionario contiene la palabra dharma. El dharma, sin duda, incluye la religión, pero sus largos brazos se extienden mucho más allá de la concepción usual de la religión. Dharma significa código interno de la vida, el significado más profundo de la existencia humana. Dharma es una palabra sánscrita que deriva de la raíz dhri, sostener. Lo que sostiene al hombre es su ley interior. Esta ley interior es una experiencia divina, todo-colmadora, que libera al hombre de las trabas de la ignorancia incluso cuando este se halla en el mundo físico.

Religión, por otro lado, deriva del verbo latino ligare, ligar. Los antiguos romanos vieron la religión como una fuerza que liga y controla al hombre. Pero los antiguos videntes de la India sintieron que la religión, más aún, el dharma, debe liberar al hombre de aquello que lo ata, es decir, de su propia ignorancia. La conciencia despierta del hombre debe abolir la ignorancia o, para ser precisos, debe transformar la ignorancia en conocimiento de la Verdad.

Dice Sri Aurobindo:

"“El dharma es la concepción India en la cual los derechos y los deberes pierden el antagonismo artificial, creado por una visión del mundo que hace del egoísmo la raíz de la acción, y recuperan su unidad profunda y eterna. El dharma es la base de la Democracia que Asia debe reconocer, porque en esto reside la distinción entre el alma de Asia y el alma de Europa. La evolución asiática se colma a través del dharma; este es su secreto”."

En tiempos pasados, el hinduismo se conocía como el Arya Dharma. Curiosamente, incluso hoy, la gente no sabe con certeza desde qué parte del globo entraron los Arios en la India. Algunos, de hecho, opinan que los Arios no vinieron de fuera en absoluto. Swami Vivekananda encabeza la lista de estos firmes creyentes. El origen de la palabra “hindú” es muy extraño; está estrechamente asociado al río “Sindhu”, el actual Indus. Pero los antiguos iraníes, que desearon llamar a los Arios por el nombre del río junto al que vivían, lo pronunciaban “Hindu”. Parece que a los Arios les gustaba el nombre y nosotros, que somos sus descendientes, estamos enamorados y orgullosos del nombre “Hindú”.

El hinduismo o el Dharma Hindú se basa en las enseñanzas espirituales de los videntes hindúes. Los shastras, o escrituras que rigen la vida y la conducta hindú, están iluminadas y cargadas con la luz y el poder de las veneradas enseñanzas de estos antiguos videntes.

Las shastras hindúes son numerosas. Cada una ha hecho una singular y poderosa contribución a la totalidad. Las más antiguas y principales de todas son los Vedas, considerados como las más antiguas escrituras desde los albores de la civilización; las demás escrituras tienen a los Vedas como única fuente. Los Vedas tienen otro nombre: Shruti, lo que es escuchado. Se llaman así porque se basan en la revelación directa. La autoridad de los Vedas descansa en la directa experiencia espiritual interna que deriva de la Realidad divina. Un hindú siente en lo más profundo de su corazón que dudar de las experiencias internas de los videntes védicos es dudar de la existencia misma de la Verdad. Vid, saber, es la raíz sánscrita de la palabra Veda. Veda significa realmente el Conocimiento de Dios. Como Dios es infinito, así es también Su Conocimiento. Observamos en los Vedas, con sorpresa y deleite, que los descubrimientos de la Verdad son infinitamente más importantes que los descubridores de la Verdad. Desgraciadamente, el orden de hoy en día es lo contrario. Los Vedas son cuatro: Rig Veda, Sama Veda, Yajur Veda y Atharva Veda. Cada uno de los Vedas consta de dos secciones: Samhita y Brahmana. Samhita contiene los himnos o mantras, en tanto que Brahmana expone su significado y su aplicación apropiada.

Todas las demás shastras hindúes, aparte de los Vedas propiamente, son conocidas como Smritis. Smriti significa literalmente ‘cualquier cosa que es recordada’. Los Smritis aprecian su deuda con los Vedas; están orgullosos por el hecho de deber su autoridad a los Vedas y sólo a los Vedas. Tradicionalmente han ejercido una gran autoridad para establecer leyes sociales y domésticas, conduciendo cuidadosamente su barca entre las riberas de Vidhi, los preceptos, y Nishedha, las prohibiciones, en la sociedad hindú.

