Vida y muerte, Atman y Paramatman1

Los Upanishads provienen de los Vedas. Contienen los registros de Verdades eternas. Estas Verdades fueron descubiertas por varios videntes, en épocas diferentes, y transmitidas luego a la humanidad.

La vida es un problema. Así también la muerte. Los aspirantes Arios del pasado remoto querían resolver estos dos problemas. Pronto se dieron cuenta de que sus sentidos no podrían servirles casi de ninguna ayuda en la resolución de estos dos problemas mayores. También se dieron cuenta de que únicamente el conocimiento de la Realidad última puede resolver, de una vez por todas, los problemas de la vida y la muerte.

Súbitamente, aparecieron dos soldados divinos. Nadie sabe de dónde vinieron. Ellos eran la Inspiración y la Aspiración. El primer soldado, la inspiración, les ordenó: “Abandonad el estudio del cuerpo”. Inmediatamente ellos lo hicieron. El segundo soldado, la aspiración, les ordenó: “Emprended el estudio del alma”. E inmediatamente lo hicieron. He aquí, el Rey y la Reina de la Ribera Dorada del Más Allá galardonaron a los buscadores, a los videntes, y a los conocedores de la Luz y la Verdad.

¿Qué es lo que los Upanishads dicen realmente? Si le preguntas a un buscador occidental, él inmediatamente dirá, “Muy sencillo. Siéntate a los pies del Maestro y aprende”. Si le preguntas lo mismo a un buscador oriental, él dirá tranquilamente, “Muy difícil. Transforma la oscuridad humana en Luz divina”. Tanto el buscador occidental como el oriental están perfectamente en lo cierto. Sin Maestro, no hay ningún descubrimiento de la Realidad trascendental. Sin la transformación de la oscuridad, no hay manifestación de la Divinidad en la tierra.

¿Quién necesita la Verdad? Un buscador. ¿Cuándo logra la verdad? Logra la Verdad cuando se convierte en el amante entregado y divino.

Su primer logro es Dios el Creador.
Su segundo logro es Dios el Preservador.
Su tercer logro es Dios el Transformador.
Su cuarto logro es: Tú eres Eso.
Su quinto logro es: Yo soy Eso.
Su sexto logro es: Él y yo somos uno.
Su séptimo logro es: Él soy yo.
En el Creador él ve.
En el Preservador él siente.
En el Transformador él deviene.

El corazón de los Upanishads es el Purusa. La vida del Purusa es el mensaje de los Upanishads. ¿Quién es el Purusa? El Purusa es el habitante real en el cuerpo del universo. El Purusa es triple: el atman externo, el Atman interno, y el Paramatman.

El atman externo es el cuerpo físico denso. El atman externo es aquello que crece en el cuerpo, con el cuerpo, y para el cuerpo. El atman externo es la identificación del propio cuerpo con el aspecto denso de la vida. Aquí vivimos, somos lastimados, lastimamos a los demás, disfrutamos del placer de los demás, ofrecemos placer a los demás. Este atman existe, cambia, se desarrolla, y finalmente se marchita.

El atman interno es el Ser discriminatorio. El atman interno se identifica con la conciencia terrestre aspirante. Se identifica con el aire, el éter, el fuego, el agua, y la tierra. El atman interno es el pensador, el hacedor, y el mensajero directo de Dios. El atman interno manifiesta su realización interna a través de la experiencia externa.

El Paramatman se revela a través del proceso de Yoga. No ha nacido, ni muere. Está más Allá de todas las cualidades. Lo penetra todo, es inimaginable e indescriptible. Es la Realidad de la Eternidad, y la Divinidad de la Realidad.

Cada Upanishad es una poderosa gota de la fuente de la Vida eterna. Esta gota puede fácilmente curar los fecundos males de la vida humana. El Poder infinito de esta gota nos puede liberar de la rotación sin fin del nacimiento y la muerte humanos.

La mente, asistida por el cuerpo, crea esclavitud. El corazón, asistido por el alma, ofrece liberación. La mente no-aspirante piensa pensamientos inútiles y se viene abajo. Piensa demasiado y se hunde demasiado rápido. El cuerpo ciego está constantemente cavando su propia tumba. El corazón quiere amar y ser amado. Dios le da al corazón la vida de la unidad. El alma quiere revelar a Dios. Dios colma al alma, y al hacerlo, Él hace descender el mensaje de la perfección en la divinidad de la Realidad manifestada.


  1. UPA 6. Universidad Brown, Providence, RI, 9 febrero 1972