98.

Mi Señor,
estoy seguro de que ahora estás cansado.

Estás cansado
de mis preguntas incesantes.

Estás cansado
de nuestra conversación-maratón.

Estás cansado
de mi estupidez sin fin.


“Mi niño,
sólo recibo Alegría cuando tú Me hablas.

Mi alegría es descanso, siempre nutriente,
siempre colmador.


Mi Señor, soy un tipo listo.

Sólo estaba siendo modesto y cortés.

Soy yo quién está realmente cansado.


“Entiendo.

Entonces duerme Mi niño.

Duerme en la Profundidad de Mi Vida,
en el Aliento de Mi Alma,
en el Resplandor de Mi Visión,
en el Caudal de Mi Realidad.

Duerme, Mi niño, duerme.