Ahora enfoquemos la atención en los Upanishad. Upa significa cerca, ni significa abajo, shad significa sentarse. Upanishad se refiere a los alumnos que se sientan junto a los pies de su maestro, aprendiendo sus lecciones espirituales. Los Upanishad son las partes filosóficas y razonadas de los Vedas; son llamados también Vedanta, el final de los Vedas. Existen dos razones para ello: una es que realmente aparecen hacia el final de los Vedas, la otra es que contienen la esencia espiritual de los Vedas, que es todo Luz y Deleite. El número real de los Upanishad aún se desconoce. Ciento ocho se han preservado fielmente. De estos, los más significativos son Isha, Kena, Katha, Prashna, Mundakya, Aitareya, Chhandogya, Brihadaranyaka y Svetasvatara.

La realización de Dios reside en la meditación, nunca en los libros. Este es el supremo secreto de los Upanishad. Los sabios y videntes de los Upanishad pedían a sus alumnos que meditaran, sólo que meditaran; ni siquiera aconsejaban a sus estudiantes que dependieran de los Vedas como ayuda para realizar a Dios. “¡Meditad, el Brahman es vuestro! ¡Meditad, la Inmortalidad es vuestra!” Al comienzo del viaje del alma humana, los videntes de los Upanishad exclamaron: Uttisthata jagrata… “Levanta, despierta, no te detengas hasta alcanzar la Meta”. Al final del viaje, los mismos videntes exclamaron una vez más: Tat twam asi, “Eso eres Tú”.

Vayamos ahora a los Sad-Darshana, los Seis Sistemas de la Filosofía de India. Estas son las varias escuelas de pensamiento que algunos sabios hindúes introdujeron posteriormente. El sistema del sabio Jaimini se llama Purva Mimansa; otros son el Uttar Mimansa o Vedanta de Vyasa, el Sankhya de Kapila, el Yoga de Patanjali, el Nyaya de Gotama y el Vaisheshika de Kanada. Si uno estudia el Nyaya primero, luego se hace más fácil sondear en los otros sistemas de pensamiento.

Todos estos Seis Sistemas fueron escritos en sutras o aforismos. Los sabios hicieron esto porque querían, no exponer la filosofía, sino expresar en las frases más breves posibles sus revelaciones conmovedoras del alma y conservarlas grabadas en la memoria del aspirante. Con el paso del tiempo, los aforismos han sido significativamente adornados y blindados con incontables notas y comentarios. Es hora de invitar al profesor Max Muller a unirse a nosotros en este trascendente viaje de hoy:

"“Si tuviera que buscar por todo el mundo para encontrar el país que está más abundantemente dotado con toda la riqueza, el poder y la belleza que puede conceder la naturaleza –en algunas partes un verdadero paraíso sobre la tierra– debería señalar a la India… Si me preguntaran bajo qué cielos la mente humana ha desarrollado más plenamente algunos de sus más selectos dones, ha reflexionado de la manera más profunda sobre los más grandes problemas de la vida y ha encontrado soluciones a algunos de ellos que bien merecen la atención de incluso aquellos que han estudiado a Platón y a Kant –debería señalar a la India. Y si me preguntase a mí mismo de qué literatura, nosotros aquí en Europa, nosotros que hemos sido nutridos casi exclusivamente con el pensamiento de los griegos y los romanos y de una raza semítica, los judíos, podemos extraer el correctivo más buscado a fin de hacer nuestra vida interna más perfecta, más comprensiva, más universal, de hecho más verdaderamente humana, una vida no para esta vida únicamente, sino una vida transfigurada y eterna –nuevamente debería señalar a la India.”"

Caminar por el real sendero de los Seis Sistemas de Filosofía es difícil. Ese sendero es para los ilustrados y los pocos escogidos. La gente común necesita un sendero más fácil. Es aquí donde aparecen en escena los Puranas. Los Puranas nos enseñan la religión hindú con historias, anécdotas y parábolas que inspiran y estimulan nuestro pensamiento. Los Puranas presentan el hinduismo de una manera fácil, interesante, encantadora y convincente. La mayor diferencia entre los Vedas y los Puranas es que los dioses védicos representan los atributos cósmicos del Uno, mientras que los dioses puránicos representan Sus atributos humanos.

