El fuego-revelación interior3

¿Por qué apreciamos las enseñanzas de los Vedas? Apreciamos las enseñanzas de los Vedas porque nos inspiran a levantarnos e ir más allá de la conciencia corporal. El Rig Veda nos inspira a hacer el mundo grande y perfecto. El Sama Veda nos inspira a volvernos uno con la melodía divina y el ritmo cósmico. El Yajur Veda nos dice: “ Puedan nuestras vidas triunfar mediante el auto-sacrificio. Pueda nuestro aliento de vida prosperar mediante el auto-sacrificio”. El Atharva Veda nos inspira a avanzar a lo largo del camino del progreso continuo. Nos dice que Brihaspati, el Guru de los dioses cósmicos, está conduciéndonos y guiándonos.

Los videntes védicos vieron miedo en el mundo externo. Sintieron libertad en el mundo interno. Ellos querían hacer emerger la libertad del mundo interno a través de la aspiración. En el Atharva Veda, los videntes nos han ofrecido una significante oración: “Que no tengamos miedo de quienes no conocemos y de quienes conocemos”.

El miedo a la oscuridad es miedo a lo desconocido.
El miedo a la Luz es miedo a lo conocido.
El miedo a lo desconocido es estupidez.
El miedo a lo conocido es absurdo.

Lo que necesitamos es la voluntad-alma. La voluntad-alma es la Libertad-Dios.

Uru nas tanve tan
Uru ksayaya nas krdhi
Uru no yamdhi jivase

La ardiente declaración del Rig Veda significa: “Libertad para nuestro cuerpo. Libertad para nuestro hogar. Libertad para nuestra vida”.

El modo de vida védico no puede ser separado del ritual. En los tiempos védicos, los rituales eran parte integral de la vida. Realizando rituales, los buscadores en la edad védica lograron un progreso notable. En el Rig Veda, sin embargo, vemos más énfasis en la filosofía mental e interna que en el ritual. Esta combinación de ritual y sabiduría filosófica es la riqueza de la cultura védica. La devoción y la dedicación cobran mucha importancia en el ritual. La aspiración y la meditación cobran mucha importancia en la sabiduría filosófica. En aquellos días, el ritual disciplinó y reguló la vida. La filosofía interna iluminó y liberó la vida. En el corazón de la filosofía, la Luz fue descubierta. En el cuerpo del ritual, la Luz fue manifestada.

Los Vedas hablan específicamente de tres mundos: _prithivi_, la tierra; _antariksa_, el firmamento; _dyauh_, la región celestial. En la tierra, la materia lo es todo. En el firmamento, la actividad divina lo es todo. En el Cielo, la percepción consciente lo es todo.

La poesía y la filosofía corren lado a lado en los Vedas. La filosofía iluminó las mentes de los videntes védicos. La poesía inmortalizó sus corazones. El filósofo es un poeta en la mente. El poeta es un filósofo en el corazón. El filósofo gusta de la religión externa y la ciencia interna. El poeta gusta del arte externo y la literatura interna. El filósofo le dice al poeta, “Te doy mi preciada riqueza: la sabiduría, que es el instrumento consciente y constante de la intuición”. El poeta le dice al filósofo, “Te doy mi preciada riqueza: mi devota unidad con la vida de la luz”.

Muchos videntes han visto la Verdad, pero cuando revelan la Verdad, muy a menudo sus revelaciones no son idénticas. Lo que es realmente deplorable es que en diferentes ocasiones, bajo diferentes circunstancias, sus propias revelaciones de la misma Verdad resultan ser cualquier cosa excepto idénticas. En este caso debemos saber que las diferencias existen sólo en la realización y la revelación de la Verdad. No puede haber diferencia en la Verdad misma. ¿Por qué ocurren estas diferencias? Las diferencias ocurren porque la individualidad y la personalidad humana no ven la Verdad como ha de ser vista. Cuando la personalidad y la individualidad humana son disueltas, la Verdad sigue siendo una en la realización y una en la revelación. No hace falta decir que los Vedas son la revelación directa de la iluminación de los videntes, y no obsequios de los desconocidos cielos allá en lo alto.

Hay personas que creen que los Vedas sólo tratan con la espiritualidad y no con la ciencia. Se equivocan. Buscadores avanzados y Maestros espirituales opinan que en el Yajur Veda hay muchas verdades científicas que la ciencia moderna aún no ha descubierto o reconocido. El conocimiento científico del Atharva Veda tampoco puede ser menospreciado. Los videntes védicos eran conocedores del proceso de la formación de las nubes. Eran completamente conocedores de las diferentes estaciones. Conocían la ciencia de la aritmética, y trabajaban con cifras de millones, billones y trillones. En el Yajur Veda hay algo incluso más sorprendente. Allí encontramos evidencia de la existencia de aeroplanos. Los videntes védicos solían hacer verdaderos vuelos de cientos de millas sin interrupción. También conocían los secretos de la geología, la medicina y otras ciencias. ¡Todo esto, hace cuatro mil años!

Los Vedas han sido traducidos a muchas lenguas, y admirados y apreciados por muchos extranjeros. El gran filósofo alemán Schopenhauer consideraba los Upanishads el consuelo y la iluminación de su vida. Sabemos que los Upanishads son los muy poderosos y muy iluminadores hijos de los Vedas. Pero hay mucha verdad cuando se dice que una traducción no puede estar plenamente a la altura del original. En el caso de los Vedas esto es ciertamente válido. Muchas personas han traducido los Vedas, pero no importa cuán sincera o devotamente trabajaron, una cantidad considerable de la belleza védica se perdió.

Existen cuatro Vedas: el Rig Veda, el Yajur Veda, el Sama Veda, y el Atharva Veda. El Rig Veda trata principalmente sobre las formas de oración. El Yajur Veda trata sobre las fórmulas de sacrificio. El Sama Veda trata sobre la música. El Atharva Veda trata sobre la medicina, la ciencia y las fórmulas mágicas. En el Rig Veda, el mensaje de la evolución humana comienza. El Rig Veda nos explica el significado de la existencia, y de la contribución del hombre al mundo. El Yajur Veda nos enseña cómo efectuar los sacrificios correctamente, y cómo controlar el universo. Este Veda concede más importancia a la parte mecánica de los sacrificios que a su aspecto espiritual. El Sama Veda nos enseña cómo la música divina puede elevar nuestra conciencia aspirante hacia el más elevado reino de la Dicha, y hacernos canales conscientes de Dios el Músico Supremo, para la transformación de la oscuridad humana en luz divina, la imperfección humana en perfección divina, las imposibilidades humanas en inevitabilidades divinas, y los sueños humanos en realidades divinas. El Atharva Veda nos enseña cómo controlar los espíritus y deidades menores, y cómo protegernos de espíritus malévolos y seres destructivos.


TV 3-es. Vassar College, Poughkeepsie, N. Y., 15 noviembre 1972