Soñando y haciendo planes

¿Estás durmiendo? Entonces duerme. ¿Estás soñando? Entonces despierta. ¿Estás haciendo planes? Entonces mira arriba, mira a tu alrededor.

Si estás durmiendo, duerme; no tengo nada que hacer contigo. Si estás soñando, debo decir que sí tengo algo que hacer contigo. Si estás haciendo planes, entonces tengo todo por hacer contigo.

El que duerme no sabe lo que tiene ni lo que es. Pero tú no estás durmiendo; tú estás soñando y haciendo planes. Por eso sabes lo que tienes y lo que eres. Pero además, has de saber que tu modo de soñar y mi modo de soñar, tu modo de hacer planes y mi modo de hacer planes son diferentes.

Cuando sueñas, entras en un mundo que se está formando y moldeando de nuevo a sí mismo constantemente. Cuando haces planes, quieres ver el inicio, el punto medio y el final de tu proceso creativo. Pero cuando llegues a ser un buscador genuino, verás que el creador en ti nunca tendrá fin. No hay final para la creación; solo hay una realidad que es siempre trascendente.

Aunque tu modo de soñar y hacer planes y mi modo de soñar y hacer planes no sean iguales, no obstante, tú tienes algo y yo tengo algo. Lo que tú tienes no es eficaz, no es efectivo, no es perfecto. Pero lo que yo tengo es eficaz, efectivo y perfecto. Por eso, te ruego o te demando que despiertes, levantes y mires a tu alrededor.

Si tienes una mano, puedes pensar que otro tiene también una mano, aunque tal vez la tuya no sea tan poderosa como la suya. Si tienes un ojo, puedes sentir que otro tiene también un ojo, aunque quizás tu ojo no sea tan hermoso o tan capacitado para la visión como el suyo. Si tienes una conciencia finita, un logro finito, entonces puedes tener conciencia de las posibilidades infinitas de otra persona.

Como buscador genuino, puedes saber que tu estado de sueño es tan sólo el precursor del estado de realidad que otro tiene; puedes saber que tu estado de planificación es tan sólo el comienzo o el precursor de un estado que se encuentra mucho más allá de lo que tu mente puede ver, sentir y alcanzar.

Pero tienes algo; por eso estás destinado a que se te dé más. Si no tienes nada, no se te puede dar nada. Si tienes una pequeña cantidad de energía vital, el doctor puede inyectar la medicina. Pero si estás totalmente muerto, el doctor no te va a dar ninguna medicina. Sólo si el doctor tiene una pequeña esperanza en ti y para ti, te dará la medicina.

En el viaje de tu vida, sólo cuando tienes un ápice de aspiración, Dios te dará aspiración infinita. Estás tratando de realizar a Dios con tu mente planificadora, a tu propia manera. Así que Dios dice: “Pobre hombre. Al menos está intentándolo. Voy a mostrarle la manera correcta, la manera más efectiva”. En ese momento Dios te muestra Su Plan, pero a diferencia de la planificación que tú haces con tu mente humana, el Plan de Dios es Su Visión siempre trascendente.

Cuando Le das a Dios tu modo de hacer algo, Dios te ofrece Su Modo de hacer esa misma cosa. Un niño le da a su padre una moneda que encontró en la calle. Esta es su única posesión y se la entrega a su padre. Podría habérsela quedado, o escondido, o empleado en comprar una golosina, pero le entregó toda su posesión a su amado padre. El padre siente que esa ofrenda de unidad del niño vale infinitamente más que millones de dólares, por lo tanto, le da al niño un billete de cinco dólares.

Si puedes ofrecerle sin reservas al Supremo tus propios sueños humanos, conseguirás entonces el mundo de Su Realidad. Si se lo das por tu propia alegría, el Corazón de Unidad de tu Padre te concederá infinitamente más de lo que necesitas y mereces, pues Su Satisfacción solo está en dar, en hacerte Su amigo, copartícipe y compañero de la Eternidad, compañero de Su Luz de Infinitud y Su Deleite de Inmortalidad. Por eso, si das lo que tienes en tu mundo de sueño, Él te dará el mundo de Su Realidad. Si das lo que tienes en tu mundo mental planificador, Él te dará de inmediato el mundo de Su Visión directa, que florecerá y se convertirá en el mundo de la Perfección y la Satisfacción.

17:20
20 de julio, 1977
Centro Sri Chinmoy
Jamaica, New York

Sri Chinmoy, Aspiración-Everest, Parte 4.Publicado por primera vez por en .

Este es el libro número th que Sri Chinmoy ha escrito desde que llegó a occidente, en 1964.

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por Sri Chinmoy
Del libro Aspiración-Everest, Parte 4, puesto a disposición para compartir bajo una licencia Creative Commons license

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