Ahora, el Bhagavad Gita o Canto Celestial requiere nuestra inmediata atención. Es la escritura por excelencia; el Gita es el hálito de vida del hinduismo. El Gita no sólo nos dice que realicemos a Dios sino que nos dice también cómo. El Gita introduce tres senderos principales hacia la realización de Dios: Karma Yoga, el sendero de la acción; Jnana Yoga, el sendero del conocimiento y Bhakti Yoga, el sendero de la devoción. La devoción emocional y el desapego filosófico no sólo pueden sino que también deben correr lado a lado para realizar lo Divino aquí en la tierra. Esta sublime enseñanza del Gita no conoce igual. Sin vacilación, un devoto hindú puede decir que el Gita ha sido el consuelo de toda su vida y será el consuelo de su muerte.

Ciertas personas están sinceramente hartas de nuestras ceremonias y ritos. Para ellas sólo son algo barato, confuso y ostentoso; pero los críticos no tendrán más opción que revisar sus opiniones cuando lleguen a saber por qué realizamos los rituales. Huelga decirlo, queremos que la espiritualidad gobierne nuestras vidas, tanto interna como externamente. Sin la pureza en la mente, no puede haber verdadera espiritualidad; y para quienes quieren la pureza, la ejecución de rituales es a menudo una necesidad de valor incalculable.

Sabemos que cuando la mente es pura, aparece la iluminación; las verdades sutiles, que habitan más allá del alcance de nuestros sentidos, entran directamente en nuestra conciencia a través de la mente pura. Tomar parte en ceremonias ayuda enormemente en este proceso. De acuerdo en que los ritos son cosas externas. Pero hemos que saber que las cosas externas son las que convencen de la verdad a los individuos. Antes o después, los rituales tocan el núcleo mismo de nuestra conciencia. Los rituales impregnan cada aspecto de la vida hindú.

Los ritos también han estado de moda desde los tiempos del Atharva Veda. Si los ritos se ejecutan con un impulso interno y un corazón aspirante, pueden ayudar de manera considerable a conquistar las fuerzas hostiles, a prevenir futuros infortunios y a colmar la vida en su divina plenitud. Sin duda, esta es la actitud divina. El temor a una caída espiritual nos amenaza únicamente cuando usamos los ritos, o más bien la magia o ritos menores, para ganar fines egoístas y no divinos.

Una palabra acerca de las imágenes y los símbolos. Nosotros no adoramos imágenes y símbolos, adoramos el espíritu que hay tras ellos. Este espíritu es Dios. Es muy fácil sentir la presencia de Dios dentro y a través de una forma concreta. A través de la forma uno tiene que ir hacia lo Informe; a través de lo finito, hacia lo Infinito.

Nosotros veneramos la naturaleza. Otros sonríen ante nuestra locura y nosotros nos reímos de su ignorancia. ¿Por qué veneramos a la naturaleza? Porque hemos descubierto la verdad. Hemos descubierto la verdad de que Dios se manifiesta no sólo a través de la naturaleza sino también como naturaleza. “Algo bello es una alegría para siempre”, decía Keats. La belleza es el alma. El alma es pura alegría. Un buscador hindú no puede separar la aspiración de la naturaleza de la belleza y la alegría del alma. La aspiración de la naturaleza y el deleite del alma crean juntos una perfecta Perfección que lo ama todo, abraza todo y colma todo.

“¡Miren el colmo de la locura hindú!”, dicen los críticos, “porque de todas las cosas en la creación de Dios, un hindú tiene que adorar a animales, árboles, incluso serpientes y piedras”. ¡Ay!, cuándo aprenderán estos llamados hombres de sabiduría que nosotros no veneramos las piedras como piedras, ni las serpientes como serpientes, ni los árboles como árboles, ni los animales como animales. Lo que hacemos es muy sencillo, directo y espontáneo. En todo ello veneramos al Supremo, nada más y nada menos. Con esta actitud, un hindú desea venerar a todos y a cada uno de los objetos del mundo, desde el más grande hasta el más diminuto.

Hablemos sobre el sistema de castas, el cual ha sido objeto de incesantes críticas. ¿Qué es la casta? En el sentido más profundo del término, casta es unidad en la variedad. Si no hay variedad no hay signo de vida; la variedad es esencial en la evolución cósmica. Todos los individuos no pueden tener la misma clase de desarrollo: físico, vital, mental o espiritual. Tampoco es imperativa tal similitud. Lo que es de capital importancia es que a cada individuo le sea dada oportunidad y libertad infinita para desarrollarse por su propia línea de crecimiento.

