Caridad

La caridad no me gusta. Me gusta el interés, el verdadero interés. Cuando alguien me muestra caridad, tengo una sensación de inferioridad, y cuando yo ofrezco caridad a alguien, sin duda tengo una sensación de superioridad. No quiero un sentimiento de superioridad ni de inferioridad: lo que quiero es un sentimiento de igualdad.

El mundo cristiano cree que la caridad significa una puerta abierta al Cielo, pero está totalmente equivocado, completamente equivocado, desesperadamente equivocado. La caridad no marca o determina un sentido de verdadero interés y verdadero amor, y cuando el verdadero interés y el verdadero amor están en falta, nunca puede abrirse la puerta del Cielo. Siempre permanecerá cerrada. No es la caridad sino el sentimiento de unidad lo que abre la puerta del Cielo. Si no hay sentimiento de unidad, no importa cuanto dinero, riqueza material u otra cosa le ofrezca a alguien, me llevará al mundo de la ignorancia donde tiene lugar el baile de la superioridad y la inferioridad.

Cuando una parte de mi existencia necesita recibir o conseguir algo y otra parte viene a su rescate, ese sentimiento de unidad abre inmediatamente la puerta del Cielo para mí. Si hay algo bello, y mi mente ayuda de inmediato a mi ojo a apreciar esa belleza, entonces hay un sentimiento de unidad. Si mi mente quiere estudiar algo y mis piernas me llevan a la escuela o a la biblioteca, entonces hay un sentimiento de unidad.

La caridad no puede darme satisfacción. La caridad no abre la puerta del Cielo para mí. El sentimiento de unidad es lo único que puede darme satisfacción, y este sentimiento de unidad ha de ser ampliado. Cuando doy a alguien riqueza material, dinero o alguna otra cosa, he de sentir que es mi necesidad misma el incrementar mi propio sentimiento de unidad por lo largo y ancho del mundo. He de sentir que no soy yo quien está ayudando a alguien. Al contrario, yo soy quien está siendo ayudado. Esta caridad no es tal; nada de eso. Es mi auto-ofrecimiento para realizar a mi ser superior totalmente, integralmente, aquí en el mundo.

Mi ofrecimiento de unidad no sólo abre la puerta del Cielo para mí, sino que también abre las puertas de la Infinitud, la Eternidad y la Inmortalidad, puesto que la unidad es la primera Canción-Visión de Dios y su última, siempre-trascendente Danza-Visión-Realidad. Si quiero cantar la Canción-Visión de Dios, mi parte más grande y mi parte más pequeña han de ser la Danza-Realidad de Dios en esta siempre-trascendente Realidad.

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17 de julio, 1977
Jamaica High School Track
Jamaica, New York