Humildad y Compasión

Lo que yo tengo es humildad y lo que Dios tiene es Compasión. La humildad es mi regalo pleno de alma para mi Señor Supremo. La Compasión es el regalo fructífero de mi Señor para mí.

Mi humildad está respaldada por dos significantes miembros de mi familia interna: la suavidad y la ternura. La Compasión de Dios está respaldada por dos sublimes miembros de Su familia interna: el Amor y el Cuidado.

Mi tesoro oculto es mi humildad plenamente desarrollada. El Tesoro abierto de Dios es Su Compasión plenamente revelada.

Mi humildad tiene acceso libre, no sólo a quienes me aman y me necesitan, sino también, a quienes no me aman y no me necesitan. La Compasión de Dios es siempre incondicional. La Compasión de Dios es para todos. El buscador en mí es quien recibe la Compasión de Dios conforme a mi receptividad. Dios-la-Compasión es para quienes lo intentan una y otra vez, pero para quienes el triunfo queda todavía a una gran distancia. Precisamente porque Dios-la-Compasión es para ellos, no sólo recibirán finalmente a Dios-la-Compasión sino que también llegarán a ser los instrumentos más perfectos de Dios.

Yo soy el árbol de mi humildad para complacer a mi Señor Supremo a Su propia Manera. Dios es la lluvia de Su Compasión para colmarme e inmortalizarme a Su propia Manera suprema.

18:25
16 de julio, 1977
En tránsito a New Jersey