En este sublime ideal, sólo existe una idea: servir y ser servido. Cada individuo tiene su lugar legítimo en este ideal. Uno debe considerar el sistema de castas como el funcionamiento de sus propias extremidades: mis pies no son de ninguna manera inferiores a mi cabeza, los unos complementan a la otra. El Brahmín (sacerdote, maestro y el que establece la ley), el Kshatriya (rey y guerrero), el Vaishya (mercader, negociante y agricultor) y el Shudra (trabajador, empleado de servicio y mano dedicada) están todos unidos por su mutuo servicio. La casta no es una división. Encarna el secreto del entendimiento adecuado. Y es en el entendimiento adecuado donde nos colmamos completamente. Un hindú siente esta verdad sobria.

El verdadero hinduismo abjura de todo lo que divide y separa. Sueña con la Verdad Suprema en la libertad absoluta, con la Justicia perfecta en el amor que todo lo abarca y con la más elevada Liberación individual en el servicio incondicional a la humanidad.

El hinduismo da la debida importancia a todas las figuras espirituales del mundo. Reconoce una gran armonía en sus enseñanzas. Descendiendo a través de las épocas, el firmamento de la India ha exhalado el mensaje de la Paz, el Amor y la Verdad. Ha impulsado y alentado la síntesis de todas las religiones del mundo. Más aún, el hinduismo ha afirmado siempre que el fin más elevado de la vida no es permanecer en una religión en particular sino crecer más que la religión y realizar y vivir en la Verdad Eterna.

El hinduismo es la encarnación de ciertos ideales elevados e infalibles. Estos ideales dentro de nosotros viven y crecen, crecen y viven. Por este hecho, el hinduismo es todavía una fuerza viviente. Vive para conducir. Conduce para vivir.

Conocer el hinduismo es descubrir la India. Descubrir la India es sentir el Hálito del alma. Sentir el Hálito del alma es devenir uno con Dios.

India: su conciencia y su luz

¿Cuál es el mensaje interno de la India al mundo en general? La espiritualidad. ¿Qué es la espiritualidad? Es el camino natural de la verdad que comulga exitosamente con el Más Allá aquí en la tierra.

¿Cuál es la posesión absolutamente distintiva de la India? Su alma. Ella vive en el alma, ella vive desde el alma y ella vive para el alma.

¿Dónde puede el mundo encontrar la verdadera naturaleza de la India? En el dominio siempre despierto del Espíritu.

¿Qué ha hecho única la historia de la India? Una continuidad sumamente sorprendente e inusual en la línea de sus buscadores y Maestros espirituales.

¿Qué enseña la espiritualidad de la India? Enseña al mundo a conquistar el mal de la naturaleza inferior y a ir más allá del bien de la naturaleza superior.

¿Cuál es el deseo de la Madre India? Su deseo es trascender de una vez por todas el modo humano mediante una radical autotransmutación y entrar en el modo siempre dinámico de Dios.

La religión, por muy poderosa que sea, no es ni puede ser el mensaje de la India. Su mensaje es la realización del Ser.

La perfecta verdad de la religión de la India radica en su realización interna y externa del Uno que es, del Uno que está en el proceso de devenir.

Oh mundo, mientras marchas hacia las más profundas cavidades de tu corazón, para tu asombro, encontrarás que la Madre India es cualquier cosa menos temerosa de Dios. ¿Qué es entonces? Ella es amante de Dios: el alma amante de Dios en la todo-soñadora y todo-manifestadora Verdad de Dios.

El alma de la India siente que estar satisfechos con la especulación intelectual es quedar satisfecho solamente con la mitad del alimento que se necesita realmente para la salud. Es la Realización lo que da una comida completa. Y si se busca la Realización, entonces la meditación y la concentración son de capital importancia.

La filosofía de la India, en su sentido más sublime, no es ni más ni menos que la realización práctica de la Verdad.

No hay más que un guión entre la Visión de los videntes Védicos y el alma de la India, y entre la espiritualidad de la India y la liberación espiritual final del mundo.

Dicen que la India perdió la Vía Láctea de la grandeza hace mucho tiempo, pero nosotros sabemos que tiene ahora una colosal esperanza de que el cielo nublado se despejará por fin, revelando nuevamente las miríadas de puntos de luz.

¿Cuales fueron las causas principales de la caída de India? Ella rechazó la conciencia corporal y evitó la vida material; estrechó su perspectiva y se encerró en los ritos obsoletos del pasado; se aferró a la carcasa ulcerada de su antigua cultura mientras aniquilaba su espíritu creciente, viviente. Y la fatalidad de la India se decidió el día que comenzó estas prácticas.

