¿Es todo eso correcto?
El mundo me ama. Yo amo al mundo. Mi Señor nos ama, a mí y al mundo. Le pregunto a mi dulce Señor si todo eso es correcto.Mi Señor dice: «El mundo no te ama, hijo Mío. El mundo solo ama tu apreciación. Tú no amas al mundo, hijo Mío. Tu solo amas la admiración del mundo. Pero Yo os amo, a ti y al mundo. Tú tienes la capacidad de apreciar. El mundo tiene la capacidad de admirar. Yo tengo la capacidad de perfeccionar. Perfeccionaré tu apreciación dirigiéndola hacia Mí. Perfeccionaré la admiración del mundo dirigiéndola hacia Mí. Tu débil apreciación divinizada por Mí será el florecimiento de tu verdadero amor por el mundo. La infructuosa admiración del mundo transformada por Mí será el florecer del verdadero amor del mundo por ti. En un futuro cercano, el mundo y tú os amaréis mutuamente de la manera en que Yo os amo a los dos —sin reservas y sin condiciones»—.
