Por qué no comparto

¿Comparto contigo mi inspiración? No. ¿Comparto contigo mi aspiración? No. ¿Comparto contigo mi dedicación? No. ¿Comparto contigo mis experiencias? No. ¿Por qué no comparto contigo mi inspiración, mi aspiración, mi dedicación y mis experiencias? La razón es muy sencilla. Siento que si comparto estas cosas contigo, no seguiré siendo único. Tú tendrás las mismas cosas que yo y mi supremacía desaparecerá. Incluso si consigues en una medida ínfima e infinitesimal las cosas que yo tengo, podrás alegar que tú también tienes lo mismo que yo. Entonces, sólo es cuestión de tiempo el que consigas la misma cantidad que yo tengo o incluso la superes. Por eso te temo. Estoy inseguro y llego a tener celos de ti. En consecuencia, no quiero compartir contigo. Mi satisfacción se acabará cuando lo comparta todo contigo, pues entonces tú y yo estaremos al mismo nivel, lo cual yo no quiero. Quiero estar por lo menos un poco por encima de ti para poder dominarte. ¡Qué pena, qué lástima, esta es la realización a la que he llegado!

Cuando profundizo en mi interior, veo a mi único Amigo, mi Amigo de la Eternidad, mi Amado Supremo. Lo veo todo el tiempo compartiendo conmigo y con el resto del mundo, con toda Su creación. Su inspiración, Su aspiración, Su dedicación, Sus experiencias, todo lo que Él tiene y todo lo que Él es, lo comparte conmigo y con todos. ¿Por qué? ¿Por qué no tiene miedo de perder Su individualidad, Su supremacía, Su Señorío? Si me concede y te concede lo que Él tiene, o incluso si concede una porción de ello, ¿eso no hará de Él un Dios inferior? ¿No nos convertirá a nosotros en Sus iguales?

Mi Supremo Señor me dice que soy un completo estúpido. Cuando Él me da algo, no pierde nada. Al contrario, Él gana. Su ofrenda de inspiración, aspiración, dedicación y experiencia, es como el caudal de un río. Cuando un río fluye no pierde nada. Tan sólo abarca más territorio y gana en tamaño y en fuerza. Su inspiración, aspiración, dedicación, experiencias –todo lo que Dios tiene– Él las lleva Consigo. Él no separa estas cosas de Su Existencia. Él las lleva, las lleva todas hacia nosotros. Desde mí van hacia ti; desde ti van hacia otros. Él jamás pierde Su singularidad, Sus logros, Sus atributos, Sus posesiones. Al contrario, sólo las distribuye aquí, allí y en otros sitios. Él quiere que estén esparcidas por todas partes, pues sabe que la creación entera le pertenece.

Yo quiero expresar mi singularidad mediante mi sentido de separatividad. Existo para mí mismo y quiero decir y mostrarle al mundo que soy único, que nadie es mi copia calcada. Al mismo tiempo, no quiero ser la copia calcada de nadie. No, yo quiero ser siempre único. Nadie me igualará, nadie tendrá el mismo molde, el mismo modelo, las mismas experiencias, la misma existencia-realidad que yo tengo o que yo soy. Así pienso respecto a mi singularidad.

Pero mi Señor Supremo tiene otra forma de ver Su singularidad. Él siente que Su singularidad sólo está expresada adecuadamente cuando Él ve Sus logros y Sus posesiones aquí, allá y en todas partes. Haciendo a cada uno verdaderamente Suyo, sintiendo que cada uno es Suyo y que Él pertenece a cada uno, sintiendo que Él es para ellos y ellos para Él, así siente Su propia singularidad en cada uno.

Yo quiero establecer mi singularidad mediante la separatividad. Dios quiere establecer Su singularidad mediante la multiplicidad. Él quiere dedicar toda Su Visión-Luz a Su creación, pues siente que sólo la aceptación de Su Luz por parte de la creación puede hacerle universalmente colmador y universalmente colmado. Así pues, Él quiere este tipo de singularidad: el Uno unido con la multitud, una canción de unidad con una realidad de unidad. En cada momento el Creador de Unidad quiere entonar Su Canción de Unidad con Su creación de unidad, porque siente que esa es la única manera en que Su singularidad puede ser manifestada a través de lo largo y ancho del mundo.

12:50
20 de julio, 1977
Centro Sri Chinmoy
Jamaica, New York

Sri Chinmoy, Aspiración-Everest, Parte 4.Publicado por primera vez por en .

Este es el libro número th que Sri Chinmoy ha escrito desde que llegó a occidente, en 1964.

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por Sri Chinmoy
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