Cuando me olvido, cuando me acuerdo
Cuando olvido pensar en Dios una vez, Él sonríe.Cuando olvido pensar en Dios dos veces, Él ríe.
Cuando olvido pensar en Dios tres veces, Él llora.
Él sonríe amorosamente porque estoy desvalido.
Él ríe profundamente porque soy irremediable.
Él llora sinceramente porque soy un desvergonzado.
Cuando recuerdo pensar en Dios una vez, Él me bendice.
Cuando recuerdo pensar en Dios dos veces, Él me acaricia.
Cuando recuerdo pensar en Dios tres veces, Él me abraza.
Él me bendice en mi vida de aspiración.
Él me acaricia en mi vida de realización.
Él me abraza en mi vida de manifestación.
Sri Chinmoy, Cantos del alma, Herder and Herder, 1971