India empezó a levantarse el día en que rechazó estas tendencias y aceptó la vida en todos sus aspectos dinámicos.

India se elevará completamente el día en que llegue a estar segura de sí misma. Ella sabe bien que no puede alcanzar su meta si tiene que depender permanentemente de la ayuda ajena. La ayuda a sí misma es la mejor ayuda; la ayuda a sí misma es la propia ayuda de Dios disfrazada.

La India tiene una voz dentro de sí, que es la mismísima Voz de Dios que todo lo colma. Ella simplemente debe oír esa Voz y obedecerla.

¿Qué quiere decir realmente la emancipación de la mujer India? Significa que ella no debe ser privada más de la educación, que debe tener acceso libre al conocimiento mundial actual, así como a la sagrada erudición de los siglos pasados. La verdadera educación nos ayuda a vivir en la perfección integral que es la espina dorsal misma de nuestra existencia en la tierra. La mujer de la India debe tener la oportunidad completa de desarrollar y manifestar esta perfección.

La emancipación de la mujer India significa también que ella no debe estar limitada y dominada por el hombre. Debe ser libre para ser ella misma, independiente en su derecho propio, fuerte y confidente, una verdadera pareja y compañera para el hombre y no su esclava y criada. Debe volver a ser nuevamente lo que fue en los tiempos de la India Védica, una ciudadana respetada e igual, un glorioso complemento del hombre.

La India de hoy está agobiada por la pobreza, pero la India de mañana será próspera. Será una poderosa ola de esperanza y fe; su pensamiento mismo se verá conmovido con una nueva visión; infinitas serán las posibilidades en su horizonte. Su sacrificio construirá una base más duradera para el género humano. Dentro de sí misma contendrá el nacionalismo y el internacionalismo, llegando a ser el verdadero símbolo de espiritualidad en acción.

Con su poder espiritual, India ejercerá una tremenda influencia sobre las generaciones futuras. Esto no es imaginación sino visión en acción.

India y sólo India es el nervio central del mundo aspirante.

La fuerza de la India no está en sus brazos sino en su corazón; aún más, está en su visión profética.

India le dice al mundo que la realización de la unidad es la única fuerza que puede conquistar el mundo.

India es la buscadora de lo Absoluto. El summum bonum de la vida es el ideal de la realización de Dios. En su corazón hay un ardiente amor a Dios; en su mente, el servicio a la humanidad que no está despierta.

Consumida por deseos y tentaciones, Europa se abalanzó sobre India para adquirir su fabulosa riqueza, eso es cierto, pero igual y absolutamente cierto es que el alma de Europa vino a la India con una búsqueda espiritual y un impulso oculto de descubrir como era en realidad la India.

India posee tres armas que conquistan al mundo: la no violencia, la Paz y la Sabiduría que dice que ella está en Todo como Todo está en ella.

India ha elegido el carácter, pero debe sentir que también necesita la personalidad. El miedo de la Madre India no es a las bombas atómicas sino a la amnesia autoolvidadiza sus hijos.

De forma increíble, India ha reconciliado perfectamente en sí misma a los dos peores antagonistas: la renunciación y el epicureísmo.

La perfección fue la elección de los griegos. La proporción fue la elección de los romanos. La Universalidad es la elección de los indianos.

India es la voz que jamás vacila; suya es la verdad que no puede ser silenciada por la amenazadora oscuridad de los siglos. Suyo es el corazón que canta perpetuamente sobre la unidad del género humano.

India es la bóveda de una antigua sabiduría eterna que tiene atractivo universal. Ella es también el banco de reserva universal de una sabiduría siempre creciente y está destinada a ser el eje y la dinamo de transformación del mundo.

Oriente y occidente

Dice Oriente: “He visto el Rostro de Dios. Ahora debo ver Sus Pies”. Dice Occidente: “He visto los Pies de Dios. Ahora debo ver Su Rostro”.

Dice Oriente: “He visto la Trascendencia de Dios”. Dice Occidente: “He visto la Inmanencia de Dios”.

Oriente considera la vida como un continuo crecimiento desde la materia hacia el espíritu. Occidente considera la vida como un continuo crecimiento desde la sencilla vida material hacia un desarrollo científico complejo y siempre expansivo.

