¿En qué se diferencia esto de las exigencias del ego?
Ahora sabemos que el alma no exige nada. Cuando el ego exige, todo está centrado en sí mismo: «yo», «mi», «mío». El ego quiere poseer y ser poseído. Alimentando la personalidad externa, el ego quiere satisfacerse. Pero esto es sencillamente imposible, ya que no hay final para sus antojos. Cuando el alma quiere tener algo, no es para su propio beneficio personal sino para la satisfacción de lo Divino. El ego se topa finalmente con la frustración, mientras que el alma, satisfaciendo la Voluntad Divina, realiza su propia plenitud absoluta.
Sri Chinmoy, Yoga y vida espiritual. El viaje del alma de la India., Tower Publications, Inc., New York, 1971
