Escapé

Escapé
del Abrazo de Dios.
 
Escapé
del mar de la ignorancia.

Escapé
de la perdición del desaliento.

Escapé
del antro de la destrucción.

No sé porqué,
no sé cómo.

Y ahora veo
que no hay escape, no hay salida.

Estoy atrapado por mi propia
elección de libertad.