El indiferente Oriente sintió que no tenía nada que escuchar de Occidente. El orgulloso Occidente pensó que no tenía nada que aprender de Oriente.

Según Oriente, Occidente es cualquier cosa menos divino. Según Occidente, Oriente es indolente. No es exagerado decir que Oriente tiene un temor terrible a la vida dinámica. Asimismo, Occidente tiene un temor terrible a la solitaria calma del ser.

Puede que a Oriente le falte cuidado, detalle y exactitud, pero a Occidente le está faltando amplitud, vastedad y universalidad. Oriente carece de una inteligencia terrenal, práctica. Occidente carece de la incomparable realización del Ser.

Oriente siente que el dominio de los propios movimientos internos es la verdadera plenitud de la vida. Occidente cree que el dominio del mundo es la verdadera plenitud de la vida. La humildad y la devoción son para Oriente un derecho de nacimiento. La honestidad y la franqueza son para Occidente un derecho de nacimiento. La combinación de estos cuatro poderes debería ser el ideal del ser humano.

Oriente ha querido conquistar al mundo en nombre de la Liberación. Occidente ha querido conquistar al mundo en nombre del comercio y de la religión.

Oriente posee el control del Espíritu. Occidente posee el control de la Materia. El Espíritu es existencia creativa y consciente. ¿Qué es la Materia? Es todo menos sustancia mecánica inanimada. La Materia es una Energía vibrante que deliberadamente oculta dentro de sí Vida y Conciencia.

El individuo de Oriente está contento de guiarse por el lema: “Déjenme vivir sin ser visto ni conocido y déjenme morir sin ser llorado”. Y podría agregarse: “Dejen que todo se haga sin demasiado esfuerzo”. El individuo de Occidente, por el contrario, parece desear la completa expresión de su individualidad; desea construir para sí mismo una posición fuerte y poderosa en su propio mundo.

La muy antigua experiencia de Oriente con la vida espiritual, le ha enseñado equilibrio interior y ecuanimidad en el trabajo. Puede permanecer apartado de la frustración, la agitación, la irritación por trastornos menores y todo lo que perturba el equilibrio interno. Puede hacer tranquilos reajustes y continuar con la misma calma. Esto es lo que Occidente todavía tiene que aprender.

La intensiva experiencia con el progreso material ha enseñado a Occidente a ser objetivo en el trabajo. Ha aprendido a quedar apartado del favoritismo, el nepotismo y otras consideraciones personales al llevar a cabo un trabajo necesario. Puede hacer el trabajo por su propio bien, con rapidez y eficacia y con la mejor mano de obra disponible. Esto es lo que Oriente todavía tiene que aprender.

La filosofía de la India es, en su origen, la búsqueda de la Verdad más elevada. Únicamente la Realidad que está más allá de los sentidos ha sido capaz de saciar la sed interna de Oriente.

La filosofía europea es, en su origen, un examen de las ideas por medio del intelecto crítico. Hasta ahora, la razón y el intelecto han sido suficientes para alimentar al hambriento Occidente.

Es ahora cuando Oriente y Occidente han llegado a descubrir la necesidad de un matrimonio entre la Mente y el Espíritu.

Oriente y Occidente pueden considerarse como dos ojos del mismo cuerpo humano. Las otras divisiones y distinciones humanas –raciales, culturales y lingüísticas– están destinadas a desaparecer de la conciencia humana cuando esta se inunde con la Luz y la Fuerza supramental. Esta es la consecuencia inevitable de la Hora de Dios que está alboreando por todo el mundo. Las diversidades estarán ahí, enriquecidas y acrecentadas en su plena medida. Pero estas diversidades no serán perturbaciones para la conciencia general sino al contrario, serán felices y armoniosos complementos para un todo único. La humanidad será una verdadera familia humana en todos sentido del término y en un sentido todavía desconocido. La respuesta a la nueva Luz excederá ciertamente las expectativas humanas.

La conciencia despierta del hombre está tendiendo visiblemente hacia lo Divino. Este es un rayo de luz sumamente esperanzador en medio de la oscuridad que hoy nos rodea. Este es un momento, no simplemente de unir las manos sino de unir las mentes, los corazones y las almas. Atravesando toda las barreras físicas y mentales entre Oriente y Occidente, muy por encima de los patrones nacionales, por encima incluso de patrones individuales, ondeará el estandarte supremo de la Unidad Divina.