La guerra y la paz

El hombre inventa la guerra. El hombre descubre la paz. Él inventa la guerra desde afuera. Él descubre la paz desde adentro. El hombre produce la guerra. El hombre siembra la paz. La sonrisa de la guerra es una riada de sangre humana. La sonrisa de la paz es el amor, arriba y abajo.

La paz es la verdad completa que desea embelesar a la humanidad. La guerra es la falsedad total que quiere capturar a la humanidad. La paz comienza en el alma y termina en el corazón. La guerra comienza en la mente y termina en el cuerpo.

La guerra olvida la paz. La paz olvida la guerra. La guerra es la muerte de la vida humana. La paz es el nacimiento de la Vida Divina. Nuestras pasiones en el plano vital quieren la guerra. Nuestras emociones psíquicas desean la paz.

La guerra es clara futilidad en espantosa lanza de estupidez. La paz es infinitud fluyendo en resplandeciente eternidad.

El hombre busca la guerra cuando piensa que el mundo no es suyo. El hombre invita a la guerra cuando siente que puede conquistar el mundo. El hombre proclama la guerra cuando sueña que el mundo ya se ha rendido ante él.

El hombre busca la paz porque su existencia terrenal la necesita desesperadamente. El hombre da la cordial bienvenida a la paz porque siente que solo en la paz se halla su vida de logro y plenitud. El hombre esparce la paz porque quiere trascender la muerte.

Lo animal en el hombre hace la guerra contra la paz en el mundo externo, en el mundo de las ideas en conflicto. Lo divino en el hombre hace la guerra contra la ignorancia en el mundo interno, en el mundo de los ideales ascendentes.

Lo animal en el hombre quiere la guerra por la guerra misma, la guerra para devorar al mundo que está roncando. Lo divino en el hombre desea la paz por la paz misma, la paz para alimentar al mundo que está hambriento.

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