66.

Mi Señor, ¿hay algo que,
una vez conseguido, jamás se pierda?


“Si, hijo Mío, hay algo.

Hay algo y tú ya lo tienes.


¡Lo tengo y todavía no sé lo que es!

Mi Señor, por el amor de Dios,
no tortures mi curiosidad.

Por favor, déjame saber qué es eso que tengo
que jamás se perderá.


“Mi niño supremamente estúpido,
nunca puedes perder y nunca perderás
tu conocimiento de ti mismo
y tu realización de ti mismo.